- En Buenos Aires, a los veintiocho días del mes de junio de 2006, a la hora 17 y 7:

 

- 1 -     

izamiento de la bandera nacional

 

Sr. Presidente (Balestrini).- Con la presencia de 132 señores diputados queda abierta la sesión.

          Invito al señor diputado por el distrito electoral de Buenos Aires, don Pedro José Azcoiti, a izar la bandera nacional en el mástil del recinto.

- Puestos de pie los señores diputados y el público asistente a las galerías, el señor diputado don Pedro José Azcoiti procede a izar la bandera nacional en el mástil del recinto.(Aplausos.)

- 2 -     

asuntos entrados

 

Sr. Presidente (Balestrini).- Corresponde dar cuenta de los asuntos incluidos en los boletines de Asuntos Entrados números 16 y 17, que obran en poder de los señores diputados.

          Corresponde que la Honorable Cámara pase a resolver respecto de los asuntos que requieren pronunciamiento inmediato del Cuerpo. Atento a que los puntos sobre tablas que figuran en los Boletines de Asuntos Entrados son en su mayoría renuncias a las comisiones, si la Honorable Cámara está de acuerdo, serán aprobados mediante una sola votación.

 

- Asentimiento.

 

Sr. Presidente (Balestrini).- Se va a votar si se aceptan las solicitudes formuladas.

 

- Resulta afirmativa.

 

Sr. Presidente (Balestrini).- Se procederá en consecuencia.

 

 

Sr. Presidente (Balestrini).- Corresponde resolver respecto de los pedidos de licencia formulados por los señores diputados.

          Se va a votar.

 

- Resulta afirmativa.

 

Sr. Presidente (Balestrini).- Quedan concedidas las licencias solicitadas.

- 3 -     

plan de labor

 

Sr. Presidente (Balestrini).- Corresponde pasar al término reglamentario destinado a la consideración del plan de labor de la Honorable Cámara propuesto por la Comisión de Labor Parlamentaria.

          Por Secretaría se dará lectura.

 

Sr. Secretario (Hidalgo).- Dice así:

 

Aquí PLAN DE LABOR

 

 

 

Sr. Presidente (Balestrini).- En consideración el plan de labor propuesto por la Comisión de Labor Parlamentaria.

          Se va a votar.

 

- Resulta afirmativa.

 

Sr. Presidente (Balestrini).- Queda aprobado el plan de labor.

 

- 4 -     

mociones de preferencia con despacho de comisión

 

Sr. Presidente (Balestrini).- Corresponde pasar al término previsto por el artículo 168 del reglamento, destinado a mociones de preferencia y de tratamiento sobre tablas.

          Por Secretaría se dará lectura del listado de mociones de preferencia con despacho de comisión para la próxima sesión, formuladas por los señores diputados.

 

Sr. Secretario(Hidalgo).- Dice así:

 

 

AQUÍ SOLICITUDES DE PREFERENCIA CON DESPACHO DE COMISION PARA LA PROXIMA SESION

 

Sr. Presidente (Balestrini).- Se va a votar si se acuerdan las preferencias, con despacho de comisión, referidas a los proyectos leídos por Secretaría.

 

- Resulta afirmativa.

 

Sr. Presidente (Balestrini).- Quedan acordadas las preferencias solicitadas.

 

- 5 -     

moción de orden

 

Sr. Presidente (Balestrini).- Tiene la palabra la señora diputada por Tucumán.

 

Sra. Jerez.- Señor presidente: quiero formular una moción de orden en relación con el estudio en comisión del proyecto de ley de anticoncepción quirúrgica en razón de que considero que en el procedimiento formal se han cometido algunas desprolijidades.

          Este asunto se trató el pasado 6 de junio, casi simultáneamente, en las comisiones de Salud y Acción Social y de Familia, Mujer, Niñez y Adolescencia, sin que los miembros de esta última tuviéramos conocimiento de los proyectos presentados por los diputados en relación con esta temática.

          El tratamiento en la comisión duró diez minutos. Solicité que se considerara a título informativo por cuanto esa iniciativa no figuraba en el temario y los integrantes de la comisión desconocíamos el texto de los proyectos. Con bastante criterio la señora presidenta de la comisión sometió a votación mi petición y, como es obvio, sólo logré un mínimo apoyo, por lo cual el debate prosiguió. Estuvo a cargo de los señores diputados Marino y Arriaga, que habían estado previamente en la Comisión de Salud y Acción Social y conocían perfectamente el tema, motivo por el cual quienes lo desconocíamos estábamos en una gran desventaja.

          Como la consideración prosiguió y ellos explicaban las bondades del proyecto, solicité que se me informara si existía alguna disidencia parcial o total respecto del dictamen, pero no me respondieron. De pronto en la Comisión de Familia, Mujer, Niñez y Adolescencia apareció el dictamen y empezaron a firmarlo, lo que significa que se despachó casi simultáneamente en las dos comisiones.

          Por otra parte, el dictamen que firmé en disidencia decía que el proyecto había sido tratado por las comisiones de Acción Social y Salud Pública, de Legislación Penal y de Legislación General. Sin embargo, el despacho que ahora se propicia considerar expresa que el proyecto fue analizado solamente por las comisiones de Acción Social y Salud Pública y de Familia, Mujer, Niñez y Adolescencia. Esto implica que se ha obviado el giro a las comisiones de Legislación General, de Legislación Penal y de Justicia, cuando obligatoriamente ellas deberían haber intervenido.

          Además tampoco se realizaron las consultas acostumbradas a las entidades académicas. En este caso, por lo menos se debería haber consultado a la Academia Nacional de Medicina y otros organismos a los efectos de abrir un debate más importante.

          Por las razones expuestas mociono que se postergue el tratamiento de este proyecto de ley para otra oportunidad, cuando todos tengamos mayor conocimiento y sepamos de qué se trata, y sea considerado por las comisiones de Legislación Penal, de Legislación General y de Justicia a fin de que sus miembros conozcan el tema y se pueda sancionar una ley con la seriedad que merece esta temática.

 

Sr. Presidente (Balestrini).- ¿La señora diputada por Tucumán solicita la vuelta a comisión del proyecto?

 

Sra. Jerez.- Sí, y ampliación del giro a las comisiones que no lo trataron.

 

Sr. Presidente (Balestrini).- Tiene la palabra la señora diputada por Buenos Aires.

 

Sra. Di Tullio.- Señor presidente: quisiera hacer una aclaración, porque según el relato de la señora diputada Jerez parece que hubiera existido alguna irregularidad en el pase del asunto a la comisión que yo presido, que es la de Familia, Mujer, Niñez y Adolescencia.

          Ahora bien, tres diputados de distintos bloques pidieron el tratamiento sobre tablas de ese proyecto con dictamen de mayoría de la Comisión de Acción Social y Salud Pública, a lo cual la Presidencia no se podía negar. Obviamente, el espíritu del tratamiento de ese dictamen tenía que ver con el de la mayoría. En ese sentido, es cierto lo que dijo la señora diputada Jerez. Si mal no recuerdo, dos diputadas –la señora diputada Jerez y otra- pidieron que el asunto no se tratara en la comisión en ese momento. En realidad, el referido proyecto de ley involucra un debate de hace muchísimos años y no sólo en la sociedad, porque proyectos de este tipo se vienen presentando año tras año por parte de diputados de distintos bloques, es decir, no sólo del que yo represento.  Por eso nos pareció pertinente su tratamiento y, además, era algo que por supuesto estaba dentro del marco del reglamento.

          La mayoría de los diputados había pedido que se hiciera el dictamen en ese momento, y así sucedió. Se elaboró el dictamen y también se trató en reunión de asesores en la semana siguiente a fin de que no hubiera ningún flanco sin resolver.

          No estoy de acuerdo con el pedido de ampliación del giro a comisión, si bien esto será resuelto por votación, pero quiero que quede absolutamente claro que tanto el tratamiento como la aprobación del asunto en la comisión que presido tuvieron lugar absolutamente dentro del marco reglamentario de la comisión.

 

Sr. Presidente (Balestrini).- Se va a votar la moción de vuelta a comisión del referido proyecto formulada por la señora diputada por Tucumán. 

- Resulta negativa.

 

Sr. Presidente (Balestrini).- Queda rechazada la moción. (Aplausos.)

 

 

 

Sr. Presidente (Balestrini).- Tiene la palabra el señor diputado por Jujuy.

 

Sr. Giubergia.- Señor presidente: solicito el tratamiento sobre tablas del proyecto contenido en el expediente 2.883-D.-2006. Con respecto a este proyecto se había aprobado una moción de preferencia, pero lamentablemente no hubo dictamen de comisión y eso es lo que motiva nuestra solicitud de que sea tratado sobre tablas, dado que –como todos sabemos‑ se ha decidido llevar a cabo el próximo lunes, 3 de julio, un paro de los estacioneros por la falta de gasoil.

          Hemos leído declaraciones tanto de los estacioneros como de las autoridades, pero es necesario que el Congreso tenga una versión oficial respecto de qué es lo que está ocurriendo con el gasoil, fundamentalmente en el caso de las provincias del norte del país, donde venimos sintiendo y sufriendo la falta de este combustible. Es necesario contar con una respuesta del Poder Ejecutivo y de las autoridades correspondientes, más allá de que también se están firmando convenios con respecto al gas, porque el gasoil es algo imprescindible para levantar las cosechas y para el desarrollo agropecuario de nuestras provincias.

          No hace mucho hemos sancionado una ley en virtud de la cual se autoriza la importación de gasoil sin ningún tipo de carga impositiva.

          Solicitamos el tratamiento sobre tablas de este proyecto a efectos de saber qué está ocurriendo en el orden nacional con el gasoil, combustible del que carecen, fundamentalmente, las provincias del norte y del centro del país, lo que hace que no puedan desarrollar sus actividades.

 

Sr. Presidente (Balestrini).- Se va a votar la moción de tratamiento sobre tablas formulada por el señor diputado por Jujuy. Se requieren los dos tercios de los votos que se emitan.

- Resulta negativa.

 

Sr. Presidente (Balestrini).- Queda rechazada la moción.

- 6 -     

modificación del artículo 61 del reglamento sobre el número de integrantes de las comisiones permanentes de asesoramiento
 

 

aquí orden del día n° 485

 

Sr. Presidente (Balestrini).- En consideración.

          Se va a votar en general y en particular.

- Resulta afirmativa.

Sr. Presidente (Balestrini).- Queda sancionado el proyecto de resolución.

          Se harán las comunicaciones pertinentes.

- 7 -     

modificación del artículo 106 del reglamento sobre la CONSTITUCIÓN de las comisiones permanentes de asesoramiento

 

aquí orden del día n° 486

 

Sr. Presidente (Balestrini).- En consideración.

          Se va a votar en general y en particular.

- Resulta afirmativa.

Sr. Presidente (Balestrini).- Queda sancionado el proyecto de resolución.

          Se harán las comunicaciones pertinentes.

 

 

- 8 -     

marcaje, registro y rastreo de armas pequeñas y ligeras

 

 

aquí orden del día n° 403

 

Sr. Presidente (Balestrini).- En consideración.

          Se va a votar.

- Resulta afirmativa.

Sr. Presidente (Balestrini).- Queda sancionado el proyecto de declaración.

          Se harán las comunicaciones pertinentes.

 

- 9 -     

proyectos de resolución o declaración sin disidencias no observaciones

 

Sr. Presidente (Balestrini).- Corresponde considerar los proyectos de resolución o declaración sin disidencias ni observaciones de los que se dio lectura al enunciarse el plan de labor.

 

aquí proyectos de resolución o declaración sin disidencias ni observaciones

 

Sr. Presidente (Balestrini).-          Si hubiera asentimiento de la Honorable Cámara se practicará una sola votación.

- Asentimiento.

Sr. Presidente (Balestrini).-          Se va a votar.

- Resulta afirmativa.

Sr. Presidente (Balestrini).- Quedan sancionados los respectivos proyectos de resolución o declaración.

          Se harán las comunicaciones pertinentes.

         

- 10 -                       

vi fiesta provincial de la olivicultura MENDOZA 2006

 

Sr. Presidente (Balestrini).- Corresponde considerar el proyecto de declaración de la señora diputada Fadel por el que se expresa beneplácito por la realización de la VI Fiesta Provincial de la Olivicultura Mendoza 2006, a realizarse el 14 de julio de 2006 en el Departamento de Maipú, provincia de Mendoza (expediente 3281-D.-2006).

 

aquí proyecto de declaración sobre EXPRESIÓN de beneplácito por la REALIZACIÓN de la iv fiesta provincial de la olivicultura (expedinte 3281-d.-06)

 

Sr. Presidente (Balestrini).- En consideración.

          Se va a votar.

- Resulta afirmativa.

Sr. Presidente (Balestrini).- Queda sancionado el proyecto de declaración.

          Se harán las comunicaciones pertinentes.

 

- 11 -                       

seminario nacional sobre calidad en la función legislativa

 

Sr. Presidente (Balestrini).- Corresponde considerar el proyecto de resolución del señor diputado Burzaco y otros por el que se declara de interés legislativo el Seminario Nacional sobre Calidad en la Función Legislativa, a realizarse el 3 de julio de 2006 en la provincia de Santa Fe (expediente 3.534-D.-2006).

 

aquí proyecto de RESOLUCIÓN POR EL QUE se declara de interés legislativo el seminario nacional sobre calidad en la función legislativa (EXPEDIENTE 3534-D.-06)

 

Sr. Presidente (Balestrini).- En consideración.

          Se va a votar.

- Resulta afirmativa.

Sr. Presidente (Balestrini).- Queda sancionado el proyecto de resolución.

          Se harán las comunicaciones pertinentes.

 

- 12 -                       

homenaje al doctor alberto rex gonzález

 

Sr. Presidente (Balestrini).- Corresponde considerar el proyecto de declaración de la señora diputada Tulio por el que se expresa beneplácito por el homenaje a realizarse el 7 de julio de 2006, en la ciudad de Pergamino, provincia de Buenos Aires, al arqueólogo y antropólogo doctor Alberto Rex González (expediente 3.270-D.-2006).

 

aquí proyecto de declaración por el que se expresa beneplácito por el homenaje a realizarse el 7 de julio de 2006, ciudad de Pergamino, provincia de Buenos Aires, al arqueólogo y antropólogo, doctor Alberto Rex González (expediente 3270-D.-06)

 

Sr. Presidente (Balestrini).- En consideración.

          Se va a votar.

- Resulta afirmativa.

Sr. Presidente (Balestrini).- Queda sancionado el proyecto declaración.

          Se harán las comunicaciones pertinentes.

 

- 13 -                       

xxix edición de la feria provincial del libro
 

 

Sr. Presidente (Balestrini).- Corresponde considerar el proyecto de resolución de la señora diputada Bösch de Sartori y otros por el que se declara de interés parlamentario la XXIX Edición de la Feria Provincial del Libro a realizarse del 1° al 9 de julio de 2006 en Oberá, provincia de Misiones (expediente 2.423-D.-2006)

 

aquí proyecto de resolución por el que se declara de interés parlamentario la XXIX edición de la feria provincial del libro a realizarse del 1° al 9 de julio de 2006 en Oberá, provincia de Misiones (expediente 2423-d.-06)

 

Sr. Presidente (Balestrini).- En consideración.

          Se va a votar.

- Resulta afirmativa.

Sr. Presidente (Balestrini).- Queda sancionado el proyecto  de resolución.

          Se harán las comunicaciones pertinentes.

 

- 14 -                       

SUSPENSIÓN de los despidos dispuesta por el decreto 883/02 y demás decretos concordantes

 

aquí orden del día N° 225

 

Sr. Presidente (Balestrini).- En consideración. 

          Tiene la palabra el señor diputado por Buenos Aires.

 

Sr. Recalde.-  Señor presidente: este proyecto intenta dar seguridad jurídica a las normas sancionadas por el Poder Ejecutivo en consonancia con una ley aprobada por este Parlamento que establece –frente a la crisis de diciembre de 2001‑ la necesidad de proteger las fuentes de empleo que, como todos sabemos, se vieron devastadas por la enorme desocupación.

          La ley consagra lo que en la jerga popular se conoce como “doble indemnización”, pero que en realidad implica la suspensión de los despidos sin causa justificada. En algún momento estos despidos fueron denominados por quien fue el numen de la ley de contrato de trabajo, el doctor Norberto Centeno –asesinado por la dictadura‑, como despidos socialmente injustos.

          Hubo alguna doctrina en el ámbito del derecho del trabajo que cuestionaba la validez de estos decretos, en orden a lo que establece la Constitución Nacional. Sin duda estamos viviendo un momento histórico, dado que el Honorable Senado está tratando la reglamentación de los decretos de necesidad y urgencia, a efectos de terminar con algo con lo que en mi opinión este Parlamento está en deuda desde 1994; me refiero a la reglamentación de los decretos de necesidad y urgencia, que son de excepción.

          Mediante esta iniciativa ratificamos y le damos fuerza legislativa a estos decretos para que no haya ninguna duda sobre la eficacia que tiene en orden a los derechos de los trabajadores.

          Quiero hacer hincapié en que hemos recibido distintas opiniones jurídicas al respecto, y todas están contestes con la necesidad de aprobar este proyecto de ley.

 

Sr. Presidente (Balestrini).- Señor diputado Recalde: ¿hay alguna modificación con respecto a la numeración de los decretos?

 

Sr. Recalde.- Los decretos son los siguientes: 883/02; 662, del 20 de marzo de 2003; 256, del 24 de junio de 2003; 1.351/03; 369/04 y 823/04. Aclaro que en 2003 hubo reiteración de números de decretos debido al recambio de presidente de la Nación que hubo en ese año. Es por eso que indicamos la fecha de sanción para evitar cualquier confusión.

 

Sr. Presidente (Balestrini).- ¿El decreto 2.014/04 que figura en el Orden del Día no está incluido?

 

Sr. Recalde.- No, señor presidente.

 

Sr. Presidente (Balestrini).- Entonces, la ratificación del decreto 2.014/04 no se incluye en la votación.

          Hechas las aclaraciones pertinentes, se va a votar nominalmente el artículo único del proyecto de ley.

- Se practica la votación nominal.

- Conforme al tablero electrónico, sobre 180 señores diputados presentes, 178 han votado por la afirmativa y 1 por la negativa.

 

Sr. Secretario  (Hidalgo).- Se han registrado 178 votos por la afirmativa y 1 por la negativa.

 

aquí VOTACIÓN nominal

 

Sr. Presidente (Balestrini).- La Presidencia advierte que se dejará constancia de los votos de los señores diputados que no hayan quedado debidamente registrados.

 

- El artículo 2° es de forma.

Sr. Presidente (Balestrini).-          Queda sancionado el proyecto de ley.

          Se comunicará al Honorable Senado.

- 15 -                       

modificación de la ley de contrato de trabajo sobre el deber del empleador de observar las OBLIGACIONES frente a los organismos sindicales y de la SEGURIDAD social
 

 

 

aquí orden del dia 394

 

Sr. Presidente (Balestrini).- En consideración en general.

          Tiene la palabra el señor diputado por Buenos Aires.

 

Sr. Recalde.- Señor presidente: el sentido que tiene el proyecto de ley que estamos tratando es el de generar una norma que contribuya a que las leyes que sancionamos en nuestro país sean cumplidas por todos.

          Hay datos estadísticos sobrados en cuanto a la existencia de muchos trabajos no registrados y sobre la mora en los depósitos de aportes y contribuciones que deben efectuar los empleadores.

          La ley vigente, en su artículo 80, dispone la obligación del empleador de certificar los servicios y el pago de aportes y contribuciones cuando se extingue el contrato de trabajo, y durante la vigencia del mismo sólo en forma excepcional el trabajador puede solicitar esta certificación.

          Con el proyecto originario, presentado por quien habla, pretendíamos que el trabajador pudiera durante la vigencia del contrato de trabajo pedir esta certificación de aportes y servicios, porque esto contribuye a que haya un mayor celo y un mayor control en el cumplimiento de la ley. Pero en forma realmente muy ajustada se me observó que tal como estaba originariamente redactado el proyecto, el trabajador podía pedir a su empleador una certificación de servicios y aportes todos los días. Me pareció razonable esa observación y por eso hubo modificaciones al proyecto originario, y no solamente a éste sino incluso al dictamen de comisión, a raíz de consultas efectuadas con posterioridad. Hicimos algunas modificaciones para que hubiera equilibrio en el derecho que tiene el trabajador a que su empleador cumpla con sus obligaciones, y también

en la prudencia con que deben ser ejercidos, para impedir la posibilidad de un abuso de derecho.

          La existencia de un 44 por ciento de trabajadores sin registrar avala la necesidad de que, por todos los caminos posibles, tendamos hacia la reconstrucción de estos derechos a efectos de que haya plena vigencia de aquellas normas que consagrara el Parlamento de la Nación.

          El señor presidente habrá observado que a pesar de que, a mi juicio, son muchísimas las normas a revisar en nuestra legislación laboral, debemos considerar aquellos derechos que hace tiempo fueron atacados. Uno de los primeras acciones llevadas a cabo por la junta militar y fundamentalmente por el entonces ministro de Economía Alfredo Martínez de Hoz –hoy posiblemente en vísperas de un procesamiento y de la derogación del indulto del que fue beneficiado‑ consistió en acometer contra los derechos del trabajador. A raíz de una norma de esa junta militar, de los trescientos dos artículos que contenía la ley de contrato de trabajo veintisiete fueron derogados y noventa y nueve resultaron modificados; todo ello, en contra del trabajador.

          Pensando en voz alta, frente a la legislación aprobada luego, en la década del noventa ‑que significó la flexibilización de los derechos del trabajador y la desregulación‑, uno podría decir que jamás justificaría el arrebato del derecho de los trabajadores. Pero si hubiésemos terminado el año 2001 con un país sin deuda externa, sin trabajo informal, no registrado o “en negro” –como popularmente se lo denomina‑, con un enorme patrimonio nacional y pleno empleo, quizá alguien podría justificar el desbaratamiento de los derechos del trabajador. Sin embargo no fue ese el país que encontramos en el año 2001, que hoy todos queremos reconstruir; pero mi idea es hacerlo en forma gradual y paulatina.

          Algunos proyectos –entre ellos el que estamos considerando‑ despertaron muchísima reacción de parte de algunos sectores del empresariado, aunque en otros casos resultaron apoyados. Hoy recibí una nota de una pyme provincial por la que manifiesta su complacencia con la actitud legislativa que estamos adoptando.

          La Comisión de Legislación Laboral recibió a la Unión de Entidades de Servicios, que nuclea todas las Cámaras prestadoras de servicios, y ella también señaló que está de acuerdo con esta tarea paulatina de reincorporar derechos. Lo que muchas veces advertimos es que para defender privilegios –no, derechos‑ obtenidos durante estos años se pone como mascarón de proa la defensa de las pymes.

          No existe duda alguna de que todos tendríamos que legislar para proteger a las pequeñas empresas, pero es necesario establecer una diferencia entre los que son distintos y no entre aquellos que son iguales. No hay trabajadores grandes, medianos o pequeños. A ellos corresponde, entonces, los mismos derechos.

          En ese sentido se pronunció una entidad empresaria –la CAME‑ en ocasión del tratamiento del proyecto de ley sobre pequeñas empresas. En consecuencia, diferenciemos apoyando y promoviendo la posibilidad de evolución de estas pequeñas empresas que ocupan mucha mano de obra; pero ojo con las confusiones.

          Con la señora diputada Mercedes Marcó del Pont estamos trabajando en pos de que no haya diferencias entre iguales, apoyando a la pequeña empresa aunque prestando atención a su facturación. La incorporación de tecnología, la tercerización y la globalización ha llevado a que pequeñas empresas en cuanto al número de trabajadores facturen de una manera extraordinaria y no merezcan protección. Esto que acabo de decir me ha llevado a hacer algunas reflexiones.

          El lunes de esta semana leí en la página 7 de “Infobae” un artículo bajo el título “Alarma”, en color rojo. “Un juez aplicó dura sanción a una pyme”. En tal artículo relata que el juez del Juzgado del Trabajo N° 53, de la Capital Federal, frente al despido de un trabajador que tenía menos de dos años de antigüedad y percibía un sueldo de 1.300 pesos, determinó que la empresa pyme demandada pagara una indemnización de 73 mil pesos.

 

          Me llamó la atención la desproporción que existía entre la antigüedad, el sueldo del trabajador y la sentencia. No voy a citar a Piero Calamandrei en El elogio de los jueces, pero sí debo decir que la justicia laboral está siendo atacada cuando falla de determinada manera a favor de los trabajadores.

          Realicé una investigación, porque uno debe saber qué pasa con la aplicación de las leyes. Cuando fui al Juzgado Laboral N° 53 de la Capital Federal para saber por qué había sido sancionada la pyme de esta forma, advertí que se trataba de un trabajador “en negro”, es decir, no registrado.

          Todos saben que la normativa contempla sanciones por tener trabajadores no registrados en las empresas. También me di cuenta de que se trataba de una empresa periodística. El Estatuto del Periodista prevé una mayor protección frente al despido, en relación al resto de los trabajadores, porque se trata de un estatuto especial. Si a ello sumamos la violación de las leyes, las multas y sanciones correspondientes, nos daremos cuenta de que es fácil llegar a este monto de 73 mil pesos en concepto de indemnización, que tendrá que pagar esta pyme.

          En la misma sentencia se rechaza el pedido de pago de horas extras, lo que demuestra alguna ecuanimidad, o no. Cuando me puse a ver qué pyme era la demandada y condenada por tener un trabajador “en negro”, advertí que la empresa era el diario “Infobae”. Por eso me llamó la atención que no se haya aclarado en la nota periodística que quien tenía trabajadores “en negro”, y alegaba ser pyme, era el diario “Infobae”.

          Eso lo manifiesto para que todos tomen conciencia de la forma como se deben reflejar las notas periodísticas, porque no puede deformar la realidad. Esa deformación de la realidad ya la sufrimos con leyes vigentes, como aconteció con la modificación del artículo 66 de la Ley de Contrato de Trabajo, cuando se habla de que no se puede cambiar nada en el lugar de trabajo.

          Esa desinformación altera las relaciones laborales, porque genera un temor infundado en las empresas. Lo que ellas no pueden hacer -como todos sabemos-  es cambiar unilateralmente las condiciones esenciales del contrato de trabajo, salvo que el cambio sea general o de una sección. Esto lo digo para “separar la paja del trigo”.

          En el caso que nos ocupa he recogido muchas sugerencias en relación con la modificación del artículo 80 de la Ley de Contrato de Trabajo.

          Por eso, si el señor presidente me autoriza, voy a leer como quedará el artículo 1° del proyecto de ley, porque su redacción es distinta de la contenida en el dictamen, aunque ha existido consenso. Deseamos que el plazo que tenga el empleador para la certificación, mientras esté vigente el contrato de trabajo -que es el derecho que agregamos-, tenga mayor amplitud que cuando se extingue dicho contrato: treinta días corridos mientras esté vigente el contrato y cinco días hábiles cuando se extinguió el contrato de trabajo.

          En consecuencia, el artículo 1° del proyecto de ley que estamos tratando quedará redactado de la siguiente forma: “Sustitúyese el artículo 80 de la ley 20.744 (t.o. 1976)  -Ley de Contrato de Trabajo-  modificado por la ley 25.345, el que quedará redactado de la siguiente forma: ‘Artículo 80: Deber de observar las obligaciones frente a los organismos sindicales y de la seguridad social. Certificado de trabajo. La obligación de ingresar los fondos de seguridad social por parte del empleador y los sindicales a su cargo, ya sea como obligado directo o como agente de retención, configurará asimismo una obligación contractual. El empleador, por su parte, deberá dar constancia documentada de ello dentro de los treinta días corridos del requerimiento que a tal efecto le haga el trabajador durante la vigencia de la relación laboral. Dicha constancia podrá solicitarse sólo una vez por año aniversario, salvo motivos excepcionales y debidamente fundados.

          ‘Cuando el contrato de trabajo se extinguiere por cualquier causa, el empleador estará obligado a entregar al trabajador un certificado de trabajo, conteniendo las indicaciones sobre el tiempo de prestación de servicios, naturaleza de éstos, constancia de los sueldos percibidos y de los aportes y contribuciones efectuados con destino a los organismos de la seguridad social, dentro de los cinco días hábiles de extinguida la relación laboral.

          ‘Si vencidos dichos plazos el empleador no hiciera entrega de la constancia o del certificado previstos respectivamente en los párrafos 1° y 2° de este artículo dentro de las cuarenta y ocho horas computadas a partir del día siguiente de la recepción del requerimiento que a tal efecto le formulare el trabajador de modo fehaciente, será sancionado con una indemnización a favor de este último que será equivalente a tres veces la mejor remuneración mensual, normal y habitual devengada por el trabajador durante el último año o durante el tiempo de prestación de servicios, si éste fuere menor...’. Esto es lo que consagra el texto vigente. No se trata de una indemnización nueva. Continúa el artículo de la siguiente forma: ‘Esta indemnización se devengará sin perjuicio de las sanciones conminatorias que para hacer cesar esa conducta omisiva pudiere imponer la autoridad judicial competente. En caso de incumplimiento de las obligaciones establecidas en los párrafos primero y segundo de este artículo, el trabajador queda habilitado para remitir el requerimiento a partir de que se opere la mora del empleador.’”

 

          El artículo 2° es de forma.

 

Sr. Presidente (Balestrini).- Tiene la palabra el señor diputado por San Juan.

 

Sr. Baigorri.- Señor presidente: en su momento firmé una disidencia parcial sobre esta iniciativa, la que estaba vinculada con la modificación que se ha introducido y que comparto.

          El espíritu del proyecto fue apoyado por casi todos los integrantes de la comisión. Fundamentalmente, creemos que esta será una herramienta buena para evitar la evasión y las relaciones laborales en negro.

          El problema que advertíamos era fundamentalmente el de los plazos, ya que el empleador estaba obligado a entregar el certificado en un tiempo muy exiguo. Además, se preveía una multa para el caso de incumplimiento.

          En consecuencia, a partir de esta nueva redacción que otorga treinta días cuando la relación laboral está vigente, estamos en condiciones de acompañar el proyecto.

 

Sr. Presidente (Balestrini).- Tiene la palabra el señor diputado por Jujuy.

 

Sr. Nieva.- Señor presidente: creo que el señor diputado Recalde ha sido bastante explícito sobre la razón de esta modificación.

          Nosotros compartimos el dictamen y el cambio que se ha leído recién, por lo que manifestamos nuestro voto por la afirmativa.

 

Sr. Presidente (Balestrini).- Tiene la palabra la señora diputada por la Capital.

 

Sra. González.- Señor presidente: habiendo sido tan extenso el presidente de la comisión, seré muy breve.

          Coincido con él y abogo por esta reforma, aunque lamento la modificación de los treinta días. Yo he liquidado sueldos y jornales durante dieciséis años en una empresa mediana, cuando no existía la computadora y utilizaba una máquina de calcular.           Por lo tanto, ahora no habría ningún problema en cuanto al tiempo.

          La certificación de servicios tiene mucha importancia no sólo desde el punto de vista laboral, sino también profesional. El trabajador deja de ser cómplice en la evasión por el sólo hecho de contar con el recibo de sueldos en el que consta el descuento del aporte jubilatorio.

          Como dijo el presidente de la comisión, aquí no hay ningún tipo de norma laboral o de la seguridad social en cuanto al derecho de los trabajadores de reclamar la certificación de los servicios.

          Suele suceder que muchas veces se tiene la ingrata sorpresa de que, si bien en los recibos consta el descuento jubilatorio, los aportes no aparecen. En consecuencia, la administración de la seguridad social podría solicitar la certificación de servicios.

          Todo trabajador debería saber que no necesita esperar hasta la edad jubilatoria para solicitar el reconocimiento de los servicios por los años trabajados. Podría ocurrir que cuando se llega a la edad jubilatoria, la empresa desapareció y no se tiene la certificación de servicios, por lo que el Estado luego debe brindar la asistencia.

 

           Entonces les recomiendo que cumplan con este artículo y felicito al señor presidente de la comisión por haber logrado consensuarlo.

 

Sr. Presidente (Balestrini).- Tiene la palabra la señora diputada por Buenos Aires.

 

Sra. Camaño.- Señor presidente: deseo manifestar la adhesión de nuestro bloque a la posibilidad de introducir esta modificación en la legislación del trabajo. Nos parece sumamente importante que podamos ir tejiendo todos los mecanismos que nos permitan erradicar definitivamente la evasión, que es una de las inseguridades más grandes que existen en el campo del trabajo.

          Aprovecho también la oportunidad para expresar nuestra solidaridad al señor diputado Recalde, porque efectivamente, como él lo ha dejado soslayar, intereses de diferente tipo a veces se encarnizan con la figura del señor presidente de la Comisión de Legislación del Trabajo, tratando de impedir que dicha comisión funcione correctamente, para restituir los derechos conculcados a los trabajadores, a fin de que nos den a los argentinos que tenemos alguna visión en el campo del trabajo las posibilidades de que los trabajadores definitivamente también sean parte de los grandes cambios y transformaciones que nuestro país está experimentando.

          Así que nos solidarizamos con el colega Recalde, porque muchas veces advertimos el ensañamiento que existe hacia su persona por parte de algunos medios, y a su vez reiteramos el acompañamiento  al proyecto.

 

Sr. Presidente (Balestrini).- Tiene la palabra el señor diputado por la Capital.

 

Sr. Vanossi.- Señor presidente: anunciamos nuestro voto por la afirmativa, entendiendo que esta reforma también será una herramienta válida y útil en la lucha contra la evasión.

 

Sr. Presidente (Balestrini).- Se va a votar nominalmente en general y en particular el proyecto de ley, con las modificaciones introducidas por el señor presidente de la comisión.

- Se practica la votación nominal.

- Conforme al tablero electrónico, sobre 180 señores diputados presentes, 176 han votado por la afirmativa y 2 por la negativa, registrándose además 1 abstenciones.

Sr. Secretario (Hidalgo).-  Sobre 180 señores diputados presentes, votaron 176 por la afirmativa y 2 por la negativa, registrándose además 1 abstenciones.

 

Aquí votación nominal

 

Sr. Presidente (Balestrini).- Queda sancionado el proyecto de ley.

          Se comunicará al  Honorable Senado.

 

Sr. Cantos.- Señor presidente: quiero que quede constancia de mi voto afirmativo.

 

- 16 -                       

restablecimiento de la vigencia de la ley 25.819 sobre inscripción de menores de edad

 

Aquí PROYECTO DE LEY SOBRE RESTABLECIMIENTO POR UN AÑO DE LA VIGENCIA DE LA LEY 25.819 DE INSCRIPCIÓN DE LOS NACIMIENTOS DE MENORES DE 10 AÑOS (EXPEDIENTE 3377-d.-2006)

 

 

 

Sr. Presidente (Balestrini).- En consideración en general.

          Tiene la palabra la señora diputada por Buenos Aires.

 

Sra. Spátola.- Señor presidente: el reconocimiento del derecho a la identidad de los niños, niñas y adolescentes, reconocido en la Convención sobre los Derechos del Niño, que el Estado argentino incluye en su Constitución Nacional nos impide eludir la responsabilidad de respetar esta línea tutelar de derechos.

 

- Ocupa la Presidencia la señora vicepresidenta 1ª de la Honorable Cámara, doña Patricia Vaca Narvaja.

 

Sra. Spátola.- Debe señalarse que especialmente en nuestro país son preocupantes los casos de niños indocumentados que por lo tanto carecen de identidad. El alto costo del DNI, la falta de información, la instancia en los respectivos registros, la complejidad del trámite requerido para la

inscripción, especialmente cuando se vence el término para sacar el primer documento, presentan una serie de impedimentos que en particular, para los más humildes, hacen de éste un caso insalvable.

          El documento oficial donde queda establecido la identidad de cada individuo es de uso obligatorio y elemental para garantizar el acceso a la educación, la protección de la salud, el ejercicio de los derechos políticos y otros derechos económicos y sociales; y es nuestra obligación garantizar que todos puedan contar con él.

          Esta situación se torna aún más dramática en las franjas sociales más desprotegidas de nuestro país, lo que lleva a acentuar y facilitar la comisión de delitos aberrantes como la sustitución de identidad y la venta y tráfico de niños.

          Por ello considero imprescindible restablecer la vigencia de la ley 25.819 que facilita la tramitación del documento de identidad en forma gratuita para los niños de cero a diez años, como un remedio provisorio hasta que, en un corto plazo, podamos establecer una norma que resuelva definitivamente la gratuidad de la documentación para los niños.

          Por las razones expuestas, solicito a mis compañeros diputados que me acompañen en esta iniciativa.

 

Sra. Presidenta (Vaca Narvaja).- Teniendo en cuenta que el proyecto de ley consta de tres artículos, si hay asentimiento de la Honorable Cámara se votará en general y en particular en un solo acto.

 

- Asentimiento.

 

Sra. Presidenta (Vaca Narvaja).- Se va a votar en forma nominal.

- Se practica la votación nominal.

- Conforme al tablero electrónico, sobre 172 señores diputados presentes, 167 han votado por la afirmativa, registrándose además 4 abstenciones.

Sr. Secretario (Hidalgo).- Se han registrado 167 votos por la afirmativa y 4 abstenciones.

 

AQUÍ VOTACIÓN NOMINAL

 

 

Sra. Presidenta (Vaca Narvaja).- La Presidencia informa que los señores diputados Fernández y Giorgetti han votado por la afirmativa.

          Queda sancionado el proyecto de ley.

          Se comunicará al Honorable Senado.

 

 

- 17 -                       

implementación de métodos de anticoncepción quirúrgica

 

AQUÍ ORDEN DEL DIA N° 463

 

Sra. Presidenta (Vaca Narvaja).- En consideración en general.

          Tiene la palabra el señor diputado por Santa Fe.

 

 

 

Sr. Sylvestre Begnis.- Señor presidente: el dictamen de las comisiones de Acción Social y Salud Pública y de Familia, Mujer, Niñez y Adolescencia en consideración es producto del análisis y la síntesis de seis proyectos que tenían vigencia parlamentaria. Se trata de un texto que en ocho artículos contundentes da practicidad a un derecho al que desde hace mucho tiempo le debíamos una legislación concreta, establecido en casi todos los pactos internacionales de defensa de los derechos de las personas que tienen jerarquía constitucional.

          Este proyecto ha logrado plasmar un instrumento jurídico que incluye a todas las personas e instituciones que deben participar y que protagonizan este tipo de práctica médica. Esto se suma a las ya numerosas formas de anticoncepción incluidas en la ley 25.673, sancionada en 2002, por la que se crea el Plan de Salud Sexual y Procreación Responsable y reglamentada por el decreto 1.282 dictado por el Poder Ejecutivo en el año 2003, con plena vigencia y absoluta gratuidad para la totalidad de los argentinos.

          Los protagonistas de esta norma son las personas, los hospitales, las clínicas, los sanatorios y las entidades financiadoras. Para cada uno de ellos se establecen requisitos y claras reglas de juego.

          Uno de los hechos que inspira esta iniciativa es la inclusión en el derecho a la anticoncepción quirúrgica de la totalidad de las personas, es decir, también de las clases más postergadas y sin la cobertura de obras sociales, que al no tener acceso a este método no han podido ordenar y planificar sus familias.

          También se incluye a las personas declaradas judicialmente incapaces, para las que la ley fija un procedimiento especial: la necesidad del acuerdo de un juez.

          Asimismo, esta norma consagra el derecho individual y la autonomía de la voluntad. Avanza de manera concreta en la implementación de los contenidos de los ya mencionados pactos internacionales que hoy tienen jerarquía constitucional, pero que vale la pena listar: el Pacto de San José de Costa Rica, la Declaración Americana de los Derechos y Deberes del Hombre, la Convención sobre la Eliminación de Todas las Formas de Discriminación de la Mujer, los pactos internacionales de derechos económicos, sociales, culturales y civiles políticos. Estábamos en mora con todos estos pactos, y tal demora tiene que ver con una falta de actualización de la legislación respecto de la evolución de la tecnología médica que hoy facilita enormemente y cambia el comportamiento profesional médico en relación con la antigua ley 17.132, llena de virtudes, pero que ha quedado en la historia tras más de cuarenta años de vigencia.

          También se respeta el derecho de los profesionales, jerarquizando la objeción de conciencia. Los profesionales que no deseen hacer este tipo de prácticas tienen derecho a explicitarlo, pero las instituciones del sector público, los hospitales, están obligados a cumplir con el deseo del demandante siempre que se hayan cumplido los requisitos que la ley exige, que es la información y el consentimiento postinformación suscripto por el demandante.

          La iniciativa asimismo obliga a las obras sociales del sistema sindical –ley 23.660-, a los organismos incluidos en la seguridad social y a las empresas de medicina prepaga a financiar sin cargo para el beneficiario este tipo de prácticas. En este sentido la ley ratifica lo que recientemente se incluyó en el nuevo texto del Programa Médico Obligatorio.

          Esto, que pareciera ser objetable desde el punto de vista de las empresas de medicina prepaga, no es más que el cumplimiento de la ley 24.754 que este Congreso inteligentemente sancionó, que obliga a las empresas de medicina prepaga al cumplimiento integral del Programa Médico Obligatorio. En este programa todas aquellas intervenciones quirúrgicas que requieren internación son cubiertas en un ciento por ciento, de manera tal que con esto no se hace una excepción sino que es algo que se incluye en el listado de prácticas quirúrgicas cubiertas en su totalidad dentro del Programa Médico Obligatorio.

          Uno de los temas que se nos objeta permanente desde las obras sociales es la inclusión de prácticas de muy alto costo, muchas veces inabordable para los presupuestos de este tipo de empresas financiadoras. En este sentido cabe aclarar que estas prácticas son de muy bajo costo y en el tiempo resultarán muy económicas para la institución que las financie en un ciento por ciento a sus afiliados o beneficiarios.

          Los últimos artículos contienen un par de modificaciones a dos leyes. En realidad, se trata de la corrección a un texto. Probablemente sea innecesaria, pero como lo que abunda no daña está bien que así se haya hecho. Me refiero a la modificación de la ley 17.132, facilitando de esta manera a los profesionales la posibilidad de acceder a realizar este tipo de prácticas, incluyendo a su vez en la ley 25.673 a esta práctica anticonceptiva dentro del Programa Nacional de Salud Sexual y Procreación Responsable.

          En síntesis, este dictamen –que es producto del análisis exhaustivo que hicieron una vez más los señores diputados que integran las comisiones intervinientes y sus comprometidos e idóneos asesores‑ logra instrumentar un derecho de las personas, establecer requisitos básicos e incluir a las personas declaradas judicialmente incapaces. Al respecto quiero adelantar que vamos a proponer una modificación al artículo 3° del dictamen para una mayor claridad de cómo se debe aplicar el derecho a este tipo de personas judicialmente incapaces. Asimismo obliga a los profesionales a informar clara y suficientemente.

 

          Por eso, genera las condiciones para una decisión razonada y con convicción por parte del demandante, ya que se le transmite información sobre la totalidad de los métodos anticonceptivos disponibles en forma gratuita en todos los establecimientos públicos.

          También establece como requisito básico el consentimiento informado. Reafirma el derecho de la objeción de conciencia por parte de los miembros del equipo de salud que trabajan interdisciplinariamente en el acto de ligadura de las trompas de Falopio, en el caso de la mujer, y de los deferentes, en el caso del hombre.

          Obliga a los prestadores y financiadores a cubrir esta práctica del mismo modo que el resto de las cirugías, es decir, en un ciento por ciento. Facilita el acceso a todas las personas a través de la gratuidad y la obligación de los establecimientos públicos y la responsabilidad de los establecimientos privados de aconsejarlo y derivarlo a los lugares donde puedan realizar esta práctica si no cuentan con las condiciones necesarias para hacerla. De esta manera los prestadores tienen la posibilidad de brindar el servicio por sí o por terceros.

          También se adecua el marco regulatorio de la ley del ejercicio profesional, al incorporar al Programa Nacional este tipo de prácticas anticonceptivas.

          El proyecto hace posible que este derecho esté al alcance de todos, o sea, tanto de hombres como de mujeres, incorporando a los sectores sociales más vulnerables y postergados. Esta iniciativa traerá justicia y equidad, porque nos hace a todos iguales.

          Como habrán observado, se facilita el acceso a soluciones prácticas y efectivas de óptimos resultados, que han sido ampliamente comprobadas. No tengo dudas de que esto nos permitirá avanzar en el sentido humano y filosófico de la autonomía y del derecho establecido en estos pactos que hoy tienen jerarquía constitucional.

          En el entendimiento de que nos encontramos frente a la posibilidad de votar un instrumento de avanzada, al que le tendríamos que haber dado forma de ley hace tiempo ‑hoy se dijo que llevamos muchos años de análisis y de consideración en torno a esta cuestión‑, le pido a los señores colegas que nos acompañen con su voto afirmativo, en la seguridad de que una vez más estamos sancionando una ley para la gente. (Aplausos.)

 

Sra. Presidenta (Vaca Narvaja).- Tiene la palabra el señor diputado por Santa Cruz.

 

Sr. Acuña Kunz.- Señora presidenta: debo señalar que estamos de acuerdo con el espíritu de este proyecto de ley, que sin duda viene a cubrir una gran falencia en torno al tema de la salud reproductiva y la procreación responsable.

          Además, esta propuesta respeta el derecho personalísimo de hombres y mujeres, porque atendiendo las distintas problemáticas económicas y sociales, todos tendrán la posibilidad de programar sus vidas en base a un correcto control de la natalidad.

          Por esos motivos y muchos otros que sería largo comentar en esta sesión, adelantamos nuestro voto afirmativo en general, aclarando que vamos a plantear algunas observaciones en determinados artículos durante la consideración en particular. Pero reitero que estamos de acuerdo con la cuestión de fondo.

          Nuestra sociedad requiere de leyes de avanzada ‑como ésta‑, que en mi opinión son de extrema necesidad

social; y el hecho de que en este texto estén incluidos todos los sectores prestacionales de la salud hace a este proyecto muy abarcativo. Fundamentalmente –como decía el presidente de la Comisión de Salud‑, beneficia a los que más necesitan, porque hoy sabemos con absoluta certeza que desde hace muchos años estas prácticas se hacen en forma clandestina, con lo que se benefician con ellas sólo los individuos o los sectores de mayor poder adquisitivo.

          Tenemos un antecedente de cinco provincias argentinas que ya han implementado una ley de estas características, y esto de ninguna manera provocó –como algunos piensan‑ un vendaval de ligaduras tubarias. Por el contrario, los ciudadanos de esas provincias utilizaron este beneficio legal con total responsabilidad, dando un ejemplo de madurez en la planificación de la familia.

          Por eso creo que como legisladores nacionales debemos actuar sobre la base de las necesidades de nuestra gente, de nuestras familias argentinas, siendo nuestro compromiso actuar siempre con conductas claras, coherentes y sin ningún tipo de hipocresía.

          Acá vamos a enumerar una serie de dilemas éticos de la medicina, porque siempre han existido y existirán, pero sin embargo con el devenir de los tiempos estas prácticas han aumentado con inusitada rapidez porque ha habido una gran acumulación de nuevas tecnologías y nuevos conocimientos biomédicos. Esto acarreó grandes repercusiones de orden social, económico y, obviamente, político, por lo que deducimos que no se puede interferir sobre la libre determinación autorreferente de las personas, intentando imponer sobre su voluntad nada más y nada menos que un canon moral ajeno. De esta manera interferiríamos indebidamente en el ejercicio de la libertad personalísima de decidir de nuestros ciudadanos y de cómo ellos deben preocuparse por organizar su planificación familiar. Pero además, señora presidenta, acá no sólo estamos tratando un derecho autorreferente, ya que el proyecto tiene un enfoque mucho más amplio, que abarca la responsabilidad social de la maternidad y de la paternidad como un instrumento eficaz en los controles, por ejemplo, del embarazo no deseado, del aborto provocado, del abandono de los niños a temprana edad y de la miseria, por citar sólo algunos ejemplos de la temática que hoy nos ocupa.

          Por eso, en nuestro criterio creemos que esta norma es buena pero también pensamos que la información debería ser siempre ampliada a su máximo exponente, porque en el caso de que se informe reversibilidad, el éxito de los métodos de la repermeabilización tubaria siempre va a depender de los avances tecnológicos y de la optimización del instrumental que haya en los lugares donde se realicen.

          En los centros que no son de alta complejidad, el porcentaje de repermeabilización de las trompas no es muy alto –prácticamente es bajísimo‑ y en los centros importantes del mundo y en las grandes ciudades de nuestro país –como Buenos Aires, Córdoba, Rosario, etcétera‑ esos porcentajes no van más allá del 20 por ciento, si bien algunos lugares donde se realizan estas prácticas hacen propaganda diciendo que los porcentajes son mucho más altos. Como dije anteriormente, el éxito depende de cómo se realizó el procedimiento.

          El procedimiento de la ligadura tubaria, técnicamente llamado salpingoplastia, es un procedimiento que se puede hacer de muchas maneras: quemando las trompas, seccionándolas, sacándolas o simplemente ligándolas. De acuerdo con la forma y las condiciones en que se haya llevado a cabo ese procedimiento, también va a ser más fácil poder realizar la repermeabilización de las trompas.  Pero hete aquí que hay algo muy importante: si esto se pudiera hacer hoy, los costos serían muy elevados para la población, porque en realidad son técnicas que requieren microcirugía, instrumental especializado y personal altamente calificado.

          Pero hay otras cosas que también debemos mencionar. Cuando hablamos de los pro ‑que en esta norma son muy buenos‑ también debemos mencionar algunas cuestiones que en esta contracepción pueden conllevar

riesgos, por ejemplo aumento de las enfermedades venéreas y del contagio del sida, porque evidentemente las mujeres y hombres que sean sometidos a este tipo de técnicas dejarán de usar preservativos. Esto lo debemos advertir con mucho cuidado porque si un hombre se hace una vasectomía seguramente dejará de usar preservativo. Esto es preocupante porque puede ocasionar que haya un aumento de las enfermedades infectocontagiosas y fundamentalmente del sida. Es peligroso y por eso el tema deberíamos plantearlo con toda preocupación.

          Muchas veces este método es irreversible, por más que muchos especialistas digan que se puede revertir con facilidad, porque el procedimiento es complejo, a veces hasta dudoso y por último altamente costoso, a nuestro criterio, y los sectores populares no tendrán fácil acceso a él.

          Además, debemos tener otra cosa muy en cuenta. Hay un alto porcentaje de mujeres que se hacen la ligadura de trompas, como de hombres que se hacen la vasectomía, que se arrepienten con el correr del tiempo, y los motivos del arrepentimiento son fundamentalmente tres: uno, nuevas parejas o nuevas nupcias; dos, pérdida de un hijo; y tres, deseos renovados de ampliar la familia.

          Entonces, a las personas que no puedan realizarse las prácticas necesarias para revertir su estado, por ejemplo repermeabilizar las trompas, sólo les quedará la fecundación in vitro, alternativa que en este momento es altamente costosa en nuestro país.

          Por otra parte, debemos ser obedientes de nuestra Constitución Nacional, que en su artículo 19 expresa claramente lo siguiente: “Las acciones privadas de los hombres que de ningún modo ofendan al orden y a la moral pública, ni perjudiquen a un tercero, están sólo reservadas a Dios, y exentas de la autoridad de los magistrados.” Y en los artículos 33 y 75 nuestra Constitución incorpora a nuestra Carta Magna algo que el presidente de la Comisión de Acción Social y Salud Pública ya mencionó: el tema de los derechos humanos. En el Pacto de San José de Costa Rica se establece fundamentalmente la eliminación de todo tipo de discriminación contra la mujer.

          Hay algo que también es muy importante: la Organización Mundial de la Salud, que es nuestro ente madre en este tema, ha declarado que la ligadura tubaria y la vasectomía son unos de los métodos anticonceptivos más efectivos y altamente apropiados cuando la persona da su consentimiento informado, y además cuando las condiciones médicas permiten realizarlas sin riesgos.

          Estudiando la legislación comparada de otros países del mundo, vemos que por ejemplo, España hace mucho tiempo que las permite, Inglaterra, desde principios del siglo XX; además, se hacen en Finlandia, en México y en muchos países del mundo.

          Por eso yo creo que esta es una muy buena norma que además va a permitir que la ANMAT las considere prácticas viables, ya que hasta el día de hoy no son reconocidas por esta institución.

          Estamos frente a una cuestión que hasta este momento parecía ser más objeto de permiso que un derecho. Como permiso tenía restricciones muy importantes, con una alta dosis de hipocresía. Es buenísimo que hoy nos saquemos la careta y que del permiso pasemos al legítimo derecho para nuestros ciudadanos argentinos.

          Escuché decir por televisión que estos eran métodos de castración, y estamos un poco dolidos con este tema porque realmente debemos aclarar que la castración es un término utilizado por los veterinarios, que tiene por objeto extraer los órganos genitales a los animales, machos y hembras, y de ninguna manera tiene que ver con estos métodos de contracepción.

          Por eso digo que este proyecto de ley es de avanzada, moderno, progresista y también abarcativo, y supera en el buen sentido la otrora visión de los legisladores que por el año 1967 sancionaron la ley 17.132, del ejercicio de la medicina. Estos eran otros tiempos.

          Creo que con la futura ley, a pesar de que vamos a hacer modificaciones en la redacción, la tarea está cumplida. Hemos encontrado aquí una respuesta absolutamente satisfactoria, con un marco legal adecuado que permite

enfrentar esta situación, y tiene gran trascendencia para todos los sectores de nuestra sociedad. (Aplausos.)

 

Sra. Presidenta (Vaca Narvaja).- Tiene la palabra la señora diputada por Santa Fe.

 

Sra. Tate.-  Señora presidenta: sin perjuicio de que para contribuir a abreviar el trámite de la sanción del proyecto de ley solicito la inserción de mi discurso en el Diario de Sesiones, quiero formular algunos comentarios.

          Debemos tener en cuenta la tremenda carga de morbilidad y mortalidad que sufren las mujeres a causa de su papel en la reproducción, que se incrementa por la inequidad social. Por eso, la verdadera sustancia de la iniciativa en tratamiento está dada por el respeto a la equidad, la autonomía de la persona y la libertad individual en la toma de decisiones cuyas consecuencias sólo afectan al sujeto que las adopta sin ofender la moral o el orden público, ni perjudicar a terceros.

          Es nuestra obligación legislar, pero la ley que habremos de sancionar sólo tendrá sentido si la Nación se compromete efectivamente en la implementación de una política de Estado, priorizando y aportando los recursos necesarios para su efectiva concreción. (Aplausos.)

 

Sra. Presidenta (Vaca Narvaja).- Tiene la palabra el señor diputado por San Luis.

 

Sr. Lusquiños.- Señora presidenta: compartiré el uso de la palabra con el señor diputado Alvarez. Intentaré ser muy breve y respetuoso en un tema que es espinoso y polémico. Voy a formular algunos interrogantes respecto no de lo que dice el proyecto –pues eso fue minuciosamente detallado por el señor diputado Sylvestre Begnis‑ sino de lo que no dice.

          ¿Cuál es el objetivo de esta iniciativa sobre esterilización voluntaria? ¿A qué población apunta? Literalmente y en forma taxativa el proyecto dice que apunta a la población universal, es decir, a todos. Sin embargo, en la Cámara tenemos una compulsión bastante extraña, pues siempre tratamos en primer término temas que deberían ser considerados con posterioridad a otros. Así sucede, por ejemplo, en el campo educativo: consideramos iniciativas parciales y en realidad deberíamos tratar un proyecto de ley integral de educación, como el que está promoviendo el propio Poder Ejecutivo.

          En relación con el tema que nos ocupa ocurre lo mismo. ¿Qué debemos hacer en primer lugar? ¿Legislar acerca de una nueva herramienta, como en este caso, conflictiva y dura, que sabemos es irreversible e implica una toma de decisión definitiva de parte no sólo de aquel que va a someterse a esa práctica sino también de su pareja, de su propia familia? Además, se trata de una ley que está enmarcada dentro de un término también conflictivo; me refiero a “planificación familiar”.

          Pregunto nuevamente: ¿cuál es el objetivo de la ley? ¿A qué población está dirigida? ¿Apunta a los sectores de bajos recursos para que puedan acceder con derecho y libertad a la gratuidad de un servicio? Aunque suene feo, voy a decirlo con todas las letras: ¿acaso está dirigida a los cabecitas negras? Si apunta a los sectores más humildes y más desprotegidos de la sociedad, también estamos

hablando de los sectores con menor nivel educativo y menores posibilidades de acceso a la educación.

 

- Manifestaciones en las galerías.

 

Sr. Lusquiños.- Entonces me parece que debemos ser muy cuidadosos en este tema.

          La cuestión vinculada con la ligadura de trompas por problemas médicos ha sido contemplada en la medicina actual. Cuenta con un problema que la sanción de este proyecto de ley posibilitaría solucionar: la agilización de los trámites necesarios para que todo eso sea posible. Siempre debemos recordar que estamos frente a una situación donde quien define aceptar esta intervención quirúrgica debe saber que es absolutamente irreversible.

          Como saben los señores diputados, el universo está en expansión. Como partes del universo el hombre y la civilización humana también están en expansión. Aprobar la utilización de una herramienta que no sabemos cómo va a ser usada, tanto por parte del personal médico como de la ciudadanía desinformada y no educada en esta cuestión, me parece que no favorece la posibilidad de expansión del hombre en el universo ni del universo mismo.

          Justamente, la cultura en el hombre reemplaza el instinto de autoconservación de la especie. Entonces, ¿a qué cultura nos estamos refiriendo? ¿A qué libertad? Creo que el tema es sumamente delicado. Cuando nos referimos a la vasectomía, debemos observar que si está dirigida a los sectores más desprotegidos de la sociedad y con menos cultura, nos daremos cuenta de que estamos hablando del famoso “macho argentino”. El “macho argentino”, en la cultura popular, está unido fuertemente a la virilidad, y ésta a la fertilidad.

          Es muy difícil explicar esto en términos lo suficientemente sencillos para que sean trasladados a la ciudadana que debe tomar esta decisión. Además, existe una cuestión que explicaba muy bien el señor diputado Acuña Kunz: cuando favorecemos la utilización de este tipo de herramientas, estamos permitiendo que enfermedades infecto- contagiosas se propaguen, seguramente en forma indiscriminada.

 

- Manifestaciones en las galerías.

 

Sr. Presidenta (Vaca Narvaja).- La Presidencia ruega al público asistente que guarde silencio y respete al orador.

          Continúa en el uso de la palabra el señor diputado por San Luis.

 

Sr. Lusquiños.- Señora presidenta: es tan delicado el tema que si extrapolamos algunos artículos de una antigua ley, nos vamos a dar cuenta de algo que nos va a llamar la atención. Aclaro que efectuaré una comparación con una legislación altamente odiosa. Hay un artículo que dispone que tiene derecho a presentar la solicitud de esterilización todo aquél que ha de ser esterilizado; otro determina que a la solicitud debe adjuntarse el certificado extendido por un médico, reconociendo que el individuo a esterilizar ha sido esclarecido acerca de la esencia y de las consecuencias de la esterilización; por último, otro establece que la solicitud puede ser retirada. Estas disposiciones forman parte de una ley de 1993 firmada por el señor Adolfo Hitler.

          Ha quedado en claro que esos artículos han sido extrapolados de una ley que nada tiene que ver con la esterilización voluntaria, aunque sí se los incluye en el marco de una serie de enfermedades.

          Poniendo los caballos delante del carro, debemos discutir a qué estamos apuntando con todo esto. Por eso aclaro: las causas de atraso y de decadencia estructural de la Argentina tienen relación con la pobreza y con la falta de educación de nuestro pueblo.

 

 

          El trabajo infantil alcanza a un millón y medio de chicos. ¿Se quiere contar con una herramienta para solucionar este problema por otras vías? Lo que debe resolverse es el problema económico de nuestros niños, de nuestras familias y el futuro de todos los argentinos.

          Esto es lo que hay que solucionar. El trabajo infantil en Brasil alcanza a dos millones y medio de chicos sobre una población de ciento setenta millones. En la Argentina abarca al 20 por ciento de la población total.

          Esto debería avergonzarnos y obligarnos a tratar los temas correspondientes, y no el que estamos considerando, que podría ser importante en otro estadío de nuestra sociedad.

          Así adelanto mi voto por la negativa, tanto en general como en particular.

 

Sra. Presidenta (Vaca Narvaja).- Tiene la palabra el señor diputado por La Rioja.

 

Sr. Santander.- Señora presidenta: quiero agradecer a mi bloque por haberme otorgado la tremenda -y al mismo tiempo satisfactoria- responsabilidad de expresar lo que humildemente creo que piensa un vasto sector de la sociedad.

          Como cirujano considero que este tema presenta múltiples vías de abordaje. Se lo puede hacer desde la fe, la familia, la pareja, la salud, la medicina, la doctrina social de la iglesia, la doctrina justicialista, la filosofía y la demografía.

          Como dijo el señor diputado preopinante, es un tema espinoso que presenta múltiples criterios. Decir que esta iniciativa aparece como una tormenta en un cielo despejado y transparente implica no faltar a la verdad.

          Señalar que esta cuestión no está en la agenda de nuestra gente o de nuestro pueblo –como decimos los peronistas‑ también es decir la verdad.

          Debo expresar que aquí hubo un fracaso, del que debemos hacernos cargo. Aquí fracasó la ley de salud y procreación responsable, que se reglamentó hace algunos años.

          Señalo esto porque el articulado de la ley  especifica cuáles son los métodos, estableciendo que los centros de salud y los hospitales deberán explicarlos, siempre y cuando no lleven a la esterilización permanente. Como notarán, utiliza el vocablo permanente, pero no alude a irreversibilidad. 

          Entonces, la poca capacidad para trasladar estos conceptos a la educación sexual no la podemos venir    

ahora a reparar, y por más que le duela a mi compañero vicepresidente de la Comisión de Salud, he utilizado la expresión castración porque se trata de un método castrativo. Al mismo tiempo le digo que en esto no hay que ponerse colorado y hay que decir la verdad.

          Este método, el de la ligadura de trompas, en cualquiera de las vertientes y de las técnicas que se utilicen, es esterilizante, y la vasectomía para el hombre también.

          Por otra parte, se dice que esto es reversible. Les podría decir que es reversible cuando primero se hizo la ligadura en un alto centro médico, con una técnica que prevea esta situación, y aun en los mejores centros de salud –les pido que ahora que tenemos la tecnología a la mano bajen la información desde Internet‑ no supera en ninguna estadística el 30 por ciento de positivismo para darse luego la implantación de un embarazo.

          Una cosa es dar permeabilidad, hacer la retunelización, y otra cosa es que esto sea efectivo para que luego sea procreativo y el aparato reproductor vuelva a su función natural.

          Hay una cosa que no dicen: esta técnica moderna no la va a utilizar el hospital público, porque no tiene el dinero y porque es costosa, pues hay que contar con un video laparoscopio. Además, utilizar los óxidos que se necesitan para inflamar y distender el abdomen producen grandes laceraciones, y cuando se efectúan los cortes, se cortan también ramas del sistema nervioso.

          Una de las funciones de las trompas, que no se explicitan aquí, es que tienen la forma y hacen lo mismo que un reptil o una lombriz para poder trasladar al espermatozoide o para llevar al óvulo en su vuelta o en su ida hacia el útero.

          En esto hay que ser claro y decir también que al cortarse esta fibra nerviosa esa función fundamental no va a ser posible.

          Hay que decir también que es como querer obstruir a la naturaleza. La viejita del barrio dice que esto es contra natura, que es como pretender obstruir y ponerle piedras al cauce de los ríos de montaña.

          Fíjense la sabiduría de esa comparació y qué fuerza tienen las ganas de engendrar que cada doscientos casos seccionados hay uno que busca la forma de unirse en la vida con el espermatozoide y el óvulo para formar el huevo. ¿Pero saben dónde lo hacen? En la cavidad abdominal, fuera de la trompa y fuera del útero. Y mejor que estemos cerca de un centro quirúrgico, porque de lo contrario no hay tutía, y el paciente se muere de hemorragia.

          Reitero que sobre doscientos, a uno le pasa esto, y eso sí está perfectamente tabulado, con métodos serios y responsables, como se hace la tabulación quirúrgica. Debo decir que coincido con la mayor parte de las apreciaciones que expuso el señor diputado Acuña Kunz, pero aclaro que lo hizo en una especie de contrasentido.

          Resulta que el señor diputado va a votar a favor,  pero ha expuesto todos los problemas que tiene la cuestión dentro de un sinceramiento médico y ético. Quiere decir que si tuviera una sola línea de pensamiento, lo que ha dicho motivaría votar en contra de esta ley. Por eso señalo la cantidad de puntos de vista que existen para dualizar la cuestión.

          En otro orden de cosas, he escuchado decir también al presidente de la comisión que este es un procedimiento de bajo costo. Es cierto: es el procedimiento anticonceptivo o esterilizante de más bajo costo. Dice bien: autorizamos a seccionar en forma gratuita a todos los sistemas de salud pública, prepagas, obras sociales, pero lo que no dice es que si fuera un método reversible tendría que agregar también que si el paciente se arrepiente, la

obra social o el Estado deberá pagar esa intervención quirúrgica que está solicitando esa joven o ese joven.

          ¿Qué ocurre si la persona se arrepiente? Esto lo planteó el señor diputado Acuña Kunz porque seguramente a él le llegó la inquietud. Tengamos en cuenta la posibilidad de que alguien se arrepienta porque ha formado una pareja y quiera tener un hijo o porque se ha separado, tiene un hijo de la familia anterior y desea tener otro como fruto de este nuevo amor, y ha considerado la alternativa de que esto pudiera llegar a ser reversible.

          En la Argentina los éxitos de embarazos de alta complejidad no superan el 10 por ciento. Son pocos los centros que están preparados con aparatos y tecnología de microcirugía. La mayoría de nuestros microcirujanos han sido preparados para hacer amputaciones y brindar un mejor funcionamiento a los órganos sanos que accidentalmente han sido puestos en peligro, pero no para intervenir órganos sanos, pues ello implicaría una injuria tanto para la medicina como para los propios médicos.

          En relación con el costo de esta intervención, según averigüé en los Estados Unidos, el monto asciende a veinte mil dólares en los centros que no son de alta complejidad. Además, ninguno de ellos asegura un éxito superior al 40 por ciento en este tipo de operaciones; recordemos que estamos hablando de hospitales de alta jerarquía.

 

- Manifestaciones en las galerías.

 

Sr. Santander.- Sé que causa muchas molestias encontrar verdades. No tengo la verdad absoluta sino la que me han dado los conocimientos por haber ocupado, gracias al pueblo, muchos cargos vinculados con el área de salud. Aclaro que además de ser cirujano incursioné muchísimo en temas sanitarios.

 

- Manifestaciones en las galerías.

 

Sr. Santander.- No me molesta que silben ya que me encanta el fútbol; tampoco soy un retrógrado. He ido preso por integrar el sistema nacional de salud y el sistema provincial de salud de mi jurisdicción. Quiero que entiendan que soy una persona coherente que siempre he pensado lo mismo. Este es un tema que he defendido siempre; lo hice en 1973 y también al final de la década del 60 cuando funcionaba el plan Mc Namara y existía el informe Kissinger.

          Este es un método de planificación familiar. Esta norma –y lo digo con toda humildad‑ tiene mucho de autoritaria y de soberbia...

 

- Manifestaciones en las galerías.

 

Sr. Santander.- ...tiene escasa jerarquía legislativa, y ha dejado a los médicos indefensos, pues no se ha consultado a ninguna academia profesional. Lo que se incorpora aquí como consentimiento de la persona que va a someterse a esta injuria quirúrgica no constituye ningún método que vaya a debilitar la carga de la Justicia, que es muy precisa respecto de algunas reglamentaciones, pues determina que el

el médico que llegue a amputar un órgano de la reproducción tiene entre tres y diez años de prisión, y esto no se modifica.

          En lo atinente a las cuestiones vinculadas con el Código Penal, como no soy abogado me remitiré a citar las expresiones de estudiosos que están en la consideración actual de la sociedad y del gobierno. El doctor Eugenio Raúl Zaffaroni, miembro de la Corte Suprema de Justicia, respecto de las ligaduras de trompas en su artículo “La Cuestión a la Luz del Derecho Penal Argentino”, distingue entre las intervenciones quirúrgicas con o sin fines terapéuticos. Respecto de las primeras dice lo siguiente: “El médico lo hace porque así se lo indican las reglas de su arte para salvar una vida, conservar o reparar la salud, y eso lo hace conforme a las reglas del arte, en consecuencia fuera de la prohibición típica, aun cuando no logre la finalidad terapéutica que se propuso. Con lo cual, la conducta del médico resultaría atípica, es decir, no existe tipicidad de lesiones cuando el profesional realiza una ligadura tubaria con indicación médica y consentimiento informado del paciente.

          “Nuestro Código Penal sanciona el delito de lesiones, ya sean dolosas o culposas, causadas en el cuerpo o la salud.”

          Más adelante prosigue: “En relación a la cuestión del consentimiento de la víctima, más allá de la discusión doctrinaria en cuanto a si excluye la tipicidad o la antijuridicidad, en nuestro país la esterilización (ligadura de trompas incluida) es considerada lesión gravísima, un ataque a la integridad física de la persona humana, y no puede hacerse ni aún con el consentimiento de la mujer. Sólo está contemplada, como vimos, si existe indicación médica.”

          En el “Tratado de Derecho Penal”, tomo III, página 54, Zaffaroni expresa: “Cuando se requiere una intervención médica quirúrgica terapéutica se presupone que hay un daño en el cuerpo o en la salud, o por lo menos una amenaza de daño que la intervención tiende a neutralizar.

          “La ligadura se realiza previa prescripción médica y con fines terapéuticos, en casos en los cuales un nuevo embarazo (con alto grado de probabilidad de producirse, ya sea debido al contexto social en el cual se llevan a cabo las relaciones sexuales de la paciente y/o al fracaso de anteriores métodos anticonceptivos) pondría en serio peligro la salud de la paciente y de sus hijos.”

          La denominada teoría del consentimiento informado parte de la premisa de que una adecuada información posibilita la elección del paciente. Sin embargo, la información no garantiza una adecuada comprensión ni la toma de decisiones racionales. Ello lleva a sostener que el consentimiento del paciente se encuentra sumamente relativizado, y por ende, su eficacia jurídica muy limitada, en especial cuando se lo desea imponer como eximente de una eventual responsabilidad.

 

Sra. Presidenta (Vaca Narvaja).- La Presidencia solicita al señor diputado que redondee su exposición.

 

Sr. Santander.- Ya termino, señora presidenta. (Aplausos en las galerías.)

          Estas situaciones que acabo de mencionar no impiden juicios por mala praxis. El hecho de no informar a

su pareja sin distinción de sexo, es también motivo de judicialización y de divorcio.

          Esta iniciativa es muy autoritaria y mezquina, porque uno, que ha contraído matrimonio civil y católico, acepta los beneficios que de él derivan y también los correspondientes deberes y derechos. A nosotros, los católicos, se nos prohíben esas prácticas porque son métodos esterilizantes.

          Voy a citar palabras vertidas por alguien a quien considero uno de los mejores sanitaristas del país en la actualidad, un hombre responsable, preocupado y ocupado por la salud, un educador que hoy cumple funciones en el Poder Ejecutivo nacional como uno de los mejores ministros de la Presidencia del doctor Néstor Kirchner. Me refiero al ministro de Salud y Ambiente, doctor Ginés González García, quien en un programa emitido por Radio Mitre el 13 de febrero del corriente año se expresó en el siguiente sentido. El periodista le pregunta: “¿Usted estaría de acuerdo en que en algunos casos muy especiales, y si la mujer lo desea, sea informada de las ligaduras de trompas?” Ginés González García entonces contesta: “Hay algunas provincias que ya lo hacen. Eso pasa en varias provincias patagónicas. Hay provincias que en algún punto tienen un pensamiento menos rígido. Pasa en Río Negro, en Neuquén, en Chubut, en Santa Cruz. Algunas otras provincias del norte, que tienen otra cultura, son más antiguas. Lo que no me gusta de las ligaduras es que es irreversible. No me gusta porque la mujer puede cambiar de opinión y es demasiado tarde. Creo que hay otros procedimientos que son seguros, no son traumáticos y además son reversibles. Esa es mi opinión.” Y mi opinión como justicialista es que Perón y Eva Perón al plantearnos su doctrina vinieron a levantar desde lo más profundo de nuestra tierra a los más humildes, a los más pobres, y a decirnos que la pobreza se combate con cientos de escuelas y de hospitales y con miles de trabajos y de fábricas. Esa es la forma: con trabajo, con educación, con fe y con esperanza. Debemos dar las gracias a la vida y a todos los hijos que puedan engendrar nuestras mujeres sin distinción de clase. (Aplausos.)

           

Sra. Presidenta (Vaca Narvaja).- Tiene la palabra el señor diputado por la Capital.

 

Sr. Vanossi.- Señora presidenta: voy a compartir mi tiempo con la señora diputada Jerez, quien ha trabajado intensamente en la comisión sobre el particular, de modo que  trataré de ser lo más breve posible.

          Nosotros hubiéramos deseado asistir a esta sesión luego de un tratamiento que cubriera todas las facetas que en las diversas comisiones merece la significación especialísima, fundamental, del tema que estamos tratando hoy. No vemos por qué hay un apremio tan urgente de que en el día de la fecha se tenga que finiquitar esta cuestión

cuando a asuntos de equivalente importancia, como el del divorcio –por poner un solo ejemplo‑, se les dedicó toda la extensión e intensidad que merecía ese instituto, que venía a modificar la legislación de fondo de nuestro país.    

          También lamentamos que no podamos tener a la vista un dictamen de la Comisión de Legislación General, porque aquí están en juego relaciones matrimoniales y de pareja, relaciones entre padres e hijos y los roles de la familia. Todos estos temas conciernen a la legislación civil y, por eso, hubieran merecido un dictamen de la comisión a la que por su incumbencia se destinan estas cuestiones. También hubiera sido bueno conocer la opinión de la Comisión de Legislación Penal.

          Una fotografía de la realidad sociocultural del país indica a las claras que hay muchas falencias que hacen necesario obrar con sumo cuidado en torno a este tipo de innovaciones, a las que no nos oponemos dogmáticamente, sino que simplemente llamamos la atención sobre la forma en que hay que encararlas.

          Hay falencias en un porcentaje demasiado elevado, que por la crisis son exhibidas por las familias. También hay falencias en lo que imparte la educación pública, que –recordemos- es sostenida con los aportes presupuestarios. Asimismo, se registra cierta insuficiencia –no vacilo en decirlo­‑ en el espacio y en la atención que le dedican a este tema los medios de prensa y de comunicación. Si ellos se hubieran ocupado de esto se podría haber generalizado el debate con la participación de todas las organizaciones no gubernamentales, de las academias nacionales y de las facultades que han tenido y siguen teniendo algo que decir porque les concierne esta cuestión.

 

- Ocupa la Presidencia el señor presidente de la Honorable Cámara, doctor Alberto Edgardo Balestrini.

Sr. Vanossi.- Señora presidenta: también hubiera sido bueno... Perdón, señor presidente, se ha producido el cambio; esto es producto de la transversalidad.

 

Sr. Presidente (Balestrini).- La transversalidad es buena, pero no esa justamente, señor diputado. (Risas.)

 

Sr. Vanossi.- Nunca hay que perder el sentido del humor, señor presidente. Chesterton decía que la ironía era pagana pero que el humor era una cuestión de convicción.

          El tema de la objeción de conciencia también merecía un análisis más fino, porque hay muchos bemoles de por medio. No se trata solamente de la objeción de conciencia de las parejas o de las personas involucradas en esto, sino también de la de los profesionales y de los prestadores de servicios médicos y asistenciales.

          Además, la objeción de conciencia tiene rango constitucional, ya que figura en todos los tratados a los que les hemos dado esa jerarquía por medio del inciso 22) del artículo 75 de la Constitución Nacional. La Corte Suprema, en un dictamen enviado a esta Cámara que obra en las comisiones que han podido expedirse al respecto, recuerda un fallo que figura en el tomo 312 que señala que la disyuntiva de seguir los dictados de las creencias y de la conciencia, o renunciar a ellos y obrar en su contra, es cosa grave.

          La Corte también se refiere a ese derecho al señalar que nadie debe ser forzado a contrariar las propias convicciones morales y científicas ejecutando o haciendo ejecutar actos incompatibles con ellas. Básicamente está haciendo mención a la posibilidad de negarse a observar determinadas conductas cuando ellas violentan la propia conciencia.

          Últimamente la aplicación del artículo 113 del reglamento interno ha dejado de ser la regla para convertirse en una excepción. No quiero introducir en este momento una cuestión reglamentaria, pero sí deseo refrescar la memoria sobre la necesidad que tenemos de volver a la regla y dejar de lado la excepción. Los siete días que

ese bendito artículo 113 concede a los diputados no integrantes de las comisiones intervinientes para expresar sus observaciones podrían haberse respetado y cumplido. Lamento que no haya sido así, porque esperar hasta el 6 de julio, que es el plazo que corresponde según el artículo 113, no cambia la historia ni la fotografía sociocultural del país ni cambia el destino de los seres humanos que, con todo respeto, puedan estar involucrados en estas situaciones y necesitar o no de esta norma. Entiendo que esta última tendría una base de legitimidad mucho mayor que la que tiene una ley que no ha sido lo suficientemente debatida.

          Ante la pregunta de por qué el apremio, de buena fe muchas personas me dijeron: “Bueno, hay que hacerlo”, y yo creo que efectivamente hay que hacerlo. En psicología eso está estudiado y se llama síndrome de ansiedad, que se grafica o expresa de la siguiente manera: “No sé lo que quiero, pero lo quiero ya.” Yo sé que muchos saben lo que quieren, pero no hay por qué imponerlo ya, si con apenas quince días más se aplica el reglamento y podemos escuchar muchas otras opiniones.

          Por eso, señor presidente, los bloques que componen el Interbloque han decidido dejar en libertad de conciencia a cada uno de sus miembros para que emitan su voto de acuerdo con su propia conciencia y las razones que los animan. Esta va a ser nuestra actitud, y por supuesto que nos reservamos para la oportunidad en que podamos hacer uso de la palabra como legisladores, no ya en representación del interbloque o de los bloques.

 

Sr. Presidente (Balestrini).-  Tiene la palabra la señora diputada por Tucumán.

 

Sra. Jerez.- Señor presidente: quienes me han precedido en el uso de la palabra se han expresado con una gran sapiencia, tanto el señor diputado Santander con sus conocimientos médicos como el doctor Vanossi desde el punto de vista jurídico. Yo vengo de las filas de la docencia y puedo hablar ‑desde mi conocimiento‑ de los niños, de los adolescentes y de los adultos porque me desempeñé en todos esos ámbitos. En este sentido, he trabajando socialmente en los barrios marginales, conociendo y descubriendo las virtudes y los valores morales de esas personas, sus ilusiones, sus esperanzas y sus desesperanzas, tanto de los hombres como de las mujeres.

          Desde ese punto de vista y ahora como legisladora he tratado de informarme responsablemente para poder fundamentar mi disidencia total a este proyecto de ley. En primer lugar, esta iniciativa viola el artículo 91 del Código Penal, que dice: “Se impondrá reclusión o prisión de tres a diez años, si la lesión produjere una enfermedad mental o corporal, cierta o probablemente incurable, la inutilidad permanente para el trabajo, la pérdida de un sentido, de un órgano, de un miembro, del uso de un órgano o miembro, de la palabra o de la capacidad de engendrar o concebir”.

          Por supuesto que la norma se basa en la reversibilidad, pero ésta tiene sus bemoles. Sabemos que hasta hace un tiempo estos métodos eran considerados irreversibles. Ahora hay estudios que demuestran su reversibilidad, pero con muchos matices. En primer lugar, es necesario aclarar que cuando hablan de reversibilidad se refieren a desligar las trompas o a la recanalización de los conductos deferentes, pero no a la posibilidad de volver a concebir. Además, se debe dejar constancia de que en ambos casos es mucho más difícil, riesgoso y costoso revertir el método que lo que pudo haber sido su aplicación.

          También hay que tener en cuenta que la probabilidad de éxito es mucho menor cuanto más tiempo pase entre una decisión y la otra. Estas intervenciones están claramente pensadas desde su eficacia y no desde su posible reversibilidad.

          Veamos en detalle algo más sobre el tema a partir de un artículo titulado “Consideraciones sobre la llamada

contracepción quirúrgica” del profesor doctor Fernando Saraví.

          En cuanto a la vasectomía, dice que en las publicaciones oficiales estadounidenses puede leerse acerca de la seguridad de este procedimiento. Sobre su principal ventaja,           que es su permanencia, también se sostiene que es su principal desventaja. Si bien el procedimiento es simple, su reversión es difícil, costosa y a menudo infructuosa.

          Por todas estas razones, los doctores aconsejan que solamente se sometan a una vasectomía los hombres que estén preparados para aceptar el hecho de que ya no van a ser capaces de engendrar un niño.

          En cuanto a la ligadura de trompas, como ocurre con la vasectomía, las intervenciones que se realizan para la esterilización no están concebidas para ser reversibles. En general, los métodos esterilizantes más eficaces son asimismo los que tienen menor probabilidad de ser revertidos en caso de que la persona desee recuperar su fertilidad.

          Cuando es factible, la recanalización puede realizarse mediante técnicas convencionales o microquirúrgicas. Estas últimas brindan mejores resultados. Incluso, cuando se logra la reconstrucción quirúrgica, no está garantizado que pueda lograrse un embarazo en término. En algunas series publicadas se ha hallado una frecuencia de embarazos ectópicos, luego de la recanalización, del 7 por ciento.

          Luego viene el tema del arrepentimiento, que no es menos importante. Los estudios muestran que las mujeres que han sido esterilizadas más jóvenes tienen mayor probabilidad de arrepentirse. En un estudio de más de 11 mil mujeres, el 40 por ciento tenían hasta 24 años al momento de ser esterilizadas y solicitaron información sobre procedimientos de reversión.

          En otro estudio se observó que más del 20 por ciento de las mujeres eran menores de 30 años al momento de operarse y expresaron arrepentimiento.

          La causa más frecuente del arrepentimiento es la constitución de una nueva pareja o el deseo de tener hijos con una nueva unión. No obstante, solamente el 1,1 por ciento de estas mujeres obtuvo la reconstrucción quirúrgica deseada. En Canadá se observó un porcentaje superior, de 1,8 por ciento.

          Si se tiene en cuenta que la reconstrucción quirúrgica permite completar un embarazo en aproximadamente la mitad de los casos, es obvio que estos procedimientos deben en principio considerarse irreversibles. Apenas una de cada cien mujeres que se arrepienten, podrá tener su bebé.

          La tasa de arrepentimiento no es menos frecuente cuando el matrimonio se decide por una vasectomía. Esto es lo que sostiene el doctor Saraví.

          Si estos procedimientos no son reversibles en algún punto, el párrafo que se pretende agregar en el artículo 8° caería en una incoherencia con un inciso de la ley de salud sexual que dice que el método anticonceptivo debe ser reversible y transitorio.

          Adicionalmente, dado que los recursos humanos e infraestructurales de los hospitales públicos son muy limitados, sería muy sensato estimar los recursos que exigiría la anticoncepción quirúrgica electiva de personas sin patologías orgánicas, a expensas de la atención de otros pacientes con indicaciones quirúrgicas precisas y muy urgentes.

          Curiosa medida se pretende tomar cuando el

sistema de salud aún no ha conseguido proveer de insumos básicos a sus establecimientos y todavía no llega a entregar medicamentos sin costo para combatir ciertas enfermedades crónicas o terminales. ¿Llegará la tecnología precisa a los hospitales públicos no sólo para realizar estas intervenciones sino también para revertirlas?

          Un hecho importante a considerar especialmente por parte de quienes promueven la anticoncepción quirúrgica como forma de proteger a las mujeres, es que a menudo la intervención surge de una imposición abusiva de parte de su pareja y no constituye un acto de libre decisión. Un estudio reciente demuestra que la solicitud de reconstrucción –es decir, el arrepentimiento‑ luego de una ligadura tubaria es nueve veces más probable en mujeres que fueron presionadas por su pareja para realizar la intervención anticonceptiva.

          Algunos plantean esta iniciativa como un complemento, o en todo caso, un mejoramiento de la ley 25.673 de creación del Programa Nacional de Salud Sexual y Procreación Responsable. En realidad, pareciera que este proyecto intentara salvar el fracaso de ese programa. ¿Cuál será la próxima ley que intente avanzar sobre estos temas?

          Uno de los argumentos que se utiliza se funda en el hecho de que ya existen intervenciones quirúrgicas de anticoncepción pero sólo en centros privados, para personas de mayores recursos, y que en consecuencia mediante esta ley se busca que todas las personas puedan acceder a tales intervenciones.

          Si sabemos que se trata de una práctica ilegal, ¿no debiéramos preguntarnos en primer término por qué razón no se sanciona a quienes realizan tales prácticas, en vez de legalizar lo ilegal?

          Escuché decir, cuando se habla en torno de este proyecto, que legislamos para la mujer que tiene doce hijos y es violada por su marido golpeador. En la iniciativa ese punto no aparece muy claramente porque cualquier persona mayor de 21 años, sin hijos, puede solicitar la intervención, aun sin indicación terapéutica, por la razón que fuere. Quizá por estar atravesando una crisis emocional puede recurrir a la anticoncepción quirúrgica. Se argumenta retóricamente desde las excepciones y se legisla para la generalidad.

          Muchos señores diputados han justificado este proyecto desde la equidad social y la igualdad de oportunidades. Al respecto quiero decir varias cosas. Esta bandera de la opción por los pobres, que suelen enarbolar algunos, a veces esconde una solución solapada: disminuir la pobreza reduciendo a los pobres, aplicando una política antinatalista focalizada, siempre solventada por solícitos y solidarios organismos de préstamo internacionales.

          Pareciera que para que haya menos pobres vamos a hacer que nazcan menos niños en vez de generar las condiciones para que puedan vivir dignamente incluso los que ya nacieron.

          El nacimiento de los pobres es percibido como un gasto del Estado. ¿Será acaso una forma de que bajen las estadísticas de la cantidad de personas que se encuentran por debajo de la línea de la pobreza y la indigencia? Se presenta esta ley mientras sigue aumentando la brecha entre ricos y pobres, llegando a récords históricos. Atacamos los efectos pero no las verdaderas causas.

          En este momento todavía hay desigualdad de oportunidades en cuanto a alimentación, vivienda, trabajo, educación, etcétera, y tal desigualdad se arrastrará hasta la libertad de elegir y decidir realmente sobre la base de la comprensión y la información ciertas, teniendo en cuenta la complejidad del tema.

          La posibilidad de que estos procedimientos se compliquen o fracasen, sumada al hecho de que una proporción apreciable de personas esterilizadas se arrepienten, obliga a reflexionar acerca de las consecuencias de autorizar tales procedimientos sin indicación médica precisa.

 

          De ponerse en vigencia el proyecto de ley que se pretende sancionar, es razonable esperar cierto número de demandas judiciales por complicaciones, fracasos o reintervenciones quirúrgicas, por las que deberá responder el Estado, además de los profesionales involucrados.

          Quisiera dejar en claro que el punto en discusión no tiene relación con la esterilización terapéutica, ya que la lógica en el ejercicio de la medicina indica que se puede intervenir sin cuestionamientos éticos ni legales.

          El problema reside en el hecho de que se pretende realizar esta práctica quirúrgica sin que existan indicaciones médicas que la justifiquen.

          ¿Es posible la ausencia de una indicación médica? ¿Hasta qué punto resulta obligatorio para el sistema de salud efectuar una práctica quirúrgica que no responda a indicación médica alguna, sino a una decisión unilateral de la persona?

          Asimismo, resulta relevante el parecer médico-científico respecto de las implicancias de este tipo de operaciones en cada persona en particular.

          Por otra parte, el texto de la futura norma es incongruente con los fundamentos del matrimonio civil: la falta de consentimiento del cónyuge para la realización de este tipo de intervención quirúrgica.

          La procreación siempre ha sido reconocida como uno de los objetivos del contrato matrimonial. En la sociedad conyugal ambos cónyuges son socios, y ninguno tiene preeminencia sobre el otro en la toma de decisiones que afecten a dicha sociedad. En este contexto, la decisión unilateral de uno de los cónyuges, sin el conocimiento del otro sobre la posibilidad de procrear, deriva en un ocultamiento, configurando una falta grave, dando lugar al otro cónyuge a pensar que existen injurias graves en los términos previstos por el inciso 4) del artículo 202 del Código Civil de la Nación.

 

- Manifestaciones en las galerías.

 

Sr. Presidente (Balestrini).- La Presidencia solicita al público presente que haga silencio. De lo contrario, se procederá a desalojar las galerías.

          A su vez, solicito a la señora diputada que vaya rendondeando su exposición porque ha concluido su tiempo.

 

- Aplausos y manifestaciones en las galerías.

 

Sr. Presidente (Balestrini).-          Continúa en el uso de la palabra la señora diputada por Tucumán.

 

Sra. Jerez.- Señor presidente: me parece inapropiado que un proyecto de este tenor no incluya la posibilidad de una consulta a un equipo interdisciplinario. Al respecto debo decir que existen varios proyectos de ley que podríamos sancionar a favor de las mujeres pobres, pero respetando su dignidad y su decisión particular. Se ha dicho que se trata de un proyecto de ley de inclusión social, pensado para los pobres. Entonces, debería quedar bien en claro que la cobertura se refiere tanto a la intervención contraconceptiva, como a su reversión. El proyecto de ley en consideración no dice absolutamente nada. ¿Está pensado realmente para que exista una igualdad de oportunidades?

          Como se ha agotado mi tiempo, voy a solicitar la inserción en el Diario de Sesiones de una serie de documentos científicos que servirán como conclusión de mi exposición. (Aplausos.)

 

Sr. Presidente (Balestrini).- Tiene la palabra la señora diputada por Buenos Aires.

 

Sra. Mansur.- Señor presidente: según publicaciones de la ciencia médica, la esterilización anticonceptiva es la mutilación del propio cuerpo mediante la destrucción deliberada de una importantísima facultad natural: la fertilidad.

          La ligadura de trompas puede estar indicada en mujeres adultas que estén seguras de que desean evitar embarazos futuros. No se aconseja esta intervención para un proceso que desee revertirse en el futuro por considerárselo temporal.

          Aun así, se ha asegurado aquí que esta intervención quirúrgica vinculada con la ligadura de las trompas puede revertirse. ¿Por qué no se incluyó esta indicación en el proyecto de ley? Debemos dejar en claro que la segunda operación es más compleja, más costosa y menos exitosa, como ha dicho el señor diputado Santander.

          Las estadísticas nos hablan de arrepentimientos, como ya se ha manifestado en este recinto. Hay mujeres que toman la decisión de llevar a cabo esta intervención quirúrgica desde muy jóvenes y cuando forman una nueva pareja desean tener un hijo, pero ya no pueden.

          ¿Dónde deja este proyecto la opinión valiosa del médico? ¿Dónde deja la opinión de un psicólogo y hasta la de una asistente social? Contamos con ellos para cualquier tema relacionado con la salud y la vida, pero no para esto.

          Con este proyecto decimos a los médicos: “Usted no opine; abra, ligue y cierre.” Existen grupos de interconsulta en nuestros hospitales. ¿Por qué no  pueden informar las probabilidades  y los riesgos a cada paciente? Parecería que en este tema no los necesitamos.

          Pasemos a las posibilidades hospitalarias, es decir, a la realidad. En este tema no se puede guitarrear. Nuestros centros asistenciales están desbordados de pacientes que madrugan para conseguir un turno que les posibilite alcanzar la asistencia.

          No hay camas disponibles y las urgencias hacen que no sólo se habiliten camillas en las salas de guardias sino también en los pasillos. Existen sobreturnos para cirugías en los quirófanos. Si llega una urgencia, parte de los turnos de hoy pasarán a mañana; los de mañana, a pasado mañana, y los de pasado mañana, a veces a nunca, porque muchos pacientes no podrán concurrir porque han fallecido.

          ¿Podrán tener cabida quienes siendo sanos decidan esterilizarse? La pregunta más importante que nos formulamos es si no hay otras prioridades sin resolver en el sistema de salud.  Todos conocemos las falencias del sistema sanitario, y no las debemos silenciar.

          Estas cirugías se hacen en Brasil. Se practican inmediatamente después del parto, cuando la mujer se encuentra bajo el stress psicológico. Muchas empresas de Brasil exigen a las mujeres la presentación del certificado de esterilización para darles empleo. ¿Dónde está el derecho personalísimo de la mujer, en el que creemos?

          Para que sea un derecho personalísimo, toda mujer debe estar informada a partir de una campaña que ya tendría empezar el Estado a  nivel nacional. Por todos los medios de comunicación se debería informar sobres los aciertos y los riesgos de todo método anticonceptivo, incluido el que estamos analizando.

          Se lo debería hacer en centros educativos, clubes, instituciones religiosas, lugares de trabajo, salas de espera, centros de salud y, especialmente, por televisión, adaptados al público de cada provincia y de cada lugar.

          Se lo puede hacer, porque desde Jujuy hasta Tierra del Fuego se mira el mundial de fútbol.  Entonces,  se podría hablar de la salud de las mujeres y los hombres en la Argentina.

          Así, al poco tiempo del médico para asesorar se sumará el conocimiento previo del paciente. Se podrán aclarar dudas del paciente, que no se presentaría en blanco o ignorante. El conocimiento prevalecería en la elección, pues el paciente habría sido informado y podría tomar una decisión autónoma y no forzada.

          Agregaría, como ya dijeron otros diputados preopinantes, que siempre hay que insistir en lo siguiente: la mujer que no se quiere embarazar y el hombre que no va a embarazar deben protegerse de la mayor pandemia mundial, que es el Sida.

          Cuando en su momento se trató en este recinto el proyecto de ley de donación de órganos –léase donante presunto‑ se solicitó una campaña de información a nivel nacional y se estableció una duración de tres meses, con

 

material informativo y documental que se prometió realizar. ¿Alguien vio ese material? Pedimos ahora lo mismo. Insistimos sobre la preparación personal, la información y la educación.

          El Estado es el que tiene los medios para hacerlo, así como el deber. Creemos en el amor del hombre y la mujer, en la célula de la sociedad, que es la familia, y es la familia la que sigue siendo, a pesar de todos los contratiempos, el lugar donde mejor se contiene y se cuida la vida.

          ¿Cómo puede ser que no se comunique al cónyuge o al conviviente la decisión de esta intervención? Podríamos justificarlo en casos cuando esa comunicación corre riesgos serios, en el caso de convivientes golpeadores, alcohólicos, droga dependientes y tantos otros.

          En esos casos, ¿qué le dice el Estado a la mujer? Yo, Estado, debiera atender al golpeador, al alcohólico, al droga dependiente, tratarlo, pero como no lo hago o soy ineficiente, prefiero que te operes, así no tiene él a quién golpear o dañar.

          En cuanto a que este proyecto beneficia a los pobres para ayudarlos a tener menos hijos, traigo el caso de un matrimonio de la zona en la que vivo. El hombre es albañil, sale muy temprano a la mañana y regresa tarde a la noche. A veces trabaja, a veces no. Tuvieron ocho hijos y la mujer, tan guapa, hizo lo posible y lo imposible para que en la mesa nunca faltara el pan, ni verdura en la quinta ni alguna gallinita en el fondo de la casa. Y así crió a los hijos, con vacunas, con guardapolvos y libros.

          Una vez un conocido del barrio abandonó cuatro niñas, una de ellas bebé, y este humilde matrimonio no quiso que se separaran esas hermanitas y las crió como propias, con esa pobreza y esa generosidad. Esos chicos, hoy ya hombres, padres de familia, han heredado la generosidad, el amor y el “todo lo puedo” de la pobreza.

          El derecho a la vida es el primer derecho humano. El Estado argentino nos debe un serio estudio demográfico. Este enorme, querido y vasto territorio necesita más población. No porque desborden de habitantes las villas de emergencia alrededor de las ciudades sobran argentinos. Faltan, y el Estado es el encargado de ubicarlos mejor, dándoles trabajo, educación, oficios, escuelas, deportes y hospitales.

          En este suelo maravilloso donde hay tanto por hacer, donde la naturaleza es tan pródiga, ¿será mejor cercenar vientres que agregar un plato más a la mesa, un guardapolvo más y libros? ¿Cuántos seremos los argentinos en 60 o 70 años? ¿Cuántos ancianos? ¿Cuántos niños? (Aplausos en el recinto y en las galerías.)

 

Sr. Presidente (Balestrini).- Tiene la palabra la señora diputada por Buenos Aires.

 

Sra. Rodríguez.- Señor presidente: como en otras ocasiones ‑por ejemplo cuando se trató la ley de consentimiento presunto para la donación de órganos‑, en el bloque del ARI tendremos una posición de libertad de conciencia. En este caso yo voy a plantear la posición de una cantidad de diputados del bloque que adherimos, acompañamos y vamos a votar a favor de esta ley, y la diputada Carrió, con quien voy a compartir mi tiempo, va a plantear otra posición.

          En realidad, el dictamen que estamos tratando tiene por objetivo fundamental garantizar derechos de raigambre constitucional. No es una cuestión de una mera decisión; se trata de cuestiones que escapan a la voluntad, incluso, de quienes estamos en esta Cámara.

          No me voy a referir a las dificultades que tienen

las personas para acceder a estas prácticas. Respecto de las desigualdades y los aspectos médicos, hay quienes saben más que yo en esta Cámara. Simplemente me voy a referir a las cuestiones de derecho que fundan el proyecto y a los principios que las sustentan. Básicamente lo haré en un marco de derechos humanos y de igualdad de género.

          Decía que esta temática tiene una clara raigambre constitucional, fundamentalmente en el artículo 19 de la Constitución Nacional y en tratados internacionales de derechos humanos, en particular la Convención sobre la Eliminación de Todas las Formas de Discriminación contra la Mujer. Es una cuestión central relativa a la construcción de ciudadanía, entendida como el acceso a ejercer derechos. En este sentido, debemos tener en cuenta que las mujeres seguimos luchando para continuar siendo consideradas sujetas de derechos. Se trata de una lucha que venimos sosteniendo desde el movimiento de las mujeres; todavía falta mucho por hacer, este es sólo un paso más.

          Respecto de los principios fundamentales, en  más de una ocasión señalé que lo que aprendí sobre autonomía fue de Carlos Nino, con quien tuve el honor de trabajar muchos años. El elaboró un marco sobre tres principios básicos que dan sustento y, a la vez, contenido a los derechos humanos fundamentales. Aclaro que no los creó él; algunos vienen de larga data. En realidad, el principio de autonomía de la persona humana puede reconocerse directamente en la ideología kantiana. Quizás esta sea una nueva interpretación, pero de lo que se trata aquí es que  el artículo 19 de nuestra Constitución Nacional establece que las acciones privadas de los hombres que de ningún modo ofendan al orden y a la moral pública, ni perjudiquen a un tercero, están sólo reservadas a Dios y exentas de la autoridad de los magistrados. Creo que nosotros, como legisladores, no podemos interferir en estas cuestiones.

          Esta norma obliga a hacer una distinción entre aquellas acciones que impliquen un perjuicio hacia un tercero y aquellas vinculadas con la moral intersubjetiva, estrictamente individual o autoreferente, y las elecciones de planes de vida, ideales de excelencia humana y modelos de virtud personal. Esas acciones autoreferentes quedan ligadas a las decisiones de las personas, y esta es la interpretación liberal que ha dado la Corte Suprema de Justicia en el conocido caso Poncetti de Balbín, en el cual señala que el artículo 19 de la Constitución Nacional brinda un marco de libertad individual a la persona, a la que el Estado no puede acceder. Este es un tema en el que el Estado no puede avanzar. Lo que estamos buscando es que esa persona tenga la posibilidad de elegir libremente sus planes de vida y cuente con los medios necesarios para materializarlos, siempre y cuando no afecte a terceros.

 

          Me resulta particularmente peligroso sentar el precedente de que el Estado pueda intervenir en esta esfera de la autonomía. Entiendo que excederíamos la competencia que tenemos como representantes del pueblo si interviniéramos en esa esfera de la autonomía de la persona.

          La gente nos vota para implementar políticas públicas, defender y garantizar derechos. ¿Por qué cualquiera de nosotros va a saber más que una persona individual qué es lo que le conviene para su propio plan de vida? (Aplausos en las galerías.)

          Sinceramente, no siento que en lo personal tenga más competencia que ninguna de las personas que me votaron para saber qué es lo que tiene que hacer con su sexualidad o cómo va a elegir decidir el número de hijos... (Aplausos en las galerías.) ...ni ninguna otra cuestión de su vida privada. En verdad siento que no puedo tomar esa decisión, no tengo esa competencia, nadie me votó para eso.

          Considero que sentaríamos un antecedente peligroso si invadiéramos esta esfera, si cruzáramos esa valla que impone el artículo 19 de nuestra Constitución Nacional.

          Las limitaciones de las mujeres y los varones para acceder a estas prácticas sólo podrían justificarse en un Estado perfeccionista, que presupone que puede decir a las personas que sabe mejor que ellas qué les conviene, o en un Estado paternalista, que con el argumento de proteger los derechos y ciertos bienes en realidad quita capacidad de decisión.

          En rigor, con el argumento de proteger a las mujeres para que no estén sometidas a decisiones que después no tienen vuelta atrás, se les está impidiendo adoptar una decisión que la mayoría hace años viene pensando y ya tiene tomada. Obviamente, la cuestión no se circunscribe a pasar por un hospital y adoptar una decisión.

          Esta visión paternalista y perfeccionista supone que hay determinados bienes y derechos que, bajo el pretexto de protegerlos, son indisponibles para las personas. Esto también me parece peligroso como antecedente. Creo que en un régimen democrático y liberal ‑en el sentido norteamericano, por decirlo de alguna manera- en materia de libertades civiles y políticas,

-aunque ahora debería ser en términos de derechos sociales, económicos o humanos en general‑ justamente habría que ofrecerles la libertad de ejercerlos ‑me animo a decir, y no tengo problema en sostenerlo‑ aun si fueran de carácter irreversible. (Aplausos en las galerías.)

          Sé que hay situaciones donde no lo son. Yo voy a adoptar la posición extrema. Es más, sé que los médicos tienen buenos argumentos para decir cosas distintas, pero como no quiero que nada de lo que diga pueda inducir a una mujer a error, asumo personalmente –no hablo en nombre del bloque‑ la responsabilidad de decir que también tendrían derecho a una decisión irreversible. (Aplausos en las galerías.)

          Todos los días tomamos decisiones irreversibles. Todos los días nos equivocamos, todos nosotros, como legisladores ‑con las consecuencias que ello acarrea a nuestros conciudadanos‑ y como ciudadanos.

          Cuando decidimos casarnos con una y no otra persona estamos adoptando una decisión irreversible. No tenemos manera de saber qué hubiera sucedido si en lugar de casarnos con A nos hubiéramos casado con B. ¿Qué otra decisión más irreversible hay en la vida –para mí ninguna‑ 

que tener un hijo? Es más, yo sinceramente creo –esta es nuevamente una opinión personal‑ que una niña de trece o catorce años no está preparada para tener un hijo. Sin embargo, jamás diría que como esas niñas no están preparadas para ello y las tenemos que proteger, tenemos que evitar de alguna manera forzada que queden embarazadas, pues si llegan a tener un hijo se les va a crear una situación irreversible ‑porque en nuestro país no se permite el aborto‑ que les va a marcar la vida por el resto de sus días.    

          Obviamente, yo jamás sostendría que hay que actuar de una manera compulsiva, pero sí pienso que se debe impartir educación sexual y hacer todo lo posible para evitar el embarazo adolescente.

- Aplausos en las galerías.

 

Sra. Rodríguez.- Creo que en ese sentido tenemos deudas, y muchas, pero no digo que porque va a haber una consecuencia irreversible tengamos que actuar de manera compulsiva.

          En ese sentido quiero recordar que la Corte Suprema se expidió de un modo muy claro en el caso Bahamondez, que tiene que ver con que muchas veces no sabemos qué nos puede pasar en la vida. Bahamondez era un testigo de Jehová que tenía que someterse a un tratamiento y no lo quería hacer porque iba en contra de sus convicciones religiosas. La Corte dijo, textualmente, lo siguiente: “La posibilidad de que los individuos adultos puedan aceptar o rechazar libremente toda interferencia en el ámbito de su intimidad corporal es un requisito indispensable para la existencia del mencionado derecho de la autonomía individual, fundamento éste sobre el que reposa la democracia constitucional.” Es decir que no permitió que alguien pusiera en riesgo su vida, porque sabía que las convicciones religiosas y la autonomía debían prevalecer.

          Si nuestro sistema permite que la disponibilidad de la vida esté en este caso asegurada –y nuestra Corte la protege‑ en una decisión que toma la persona, que puede ser irreversible pues lo puede llevar a la muerte, ¿cómo no se va a poder hacer en una vasectomía o en una ligadura de trompas? Aclaro que este señor, afortunadamente, se salvó; ignoramos por qué; a lo mejor fue porque tenía razones y eran sus convicciones; no lo sabemos, es un misterio.

          Otra cosa que quiero aclarar es que no se trata, como aquí se dice, de que es una decisión de una mujer: este es un derecho reconocido por nuestra Constitución Nacional. La Convención sobre la Eliminación de todas las formas de Discriminación de la Mujer hace referencia a ello con total claridad. No voy a citar cuáles son los instrumentos legales aplicables; simplemente quiero aclarar que tanto el artículo 12 como el 16 de la Constitución establecen que el Estado tiene que adoptar todos los mecanismos adecuados para garantizar que varones y mujeres, en igualdad de condiciones, puedan acceder a todos los medios para garantizar el número y espaciamiento de    hijos, así que esto es un derecho, no una decisión que queda librada al azar. Esto ya lo tenemos en la Constitución.

          Voy a terminar mi exposición haciendo un reconocimiento, y me parece que acá hay una cuestión simbólica. Muchas veces se habló en este recinto de este tema haciéndose alusión a la ligadura de trompas. Hoy, en cambio, afortunadamente sólo se habló de vasectomía. Y no es casualidad que antes sólo se haya hablado de ligadura de trompas, porque durante muchos años esto ha tenido que ver con una cuestión simbólica donde lo que estaba en juego era el dominio del cuerpo de las mujeres... (Aplausos.) ...la concepción del cuerpo de las mujeres como un mero aparato reproductor, donde ellas eran guardianas pero no dueñas de los hijos. En todo caso, éramos víctimas de nuestro propio cuerpo, pero no dueñas.

          A veces es paradójico pensar que voces que se escuchan acá no se han alzado cuando, por ejemplo, el movimiento feminista se pronunció contra las cesáreas abusivas y las esterilizaciones forzadas que se han dado en varios países de la región, si bien no fue un fenómeno tan masivo como el que tuvo lugar aquí. Las compañeras del movimiento feminista denunciaron eso, de manera que yo quiero hacer una reivindicación a todos los que han trabajado en esto y además al Movimiento Social de Mujeres, por ser el que comenzó esta lucha hace muchos.(Aplausos.)

 

Sr. Presidente (Balestrini).- Tiene la palabra la señora diputada por la Capital.

 

Sra. Carrió.- Señor presidente: primero leeré mi conclusión, para después explicar desde el principio la tesis.

 

          Creo que  es necesario distinguir dos situaciones. Toda necesidad es un derecho. Existen muchos supuestos en los que la ligadura de trompas es una necesidad y, por lo tanto, debe ser considerada un derecho, no solo por cuestiones médicas sino también por motivos económico-sociales, subjetivos y psicológicos de la persona. Por ende, la ley tiene que establecerlo y al mismo tiempo tiene que garantizar que el Estado haga posible el ejercicio de ese derecho, porque es una necesidad.

          También hay que informar sobre la técnica, y el Estado tiene que asegurar la mejor y garantizar la reversión. De estas dos cosas se tiene que hacer cargo el Estado, porque no puede haber una técnica para los pobres y una técnica para los ricos en las clínicas; el Estado tiene que garantizar la mejor técnica y la reversión también en los hospitales públicos.

          Esa situación, que yo aprobaría sin ningún problema –lo que voy a fundar no es una cuestión de conciencia sino filosófica y de libertad‑, es distinta a otra que seguidamente voy a plantear. Cuando el requerimiento se funda en un mero goce o deseo ‑luego vamos a explicar lo que es un plan de vida y lo que significa el sujeto después de Freud‑, en todo caso que no se prevea ninguna sanción en el Código Penal, pero no creo que el Estado deba proveer los medios para la satisfacción de un goce ni asegurar la reversibilidad.

          Son dos situaciones distintas, pero este proyecto de ley las equipara. Aquí radica mi disidencia más profunda.

          Trataré de explicar las dos tesis que sustentan ambas posiciones –la de oposición y la de apoyo a este proyecto‑ porque aquí nos tenemos que hacer cargo de algunas cosas. Digo esto como autora de la ley de salud reproductiva, con lo cual nadie puede sostener que nosotros tenemos posiciones prediluvianas. Hemos trabajado en todos los temas de igualdad de género que se trataron en esta Cámara y siempre tuve un punto de discusión, no sólo en esta época sino también cuando daba filosofía moral, era agnóstica y no tenía nada que ver con la situación que se está dando en el presente.

          En ética normativa la tesis que se opone a la ley sería denominada “teoría del mandato divino”. Esta teoría sostiene que algo no es correcto porque así lo manda Dios,  y que el Estado debe ser instrumento de lo que manda Dios. Es cierto que si uno revisa el Decálogo y la Biblia no va a encontrar en ningún lugar que se prohíba la atadura de trompas. En realidad, en la teoría del mandato divino un conjunto de hombres promueven una serie de prescripciones que le imputan a Dios, y luego pretenden imponérselas al resto de los seres humanos.

          No se trata de una posición tomista sino pretomista; incluso es previa a la Edad Media. Muchos grupos sostienen esta posición, y sinceramente creo que lo hacen de buena fe. Lo que deseo señalar es que en mi opinión esa posición no encuentra ningún sustento en el mito de la narración del origen, del Génesis, que funda la libertad del hombre y de la mujer. Digo esto porque si existiera un determinismo divino no hubiera existido el árbol de la vida, del conocimiento, de la ciencia, del bien y del mal; hubiera existido sólo el árbol de la vida, que es la voluntad del Padre.

          Si toman la historia del Éxodo –que está detallada punto por punto en la inserción‑, que es la

historia de la construcción del pueblo judío, se van a dar cuenta de que hay un doble movimiento: la liberación como caos y la ley como fundamento de la libertad. Y Dios, según esta narración de origen, le va a poner la idolatría del sujeto, del dinero o del dios de barro al lado para que esa libertad sea un trabajo y la opción sea permanente a lo largo de la vida.

          Si esto es así claramente en el judaísmo, lo es más claro aún en el cristianismo. Yo soy una cristiana militante, pero en las Escrituras no hay ningún texto que nos diga que Jesús de Nazareth mandó algo; por el contrario, únicamente vino a mostrar una vida a ser imitada. Es una invitación a que la libertad sea otra cosa.  Por eso después Agustín va a decir: “El libre albedrío existió siempre; si usted quiere jugar la libertad cristiana, juéguela”. Ahí está el ejemplo. No obliga a nadie. Funda una libertad mayor. ¿Por qué mayor aún?  Porque Jesús de Nazareth, el Cristo, viene a decir que aunque nosotros juguemos otro juego y lo desconozcamos, siempre va a estar el perdón porque él murió por nosotros.

          De modo tal que aquellas posiciones religiosas que impiden y que mandan a toda una sociedad a hacer lo que ellos dicen en nombre de Dios no tienen un sustento en una teología, ni judía ni cristiana. En consecuencia, no es un buen argumento. La señora diputada Rodríguez dice que se funda en Kant, pero yo le voy a demostrar con la cita de Nino que se funda en Jeremy Bentham.

          La segunda ética normativa dice que, en realidad, lo que el derecho y los hombres deben perseguir es el utilitarismo. Esta es una teoría consecuencialista, no perfeccionista. Dice que lo que los hombres y las mujeres buscan es la mayor satisfacción de sus deseos, de sus intereses y de sus placeres. Es más, el texto de Bentham dice: “Nosotros jugamos entre el placer y el dolor”.

          ¿Y qué debe hacer el derecho? Debe ser neutral; debe ser el instrumento para que la mayor cantidad de personas puedan desarrollar todos sus placeres y deseos, y la única función del derecho es el elemento represivo, es decir, la coacción para aquellas conductas que dañan a terceros.

          Cito: “El principio de la autonomía de la voluntad, en consecuencia, es utilitarista, es liberal, es hedonista y es universalista.” Que nadie diga acá que es de izquierda. Esta es la filosofía liberal, hedonista y utilitarista vigente en los países anglosajones, y cito a Carlos Santiago Nino porque es el maestro de mi querida amiga Marcela Rodríguez.

          Un principio central del utilitarismo liberal es, justamente, la autonomía de la persona humana. Este principio prescribe que el Estado debe permanecer neutral respecto de los planes de vida individuales o ideales de excelencia humana, limitándose a diseñar instituciones y adoptar medidas para facilitar la persecución individual de estos planes de vida y la satisfacción de los planes de excelencia.

          Yo no comparto la filosofía utilitarista; no creo en el utilitarismo hedonista y opino que de ahí vino el positivismo. Pero creo que hay una fundamentación autónoma al utilitarismo, que es Kant, que funda desde otro lugar: no desde la satisfacción de deseos, placeres e intereses sino desde una moral autónoma de la religión, pero desde una moral donde rige la razón práctica, que son las máximas morales de las cuales lo que uno decide le puede ser imputado como valioso a toda la humanidad. Es una cosa distinta. Kant funda el imperativo categórico, no la teoría de los deseos.

          Ahora bien ‑discúlpeme si me extiendo un poco, señor presidente, pero me parece importante hablar acerca de dónde venimos‑, ambos son del sujeto de Descartes.

Me parece que ahí está la cuestión. Toda esta filosofía, con todos sus criterios, parte del concepto del sujeto, del yo de Descartes. El yo de Descartes es un sujeto que es todo conciencia, que puede decidir autónomamente porque es autoconsciente de su historia, de su capacidad de reflexión y de su libertad.

          Entonces, lo que quiero saber es hasta qué punto ese plan de vida que estamos dispuestos a convalidar responde realmente a la elección libre del sujeto. Y me parece que lo que estas posiciones filosóficas eluden, o por lo menos no estudian con la suficiente atención, es que un fenómeno intelectual de singular importancia acaeció en el siglo XX.  Me refiero al descubrimiento de Freud de la teoría psicoanalítica.

          Lo que Freud, también moderno, viene a decir es que el sujeto no es el sujeto autosuficiente de Descartes. Freud nos enseñó que el sujeto está dividido entre consciente e inconsciente y que muchas veces las pulsiones provenientes de la inconsciencia pueden determinar decisiones en el nivel consciente que en realidad son la expresión de un trauma, pero que se le aparecen al sujeto como decisiones libres.

          Los descubrimientos freudianos empiezan con el análisis de mujeres que mostraban determinados signos que no se podían explicar con el saber neurológico disponible.  Así Freud comienza a estudiar el yo, el superyó, el ello, el consciente y el inconsciente. Este sujeto fragmentado puede tener un trauma, y este trauma puede acarrear una decisión, pero si el sujeto elabora el trauma puede querer cambiar la decisión.

          El otro concepto que trae Freud, expresado en Tótem y Tabú, es que para entender al yo tenemos que advertir que realmente existe un conflicto, una batalla. Freud dice que en realidad hay una tensión o conflicto entre el tánatos, que es la pulsión a la autodestrucción que tenemos todos, y la pulsión a la vida que también tenemos, que él llama eros. Y dice que la batalla entre el tánatos y el eros se da en dos campos, en el campo del yo pero también en la sociedad.

          Cómo las tendencias autodestructivas pueden incluso ser reforzadas por la propia cultura, lo explica la misma psicología social. Quizás la peor paranoia de las sociedades contemporáneas es la tendencia del sujeto a parecerse a otros, a mimetizarse.           Voy a poner un ejemplo, las cirugías estéticas, que esconden una mimetización pero también un gran impulso a la autodestrucción, y la moda puede imponer algunos criterios como decisiones, que en realidad están condicionados por esa lucha enorme de una cultura que no libera el juego pero también de un sujeto que nunca libera ese juego. Y yo como legisladora no puedo ignorar eso.

          Si estos problemas del sujeto pueden ser resueltos en divanes psicoanalíticos de la clase media, evidentemente no hay diván psicoanalítico para la inmensa cantidad de hombres y mujeres pobres que tienen que transitar sin ningún bastón con el yo dividido, con la emergencia de la cultura y con el drama de su época.

          Marcela dijo que todos los días tomamos decisiones definitivas e irreversibles. Es cierto, pero no todos los días tomamos decisiones irreparables desde el punto de vista del sujeto.

          Voy a tomar los ejemplos de ella. Yo me puedo casar, y esto es una decisión definitiva e irreversible, pero mi vida en cuanto a lo afectivo puede ser perfectamente reparada por otro matrimonio u otra pareja.

          Yo puedo tomar una decisión definitiva e irreparable como puede ser adoptar un cierto plan de vida. ¿Por qué no incluir en un posible plan de vida el suicidio, ya que puede no dañar a terceros? Porque este es el gran debate de las teorías que se basan en el concepto de plan de vida. La decisión de suicidarse es definitiva e irreversible, pero sobre todo irreparable.

          Yo no quiero decir que todo acto tiene que ser reversible para poder ser garantizado por el Estado; no.

Pero al menos tendría que ser reparable, considerando la cuestión con el máximo de prudencia, en términos kantianos. Una hija o un hijo de 22 o 23 años ‑aquí están pensando sobre todo en las mujeres pobres, y tienen razón‑, tal vez recurran a este procedimiento porque está de moda o porque tienen algún trauma en razón de que no son escuchados, tomando así una decisión irreversible e irreparable. Hay muchas situaciones de gente pobre y de personas que se encuentran en otras condiciones que necesitan esto, pero tengamos cuidado: también debemos analizar otras situaciones que se producen en un momento de descomposición de la cultura.

          Si se establecieron las modas de las cirugías estéticas, también puede pasarse a esta pequeña moda no en las provincias –no se preocupen- sino acá, en las clínicas y no en los hospitales. “¡Es bárbaro!”, van a decir. Es lo más práctico que tendrán a los 22 años, pero cuando lleguen a los 30 pueden encontrarse frente a un duelo definitivo.

          Kant decía: No sé cómo decidir. Pero cuando uno no sabe cómo adoptar una máxima moral por lo menos tiene una máxima de conducción, que es la prudencia. Es decir, avanzar en lo que está absolutamente en claro. En ese caso, ya doy mi voto; pero avanzar en el horizonte de lo que absolutamente desconocemos, de lo que puede llegar a ser irreparable, no es paternalismo sino otra concepción del derecho.

          Existen dos concepciones del derecho. Una de ellas es la noción positivista que deviene del utilitarismo clásico, hedonista y universalista, o sea la noción kelseniana que estudiamos en la facultad de derecho como orden formal de carácter represivo, con garantía de derechos y un Estado neutral. ¿Pero no es posible acaso la reconsideración de un derecho que sea no sólo tecnología de poder sino también narrativa que interprete una comunidad? Yo no tengo desprecio por la antigüedad, como algunos modernos. Profundamente amo la sabiduría antigua porque muchos de sus exponentes sabían muchas más cosas que las que luego conoció toda la ciencia positiva.

          En Sanchoniathon se encuentra el primer libro sobre la creación del mundo, muy anterior al Génesis,  escrito en copto y según algunos redactado por Thot, una especie de lugarteniente de Amón, primer faraón egipcio. De ahí proviene la palabra nomos. Lo que dice aquel texto –que luego también dijera la física cuántica del siglo XX‑ es que el origen del mundo es el caos y que el nomos, la palabra, puso el orden. Y al padre, que era nomos –de allí viene la noción paternalista‑ le gustaron los principios.

          Esta es la noción de nomos que va a estar entre los caldeos y los egipcios, y que llegará a los griegos gracias a Filón para convertirse en el famoso derecho griego que admiramos, que es la ley. Ese nomos que está ahí también es el principio del Decálogo. No hay libertad sin

ley. Yo tengo esta posición del Derecho: no digo que hay que establecer la prohibición de esa conducta. Si quieren sacarla del Código Penal, digo “no”. Lo que no quiero es que como Estado y como derecho propiciemos todo eso. No podemos decirle en términos de cultura y de nomos: “Mirá qué bien, qué práctico, qué bueno que es hacerte una atadura de trompas si se te canta a los veintidós años.”. No quiero hacer eso, porque pretendo asegurar la libertad para toda la vida y no la libertad de ese momento.

 

- Manifestaciones en las galerías.

 

Sra. Carrió.- No me importa quedar mal con muchos con los que tenemos muchos acuerdos en muchas cosas.

          Cada uno de nosotros que ya es grande, cualquiera sea el partido o la ideología, ha transitado a lo largo de sus vidas por muchos dolores, por muchas angustias y por muchos vacíos. También pasamos por muchas predecisiones en las cuales si no hubiera existido algo del límite -el límite familiar y el límite cultural- lo hubiéramos hecho, y no seríamos lo que somos.

          Después de Auschwitz hay algo que Hannah Arendt planteó muy bien: el hombre se distingue de los animales no porque vaya a morir, sino porque todos los días puede comenzar. El concepto de natalidad de Arendt no es el concepto biológico ni el concepto prediluviano de la natalidad como aparato reproductivo de la mujer. Es el concepto más profundo que yo leí de tres filósofos después de la experiencia del Holocausto: Emmanuel Lévinas, Hans Jonas y Hannah Arendt.

          Arendt dice que lo que nos distingue de los demás seres naturales consiste en que podemos ser capaces de un pensamiento y de una acción distintos. Esa es la natalidad, y esa natalidad de Arendt no es distinta de aquella natalidad de Lucas, III, que dice que se puede nacer de nuevo desde otro lugar, desde otra cultura y desde otra situación.

          Y así como Marcela no se puede hacer responsable de imponerle algo a los demás, yo no quiero ser responsable de imponerle nada a nadie. De lo que no me puedo hacer responsable es de promover para todos una cultura del tánatos. Sin embargo, tengo una responsabilidad: no puedo aprobar este proyecto de ley; y si se tratara de otro proyecto de ley con un extenso derecho a la ligadura de trompas lo votaría. No voy a ser responsable de que mucha gente, después arrepentida, diga que no puede volver a comenzar, a pesar de que en eso consista su libertad.

          Le quiero decir una cosa al pueblo de la Nación: la decisión que he tomado de no ser responsable en la aprobación de este proyecto de ley no deja de lado mi absoluta, total e ilimitada responsabilidad por la forma en que van a votar otros diputados nacionales de mi bloque. Es algo que no voy a decidir en este tiempo, sino en poco tiempo más. (Aplausos.)

 

- Manifestaciones en las galerías.

 

Sr. Presidente (Balestrini).- Tiene la palabra la señora diputada por Santa Fe.

 

Sra. Augsburger.- Señor presidente: adelanto el voto afirmativo de mi bloque al proyecto en consideración.

          Entendemos que la Cámara está dando una respuesta a una enorme demanda social, que se ha expresado en muchísimos lugares de nuestro país, desde hace muchos años. Hubo una gran cantidad de reclamos judiciales de mujeres para tener la posibilidad de acceder a una anticoncepción quirúrgica en el hospital público.

 

- Ocupa la Presidencia la señora vicepresidenta 1° de la Honorable Cámara, doña Patricia Vaca Narvaja. 

 

Sra. Augsburger.- En la provincia de Santa Fe tenemos una ley de anticoncepción quirúrgica, que fue sancionada en 2004, pero que recién fue reglamentada en junio del año pasado cuando se hizo público el reclamo de una mujer rosarina de la comunidad toba, que deseaba practicarse una ligadura de trompas después de haber tenido su hijo número once.

          Cada reclamo judicial que se hizo público permitió que en más de diez u once provincias de nuestro

país existan leyes y reglamentaciones que habiliten esta práctica.

          En primer término, esta iniciativa repara la inequidad jurisdiccional que permite que se pueda acceder a esta cirugía en Río Negro o Neuquen, pero no en San Juan.

           También pretende reparar la inequidad de que quien tiene recursos puede recurrir desde hace mucho tiempo a la medicina privada, mientras que quien no posee medios económicos no puede recurrir al hospital público y tiene que mendigar en la Justicia.

          Pensamos que si queremos construir una sociedad más democrática e igualitaria, el Estado tiene que hacerse cargo de estas inequidades y repararlas con este tipo de normas.

          En el Hospital Roque Sáenz Peña de la ciudad de Rosario se han presentado 122 solicitudes desde que se reglamentó la ley, habiéndose practicado 66 cirugías. Se han solicitado dos vasectomías y la ley de Santa Fe exige el consentimiento informado.

           La persona que solicita esta práctica debe conocer exactamente qué es lo que le ocurrirá, y cuál es el grado de reversibilidad. Han existido casos en los que después de haberse brindado la información, las personas han desistido de la solicitud y han elegido otro método anticonceptivo.

          Como se ha hablado de quienes son los que de ahora en más van a poder realizarse una ligadura de trompas o una vasectomía, quería referirme al perfil de las mujeres que han hecho esta solicitud en la ciudad de Rosario. En todos los casos se trató de mujeres con más de 39 años de edad y más de cuatro hijos.

          Entonces, nos parece que una mujer puede recurrir a una ligadura de trompas si tiene pleno conocimiento e información sobre sus consecuencias. Ello significa respetar su derecho a elegir. Por eso, esta norma garantiza el derecho a tener derechos, lo que hasta ahora no ocurre con muchísimos ciudadanos de escasos recursos. (Aplausos.)

          Pensamos que este dictamen también brinda respuesta a un pedido importantísimo de muchísimos profesionales,  que han visto limitada la posibilidad de esta práctica por las leyes de ejercicio profesional de la medicina que existen en las provincias y en el orden nacional.

          Compartimos, como lo establece el dictamen, la necesidad de modificar el artículo 20 la ley 17.132. Esta ley fue dictada durante la dictadura de Onganía en 1967, cuando los métodos científicos y técnicos de ese momento consideraban a la práctica como esterilizante.

          Además, en ese momento todavía no se habían incorporado a la Constitución Nacional los tratados internacionales de derechos humanos, que consideran a la salud con una concepción mucho más amplia, lo que respetamos al posibilitar que una persona pueda acceder a

esta práctica anticonceptiva. Rescatamos también el planteo del dictamen en lo que hace a la objeción de conciencia, porque garantiza la objeción de conciencia individual del profesional involucrado, pero también exige a la institución que esta práctica se lleve adelante garantizando por parte del Estado los derechos sexuales y reproductivos de los argentinos y de las argentinas.

          También quiero decir que este dictamen modifica el artículo 6° de la ley 25.673, de creación del Programa Nacional de Salud Sexual y Procreación Responsable, incorporando la ligadura de trompas y la vasectomía como un método de anticoncepción.

          Esta ley fue sancionada en 2002 y fue para nosotros el mejor y más importante avance legislativo en los últimos años en lo que hace al reconocimiento y a la efectivización de los derechos sexuales y reproductivos.

          Creemos que la sociedad mostró su consenso contundente respecto a estos derechos y sobre la necesidad de asegurar políticas para garantizar la igualdad de oportunidades en el acceso a la información y a los servicios de salud.

          Creo importante mencionar la encuesta de opinión que se realizó en 2003 por tres instituciones prestigiosas, el CEDES, el CELS y el FEIM. Ante la pregunta a la sociedad sobre el tema que nos ocupa, es decir la posibilidad de realizar una ligadura tubaria en un servicio de salud, estuvieron de acuerdo o muy de acuerdo el 91 por ciento de las personas consultadas.

                    - Aplausos en las galerias.

Sra. Augsburger.- No creo que sea el final del camino sino que es el inicio, porque empieza ahora el recorrido en lo que hace a recursos y políticas públicas para que esta ley sea efectivamente aplicada en todos los efectores públicos de salud.

          Creo que hemos producido un avance importantísimo y nos queda –soy muy optimista al respecto‑ sancionar en los próximos tiempos una ley de educación sexual. Digo que soy optimista porque esta mañana la Comisión de Educación produjo dictamen y el tema pasó a la Comisión de Familia.

          Pienso que lo que estamos haciendo hoy, junto a lo que haremos en el futuro con la ley de educación sexual, va a contribuir realmente para que en nuestro país disminuya la cantidad de embarazos no deseados, los embarazos de adolescentes, las infecciones por HIV-sida, la mortalidad materna y podremos prevenir con mayor fuerza el abuso sexual.

          Esperamos concretarlo realmente a muy corto plazo para poder avanzar en la garantía y la efectivización de los derechos sexuales y reproductivos de cada vez más argentinos y argentinas. (Aplausos en el recinto y en las galerías.)

 

Sra. Presidenta (Vaca Narvaja).- Tiene la palabra el señor diputado por la Capital.

 

Sr. Tinnirello.- Señora presidenta:  desde este bloque, cuando tuvimos que plantearnos la discusión del proyecto, intentamos tener la mayor información posible. Por supuesto, como muchos diputados aquí, no estoy en el área de salud y entonces creo importante tomar una posición desde el lugar de la consulta, de las averiguaciones y fundamentalmente de algunas de las vivencias que uno tiene al recorrer las calles del país, esencialmente las de los sectores más humildes.

          Entonces, quiero ser sumamente sintético en esto. Evidentemente las diferencias, la diversidad de criterios en esta área, son sumamente claras y están absolutamente expresadas. Pero yo soy de las personas que están convencidas de que el derecho individual de las personas debe ser respetado. No creo que el derecho individual de las personas tenga que ver con el liberalismo globalizante de la dominación planteada por el sistema que prevalece en el mundo, sino que tiene que ver con el derecho individual

de poder elegir y decidir haciendo pleno uso de su conciencia, en su grupo más íntimo las condiciones de vida que lo llevan a tomar determinaciones. Creo que ese es un derecho inalienable que no podemos obviar.

          Por las razones expuestas voy a votar afirmativamente esta iniciativa teniendo en cuenta el planteo de una mujer que tiene once hijos y que para mí fue muy importante. En oportunidad de recorrer circunstancialmente el barrio de Ezeiza con motivo de la problemática que surgió por el Centro Atómico Ezeiza y la contaminación del agua, escuché el relato de una mujer que tiene once hijos y está actualmente embarazada. Ella me decía que no sabía cómo hacer para ligarse las trompas ya que no estaba en condiciones de hacerlo ni contaba con posibilidad alguna. Creo que eso es muy grave, porque si una persona lo desea y el marido también, ¿por qué no permitírselo? Ni una imposición ni la otra son adecuadas. En este sentido, el proyecto deja planteada la posibilidad de que esta elección se haga con absoluta libertad de conciencia, y exige la información necesaria para que esa decisión sea responsable. Entiendo que es muy importante que esta determinación se adopte con absoluta seriedad y no demagógicamente.

          Esta es una de las asignaturas pendientes como también lo es la discusión sobre el aborto. No entiendo por qué el Estado tiene que intervenir afirmativa o negativamente en relación con el derecho a decidir sobre el aborto. Estimo que las personas deben contar con el derecho que les permita decidir qué es lo que van a hacer y en qué condiciones. Tengamos en cuenta que existen entre 500 mil y 700 mil abortos por año en la Argentina, según las estadísticas, cifra similar a la de los nacimientos que se producen por año. Un porcentaje muy alto de esos abortos clandestinos llevan a la muerte a casi mil mujeres cada año ya que se realizan en condiciones absolutamente inadecuadas en los sectores más humildes.

          Considero que debemos orientar esta discusión en esta dirección; es decir que quede librado al derecho a decidir en forma individual y dentro del círculo íntimo de la procreación poder tomar una determinación, teniendo en cuenta la información que debe brindar el Estado a través de una campaña responsable.

          Según lo que pude averiguar, esta práctica es irreversible excepto en un 20 o 30 por ciento de los casos. De modo que a la hora de tomar la decisión personal el individuo debe ser consciente de este aspecto.

          Por otro lado, existen otras alternativas de fecundación artificial en las que el Estado debe contemplar cambios de postura. Sé que puede haber cambios de actitud

en las personas, y el Estado tiene que hacerse responsable de poder hacer reversible la decisión anterior.

- Aplausos en las galerías.

Sra. Presidenta (Vaca Narvaja).- Tiene la palabra la señora diputada por Santa Fe.

 

Sra. Alarcón.- Señora presidenta:  adelanto que votaré por la negativa el proyecto en consideración, y fundamentaré mi decisión no desde la discusión científica, religiosa o de conciencia, sino sobre la base del proyecto de país, que como dirigente estoy convencida debemos discutir, y con la responsabilidad que me compete por tener este espacio de poder que me ha otorgado el pueblo que me ha votado.

          Métodos de esta índole se aplican en Bolivia y en países de Centroamérica o Africa, donde son obligatorios. Sin embargo, cabe preguntar por qué se intenta evitar o controlar la natalidad, nuestra descendencia, con recursos del Estado. Si como ya se señaló, se propicia financiar con recursos del Estado la ligadura de trompas o la vasectomía, ¿por qué no se puede pagar a nuestros pobres o nuestras clases medias los procesos de fertilización? Y mejor no hablar de la falta de políticas serias de adopción que todavía hay en nuestro país.

          Este proyecto pasó rápidamente –como debería suceder con tantos que todavía están a la espera de su consideración‑ por esta Cámara, sin ser analizado por comisiones que a mi entender deberían haber opinado, como las de Legislación General o de Legislación Penal.

          Quisiera saber si alguien puede contestar a quién interesa que seamos menos, a qué intereses responde que la Argentina tenga un control sobre sus recursos humanos y  a quienes favorece, -tal vez a algunos intereses- que seamos un reservorio natural más que un reservorio humano. (Aplausos.)

          En la Conferencia sobre Población y Desarrollo del Cairo, en el excelente trabajo “Un consenso para el humanicidio” quedó claro que las Naciones Unidas se encuentran decididamente empeñadas en poner en ejecución determinadas políticas de control de población que en gran medida coinciden con las trazadas por el gobierno de los Estados Unidos, a quien no critico porque tiene objetivos claros para su país.

          Estudiando el borrador preparatorio de esa conferencia se evidencia que contenía una postulación clásica de los países industrializados, pues en él sistemáticamente se acude a la hipótesis de que a mayor población menos recursos. Los recursos naturales interesan a los países industriales, sea que se encuentren en su propio territorio o en el de los países del Tercer Mundo, al que nosotros todavía pertenecemos.

          En esa conferencia la delegación de la República Argentina sostuvo lo siguiente: “Más importante que suprimir futuros seres humanos es suprimir las injusticias básicas que los están condenando a la miseria desde el momento en que nacen. No se puede pretender que los países pobres reduzcan su presión demográfica para que aquellos ya enriquecidos puedan mantener un nivel de vida superior al que los actuales recursos materiales del mundo permiten. Ha llegado la hora de un reajuste que haga posible el desarrollo de un Tercer Mundo empobrecido y postergado.”

          Esta fue la decisión internacional tradicional de la Argentina que quiero seguir acompañando porque deseo un país poblado, con posibilidades de diseñar una descentralización demográfica distinta, para combatir efectivamente la pobreza. Pretendo una Argentina donde cada uno pueda decidir libremente y no se aplique la sabia frase de Santo Tomás de Aquino: “El que maneja la necesidad, maneja la libertad”.

          Por ello me gustaría que en esta Cámara alguna vez profundicemos el debate sobre cómo sacar a nuestros pobres de la pobreza y cómo educarlos para que no lleguen a este tipo de miserias de las que hoy estamos hablando.

- Aplausos en las galerías.

 

Sra. Alarcón.- A veces desde la intelectualidad de las panzas llenas –como yo digo‑ queremos programar teorías supuestas para la ignorancia de una parte de nuestra población: nuestros pobres. No son, como se dijo por allí en algún discurso, los carenciados o aquellos que están bajo la línea de indigencia: para nosotros siguen siendo nuestros pobres, así como para nosotros ellos siguen siendo un compromiso de dirigentes responsables en nuestro país.

          Quiero dar mi testimonio a colación de lo que mucho he escuchado esta tarde y también aprendido, porque cuando uno puede discernir y escuchar a otro también aprende. Mucho se ha hablado de las familias numerosas. He escuchado con dolor hacer referencia a familias con ocho, nueve o diez hijos. La verdad es que me asombra que estemos cercenando a la familia. Yo vengo de una familia de nueve hermanos muy pobre, y a los diecinueve años elegí, con presiones, ser madre soltera. Yo tampoco tenía a esa edad dinero para mantener a mi hija. Nadie me vino a ofrecer una bolsa de pañales ni una lata de leche y bajo muchas presiones en aquella época –mi hija tiene treinta y un años‑ decidí por la vida. Tuve que soportar presiones de mucha gente que me rodeaba, inclusive intelectuales, y correr el riesgo de perder un mísero trabajo por el hecho de ser madre soltera.

          No me hablen de la pobreza ni de las mujeres humildes porque son las que más defienden la vida, las que más deciden tener a su hijo.

          Por eso, no sólo con mi experiencia sino con la de muchas mujeres humildes de esta Argentina, adelanto mi voto negativo a este control de nuestra natalidad, de nuestra formación, de nuestra descendencia y de nuestra familia. (Aplausos.)

 

 

Sra. Presidenta (Vaca Narvaja).- Tiene la palabra la señora diputada por Santa Cruz.

 

Sra. Gutiérrez.- Señora presidenta: tal como lo hice en la reunión de la Comisión de Acción Social y Salud Pública quiero felicitar a cada uno de mis pares, y a través de ellos a todos los asesores de las diferentes comisiones y de los diferentes bloques. En definitiva, quiero felicitar a los que disintieron, a los que coincidieron, a los que dudaron y a los que enriquecieron este proyecto de ley con puntos de vista concordantes y disidentes, pero que sirvieron para construir esta iniciativa. De este modo respetaron e hicieron respetar el derecho a la democracia, en función del pueblo al cual representamos.

          Quiero rescatar esa Argentina plural, que no incluye a los que se oponen por oponerse,  que tienen como única meta el protagonismo individual, como lamentablemente hemos visto en el día de hoy. (Aplausos.)

          Este proyecto de ley tiene como objetivo simplemente incorporar como práctica de salud pública las intervenciones médico-quirúrgicas conocidas como ligadura bilateral de trompa de Falopio y ligadura bilateral de conductos deferentes o vasectomía; esto es, incorporarlas como práctica de planificación familiar o contracepción no abortiva, respetando el derecho de cada persona a disponer de su propio cuerpo, dándole la opción de decidir qué futuro pretende sobre la base de la libertad de elección.

          Esta propuesta está en un todo de acuerdo con lo que establece el artículo 19 de la Constitución Nacional, que habla de las acciones privadas de los hombres como derecho personalísimo de decidir sobre el propio cuerpo.

          También está en consonancia con el artículo 75 de la Carta Magna, que fija cuáles son las atribuciones del Congreso, y que en su inciso 22) indica con claridad que los tratados y concordatos tienen jerarquía superior a las leyes. Este inciso incluye la Convención sobre la Eliminación de todas las Formas de Discriminación contra la Mujer. Justamente, el inciso e) del artículo 16 de dicha convención hace referencia al derecho a decidir libre y responsablemente el número de hijos, el intervalo entre los nacimientos y a tener acceso a la información, educación y los medios que permitan ejercer ese derecho.

          Además, el inciso 23 del artículo 75 le otorga al Congreso la facultad de legislar y promover medidas de acción positiva que garanticen la igualdad real de oportunidades y de trato.

          Eso habla claramente de justicia social. Pero sabemos que en este momento la igualdad de oportunidades no existe en la República Argentina, toda vez que en determinadas legislaciones provinciales esta práctica ya está contemplada y en otras no.

          También tenemos que tener en cuenta que hay sectores de nuestra sociedad –los más vulnerables‑ que no acceden a esta intervención, mientras que otros, que sí tienen acceso, no logran trasparentarla como quisieran.

          Por otra parte, la ley nacional 25.673, de creación del Programa Nacional de Salud Sexual y Procreación Responsable, establece en el artículo 2° como objetivo de dicho programa: “a) alcanzar el nivel más elevado de salud sexual y procreación responsable con el fin de que pueda adoptar decisiones libres de       

discriminación, coacción y violencia; b) disminuir la morbimortalidad materno‑infantil; c) prevenir embarazos no deseados;” y “g) potenciar la participación femenina en la toma de decisiones relativas a la salud sexual y procreación responsable”. Esto conforme también al decreto 1.282/03 que reglamenta la citada ley, que en sus considerandos refiere que la Organización Mundial de la Salud define el derecho a la planificación familiar como un modo de pensar y vivir adoptado voluntariamente por individuos y parejas que se basa en consentimiento, actitudes y decisiones tomadas con sentido de responsabilidad, con el objetivo de promover la salud y el bienestar de la familia y contribuir así, en forma eficaz, al desarrollo del país.

          Según la Organización Mundial de la Salud, la salud reproductiva es un estado general del bienestar físico, mental y social y no solamente la ausencia de enfermedades y dolencias en todos los aspectos relacionados con el sistema reproductivo, sus funciones y procesos.

          Estadísticamente se ha visto que están afectados los sectores más vulnerables, por falta de accesibilidad ‑como decía recién‑, pero también aquellos que están al alcance de esta práctica, por falta de trasparencia.

          Esta norma constituye una herramienta adicional a la ley 25.673, considerando antecedentes tales como la resolución 223/00 emanada de la Defensoría del Pueblo de la Ciudad de Buenos Aires luego de un consenso de expertos que se realizó en esta ciudad el 30 de mayo de 2000. En esa oportunidad se reunieron diecinueve expertos en la materia, entre los que había médicos, sociólogos, filósofos, abogados, etcétera, y todos coincidieron fundamentalmente en que la ligadura tubaria no requiere autorización judicial ni consentimiento del cónyuge ya que es una decisión de la esfera personalísima de la mujer.

          No voy a mencionar todos los antecedentes legislativos que existen, pero sí quiero destacar que varias provincias argentinas ya tienen legislación al respecto, y ni hablar de los países que tienen específicamente este tipo de normas en materia de salud sexual.

          Quiero aclarar –para ver si nos ponemos de acuerdo en esto‑ que tanto la ligadura de trompas como la vasectomía impiden la unión de los gametos. Digo esto porque en el día de hoy he escuchado hablar de castración o esterilización, y lamento que no se haya acudido a un diccionario para conocer el significado de estos términos.

          Como dije, tanto la ligadura de trompas como la vasectomía impiden la unión de los gametos, pero no anulan ni los ovarios ni los testículos. Por lo tanto, los gametos son perfectamente viables, y cuando digo gametos me refiero a óvulos y espermatozoides. Lo único que hacen estas técnicas es bloquear los canales de unión o de comunicación.

          Señora presidenta: hoy tenemos la ineludible responsabilidad de promover actividades tendientes a alcanzar el bienestar de cada persona y de cada familia.  Hoy debatimos un proyecto a favor de la igualdad de hombres y mujeres, y lo hacemos porque sabemos que es importante que todos puedan tener las mismas oportunidades. Solamente espero que hoy aquí no haya diputados que legislen sólo para algunos sectores de la sociedad, como ya ha ocurrido en algunas otras ocasiones, sino que entendamos que todos y cada uno de los argentinos y argentinas tienen que ser

tenidos en cuenta en la toma de decisiones, procurando un modelo de inclusión en lo que tiene que ver con la igualdad de oportunidades para todos.

          Cuando acepté ser diputada de la Nación lo hice frente a una consigna: ¿qué podía aportar yo a mi República Argentina? Y frente a este proyecto del presidente Kirchner me pregunté qué podía aportar yo a mi bloque.

          Como médica de familia de mi querida provincia pisé el barro, me puse las botas, no me quedé solamente en un quirófano, en un estudio o en una biblioteca. Pisé el barro y fui a ver mi pobreza. No puedo más que legislar sobre las necesidades de aquellos hombres y mujeres que necesitan que la salud, en su amplio sentido, sea para todos. Repito, para todos, en un país en serio.

          Este es mi aporte para este proyecto y para la Nación Argentina.(Aplausos.)

 

Sra. Presidenta (Vaca Narvaja).- Tiene la palabra la señora diputada por Buenos Aires.

 

Sra. Rico.- Señora presidenta: antes de comenzar con este tema en concreto quiero agradecer a la presidencia del bloque habernos dejado votar de acuerdo con nuestra conciencia. En este caso no estoy representando a la totalidad ni a la mayoría de mi bloque; en realidad estoy representando mis más profundas convicciones.

          Respecto de este dictamen, hay varias cuestiones que deseo destacar. En primer lugar quiero decir, y no por una cuestión de vanidad, que soy autora de uno de los proyectos que son la base de este dictamen. También quiero decir que es la tercera vez que lo presento. La primera fue cuando ingresé a esta Cámara; cuando perdió estado parlamentario lo volví a presentar, e iniciando mi segundo mandato lo volví a hacer.

          Siento la satisfacción de poder haberlo debatido en las comisiones y poder llegar a esta instancia de debatir el tema en el recinto. Creo que es un adelanto, demuestra que nuestra sociedad está madurando y se anima a debatir temas pendientes desde hace largo tiempo, más allá de las diferencias o disidencias que podamos tener.

          Este proyecto se apoya indudablemente en la ley de salud sexual y procreación responsable, un punto de partida a la hora de avanzar en la discusión de los derechos, pero fundamentalmente esta iniciativa completa la mencionada ley al brindar otra posibilidad a través de la anticoncepción quirúrgica. No es más que esto, el ofrecer a los hombres y mujeres otra alternativa en los  métodos anticonceptivos, para que puedan elegir el que mejor se acomode a sus realidades y posibilidades.

          El respeto a las libertades individuales es un principio fundamental en nuestra Carta Magna, y en este principio se basa el presente proyecto de ley: en la libertad de las personas a disponer de su cuerpo mientras  sus acciones no atenten contra la integridad del otro.

          Repito que esta ley brinda la posibilidad de elegir entre un buen número de métodos de anticoncepción, pero lo más importante es que esta iniciativa no obliga a nadie a someterse a este tipo de intervenciones.

          Es maravilloso contemplar aquellas familias que eligieron ser numerosas; están en todo su derecho de serlo porque lo eligieron, y precisamente de esto se trata este proyecto. Porque también es válida la decisión de tener uno o dos hijos, o no querer tenerlos.

          Sabemos que hoy día los que cuentan con recursos acceden con bastante facilidad a este tipo de prácticas quirúrgicas, mientras que aquellos que deben acudir al hospital público quedan excluidos de esta posibilidad. Por eso creo en la necesidad de legalizar una práctica frecuente, pero que es para muy pocos.

          Este proyecto de ley pretende solucionar una situación de inequidad de oportunidades; defiende las decisiones personales, y también deja bien en claro que aquel personal médico que no esté de acuerdo con este tipo de prácticas, por la razón que fuere, puede negarse a

efectuarlas. En definitiva, buscamos permanentemente el respeto a las decisiones personales de cualquier signo que fueren.

          Considero fundamental remarcar el consentimiento informado que contempla este proyecto. La persona que decide someterse a este tipo de intervenciones tiene conciencia plena de cuáles son las posibilidades y los riesgos que corre. Sólo una persona debidamente informada está en condiciones de ejercer su derecho a la libertad. Confío en que nuestros médicos ejecutarán este paso fundamental que contempla también la ley 25.673.

          Estamos en el siglo XXI y a nadie escapa que la mujer es un sujeto pleno de derecho, lo que no quiere decir que no haya problemáticas que particularmente la afectan. Si bien el proyecto de ley está pensado para hombres y mujeres, es indudable que éstas serán las más beneficiadas al momento de entrar en vigencia la normativa.

          La experiencia de las jurisdicciones que ya poseen legislación en este sentido, así como los pedidos judiciales para el acceso a las prácticas, demuestra un universo compuesto por una mayoría abrumadora de mujeres. A ello puede agregarse que resulta paradójico que un señor juez o una señora jueza puedan decidir sobre el cuerpo de cualquiera de nosotros.

          Tomando en cuenta la trayectoria del Ministerio de Salud en la difusión de sus programas, confío en que este proyecto seguirá ese mismo camino. Creo que la comunicación es esencial para la buena implementación de esta iniciativa.

          Pensaba que no había que contestar ante lo manifestado por otros legisladores, porque considero que cada uno de nosotros tiene su punto de vista y su visión respecto de la iniciativa en debate; pero lamentablemente en este recinto se han vertido conceptos que son altamente prejuiciosos. Debemos ser cuidadosos a la hora de verter tales conceptos porque contribuyen a desinformar a la población.

          Soy peronista, y como tal no hubiese regalado ni mis fábricas ni mis recursos. Soy peronista y no hubiese transferido a las provincias la educación ni la salud, sin los correspondientes recursos, porque ello generó desigualdad en nuestra población y seguramente ni el general Perón ni Eva Perón habrían estado de acuerdo. (Aplausos.)

          Tampoco hubiese dejado que los recursos del pueblo argentino se fugaran ‑debilitando así el mercado interno‑, ayudados por una ley que fue votada acá, que derogamos el 6 de enero. Entonces, me pregunto quién ha fracasado en los últimos treinta años en las políticas públicas de nuestro país.

          No somos víctimas sino seres humanos en ejercicio pleno de nuestras capacidades y derechos. Eso es lo que queremos ser: libres, en el ejercicio pleno de las capacidades y derechos que nos otorga la Constitución.

          Para terminar, quiero resaltar que no es nuestro trabajo legislar para determinados grupos sociales, religiones, partidos políticos, etcétera. Estamos aquí para generar las mejores leyes posibles para todos los ciudadanos de la República Argentina. (Aplausos.)

 

Sra. Presidenta (Vaca Narvaja).- Tiene la palabra la señora diputada por la Capital.

 

Sra. Giúdici.- Señora presidenta: seré breve porque la postura del bloque de la Unión Cívica Radical ya fue expuesta por el señor diputado Acuña, y la comparto. Por supuesto, estoy a favor de esta ley. Simplemente deseo hacer una reflexión sobre un concepto vertido por un señor diputado preopinante que fundamentó su posición contraria a la sanción del proyecto.

          Con preocupación, el señor diputado señaló que de doscientos casos de mujeres con seccionamiento tubario, en uno podía producirse un embarazo ectópico poniéndose así en riesgo la salud de la mujer. La estadística que me importa, aquella que debemos considerar con mucha más atención, es la cantidad de mujeres que mueren en razón de resolver embarazos no deseados mediante abortos clandestinos. (Aplausos.)

 

Sra. Presidenta (Vaca Narvaja).- Tiene la palabra la señora diputada por Neuquén.

 

Sra. Comelli.- Señora presidenta: tal como adelantáramos desde el interbloque, vamos a fijar nuestra postura, que es coherente con lo que hemos trabajado en el partido y con lo que hoy es ley en mi provincia: la posibilidad de acceder a  la ligadura de trompas y a la vasectomía dentro del sistema de salud.

          Voy a efectuar breves consideraciones y a insertar en el Diario de Sesiones la parte medular de mi exposición.

          Como consideramos a la ligadura de trompas comprendida entre los derechos reproductivos y sexuales, tengo serias observaciones con este proyecto de ley. Hubiera sido interesante trabajar teniendo como marco la ley que rige en mi provincia, junto con otros proyectos que existen en la comisión. Uno de ellos lo presenté yo, donde solicito que no solamente contemplemos los aspectos relativos a los métodos anticonceptivos, sino que también los correspondientes a las personas que desean concebir hijos y no pueden hacerlo. De lo que se trata es de buscar el análisis de un todo, en una integración sistémica.

          Estoy hablando de derechos reproductivos y desde la esfera de la libertad de las personas para decidir.

          No tuvimos como en mi provincia un proceso de discusión amplio y participativo. En Neuquén nos llevó un par de años legislar al respecto, además de haber aprendido mucho de una provincia vecina como Río Negro, que incluso cuenta con muchos fallos judiciales.

          Debemos ser precisos para que esto no termine siendo -porque no estoy de acuerdo- la voluntad de una joven que por alguna situación a los veintidós años puede quedar inhabilitada de por vida para tener familia.

          La mayoría de edad no implica necesariamente una conciencia acabada de lo que son estas prácticas, que son irreversibles.

          Para no caer en algunas políticas maltusianas de control de la natalidad encubierta, debemos contar con el consentimiento informado. Al respecto puedo decir que en el caso de mi provincia no se trata simplemente de llenar un formulario, sino que existe todo un procedimiento de entrevistas y de intervención médica, porque el médico puede en muchos casos brindar un panorama más amplio para la mujer de lo que puede hacerlo un juez. Además, el tema del formulario no debe ser planteado como una eximente de responsabilidad para el médico. En consecuencia, una de las barreras tiene que ver con la indicación médica.

          A los veinte años, con un sistema desarrollado y una política pública de derechos para todos los ciudadanos para acceder a una salud reproductiva y sexual, la anticoncepción -como está planteada en nuestra provincia-  cuenta con diferentes posibilidades para brindar una         

solución por métodos anticonceptivos. En estas situaciones especiales prima verdaderamente la libertad para tomar una decisión en cuanto a la vasectomía y la ligadura de trompas.

          Por estas razones y las que brindo en el informe cuya inserción solicito, voy a votar por la afirmativa. (Aplausos.)

 

Sra. Presidenta (Vaca Narvaja).- Tiene la palabra la señora diputada por la Capital.

 

Sra. Marino (J.I.).- Señora presidenta: tenía pensado decir muchas cosas en relación con este proyecto, sobre el que he trabajado mucho, pero me siento absolutamente representada por el señor diputado Acuña Kunz, por el presidente de la Comisión de Salud y Acción Social, diputado Silvestre Begnis, y por los señores diputados Graciela Gutiérrez, Rico, Augsburger y Marcela Rodríguez. En consecuencia, no voy a insistir sobre algunas de las cosas que ellos dijeron, porque comparto conceptualmente sus exposiciones.

          No quiero contestar, sino aclarar, en relación con lo planteado por la señora diputada Rico. Los diputados hemos trabajado con seriedad este tema, y nunca hicimos calificaciones inoportunas en relación com las intenciones del resto de los legisladores.

          Lo que diré no es una contestación, sino una explicación, porque esto quedará en la versión taquigráfica y resulta importante despejar algunos conceptos que podrían haber generado confusiones.

          Cuando presenté este proyecto había otros pero, tal como dijera la señora diputada Marcela Rodríguez, también rescato la historia de los grupos de mujeres que venimos trabajando en este tema y en otros.

          Por ejemplo, hoy afortunadamente la Comisión de Trabajo ha encontrado un buen dictamen sobre las licencias por nacimiento. Para nosotros estas políticas constituyen un conjunto de cuestiones.

          Entonces, cuando se ven recortadas, parece que nos convirtiésemos en asesinos o genocidas. Se trata de analizar cómo garantizamos los derechos para nacer y para organizar la vida familiar, según el ideal que cada uno de nosotros posee. No sólo se trata de estos proyectos, sino que hay algunos más sobre los que se está trabajando.

          Algunos sectores, cuando se habla de este tema, dicen que falta educación, pero cuando hablamos de la ley de educación se muestran negativos. Cuando discutimos esta cuestión, recuerdan una ley que fue parida con un enorme esfuerzo y movilización del conjunto de mujeres, diputadas y senadoras.

          Los que se refieren a educación, antes no querían la ley de salud sexual y reproductiva, pero ahora señalan que hace dos, tres o cuatro años que está en vigencia y no se cumple. Entonces, lo que deberíamos hacer en esta Cámara es acercar a las autoridades administrativas mejores ideas para que estos programas sean aplicados con más eficacia.

          Al principio de la sesión se habló de educación y de información. En nuestro país el conocimiento sobre los métodos anticonceptivos está más extendido que su uso. La práctica del aborto, como bien dijera la señora diputada

Giudici, como método de regulación de la natalidad o de la fecundidad que todos queremos desterrar tiene un volumen que no se corresponde con el desarrollo de la Argentina, con la situación cultural del país, con la promoción de nacimientos y con otra serie de puntos de referencia que deben ser tomados en cuenta para analizar.

          Aquí se ha dicho todo el tiempo que la ligadura tubaria y que la vasectomía es un método que no es ni será muy usado y casi risueñamente se señaló que los hombres de este país todavía lo relacionan con la virilidad y entonces es un método que no va a caminar.

          En ese momento me puse un poco nerviosa y si bien no corresponde que lo haga le pedí al señor diputado que lo cambie. Porque esas pautas tienen que ser cambiadas, y lo mismo esas costumbres, porque nada mejor que los varones de esta Cámara y de este país para variar y cambiar la conducta de los varones.

                    - Aplausos en las galerias.

Sra. Marino (J.I.).- Porque si hay prostitución es porque hay demanda masculina; porque si hay abuso, generalmente ese abuso lo lleva adelante la población masculina, y si hay violación, es de parte de los varones.

          Entonces, creo que el método de la vasectomía, que nosotros estamos autorizando, en realidad lo que está planteando en la Argentina es la posibilidad de una modificación de los patrones culturales que significan que el hombre está teniendo la capacidad y quiere ser tan responsable como ha sido la mujer hasta ahora con su cuerpo, para organizar su ideal de familia.

          Hay algunas cuestiones que aquí se plantean y que me parece que no están adecuadamente consideradas. Voy a tomar algunos puntos nada más, como por ejemplo la cuestión de la población. No tengo demasiado tiempo para extenderme pero tengo que decir que trabajé un poco en el tema  y creo que se confunden muchos conceptos. Se confunde fertilidad con fecundación, con comportamiento de procreación y con natalidad.

 

          Usamos natalidad para plantear el tema de la regulación. Pero la natalidad es una cosa y la fecundación es otra. La fertilidad es la capacidad que cada uno de nosotros tiene, y la fecundación es el acto, es cuando se procrea, y el comportamiento es de qué manera las parejas, las sociedades y las comunidades se comportan en cuanto al proceso de la reproducción y la procreación.

          El concepto de natalidad demográfica es la relación entre las personas que nacen y las que mueren en un tiempo determinado. Incluso se podría aclarar una categoría más que tiene que ver con el tiempo en el que se puede renovar una generación.

          En este sentido, quisiera que pudiéramos, no digo hoy pero sí compartir un debate en esta Cámara sobre cuáles deberían ser las políticas en relación con la preocupación demográfica que aquí existe. Porque la omisión de políticas es planificación familiar, lo queramos reconocer o no. Se planifica en nuestro país absolutamente por omisión. Y por omisión, y por no garantizar la accesibilidad a todas las personas, algunos tienen más y otros mucho menos.

          La cuestión se puede estudiar, hay libros que la consideran y en ese sentido puedo señalar que me he preocupado por leerlos para tratar de entender esa preocupación. Aclaro que traté de entenderlos porque yo tenía la misma posición en la década del 70 y confundía la regulación de mi propia familia con el imperialismo. No tienen nada que ver las políticas forzadas aplicadas a las poblaciones de los países limítrofes.

          Reitero que me dediqué a estudiar la cuestión, y cuando uno estudia estos temas y otros puede decir que es en vano lo que ustedes están proponiendo. En la historia de la anticoncepción en la humanidad, tomen la época que quieran –Roma, Grecia, Edad Media, Modernidad, Revolución

Industrial‑ hubo regulación de la fecundidad, y los saberes eran populares, circulaban por las cocinas y las caballerizas. Además, desgraciadamente en épocas terribles de la humanidad se regulaba por la muerte: nacían muchos y morían muchos. Eso es lo que se denomina dinámica demográfica: mueren muchos, nacen muchos.

          Por otra parte, quiero aclarar –y deseo hacerlo con absoluto respeto‑ que hubo muchas posiciones en la Argentina en relación con la implementación de una política pro natalista. Tal vez pueda llegar a compartirla, depende sobre qué bases está enmarcada o a expensas de qué objetivos se plantea una política de esta naturaleza. La verdad es que ni Alberdi, ni Sarmiento, ni Bunge, ni Prebisch, ni López Rega en la Argentina potencia, lograron modificar el comportamiento de la sociedad. La Argentina atravesó lo que se conoce como el proceso de transición demográfica sin políticas; este proceso llevó a la otra etapa que consistía en menos muertes y menos nacimientos. Me refiero a la transición que otros países y regiones han llevado a la práctica a partir de políticas concretas.

          Lo cierto es que todos esos discursos no han logrado hacer realidad la frase que establece que gobernar es poblar. Se trajo inmigración para poblar la Argentina, y esa inmigración se comportó como se comportaban las familias en Europa; se quedaron en las ciudades y los que siguieron teniendo muchos hijos fueron los criollos.

          No podemos confundir este tema con las políticas demográficas, sobre las que estoy dispuesta a discutir si fuera necesario. En cuanto a la descentralización de la población planteada por la señora diputada Alarcón creo que debe decir cómo se hace y no simplemente señalarla, pues todos estamos de acuerdo en ese sentido. Si queremos analizar esta temática, el debate debe ser serio; el tema de los derechos reproductivos –tal como lo plantean las convenciones internacionales‑ no debe asociarse a problemas de índole económica o a dinámicas demográficas. (Aplausos.)

          En el comportamiento reproductivo de cada familia el Estado no tiene ninguna injerencia; las políticas activas deben fomentar a la familia con medidas concretas y no a expensas de las mujeres.

          Escuché atentamente las distintas opiniones vertidas aquí y mientras lo hacía pensaba cómo es el hecho reproductivo y qué clase de índole tiene. Es moral, pero se desenvuelve en el campo personal; esta moral me permite tomar una decisión constatándola con mi propia escala de valores. ¿En qué momento un Estado o una comunidad debe tomar esta posición y decidir e interferir?

          Las políticas pro activas son otra cosa. Hasta ahora, la famosa cantidad de población que se pide ha sido a expensas de los vientres de las mujeres. Lamento que no esté la señora diputada que habló anteriormente, porque voy a repetir una frase de la amiga socialista Elena Tchalidy que dice que en este país se han cuidado más los vientres de las vacas que los vientres de las mujeres. (Aplausos.)

          Sé que debo ir concluyendo mi exposición, pero quiero agregar algo más. Aquí tengo, para los que deseen verlo, un consentimiento informado. La verdad es que, según este consentimiento informado, quien se hace una ligadura de trompas o una vasectomía es un héroe. Los consentimientos informados que se utilizan no engañan a las personas. Si algún señor diputado lo desea, puedo mostrar el que tengo en mi poder.

          El consentimiento informado no es un formulario ni una teoría; es una práctica que se ha abierto paso desde hace bastante tiempo y que está relacionado con la autonomía de la voluntad, etcétera. Es un proceso que realiza cada persona con el equipo de salud.

          Por último, aunque tendría muchísimas cosas que decir –porque he hecho un periplo mediático y ya sé lo que van a señalarme‑ quiero agregar algunas cuestiones.

          Celebro el alto nivel filosófico que por momentos tuvo este debate porque la filosofía me encanta, pero me parece que en este caso hablar de la libertad con esa estatura es tirar la pelota afuera.

          Cuando decidí tomar este tema tuve en cuenta una necesidad. Este procedimiento está permitido en la Argentina desde hace cuarenta años, pero debe hacerse con indicación médica, y en rigor nunca ha existido esa famosa indicación médica. Los médicos se niegan a realizar esta indicación en virtud de que se sienten perseguidos por el inciso 18 del artículo 20 de la ley 17.132 y por el artículo 91 del Código Penal.

          Al respecto deseo aclarar que no es correcto lo que se está diciendo en relación con el artículo 91 del Código Penal. Tengo la respuesta, y si no lo aclara otra señora diputada, después solicitaré la inserción en el Diario de Sesiones.

          La verdad es que tuvimos que legislar porque algo que está permitido no se cumple. Incluso se llevaba a la Justicia a los profesionales, y en la mayoría de los casos ésta se expedía sosteniendo que no correspondía el procedimiento. ¿Desde qué mandato cultural o religioso alguien puede decir que esto no corresponde para una mujer con seis hijos, cinco cesáreas, alta presión e imposibilidad de tomar otro anticonceptivo?

          También se señaló que hay muchos anticonceptivos, pero lo cierto es que no todos corresponden a cada persona, historia clínica o edad.

          Ciertamente la denuncia de genocida me hace mal porque también soy peronista, tengo varios hijos y hasta nietos, y no me parece que ese sea el modo de debatir. Mucho menos acepto que me denuncien como tanática o que me relacionen con el impulso de muerte. La verdad es que yo no estoy de acuerdo... (Aplausos.)

          Quiero señalar una última contradicción. Los sectores que objetan esta ley piden que se incluya la reversión. Con esa pretensión están indicando que este método se hace y se revierte. Nosotros queremos ser serios, y los consentimientos informados lo son cuando se escriben. Por eso sostenemos que es posible la reversión. Esto es lo que ha permitido que se legisle al respecto, porque ya no es mutilación, además de la fertilización asistida. Pero la reversión es muy difícil, y para no debilitar esta posición

estamos diciendo que no la queremos incluir como práctica.

          Agradezco a la señora diputada Leyba de Martí su comprensión para trabajar juntas en esto, así como también a todos los señores diputados que hicieron su aporte.

          Entiendo que esta ley, además de ser moral, aunque no puede garantizar la libertad a las personas toda su vida porque eso es mesiánico y no me gusta, está garantizando la libertad y la vida a muchas mujeres en la Argentina. (Aplausos. Varias señoras diputadas rodean y felicitan a la oradora.)

 

Sra. Presidenta (Vaca Narvaja).- Tiene la palabra la señora diputada por Córdoba.

 

Sra. Leyba de Martí.- Señora presidenta: en este largo debate hemos escuchado diversas opiniones, como suele suceder en un recinto parlamentario. Quizás esos discursos después nadie los lea, aunque quedan registrados en el Diario de Sesiones, pero pueden ser tomados por algunos medios de difusión, lo que me preocupa porque puede llevar a la gente a confusión pues las posiciones son tan disímiles que uno se pregunta cuál es la verdad y qué es lo que hoy estamos por aprobar.

          Agradezco al bloque de la mayoría la actitud que ha tenido de escucharnos y discutir estos temas porque son importantes para la sociedad. Desde hace muchos años vengo trabajando por la defensa de los derechos de la mujer y de lograr igualdad de oportunidades en mi provincia; incluso lo hice con la señora diputada Laura Sesma.

          Cuando uno observa que siempre se deben sancionar leyes para otorgar derechos a la mujer llega a la conclusión de que es una situación muy injusta. Recordemos que hasta hace poco la mujer tenía, junto con los menores y los discapacitados, incapacidad para administrar sus bienes.

          Hemos avanzado mucho en estos últimos años, pero me parece que leyes como ésta, que es una parte o un anexo más de la ley de educación sexual y procreación responsable ‑que yo no tuve la oportunidad de trabajarla en esta Cámara pero sí en la Cámara de Diputados de mi provincia‑ producen conflictos en los distintos sectores de la sociedad. Esto es así porque cada uno tiene su visión parcializada de la realidad y a veces es muy difícil tener una mirada amplia para poder entender tantas cosas que nos pasan a los argentinos.

          Por eso nuestra preocupación mayor estaba centrada en la persona que tenía que tomar esta decisión, que no es menor. En cuanto a si el proceso es reversible o no, yo pienso que es casi reversible. Por eso nuestra preocupación estaba radicada en qué información recibía la paciente antes de someterse a una de estas prácticas quirúrgicas. Lo mismo cabe decir para el paciente que se encuentra en esa situación. Uno generalmente se refiere a la mujer por entender –como pensamos nosotros‑ que esto va dirigido al sector de las mujeres más que al de los varones. Pero el consentimiento informado es algo muy importante que me parece que echa por tierra muchas dudas que existen en este sentido, porque también está la cuestión de conciencia, la posición religiosa y demás.

          Considero que cada uno en la vida tiene deberes y funciones que cumplir. A nosotros en este momento nos toca legislar. A las religiones les tocará dar las normas morales y espirituales que hagan, por ejemplo –como escuché en este recinto‑, que la mujer no necesite la anuencia de la pareja para someterse a esta práctica. Esto no va a disolver a la familia, porque en una familia bien constituida la comunicación entre el hombre y la mujer plantea una situación distinta. En este caso no tengo duda de que la decisión se va a compartir. Pero también hay casos en donde las mujeres son violadas por sus propias parejas, que llegan a sus casas en un estado irreconocible, de ebriedad, y les engendran un hijo. Estos son los casos que también debemos contemplar, y me parece que este proyecto de ley va dirigido a solucionar esos problemas.

          No me gusta decir que vamos a aprobar esta iniciativa para las mujeres pobres, porque si bien es cierto que les estamos dando la posibilidad de acceder a esta solución –que muchas no la tienen‑ creo que esta iniciativa también va dirigida a aquella sociedad que se tiene que sacar la careta de la hipocresía, porque hacíamos las cosas y no las decíamos debido a que era algo que estaba penado por la ley.

          Me parece que en este sentido el proyecto de ley que estamos considerando es constructivo, porque estamos ayudando a los que no podían acceder a una solución y permitiendo estas prácticas a quienes sí podían realizarlas.

          Oportunamente vamos a solicitar algunas modificaciones a la redacción de esta iniciativa, pero no a la cuestión de fondo. Por más que ha habido distintos conceptos y hemos escuchado que el control de la natalidad es historia que viene de lugares foráneos, yo creo que acá nos tenemos que poner una mano en el corazón y ver la realidad que nos rodea.  Nadie nos tiene que venir a contar cómo son las cosas porque todos las conocemos. Por eso hoy seguramente vamos a sancionar una norma que realmente reparará una de las tantas injusticias que tiene nuestro país. (Aplausos.)

 

Sra. Presidenta (Vaca Narvaja).- Tiene la palabra el señor diputado por Tucumán.

 

Sr. Lix Klett.- Señora presidenta: solicito autorización para insertar la primera parte de mi exposición en el Diario de Sesiones a efectos de que mi intervención sea más breve.

          Hoy por la noche hemos escuchado espléndidas exposiciones de todos los sectores políticos sobre un tema

que es muy difícil y complejo.

          Tengo que comenzar esta exposición señalando que voy a votar negativamente el proyecto en consideración, porque pienso que mutilar a un ser humano es una forma de atentar contra los derechos humanos.

          Estas políticas no son nuevas; se remontan a 200 años, cuando el reverendo Thomas Malthus escribió el libro Ensayo sobre los principios que reglan la población, en el que señalaba que la cantidad de personas crece geométricamente y la de alimentos en forma aritmética.

          Sin duda este es un tema muy complejo. En su discurso la señora diputada Alarcón hizo referencia a las políticas que se aplican en otros países en procura de disminuir la población. Esto quedó plasmado en una exposición del general Perón allá por el año 1974, cuando señaló que el crecimiento poblacional en nuestro país era necesario para que la Argentina fuera una potencia. Él hablaba de 100 millones de habitantes, porque vivimos en un país inmensamente rico, geográficamente inmenso pero pobremente poblado.

          Jules Simon, un judío americano Premio Nobel de Economía, insistía en señalar que sin crecimiento demográfico no había crecimiento económico y viceversa.

          Kissinger afirmaba en un informe realizado entre 1974 y 1975, que la economía no crece si no aumenta la población.

          Las economías fuertes tienen una sólida población joven. Este es el caso de Irlanda –único en Europa‑, dado que el 50 por ciento de su población tiene menos de 25 años. Aclaro que es un caso único en Europa porque el viejo continente está enfrentando una crisis poblacional que diría que es prácticamente terminal. Esto impulsó a algunos escritores norteamericanos –como el jurista Joseph Weiler, un judío ortodoxo sudafricano‑ a hablar de la crisis cultural que enfrenta la civilización europea, dado que Europa se está despoblando.

          En ese sentido, como ustedes saben para mantener la población se necesita 2,1 nacimientos por mujer. Sin embargo, Alemania registra 1,3 nacimientos por mujer; Italia, 1,2; España, 1,1, y Francia, 1,7. Son cifras que asustan, porque estos datos incluyen la inmigración musulmana. De ahí la crisis cultural de Europa.

          Se dice que en la primera mitad de este siglo Alemania habrá perdido el equivalente a la población de la antigua Alemania Oriental. Con respecto a España, se calcula que de sus 40 millones de habitantes actuales pasará a tener 31 millones en el año 2050. Días atrás hemos leído que Rusia pierde 700 mil habitantes por año y que está implementando un programa para tratar de aumentar su población, incentivando económicamente a los matrimonios mediante el pago de 50 dólares por el primer hijo y de 100 dólares a partir del segundo.

          Las consecuencias de esas políticas europeas han hecho que Finlandia deba siete veces su producto bruto y que Italia deba dos veces su producto bruto. En la crisis de 2001 nosotros debíamos el 50 por ciento de nuestro producto bruto. Ello demuestra que lamentablemente la crisis europea es una crisis final. Esto se debe a que las personas de la tercera edad hoy son mayoría y los jóvenes no pueden mantener a esa enorme cantidad de ancianos. Se me dirá que uno de los motivos es el aumento de la expectativa de vida, ya que el avance de la medicina permite que el ser humano viva más.

          Pero pasemos a lo que ocurre en nuestro país. La crisis económica se debe a que no hay solidaridad intergeneracional. Todos sabemos que esta última debe existir porque la caída de la fecundidad es la causa del envejecimiento de la sociedad. Los estudios demográficos demuestran que el incremento de la expectativa de vida asociado a una caída de la fecundidad provoca el envejecimiento de la sociedad. Las Naciones Unidas definen a una sociedad envejecida como aquella en la cual más del 7 por ciento de la población tiene 65 años o más.

          En nuestro país, según el censo de 2001 el porcentaje de población de 65 años o más es del 9,9 por ciento. Esto va a influir negativamente en los servicios esenciales de la sociedad, como el de la salud o el de la seguridad social, porque debe haber un adecuado equilibrio generacional.

          Voy a citar algunas cifras para que se comprenda el problema argentino. En el año 1895, el 2,1 por ciento de la población era mayor de 65 años. Este último porcentaje fue ascendiendo de la siguiente forma: 2,3 en 1914; 3,9 en 1947; 5,5 en 1960; 8,2 en 1970; 8,9 en 1991; y 9,9 en 2001.

          Ahora voy a hacer una clasificación según la franja de población. En la década del 60, los jóvenes ascendían al 12 por ciento; en 1970, al 8 por ciento; en 1980, al 4 por ciento; en 1991, al 3 por ciento; y en 2001 sólo al 1 por ciento. La gente madura, que en la década del 60 representaba el 12 por ciento de la población y en las décadas de los 70, 80 y 90 representaba el 13 por ciento, en el año 2001 pasó al 10 por ciento. Y la gente envejecida, que era del 1 por ciento en 1960, pasó al 4 por ciento en 1970, al 8 por ciento en 1980, al 9 por ciento en 1991 y llegó al 14 por ciento en 2001.

          La población porteña, en la franja de los 0 a 14 años disminuyó en relación con el censo de 1991, en 96.823 niños, superando lo que el INDEC proyectaba para el año 2010: 71 mil chicos menores de 15 años, en edad escolar.

 

Sra. Presidenta (Vaca Narvaja).- Señor diputado: le solicito que vaya redondeando su exposición.

 

Sr. Lix Klett.- Termino con algunas cifras, señora presidenta.

          Esto significa 766 aulas menos preescolares; 1.690 aulas menos de primaria, y 1.823 aulas menos de secundaria. En términos de escuelas, esto se traduce en 255 jardines de infantes menos, 241 escuelas primarias menos y 303 escuelas secundarias menos.

          Esto ha sido en la Capital Federal, y como bien lo dijo la diputada Marino, la relación no es la misma que en las ciudades del interior. Esto me aterra un poco porque aumentan las villas de emergencia en los alrededores de las ciudades. Pareciera ser que esas villas de emergencia fuesen un pecado mortal, pero en ellas existen seres humanos que hay que proteger, hacerlos crecer educándolos, personas que necesitan de la protección del Estado. No se trata de seres humanos mutilados, ni de que se disminuya la pobreza haciendo disminuir la cantidad de pobres por efecto de la mutilación.

          Pido disculpas a la presidenta, pero no es mucho lo que he hablado.

 

Sra. Presidenta (Vaca Narvaja).- Todos los diputados han hablado menos de lo que solía hacerse antes, por los nuevos tiempos reglamentarios. Además usted dijo que iba a solicitar una inserción.

 

Sr. Lix Klett.- No nos olvidemos de que estamos en un Parlamento y el Parlamento es para parlar, para discutir.

 

Sra. Presidenta (Vaca Narvaja).- Prácticamente ha utilizado el doble del tiempo que le correspondía, por lo que le pido que vaya redondeando su exposición.

 

Sr. Lix Klett.- Esto que he mostrado de la Ciudad de Buenos Aires ha sido sin la intervención del Estado con sus políticas de anticoncepción. Quiere decir que cuando las políticas de anticoncepción, que nacieron en el año 1992 con la ley de salud reproductiva y se incrementarán con la norma que se sancionaría hoy, empiecen a practicarse, los efectos podrían ser trágicos para el futuro argentino.

          Por eso rescato muchos discursos que hubo hoy, discursos brillantes. Rescato la posición de la diputada Alarcón, como asimismo la postura del general Juan Domingo Perón. También rescato la defensa que hizo la administración Menem ante los foros internacionales porque ha sido una posición digna de los argentinos, la posición tradicional de los argentinos. No nos olvidemos de que Alberdi nos decía que gobernar era poblar.  Estos hombres han visto a la Argentina como estadistas, y hoy la estamos analizando con una visión muy chata.

          Quiero pensar con esperanza que la Argentina es grande y que sus dirigentes son grandes para pensar la Argentina grande. (Aplausos.)

 

Sra. Presidenta (Vaca Narvaja).-Tiene la palabra la señora diputada por Misiones.

 

Sra. Bösch de Sartori.- Señora presidenta: realmente son interesantes las exposiciones que se han hecho en este recinto, pero este proyecto de ley tiene como finalidad autorizar prácticas médicas, como la ligadura de las trompas de Falopio y la vasectomía, pudiendo acceder a ellas toda persona capaz.

          Entiéndase bien, no estamos hablando de cualquier clase de personas sino de personas capaces, que hayan manifestado su consentimiento informado y que formalmente hagan el requerimiento, ya que las intervenciones serán

realizadas en forma gratuita para poner en un plano de igualdad a todos en nuestro país.

          Dado el carácter privado de toda conducta autoreferente, es decir, la que se relaciona exclusivamente con la persona que cuida o descuida su salud, donde converge una variedad de derechos como el de la intimidad, la disposición del propio cuerpo y la salud, de acuerdo con el artículo 19 de la Constitución Nacional y normas concordantes la ligadura tubaria y la vasectomía quedan exentas de la autorización del magistrado, y al no afectar a un tercero quedan sujetas al arbitrio del propio sujeto.

          Por eso el proyecto exige que se trate de personas capaces, y como requisito previo e inexcusable, establece la necesidad del consentimiento informado. En ese sentido el médico debe poner en conocimiento del paciente las ventajas y desventajas de estos procedimientos y de otros métodos contraconceptivos, no sólo el de la ligadura de trompas y la vasectomía, así como también sus resultados, riesgos y consecuencias. De todo eso se deberá dejar constancia en la historia clínica, la cual también tendrá que ser conformada con la persona concerniente.

          Actualmente, en los hospitales públicos se llevan adelante estas prácticas únicamente con autorización judicial; sin embargo, en el ámbito privado se las realiza sin mayores dificultades. La realidad indica que quienes gozan de capacidad económica pueden someterse sin riesgo a las mencionadas intervenciones acudiendo a servicios privados de salud, mientras aquellos que carecen de tales recursos quedan injustamente privados de tal posibilidad.

          El Estado debe garantizar la prestación gratuita de modo que no se frustre la vigencia del principio constitucional de igualdad de oportunidades consagrado en el artículo 16 de la Constitución Nacional.

          En esa dirección y con ese argumento el dictamen dispone en su artículo 5° que “Las intervenciones de contracepción quirúrgica objeto de la presente ley deben ser realizadas sin cargo para el requirente en los establecimientos del sistema público de salud...”, constituyendo una obligación para las obras sociales, las organizaciones de la seguridad social y las entidades de medicina privada, que tendrán la obligación de incorporar tales intervenciones médicas a su cobertura de modo tal que resulten totalmente gratuitas para el requirente.

          La iniciativa en tratamiento no constituye un proyecto que establezca taxativamente parámetros de índole médica, porque su eje central es el respeto de la autonomía personal para determinar el proyecto de vida en términos bioéticos, el respeto de las propias decisiones, del cuerpo, de la equidad, y del derecho a la salud, en su concepción integral y especialmente en lo relativo a la salud reproductiva.

          Por otro lado, el artículo 3° establece que las prácticas médicas que por la presente ley se dispongan deben contar con autorización judicial en el caso de personas menores de edad o discapacitados. Por último, se contempla la objeción de conciencia, en el artículo 6°.

          Además, se modifica el inciso 18 del artículo 20 de la ley 17.132 sobre régimen legal del ejercicio de la medicina. Ello, porque tal inciso impide estas prácticas. Por lo tanto, se cambia el concepto de mutilación, que aquí se ha mencionado, pues precisamente se trata de infertilizar a una persona que ha padecido muchos problemas a lo largo de su vida o tal vez ha decidido, por propio criterio, recurrir a una ligadura de trompas o a una vasectomía.

 

          Días pasados, el 6 de junio, la Corte Suprema de Justicia de la Nación resolvió admitir un recurso extraordinario, dejando sin efecto la decisión adoptada por la Justicia de Salta, ya que la demandante promovió en una primera etapa una acción de amparo. Lo que pedía era que luego de parir a su cuarto hijo se la autorizara a efectuar una ligadura de trompas. Fundamentó esta decisión en el resguardo a su familia, por encontrarse comprometidas prerrogativas constitucionales que tienen que ver con el derecho a la salud en su más amplio sentido, entendido como el equilibrio psicofísico y emocional de una persona.

          El derecho a la vida, a la libre determinación, a la intimidad, al desarrollo de la persona en la máxima medida posible y la protección integral de la familia son cuestiones contempladas en los artículos 14 bis, 16, 19 y 75, inciso 22°, de la Constitución Nacional, además de los tratados internacionales a los que se ha hecho mención con anterioridad.

          La petición de esa mujer fue rechazada por un juez salteño con el fundamento de que existían acciones legales ordinarias, mediante las cuales podría haber obtenido la autorización que solicitaba. Por tal rechazo la interesada apeló ante la Corte Suprema de Justicia local, cuyos integrantes confirmaron la decisión del juez salteño.

          Por último, acudió ante la Corte Suprema de Justicia de la Nación, que consideró útil la vía de amparo y dejó sin efecto las sentencias anteriores.

          Si bien nuestro máximo tribunal en definitiva autorizó la ligadura de trompas, todo el proceso fue largo y tedioso, lo que hace necesario que contemos con una ley que contemple todas estas situaciones. Además, el transcurso del tiempo juega en contra, por lo que es necesario desjudicializar estos casos que se relacionan exclusivamente con la libre determinación y el respeto por la autonomía personal.

          Por los motivos expuestos y por la importancia del tema que nos ocupa debo decir que esta iniciativa no obliga a nada a nadie, ya que se basa en la autonomía personal.

          Teniendo en cuenta que la persona va a decidir qué hacer con su cuerpo, quería comentarles que de algo nos hemos olvidado. Cuando estuve trabajando en el proyecto que presentamos el año pasado -agradezco la colaboración de las señoras diputadas que lo suscribieron- nos olvidamos de muchas mujeres que atraviesan por grandes problemas en su vida, que no sólo carecen de recursos sino que también tienen problemas familiares. Estas mujeres desean efectuar esta ligadura de trompas y no lo pueden hacer. Van a los hospitales públicos, pero como el médico está atado de manos les dice que no puede realizar la operación si no existe una autorización judicial. Todos sabemos que ese proceso es largo y tedioso, como aconteció con esta mujer de Salta.

          También se han olvidado de aquellas mujeres que, por ejemplo, tienen diez hijos y desean tener esta intervención quirúrgica. Se han olvidado de que esa mujer todas las noches va a su casa y quiere tener placer. Desean tener placer sexual y no verse obligadas a decir que sufren un problema coronario o de presión arterial severa, lo que les impide tomar anticonceptivos.

          ¡Yo también quiero tener placer sexual, aunque tenga cuarenta y cinco años! (Aplausos.)

          ¡Necesito una ligadura de trompas y tengo que ir a preguntarle a un juez si me autoriza! Esas mujeres dicen que son personas como cualquier otra. Aunque tengan diez hijos, una enfermedad severa o estén sola, deben tener la posibilidad de esta intervención quirúrgica.

          También debo decir que existe mucha hipocresía, o que algunos se rasgan las vestiduras diciendo que no se puede efectuar una ligadura de trompas. ¿Saben ustedes cuántas miles de mujeres en este país se han hecho una ligadura de trompas y nadie ha dicho nada? ¿Saben cuántas mujeres quieren sentirse realizadas y quieren tener derecho

a una intervención, que es mínima? ¿Cuántas personas hoy en día deciden sobre su propio cuerpo y lo cambian? Optan por cambiar de sexo y, sin embargo, aquí nadie dice nada.

          El proyecto trata sobre una simple ligadura de trompas, donde todos podemos decidir sobre nuestro propio organismo. Algunos cambian de sexo; otros quieren tener una ligadura de trompas y también una noche de placer. (Aplausos.)

 

Sra. Presidenta (Vaca Narvaja).- Tiene la palabra la señora diputada por Buenos Aires.

 

Sra. Pérez.- Señora presidente: durante todas estas horas hemos escuchado casi todo lo que se puede decir sobre este proyecto. Verdaderamente, esta es una iniciativa sobre la que todos los argumentos, tanto a favor como en contra, son válidos. No sé si es una cuestión de conciencia, pero sí de decisión personal.

          También quiero agradecer al presidente de nuestro bloque, porque comprendió que debemos decidir de acuerdo con lo que sentimos, lo que nos favoreció en el debate, porque se pudo exponer lo que se pensaba sobre el proyecto.

          Yo no soy ni abogada ni médica, por lo que hablaré como mujer, como madre y como una persona que seguramente no usará tecnicismos. Utilizaré palabras que todos conocemos.

          En el Parlamento somos muchas las mujeres. Aquí existen más de ochenta legisladoras, y en todo el país hay casi 20 millones de mujeres. Entre las que estamos aquí, hay solteras, casadas, viudas, divorciadas, con hijos y sin hijos, y todas se darán cuenta de lo que hablo.

          Me refiero a la problemática de la mujer, porque aquí se ha hablado de ligadura de trompas y de vasectomía. Sin embargo, creo que el varón argentino está muy lejos de pensar en hacerse una vasectomía. Por eso, se trata de una iniciativa en la que las mujeres tenemos todo que ver.

          Lo que las mujeres quieren –por lo menos, yo‑ es decidir, porque desde que comenzamos a tener nuestra primera menstruación, somos las que decidimos y las que ponemos el cuerpo, la vida y el alma en cada acto. Desde chiquitas somos mujeres que debemos pensar en eso.

          Sería buenísimo que los varones nos acompañaran en nuestras decisiones, porque no estamos en contra de ellos: los concebimos, los parimos, los criamos, los amamos y vivimos con ellos. Muchas de nosotros tenemos la suerte de tener a nuestro lado alguno que es comprensivo, pero otras no. Nosotras tenemos derecho a decidir.

          Aquí se ha hablado de mutilación, y yo me siento muy mal cuando lo escucho, pero dormiré muy tranquila habiendo votado por la afirmativa este proyecto. No se trata de una mutilación, sino de otro método anticonceptivo.

          Muchas de nosotras estamos mutiladas. A mí me falta la amígdala y el apéndice. A otras les falta un riñón. Son mutilaciones, y todos debemos aprender a vivir con nuestras mutilaciones y también con nuestras decisiones. (Aplausos.)

          ¿Cuántas veces tomamos decisiones que son verdaderamente irreversibles? ¿Cuántas veces damos marcha atrás? También estamos hablando de la vasectomía. ¿Qué opinan nuestros varones sobre ello, cuando muchas veces después de los cuarenta años no quieren hacerse el examen de próstata? Ustedes saben por qué no se lo quieren hacer. (Aplausos.)

         

           Les digo que de mí no esperen tecnicismos, porque cuando Juanita López me llama para decirme que quiere que vote proyectos por una mejor calidad de vida, yo no le puedo hablar ni del Yo ni del Súper Yo ni explicarle filosóficamente que tiene que vivir bien.

- Aplausos en las galerías.

Sra. Pérez.- Entonces, vamos a hablar de métodos anticonceptivos, porque las mujeres que están acá saben de qué estoy hablando, y los hombres, si no lo saben, lo van a aprender esta noche. Nosotras muy seguido, casi todo el tiempo, tenemos que ir al ginecólogo. Todas nosotras tenemos que ir porque tomamos pastillas que nos hacen mal, nos hacen retener líquido, nos ponen gordas, nos hacen mal al hígado, vomitar. Si no, tenemos que recurrir al DIU, que no es anticonceptivo sino abortivo. Se encarna, trae menstruaciones dolorosas, profusas, se corre, trae miles de problemas.

          Vamos al médico y lo primero que hace es ponernos un espéculo. Todas sabemos lo que es un espéculo. Nosotras podemos decirle a nuestros maridos que vamos al ginecólogo, y ellos nos van a decir: andá, cómo no. ¿Pero saben lo que pasamos cuando vamos a un ginecólogo? ¿Saben lo que pasamos cuando tenemos que estar todo el tiempo cuidándonos?

          Verdaderamente, nosotras no somos animales que tenemos sexo para reproducirnos nada más. Queremos disfrutarlo, como dijo la diputada preopinante.

- Aplausos en las galerías.

 Sra. Pérez.- ¡Cuántas mujeres tienen miles de problemas psicológicos, al no poder disfrutar del sexo, ya que tienen problemas con sus maridos, quienes a veces no se quieren cuidar y ni siquiera quieren usar un profiláctico!

          Entonces, tampoco disfrutan el sexo, y están pensando con terror que van a tener una relación. Eso también influye en el matrimonio. Como están las cosas en la vida y en la sociedad moderna, un matrimonio o una pareja tiene un hijo, luego puede venir el segundo, y si ya tienen la parejita dicen “cerremos la fábrica”. Lo hacen porque la vida moderna los lleva a todo eso.

          La excusa es que hay que trabajar, hay miles de problemas, están estresados. Me parece que lo principal, lo que más queremos, es el poder de decisión. Yo no creo que la gente salga corriendo a hacerse una ligadura de trompas, de ninguna manera.

          Tampoco pienso que esto sea una mutilación. Entonces, cuando acá se habla de mutilaciones y de que el Estado nos tiene que dar la posibilidad de criar muchos hijos, la realidad es que si queremos tenerlos, podemos tenerlos, y si queremos cerrar la fábrica, podemos cerrarla.

          Si el Estado nos tiene que dar educación, salud, etcétera, independientemente de la ligadura de trompas y que podemos o no hacerla, nos tiene que dar todo eso. Les aclaro que yo tuve tres hijos porque quise tenerlos y los amo. Perdí uno, y quizás tenga que pensar que por culpa del Estado perdí uno. También perdí embarazos. Todas esas cosas sufrimos las mujeres, y además cuidamos a nuestras familias, a nuestros maridos, a los que queremos darles lo mejor. También estamos hoy aquí trabajando desde hace muchas horas, hablando con nuestros hijos por teléfono para saber si están haciendo los deberes.

          En fin, me parece que lo que queremos las mujeres argentinas, más allá de cualquier otra cosa, es que aquellas que realmente tienen muy bajos recursos económicos y que quieren tener algo en la vida, por lo menos tengan poder de decisión, es decir, que puedan decidir qué quieren hacer con su vida.

          Tal vez he sido cruda en mis expresiones; quizás haya dicho algunas cosas que horroricen a algunos, pero esto lo quiero expresar tan claramente como me expresé con mis hijos el día que les dije que tenían que donar sus órganos: el cuerpo en 24 horas se pudre y antes de eso podía servir para otra persona.

          Entonces, al pan, pan, y al vino, vino. Nosotras queremos decidir lo que vamos a hacer con nuestro cuerpo, porque somos mujeres y vivimos todo el tiempo la problemática de la mujer. Lo que queremos es que nuestros queridos varones, amados varones, nos acompañen, pero que nos acompañen en la decisión que nosotras tomemos.

          Tengo la suerte de tener un marido que me acompaña en mis decisiones, pero no por eso debo ser poco solidaria con el resto. Las cosas a veces hay que votarlas por solidaridad. Hay que votarlas porque queremos una mejor calidad de vida para todos nosotros y, sobre todo, para el otro.

          Podríamos decir que somos medianamente inteligentes para estar ocupando este lugar. Tenemos un poder adquisitivo con el que podemos mantener a nuestros hijos, mandarlos a buenos colegios, y nosotras, si quisiéramos, podríamos encontrar al médico que nos haga lo que queremos que nos haga.

          Pero lo que tenemos que hacer es que todas las demás personas que quieran tomar la decisión puedan hacerlo, y decidir sobre su vida, disfrutar de su pareja, de su matrimonio y de sus hijos. Lo único que me parece que es aceptable es que nosotras podamos decidir y que

tengamos varones a nuestro lado que nos acompañen en nuestras determinaciones.

          Por supuesto que voy a votar afirmativamente esta iniciativa. Espero que todas las mujeres de nuestro país puedan decidir qué hacer con sus vidas; si quieren hacerlo, que lo hagan y si no, no. (Aplausos.)

 

Sra. Presidenta (Vaca Narvaja).- Tiene la palabra el señor diputado por Corrientes.

 

Sr. Galantini.- Señora presidenta: a lo largo del debate de esta tarde hemos escuchado distintas objeciones por parte de algunos señores diputados que no comparten el espíritu de este proyecto.

          Sin querer contestar cada uno de estos conceptos, deseo hacer una serie de aclaraciones sobre algunas cuestiones escuchadas esta tarde en este recinto. Se dijo aquí que este es un tema que no tuvo suficiente debate; creo que esto no es cierto. Este asunto viene debatiéndolo la sociedad argentina y el mundo desde hace más de treinta años. Probablemente, esta discusión –como dijo la señora diputada Marino‑ se planteó en las cocinas y en las caballerizas, pero la hipocresía o la decisión de los Estados hizo que este debate no llegara a éste ni a ningún otro recinto.

          También se señaló que la técnica quirúrgica que propone esta norma es irreversible. Tampoco es cierto, y esto lo puedo afirmar desde mi carácter de médico. Se trata de una técnica reversible. Además, quiero aclarar que desde el punto de vista técnico de la concepción –no me refiero solamente al tema de las trompas‑, este es un aspecto que no impide a la mujer concebir posteriormente.

          Alguien también habló de autoritarismo y castración. Creo que no hay nada más autoritario ni castrador que impedir el ejercicio de un derecho, ejercicio que es el que trata de preservar esta norma. (Aplausos.)

          Este debate que viene desarrollando la sociedad desde hace más de treinta años seguramente proviene de una concepción patriarcal y capitalista de concebir el cuerpo de la mujer como una propiedad social para preservar la especie y asegurar la distribución demográfica de la población, según intereses políticos y económicos, subordinándolas a mandatos que les confieren el carácter de ciudadanas. (Aplausos.)

          A medida que la Nación argentina fue saliendo del oscurantismo de los años de dictadura y empezamos a hablar de los derechos humanos, fuimos incorporando el concepto de que los derechos sexuales también son derechos humanos. Allí aparece el reclamo generalizado en todas las provincias argentinas sobre la necesidad de que en los hospitales públicos puedan realizarse ligaduras tubarias y/o vasectomías. El reclamo nace de los sectores marginales. Cada vez más mujeres integran este colectivo social por este proceso de feminización de la pobreza. En forma solapada estas cirugías han venido practicándose en los sanatorios y en las clínicas, pero con el consenso

y la complicidad discriminadora de toda la sociedad.

          Así se vuelve a marcar una diferencia social: las mujeres pobres, las que no tienen opción para elegir su médico ni su lugar de asistencia, tampoco pueden decidir cuándo tener descendencia, cuántos hijos concebir ni con quién. Vivieron así durante décadas y siglos.

          Todavía es necesario vencer muchos obstáculos. Escondidos detrás de discursos supuestamente éticos o morales están los verdaderos intereses, entre ellos el de mantener el sometimiento de las clases sociales marginales.

          Me pregunto quién habrá inventado frases tan convenientes como “el único capital de los pobres son los hijos”, “quieren esterilizar a los pobres” o “quieren combatir la pobreza eliminando a los pobres”. Detrás de ellas se han resguardado quienes se oponen a la libre determinación de las personas, sobre todo de las mujeres pobres, y han hecho la vista gorda a lo que prescribe el artículo 19 de nuestra Constitución nacional, que claramente legisla al respecto.

          Las leyes no son más que normas creadas por los hombres para dar un orden a las naciones; muchas veces se sancionan después de la práctica habitual de las acciones que norman. Esta necesidad de la sociedad argentina, y particularmente de las mujeres, ya se ha visto encarnada en la discusión en más de catorce provincias argentinas que tienen una ley o un decreto reglamentario referido a esta materia.

          A lo largo de este debate se ha hablado de la técnica quirúrgica, la vía de abordaje, la irreversibilidad, el arrepentimiento, la conveniencia de crear un Estado fuerte, demográficamente adecuado y demás. Sin embargo, este proyecto de ley trata sobre los derechos humanos, los derechos personalísimos y, por supuesto, también sobre los derechos sexuales. También se ocupa de la justicia social, porque en este proceso de empobrecimiento paulatino las mujeres de menos recursos son las que deben tener las condiciones necesarias para optar someterse a esta práctica en los hospitales públicos.

          Este proyecto de ley se refiere asimismo a la ciudadanía sexual, porque la maternidad debe ser una elección y no una imposición. Para decidir sobre el propio cuerpo se requieren condiciones que garanticen opciones reales, lo cual también es responsabilidad del Estado atender.

         

Sra. Presidenta (Vaca Narvaja).- Solicito al señor diputado por Corrientes que redondee su exposición.

 

Sr. Galantini.-  Ya finalizo, señora presidenta.

          No nos cansamos de decir que la ley no obliga a nadie, sólo garantiza el ejercicio de un derecho. Las mujeres argentinas, que son muchas veces las víctimas de que se impida esta práctica, siguen siendo tuteladas en su cuerpo por una serie de poderes. Al respecto cabe señalar que el cuerpo es la primera propiedad de una persona, lo más propio que tiene. En consecuencia, no respetar la autonomía de decisión sobre el propio cuerpo es seguramente el eje de toda la subordinación de las mujeres.

          Somos conscientes de que este proyecto de ley es apenas una herramienta que otorgará igualdad de derechos, justicia e inclusión social. Permitirá que toda la sociedad ayude a incluir el concepto dentro de los derechos inalienables de los seres humanos, en particular de las mujeres, y luego las personas, porque ya es tiempo de que

las mujeres y los hombres, especialmente las mujeres pobres y en edad fértil, sean incluidas dentro de las políticas públicas para concretar los caminos que llevan a una mejor calidad de vida. (Aplausos.)

          Solicito la inserción del resto de mi discurso en el Diario de Sesiones.

 

Sra. Presidenta (Vaca Narvaja).- Tiene la palabra la señora diputada por la Capital.

 

Sra. Bertol.- Señora presidenta: con todo el respeto que me merece el presidente de la Comisión de Acción Social y Salud Pública, debo decir que este proyecto no fue debatido suficientemente en ese ámbito. No coincido con la señora diputada Rico cuando se expresa a favor del debate que este proyecto ha tenido. Asumí la banca el 10 de diciembre pasado y puedo decir que muchos diputados no contaron con el tiempo necesario para reflexionar y debatir este tema, como me ocurrió a mí.

          Estoy de acuerdo con los argumentos del señor diputado Vanossi cuando dice que no se ha cumplido con el artículo 113 del reglamento, no dando lugar a los diputados que no integran las comisiones donde se trató este proyecto a hacer las observaciones del caso, motivo por el cual hoy tenemos este debate que nos ocupa tantas horas.

          Con respecto al proyecto de ley en consideración, quiero decir que creo profundamente en la libertad de las personas para decidir sobre su propio cuerpo, y no creo en el derecho de las personas de decidir sobre el cuerpo de otros. He escuchado mucho estos argumentos en el seno de la comisión en defensa de este proyecto. No hubo taquígrafos en esas reuniones de comisión, pero me tomé el trabajo de anotar quiénes defendían expresamente esta iniciativa bajo el lema de que es una decisión sobre el propio cuerpo.

          No se está decidiendo sobre la vida de terceros. Ser dueño del propio cuerpo claramente significa eso y no decidir sobre terceros. Digo esto porque soy profundamente antiabortista y no quiero ser hipócrita. La hipocresía es el acto de fingir cualidades, sentimientos o ideas que uno no tiene. Justamente por esta convicción antiabortista estoy a favor de este método anticonceptivo, no abortivo, y por ello voy a votar afirmativamente este proyecto en general, aunque estoy absolutamente en desacuerdo prácticamente con todos sus artículos por la metodología que se ha seguido.

          Entiendo que esta iniciativa no ha contemplado muchísimos requisitos de exigibilidad que muchos diputados preopinantes han observado y repetido una y otra vez con toda claridad.

          Muy brevemente quisiera citar algunos ejemplos de la ley brasileña, que fue aprobada como ley de planeamiento familiar en 1996. Allí se establecen los requisitos para someterse a la intervención de la cual estamos hablando. No olvidemos que no sólo estamos aludiendo a la ligadura de trompas sino también a la vasectomía, porque si no parecería que fuera un tema que sólo involucra a las mujeres.

          También quiero señalar que el proyecto que estamos considerando no contiene ningún artículo referido a la difusión de este método, cuando tanto se ha hablado aquí de informar a las mujeres y a los hombres que menos información tienen, y así lo planteé en la comisión. Si estamos defendiendo un método anticonceptivo por todas las razones que aquí hemos escuchado, ¿cómo puede ser que no lo difundamos, que no le demos una partida presupuestaria? ¿Cuál es el apuro en debatir hoy este proyecto de ley sin asignarle presupuesto para informar y educar a la gente sobre salud reproductiva?  Nadie ha podido responder a estas preguntas.

          Volviendo a los requisitos de la ley brasileña, a las barreras que de alguna manera impone ‑que tienen que ver con la responsabilidad para tomar esta decisión‑, podemos citar los siguientes: tener plena capacidad civil y más de veinticinco años y, por lo menos, dos hijos vivos; manifestar por escrito la voluntad de realizarse la esterilización por lo menos sesenta días antes de la fecha de la cirugía; haber tenido acceso al Servicio Multidisciplinar de Consejo sobre Anticoncepción y Prevención de HIV –sida‑, así como sobre métodos reversibles. Otro de los requisitos de accesibilidad es que cuando esté en vigencia la sociedad conyugal la esterilización se realice mediando consentimiento expreso de ambos cónyuges.

          Solicito autorización para insertar el resto de mi discurso en el Diario de Sesiones.

          Por último, quiero decir de que a pesar de que para mí la anticoncepción tiene que ver con el no aborto,

 

artículos de este proyecto de ley no dan una respuesta madura y responsable a un problema real. (Aplausos.)

 

Sra. Presidenta (Vaca Narvaja).- Tiene la palabra el señor diputado por Chubut.

 

Sr. Marconetto.- Señor presidente: intentaré ser breve ya que solamente voy a plantear una cuestión personal.

          Yo no nací diputado; toda mi vida he trabajado como médico, habiendo sido residente en obstetricia y ginecología, jefe de residentes de ginecología y obstetricia e instructor. Trabajé en los hospitales públicos, en los centros de salud de Planta de Gas ‑son los que están del otro lado de la ruta, con todo lo que eso implica‑ y en la medicina privada.

          Por una cuestión de tiempo no me voy a referir a las cuestiones humanísticas y filosóficas ni a los temas autoreferenciales desde el punto de vista de la salud, del género y de la injusticia social de la hipocresía que todo el mundo vive.

          Simplemente, voy a hablar en nombre de quienes están en esos consultorios ginecológicos –los que son médicos me van a entender‑ que atienden los casos que en la profesión denominamos con un nombre raro, como lo es el síndrome de Mondor. Sabemos lo que significa atender a esa mujer que primero viene con seis o siete hijos, a la que el sistema no le da respuestas, y que luego vuelve amarilla, no tostada sino infectada, aséptica, con un síndrome de Mondor, sabiendo que en 24 horas va a morir. 

          En función de lo que es la morbimortalidad materna, las causas más importantes de muerte dentro de la edad reproductiva radican justamente en esas maniobras.

          También quiero hablar en nombre de mis ex compañeros residentes, con quines muchas veces nos sensibilizábamos por esa realidad, ya que a pesar del bagaje adquirido como residentes teníamos temor a un juicio. Si bien había una total identificación con esa mujer, como médicos recién iniciados en los hospitales públicos enfrentábamos la disyuntiva de que nos quitaran el título ‑que había sido obtenido en base al esfuerzo‑ o dar respuesta a esa ciudadana.

          Después de haber trabajado toda mi vida como ginecólogo y obstetra, hoy estoy aquí representando los derechos de los ciudadanos de la República Argentina. Sé cómo se ha trabajado en la elaboración de este proyecto de ley; por eso, aplaudo, festejo y comparto la posibilidad de atender una necesidad real de la comunidad, a cuya solución actualmente accede sólo un sector de nuestra población. Pero con este proyecto tenemos la posibilidad de dar respuesta a los problemas de la gente, universalizando una práctica a la que hoy acceden muy pocos. (Aplausos.)

 

Sra. Presidenta (Vaca Narvaja).- Tiene la palabra la señora diputada por Tierra del Fuego.

 

Sra. Ríos.-  Señora presidenta: a esta altura de la noche y del debate, teniendo en cuenta todo lo que se ha expresado en este recinto, poco queda por decir. De todos modos, quisiera hacer algunas aclaraciones con respecto a la libertad de conciencia, a la que ya se refirieron las diputadas preopinantes que integran mi bloque. Debo decir que mi fundamentación responde sólo a un grupo de diputados que vamos a votar afirmativamente esta iniciativa.

          Lo que voy a manifestar se vincula con algunas de

las cosas que se dijeron aquí. Esta norma no hace ni más ni menos que incorporar al Programa Nacional de Salud Sexual y Reproductiva, entre los métodos anticonceptivos reversibles, uno cuya reversibilidad está en duda. Esto debe ser informado a todos los pacientes hasta tanto esa duda persista, que puede ser un año, o dos o ninguno; esto lo sabremos con la tecnología. El método debe ser informado como irreversible para que ningún paciente que opte por él tenga alguna duda respecto de la posibilidad o no de concebir.

          Por otro lado, los fondos destinados a dar difusión a este método están contemplados en ese programa nacional, y no hay ninguna razón para incluirlos en alguna disposición de esta iniciativa.

          Lo que hace esta norma es modificar la ley 17.132, modificación que deja en claro con qué grado de autoritarismo se llevó adelante en muchos casos una práctica dejada en manos de algunos profesionales que, discrecionalmente, decidían cuándo llevaban adelante y cuándo no una práctica para la cual estaban habilitados por la vía legal y no necesitaban un amparo por vía judicial.

          Esto fue tema de discusión en distintas conferencias de bioética y de derecho penal, donde algunos abogados se preguntaban por qué los médicos interpretaban el Derecho, y les decían: “Si usted dice que el diagnóstico amerita una ligadura de trompas o una vasectomía no me mande el caso para un amparo porque no hace falta.”

          Lo cierto es que cada vez que en un recinto legislativo –sea nacional, provincial o municipal‑ se discuten temas que tienen que ver con la sexualidad se realizan debates acalorados, apasionados, y en algunos casos, irrespetuosos.

          En ese sentido quisiera hacer una distinción.  Cada una de nuestras palabras está atravesada por nuestra historia. A mí me preocupan los traumas de nuestros hijos, pero también me preocupan los nuestros, porque cada uno de nosotros hablamos atravesados por nuestra historia y por nuestra realidad.

          Nosotros tenemos la responsabilidad de legislar más allá de nuestra historia, pero evidentemente con la mirada de esa realidad en la cual vivimos. Yo no vengo del mundo del derecho, ni del mundo de la docencia ni del mundo del parlamento, ni nací diputada. Apenas vengo del ámbito del sanitarismo. Tuve oportunidad de presidir la Comisión de Salud de la Legislatura de Tierra del Fuego, provincia en la que sí existe la ley de salud sexual y reproductiva, que fue sancionada en el año 2000 y modificada en 2001 incorporando la vasectomía y la ligadura de trompas como derechos. Y cuando uno dice “incorporado como derecho” dice “posibilitando a” o “respetando los principios de”, porque cuando establezco el diálogo, establezco un diálogo de pares, establezco un diálogo entendiendo que quien tengo enfrente es alguien hábil, mayor de edad y capaz.

          Hay una cuestión que me parece que no puede ser dejada de lado, y es la concreción del deseo de la ligadura de trompas. Por eso también hago hincapié en la necesidad del consentimiento informado. Este último implica –y esto también debe ser dicho‑ que antes de la decisión hay una responsabilidad profesional, y no de uno sino de varios profesionales. Esto no se obvia; no se obvió antes y no se obvia ahora. ¿Qué nos hace pensar que los profesionales que decidían en qué casos no debía hacerse la ligadura, en este caso no la van a recomendar ‑atendiendo a su responsabilidad profesional‑ cuando esto implique riesgo?

          En las consultas previas que hicimos tuve oportunidad de hablar con quien fue jefa del Programa de Salud Sexual y Reproductiva de México, la doctora Judith Moreno, y ella me decía que es muy importante que los esposos puedan saber –no que autoricen‑ para que en el supuesto caso de que no se pueda hacer la ligadura, entren ellos y se hagan la vasectomía. (Aplausos.)

          Decía que cada una de nuestras opiniones está cruzada por nuestra historia, y digo también que nuestra historia y el transitar de esta vida es una historia

dinámica, es una historia cambiante y es una historia que además en la relación de pareja no es igual. Tenemos la enorme responsabilidad de reconocer las relaciones de pareja como relaciones diferentes, donde en muchos casos no son relaciones de pares. Aun cuando ninguna de nosotras hagamos uso del derecho de hacernos una ligadura de trompas, debemos garantizar el ejercicio de este derecho a aquella cuya única posibilidad es ésta por razones de salud, no por prescripción médica, que son cosas bien distintas.

          Cuando la ley establece que la prescripción médica es la excepción está reduciendo el concepto de salud a un concepto bioligisista y reduccionista. La salud es mucho más que un útero y es mucho más que un ovario (Aplausos.) La salud es la cabeza de esa mujer que puede soportar tener o no tener más hijos. Es una situación socioeconómica de pareja, familiar y personal, favorable o desfavorable.

          ¿Quién más que una mujer puede decidir qué hacer con su propio cuerpo cuando su decisión no afecta a terceros? Además, esta ley prevé la objeción de conciencia: alguien puede decidir hacerlo o no, pero el Estado  garantiza la posibilidad de hacerlo.

          Estos son algunos conceptos centrales que quería rescatar. Lo que sí me parece irreversible es un Estado que decide que la sexualidad siempre tiene que estar atada a la cuestión reproductiva, y que los actos que tienen que ver con la sexualidad humana pasan por el oscurantismo, la desinformación y la falta de educación sistemática y permanente. Esto sí es irreversible. (Aplausos.)

 

Sra. Presidenta (Vaca Narvaja).- Tiene la palabra el señor diputado por la Capital.

 

Sr. Galvalisi.- Señora presidenta: más que un discurso quiero plantear una reflexión. Me asombra y a veces me duele que el debate pase por decidir si es una cuestión femenina o masculina, si es sexual, si se trata de gozar o no. Estamos hablando del hombre en general, de la humanidad, de lo que para los viejos filósofos era la ciencia positivista, el hombre por sobre todas las cosas.

          En el fondo yo estoy de acuerdo con el tema en cuestión. Lo único que quiero dejar en claro porque me parece fundamental es que este tema tenemos que tomarlo con toda la responsabilidad que se merece porque nosotros fuimos elegidos para hacer leyes, fundamentar normas y no dejar vacíos legales.

          El libre albedrío que cada uno de nosotros va a tener el día de mañana cuando tome una determinación de este tipo, no importando la calidad ni el sexo, va a ser de su propia responsabilidad, y esto es lo principal que debemos destacar.

          Si bien yo adelanto mi voto en general a favor del proyecto, considero que hay muchos vacíos legales. Coincido con la señora diputada Ríos. Yo soy profesional, estoy en otra área, manejo finanzas públicas y discuto presupuestos nacionales, y creo en la profesionalidad. Cuando se dice en uno de los puntos que no se requiere indicación médica precisa, yo pregunto: ¿si un médico no puede aconsejar a un paciente, quién lo va a hacer?

          Recién uno de los diputados preopinantes hablaba sobre la castración de los animales por parte de los veterinarios. El médico es quien puede orientar al paciente. Entonces, nosotros tenemos la obligación –como decía la diputada Marino‑ de dejar la hipocresía de lado y lograr una ley para toda la ciudadanía, trabajando en algo que es fundamental, en educar, concientizar. No importa la cuestión técnica, esto viene después, pero si nosotros podemos educar al pueblo ‑y cuando hablo de pueblo hablo de nosotros mismos‑ en estos temas, seguramente el día de mañana no tendremos que estar tratando este tipo de leyes o discutiendo una ley de aborto, porque estamos educando.

          Entonces, lo que nosotros tenemos que hacer para el día de mañana es tratar de lograr un debate mucho más profundo, que pase por las comisiones que tenga que pasar, y que el resultado sea en beneficio de toda la comunidad. Esto es un principio fundamental. El libre albedrío parte

 

 

de un principio legal y progresista, y siempre importa la decisión de cada uno de nosotros, más aun en este tipo de temas.

          También debemos dejar en claro que el Estado o quien éste determine –un profesional idóneo‑ debe aconsejar a aquellos respecto de los cuales todos decimos que es la clase pobre, porque si ese profesional no puede aconsejar al ciudadano, entonces estamos mal parados con este tipo de normativa.

          El proyecto de ley es positivo pero sus artículos no lo son ya que no apuntan a solucionar el problema de fondo respecto del sexo masculino o femenino. Debemos apuntalar para el día de mañana una solución general a esta clase de problemas.

 

Sra. Presidenta (Vaca Narvaja).- Tiene la palabra la señora diputada por Río Negro.

 

Sra. Hernández.- Señora presidenta: en honor a los fuertes argumentos vertidos en este recinto y al tiempo que llevamos debatiendo en torno de este tema seré breve, y por tal razón solicitaré la inserción de los fundamentos más importantes de mi discurso en el Diario de Sesiones.

          Como aporte, deseo hacer referencia a la experiencia de mi provincia. Desde hace más de media década los rionegrinos y las rionegrinas pueden acceder a este tipo de prácticas de anticoncepción quirúrgica gracias a la ley 3.448, sancionada en noviembre del año 2000 a raíz del trabajo de las legisladoras provinciales y del fuerte apoyo de la entonces diputada nacional Marta Milesi.

          Esa ley, que contiene conceptos y principios que hoy se incorporan en el texto que habremos de aprobar, ha permitido a muchos rionegrinos y rionegrinas ejercer su autonomía y los derechos personalísimos establecidos en nuestra Constitución, respecto de cuya efectivización y operatividad los legisladores tenemos una deuda pendiente.

          A efectos de llevar tranquilidad a quienes creen que estamos en presencia de un método de esterilización masivo o de control de la natalidad, quiero señalar que en el año 2005 en nuestra provincia se han registrado 341 intervenciones, de las cuales 11 han sido vasectomías, y el resto, ligadura de trompas.

          La propia ley y su reglamentación determinan en nuestra provincia la creación de un registro de objetores de conciencia, donde sólo dos profesionales se han inscripto. Además, de todos los casos de intervenciones registradas desde el año 2000 únicamente dos personas se han arrepentido. Esto muestra a las claras que no se trata de un método de control de la natalidad o de esterilización, y gracias a él rionegrinos y rionegrinas han accedido a otra alternativa para ejercer su sexualidad.

          Si me permite, señora presidenta, desearía citar algunos datos proporcionados por el Consejo Nacional de la Mujer, que si bien ya conocemos quizá nos permitan tomar una importantísima decisión como ésta en forma más rápida.

          Aproximadamente quinientas mujeres mueren anualmente por causas relacionadas con el embarazo, el parto y el puerperio; quince mil mujeres padecen secuelas permanentes en su salud a raíz de las mismas causas. La tasa de mortalidad infantil se duplica en menores paridos por mujeres que tienen seis hijos o más, y la tasa de mortalidad materna es de 38 por cada cien mil nacidos vivos, promedio que se duplica en madres menores de 15 años.

 

          Las complicaciones por los abortos constituyen la primera causa de muerte materna, representando un tercio del total, evidenciando una tendencia en aumento en la última década. En la Argentina se practican 500 mil abortos por año, lo que equivale a 1.300 abortos diarios. Además, el 43 por ciento de estas muertes maternas se deben a estas prácticas, que pueden ser evitadas si contamos con métodos seguros y accesibles como el que vamos a incorporar con la sanción de este proyecto de ley. (Aplausos.)

 

Sra. Presidenta (Vaca Narvaja).- Tiene la palabra la señora diputada por Buenos Aires.

 

Sra. Rosso.- Señora presidenta: el método de ligadura de trompas y la vasectomía es utilizado desde 1990 en todo el mundo como un método seguro y eficaz. En los distintos países ha sido aplicado por decisión personal, con información del equipo de salud, para quienes lo han requerido en distintos países del mundo.

          Cuando en la Argentina se sancionó en 2002 la ley de salud sexual y procreación responsable, el tema fue ampliamente debatido en este Congreso. Intervinieron en la discusión todos los sectores de la sociedad y muchos de los aspectos que aquí han sido puestos de manifiesto ya fueron debatidos en aquella oportunidad.

          Se habló de la importancia de la información, de la difusión de esa información, de la educación -está presente en el articulado de la ley-, del respeto por los derechos humanos, y de que todo esto no es nada más que la concreción del acceso al derecho a la salud y a los derechos sexuales y reproductivos.

          La Argentina, en 1994, formuló reservas en la reunión sobre población efectuada por las Naciones Unidas en El Cairo. Esas reservas tenían que ver con el derecho a la salud y los derechos sexuales y reproductivos.

          En 2002, al aprobarse una nueva ley, esos derechos sexuales y reproductivos fueron reconocidos para todas las argentinas y argentinos.

          En ese articulado también constan los métodos que se pueden utilizar. Por eso este proyecto de ley no viene más que a complementar y completar la norma en vigencia, al incorporar dos métodos quirúrgicos al Programa de Salud Sexual y Procreación Responsable, que rige en nuestro país.

          Está vigente no solamente para el sector público, sino para la seguridad social y para la medicina prepaga. Debo aclarar que la futura ley no hará más que respetar todos aquellos artículos que fueron incorporados en la Constitución Nacional en 1994. No sólo se tienen en cuenta artículos como el 19 o los que hablan de la necesidad de respetar la salud de los usuarios, sino también el artículo 75, que da rango constitucional a todas las convenciones constitucionales a las que ha adherido la Argentina.

          Entre esas convenciones precisamente figura la vinculada con la Eliminación de todas las Formas de Discriminación contra la Mujer, que es muy específica, por lo que no me voy a extender y solicito la inserción en el Diario de Sesiones de esta parte de mi exposición para no perder más tiempo. Allí se habla del respeto a la salud, a la autodeterminación y a la privacidad en cuanto a los derechos sexuales y reproductivos.

          En este proyecto se tiene en cuenta el consentimiento informado, el equipo interdisciplinario que va a aconsejar a la paciente, la consejería médica, cuestiones que también están contempladas en la ley de salud sexual y procreación responsable. Se habla de la difusión del método y no de la promoción del método. Esto se hace para que las argentinas y argentinos sepan a qué método anticonceptivo pueden tener acceso para decidir libremente si adherirán a alguno o no.

          Lo que manifesté no tiene que ver con una política de población ni de natalidad. Tampoco se trata de métodos de castración ni de esterilización. Los señores diputados preopinantes han explicado por qué esto no es así. Tampoco está en contra de lo que prescribe el Código Penal en el artículo 91.

          Para que haya un delito debe existir una víctima y un victimario; no debe haber un consentimiento informado, y acá está claramente demostrado que nosotros no vamos a cometer una mutilación. Tampoco existe un delito porque

         

aquí no hay dolo ni culpa, sino con el consentimiento de dos partes con respecto a una práctica que está considerada científicamente y que ahora está avalada por esta iniciativa.

          Por otro lado, quiero señalar que nuestro país ha cambiado la posición adoptada ante los organismos internacionales en la reunión de población de El Cairo de 1994.

          Tuve el honor de asistir en mi carácter de viceministra de Salud de la Nación, junto con la diputada Juliana Di Tulio, quien era directora de la Cancillería Para la Mujer, a la reunión de CEPAL de 2003, a la reunión de Puerto Rico de junio de 2004 y a la 9° Conferencia de Naciones Unidas, donde precisamente expusimos la posición de la Argentina que modificó a la de 1994.

          Esta política se vincula con los derechos de los ciudadanos a elegir democráticamente y no en forma autoritaria, a partir dejar de lado posiciones que impedían que los ciudadanos pudieran decidir sobre su vida, sobre la planificación de su familia, sobre la determinación de la cantidad de hijos a tener y sobre su frecuencia.

          Esto no significa que haya hedonismo o utilitarismo o que seamos tanáticos o genocidas. Aquí se está a favor de la vida. Estas prácticas quirúrgicas de anticoncepción tienen indicaciones médicas vinculadas con el grupo etáreo, con las condiciones de salud de las personas y con el problema dramático –que sólo algunos diputados han señalado‑ de la incidencia de las cesáreas en nuestro país, que provoca más daño a las mujeres que el que queremos impedir mediante estas prácticas.

          De esto no hablamos, pero son esta gran cantidad de cesáreas las que determinan que las mujeres corran riesgo y que tengan que recurrir a estas prácticas de anticoncepción para evitar un nuevo embarazo que las ponga en peligro.

          La indicación médica para quienes recurren a esta práctica está vinculada con personas que por la edad están expuestas a otras complicaciones mayores, resultantes de los otros métodos anticonceptivos.

          Quienes eligen este método de anticoncepción en general ya tiene muchos hijos. Además, el porcentaje mundial de pedidos de reversibilidad de esta metodología varía entre el 0,1 y el 0,3 por ciento, por lo que se trata de una determinación para no tener más hijos, decisión que es personalísima y está respetada por nuestra Constitución.

          Por otro lado, me pregunto por qué algunos argentinos por vivir en determinadas provincias tienen derecho a más salud y mejores condiciones de vida. Este es un caso de igualdad ante la ley, y la Nación no debe quedar al margen. (Aplausos.)

          Para terminar, quiero señalar que está muy bien que hagamos comparaciones con otros países. Sin embargo, las sociedades, aún de países vecinos, son distintas y presentan otras características. Por eso, cuando se implementan determinadas políticas, se debe analizar lo que ocurre en nuestro propio país.

          De hecho, para tranquilidad de muchos legisladores, la posición que hemos adoptado en San Juan de Puerto Rico no fue sólo de la Argentina, sino que estuvo acompañada por todo el Mercosur, que planteó su criterio en aquella conferencia.

  

 

          Quiero decirles a aquellos compañeros que tienen miedo de que sirvamos al imperialismo o a distintas ideas políticas que nuestra posición en Puerto Rico fue contrapuesta a la de Estados Unidos y otros países centrales, que lo único que pretendían era imponernos sus políticas de población y de derechos humanos, contrapuestas en este caso a una nueva política de derechos humanos de nuestro país.

          Sin duda esta norma viene a completar otra ley para que los argentinos tengamos igualdad de derechos ante la ley en todos los puntos del país, que el Estado sea responsable de la salud de los ciudadanos pero que los ciudadanos sean responsables de su propia vida, de su propio futuro y de su propio desarrollo.

          Por otro lado, está demostrado acabadamente que aquellas personas que deciden individualmente por su vida, por su familia y por nuestra sociedad, pueden hacerlo y nosotros no somos quiénes para decidir por ellos.

          Nuestro bloque, al igual que los demás que han trabajando en conjunto en esta ley, están seguros que los diputados están legislando por una patria más justa, más libre y más soberana. (Aplausos.)

 

Sra. Presidenta (Vaca Narvaja).- Tiene la palabra el señor diputado por la Capital.

 

Sr. Pinedo.-  Señor presidente: a pesar de que he hecho realmente un esfuerzo para seguir el razonamiento de la señora diputada Carrió, debo decir que no me ha convencido. La diputada Carrió fundó parte de su voto en Freud, y en otra cantidad de autores que en verdad me han superado. Lo de Freud más o menos lo entendí. Aparentemente hablaba del yo dividido, del consciente y el inconsciente, y el inconsciente parece determinar conductas por traumas o por la pulsión tanática.

          Entonces, frente a este fenómeno, la diputada Carrió se pregunta qué hay que hacer, porque si uno permite este tipo de operaciones lo que estaría sucediendo es que el inconsciente de cierta gente le podría hacer tomar ciertas decisiones y eso afectaría su libertad.

          Entonces, la pregunta es: cuando a uno le funciona el inconsciente y no puede ejercer su libertad uno mismo, ¿quién la tiene que ejercer? La respuesta es: algún otro, como por ejemplo el Estado. La verdad es que este razonamiento no me convence.

          La diputada Carrió decía que no hay libertad sin ley, cosa que probablemente sea cierta, especialmente habría que decir “sin ley que garantice la libertad”. También dijo que ella quiere garantizar la libertad para toda la vida, de modo tal que si alguien se arrepiente de una operación de este tipo, pueda volver para atrás.

          Entendí el razonamiento; en realidad, ustedes juzgarán si lo entendí o no. Me parece que lo entendí pero de lo que estoy seguro es de que no hay libertad sin responsabilidad. Entonces, si alguien toma una decisión y tiene libertad para hacerlo, tiene que hacerse responsable de eso y el Estado no tiene mucho que decir al respecto.

          Sin embargo, ya que se habló de Eros y de Tánatos, que es la pulsión vital o la pulsión de muerte, yo quiero buscar al otro compañero de Eros, que figura por ejemplo, si ustedes ven la última encíclica del Papa

actual, que es sobre el amor. Se pregunta el Papa, y yo también, si el hombre puede desarrollar todo su potencial sin amor. En otras palabras, si el hombre puede desarrollar su potencial sin otras personas a las cuales amar.

          En este sentido, me llama la atención algunas contradicciones que noto en el hecho de que determinados sectores, supuestamente socialistas, se preocupan exclusivamente por un plan de vida absolutamente aislado, personal y de nadie más, es decir, de un hombre que existe eventualmente sin otros hombres; mientras que los liberales, que supuestamente defendemos la libertad personal, debemos ocuparnos de la relación con el otro, del amor, de lo que genera solidaridad.

          No quiero ser demasiado críptico ni incurrir en filosofías que no se entiendan; simplemente deseo señalar que nuestras objeciones a este proyecto de ley no están vinculadas con la violación de los derechos personalísimos de los individuos.

          Como muchos de los miembros de mi bloque estoy a favor del artículo 1° que establece que pueden hacerse este tipo de operaciones; pero además nosotros queremos defender los derechos de los otros, de los que también están afectados por esta situación, aspecto que el dictamen de mayoría no contempla.

          Se ha dicho que el artículo 19 de la Constitución Nacional garantiza que cada uno puede hacer lo que quiera, pero siempre y cuando no afecte los derechos de un tercero. Me refiero, por ejemplo, a los derechos del cónyuge.

          También se señaló que el proyecto respeta la Convención sobre la Eliminación de Todas las Formas de Discriminación Contra la Mujer ratificada por la ley 23.179. No obstante, el artículo 16 establece que los estados parte –la Argentina es uno de ellos‑ adoptarán todas las medidas adecuadas para eliminar la discriminación contra la mujer en todos los asuntos relacionados con el matrimonio y las relaciones familiares y, en particular, asegurarán en condiciones de igualdad entre hombres y mujeres los mismos derechos a decidir libre y responsablemente el número de sus hijos, el intervalo entre los nacimientos, etcétera.

          ¿Puede un cónyuge tomar una decisión sobre no paternidad sin el consentimiento del otro? Me parece que se estaría vulnerando esta igualdad de decisión entre hombres y mujeres de tener hijos dentro del matrimonio, y las relaciones familiares a las que hace referencia dicha convención.

          Por otra parte, realizarse una operación que impida la fertilidad o la concepción puede hacer incurrir a quien se la practica sin el consentimiento del cónyuge en el vicio de error que está contemplado como una de las causales de nulidad del matrimonio en el artículo 175 del Código Civil. Dicho artículo señala que el vicio de error acerca de las cualidades personales de otro contrayente es cuando se prueba que quien lo sufrió no habría consentido el matrimonio si hubiese conocido el estado de cosas y apreciado razonablemente la unión que contraía.

          Si uno se casa con alguien y a la semana se entera de que esa persona se acaba de hacer una operación de este tipo y que no podrá ser padre o madre, ¿esto no configura uno de estos casos de error, no es una causal de nulidad de matrimonio?

          También el Código Civil dice otras cosas, como por ejemplo que ninguna persona casada puede adoptar sin el consentimiento del cónyuge. ¿No se puede adoptar pero sí decidir no tener más hijos sin consentimiento del cónyuge?

          Otras normas establecen que los hijos menores no pueden dejar la casa de sus progenitores sin licencia de sus padres. Tengo entendido que se propondrá una modificación, pero el dictamen de mayoría permite que los hijos puedan practicarse este tipo de operaciones sin el consentimiento de los padres. ¿No pueden irse de la casa pero sí privarse de la posibilidad de tener hijos en el futuro sin el consentimiento de los padres?

          El último tema que quiero abordar es el de la objeción de conciencia de los titulares de sanatorios y clínicas. ¿No son también estos señores terceros que pueden oponer objeciones de conciencia si consideran que sus principios no les permiten hacer este tipo de prácticas?

          En definitiva, señora presidenta, me encuentro ante una compleja disyuntiva. Estoy de acuerdo con el artículo 1°, y en general debería votar por la afirmativa este proyecto de ley que permite estas operaciones, pero la barrera de acceso a ellas se ha ubicado tan abajo que en mi opinión la convierte en una mala iniciativa.

          ¿Debo votar en general por la afirmativa un proyecto de ley que considero malo? ¿Debo votar por la negativa cuando estoy de acuerdo con que debería permitirse libremente a cada uno adoptar esta decisión si es mayor de edad?

          El dilema me lleva a solicitar permiso para abstenerme en la votación en general, pues en la consideración en particular votaré por la negativa.

 

Sra. Presidenta (Vaca Narvaja).- Tiene la palabra el señor diputado por Buenos Aires.

 

Sr. Lix Klett.- ¿Me permite una interrupción, señor diputado, con la autorización de la Presidencia?

 

Sr. Díaz Bancalari.- Sí, señor diputado.

 

Sra. Presidenta (Vaca Narvaja).- Tiene la palabra el señor diputado por Tucumán.

 

Sr. Lix Klett.-  Señora presidenta: no estaba seguro respecto de una referencia que hice en mi discurso al reverendo Malthus. Por eso consulté al señor diputado Bielsa si era cierto que el presidente de los Estados Unidos regala a los jefes de Estado que lo visitan un libro en edición original de Malthus, y me respondió afirmativamente. Creo que incluso el presidente Bush le hizo ese regalo al presidente Kirchner. Con esto quiero mostrar la enorme influencia que los Estados Unidos ejercen sobre estas políticas.

- Varios señores diputados hablan a la vez.

 

Sra. Presidenta (Vaca Narvaja).- Continúa en el uso de la palabra el señor diputado por Buenos Aires.

 

Sr. Díaz Bancalari.- Señora presidenta: tras participar íntegramente de este debate ciertamente no me aqueja el dilema que puede padecer algún otro colega. Represento al sector mayoritario de mi bloque,           que decidió votar por la negativa.

          Al debatir dentro del bloque este proyecto de ley teníamos la buena voluntad ‑por supuesto también la tenemos en esta instancia‑ de creer que todos tienen a la vista la intención de mejorar las cosas para bien, de llevar

adelante una política que ayude a sectores que necesitan esa colaboración y ese auxilio.

          Las estadísticas del INDEC respecto de la edad de las madres en el interior, y aun en el Gran Buenos Aires, indican que entre el 15 y el 24 por ciento de los casos corresponden a niñas madres, que tienen entre nueve y catorce años, y a veces se toman sectores de catorce a veinticuatro años. Entonces, ante la aseveración que hacía un señor diputado preopinante al inicio de la sesión en el sentido de que este método es absolutamente irreversible, muy caro y que supone la falta de cuidado de la pareja que recurrió a la práctica, me pregunto cómo protegerla, qué hacer para ayudarla. Lo digo de buena fe y desde la concepción que tengo.

          Al comienzo de este debate alguien preguntó cómo recibimos la palabra de Dios. Algunos, a través de los pastores, y los que somos católicos lo hacemos a través del Santo Padre o de nuestros obispos. Y no es cierto que la Iglesia no se haya ocupado de esto: sobre todo Juan Pablo II, ese excelentísimo Papa que perdimos hace poco, nos habló sobre la vocación y la misión de los laicos en el mundo. Así hizo referencia a la responsabilidad que tiene cada uno de nosotros cuando asumimos una función tan importante como la de legislador nacional, que es mirar la realidad que queremos modificar desde nuestra concepción, dando testimonio de nuestra fe y defendiendo el valor más preciado de Dios, que es la vida del ser humano.

          Ahora bien, para que esto no aparezca como una actitud confesional o dogmática ‑porque la Iglesia tiene su dogma‑ quiero bajar a lo terrenal, a lo que está ocurriendo hace tiempo en nuestro país y lo que nos pasó durante décadas.

          El 25 de mayo el gobierno nacional convocó a una concertación plural. Concurrió una multitud realmente impresionante, de composición e ideas diversas. A los dos o tres días un editorialista de un medio nacional que no se caracteriza por hacer comentarios elogiosos hacia el gobierno decía que la manifestación que se había producido en la Plaza de Mayo era una demostración de que al peronismo sólo le interesa el poder.  Esto se relaciona con lo que hoy estamos diciendo. ¡Claro que nos interesa el poder, pero obtenido en forma legítima a través de la decisión popular! Nos interesa el poder porque son inmensos los interesas encerrados en la voluntad de no modificar absolutamente nada y porque queremos cambiar las cosas que nos molestan, nos lastiman y nos duelen cotidianamente.

          En estos tiempos en que después de muchos años encontramos un proyecto de desarrollo, trabajo, producción, derechos humanos, justicia, libertad y equidad se empieza a poner el eje de las cosas donde corresponde. No alcanza el maravilloso crecimiento sostenido durante más de cuatro años sino que debe determinarse adónde va ese crecimiento, que es a los sectores más vulnerables, a distribuir equitativamente la riqueza y a dar testimonio de cuál es nuestro proyecto. Por eso me parece que esta iniciativa está a destiempo. Es como si no se creyera que se puede modificar la realidad, como si no se supiera que vamos a dar vueltas en un concepto revolucionario. ¿Por qué asustarse de la palabra “revolucionario”?  Este proyecto de pais es revolucionario: va hacia un cambio total.

          Un colega hizo referencia a que hubo manifestaciones donde se dijo que como parecía que no se podía eliminar la pobreza se elegía eliminar a los pobres evitando que tuvieran hijos porque eso es más barato y más sencillo que darles educación, salud, trabajo, vivienda, etcétera.

          No hemos perdido esa voluntad de cambiar las cosas ni la aspiración de dar a nuestro pueblo la justicia que merece.

 

          Recorramos el país. Seguramente este proyecto hoy va a ser sancionado por esta Honorable Cámara, porque es indudable que tiene los números para hacerlo, pero miremos qué ocurre en nuestras provincias, porque hasta que ellas no la tomen como propia la norma no va a regir en esas jurisdicciones.

          Veamos qué podemos hacer para cambiarla desde nuestra propia filosofía. Busquemos la forma para que rápidamente nuestros habitantes tengan la posibilidad de disfrutar de la vida, de la educación y de la salud. No le demos ligaduras de trompa ni vasectomías a nuestros jóvenes; démosle la posibilidad de avanzar en la vida con dignidad, como lo merecen.

 

- Aplausos en las galerías.

 

Sr. Díaz Bancalari.- No pretendo corregirle la plana a nadie, pero no tengo duda de que este proyecto es corregible. Sin ir más lejos, no establece la condición de ser casado o soltero, no fija ninguna edad y solo dice que tiene que ser capaz, aunque el incapaz también podrá acceder a esta práctica a través de una acción judicial.

          Incluso, creo que en el apuro pasaron por alto algunas imperfecciones, que espero sean corregidas en la Cámara de Senadores.

          Para que nadie crea que mi exposición está dirigida a un sector de la sociedad, quiero recordarles que represento al bloque del Peronismo Federal. El peronismo es una filosofía de vida simple, práctica, humanista y cristiana. Y justamente es de cristiano abocarse decididamente a distribuir la riqueza, porque los cristianos decimos que los bienes son universales, es decir, para toda la sociedad. (Aplausos.)

 

Sra. Presidenta (Vaca Narvaja).- Tiene la palabra el señor diputado por Buenos Aires.

 

Sr. Álvarez.- Señora presidenta: llevamos varias horas de debate,  durante las cuales muchos diputados se anotaron en la lista de oradores para hacer conocer su posición. Han hablado más legisladores de los que habitualmente hacen uso de la palabra, lo cual pone de manifiesto que dentro de los bloques no había una opinión unánime o que existiendo una posición similar igual querían plantear ciertos matices.

          Nuestro bloque no ha sido una excepción. Hemos tenido nuestras discusiones internas. La posición del bloque, adversa a esta iniciativa,fue sustentada ya por el señor diputado Lusquiños.

          En este momento quisiera hacer una síntesis, pero no de nuestra posición sino de todo lo que aquí se ha dicho.

 - Ocupa la Presidencia el señor presidente de la Honorable Cámara, doctor Alberto Edgardo Balestrini.

 Sr. Álvarez.- En las argumentaciones campea un tema central, que tiene que ver con la voluntad. Recuerdo que cuando tratamos un tema que según nuestra escala de valores también era importante, como lo fue el de la donación de órganos, tuvimos una fuerte discusión en torno al tema de la voluntad. Fuimos muy cuidadosos al respecto, porque hablábamos de la vida, pero no de la que se da o se pierde, sino de la que surge como consecuencia de una narración o de una sucesión de hechos.

          Al igual que otros diputados que integran esta Honorable Cámara he tenido la enorme responsabilidad y el

orgullo de ser intendente municipal. Es decir que tuve la oportunidad de pasar por esa escuela invalorable de la política que nos pone en contacto con distintas realidades, desde las más edificantes hasta las más frustrantes.

          En este largo debate hemos conocido ejemplos que han servido para que algunos asientan en un sentido y otros en el sentido contrario. Creo que éste no fue un debate en el que nos hayamos dividido entre progresistas y conservadores, entre quienes han hecho de una fundamentación religiosa casi una excusa para no tratar seriamente un tema que es grave y los que no. Tampoco dudo, porque conozco a muchos de quienes van a votar a favor de esta norma, de su compromiso con las causas más nobles.

          Lo que es indudable es que este tema, según nuestra humilde opinión, merecía una discusión aun mayor. No lo digo porque no haya pasado por tal o cual comisión –porque según mi opinión se han cumplido holgadamente las formas‑ sino porque creo que a todos nos queda una gran duda, y es con respecto a la información.

          Además, pienso sinceramente que lo que prevé esta iniciativa no es suficiente. En ese estado de mejora existencial ‑que los peronistas pretendemos ayudar a construir‑ no solamente queremos un Estado que informe sino un Estado que contenga, que ayude y que, en la medida de las posibilidades, abrace, porque también sabemos que en esa vida que se narra pasan cosas muy distintas, que no tienen que ver solamente con clases sociales sino con la vida misma.

          Por eso, a quienes legítimamente creen que esta norma va a significar un paso adelante –tal vez en algunos aspectos sea así‑ les quiero decir con todo respeto que una discusión mayor –no en este recinto sino en las respectivas comisiones‑ podría haber ayudado a lograr una mejor ley.

          Por tal motivo, nuestro bloque no va a acompañar esta iniciativa, y además quiere señalar que la solución no está en sacarnos compromisos de encima, en hacer campañas en las que se reparten preservativos o planteando soluciones como estas ‑que deben ser la última ratio y no la única‑ sino en entender la gravedad del problema.

          Por último, creo que hemos sido respetuosos y que nuestras diferencias, por más que sean profundas, indican nuestra preocupación por el tema. (Aplausos.)

 

Sr. Presidente (Balestrini).- Tiene la palabra el señor diputado por Río Negro.

 

Sr. Chironi.- Señor presidente: voy a ser muy breve porque el debate que se ha dado en esta Cámara en el día de hoy, que ya se produjo en las comisiones y que forma parte de la historia de cada uno de nuestros partidos, ha sido muy rico. No obstante, por lo complejo del tema siempre nos va a quedar la sensación de que algo más nos falta estudiar.

          En nuestro caso, hemos arribado a la conclusión ‑y éste es el sentido de mis palabras‑ de que esta norma viene a llenar un gran hueco en el diseño y en la implementación de las políticas en materia de derecho de

salud en la Argentina. Esto no sólo porque lo digan los tratados internacionales incorporados a través de la reforma constitucional de 1994 al derecho positivo argentino, sino por la necesidad profunda que tenemos de legislar para restablecer situaciones de equidad, de justicia y de tratamiento igualitario en todos los ámbitos que nos plantea el tema de la salud en la Argentina, en el de los géneros, en el de nuestras desigualdades socioeconómicas y en el de las desigualdades geográficas.

          En definitiva, estamos legislando reconociendo un ámbito de libertad que corresponde a la persona humana. Este es el sentido profundo que persigue la sanción de esta norma.

          Se genera un ámbito de libertad, pero de ningún modo podemos decir que la libertad para la práctica de la ligadura de trompas o de la vasectomía es para promoverlas como si fuera una moda. Yo diría que es todo lo contrario. La libertad requiere el ejercicio responsable de los derechos de las personas que habitan el territorio argentino.

          Está claro que estas prácticas que hoy vamos a autorizar en una ley nacional, y que ya están autorizadas ‑como hemos recogido a lo largo del debate‑ en muchas provincias, ya se están realizando, aunque sólo accede a ellas un sector de nuestra población. Lo que nosotros estamos tratando de hacer con la aprobación de esta norma es restablecer un sentido profundo de justicia, de equidad y de igualdad, que es lo que en definitiva está en debate.

          No voy a abundar en argumentos que ya se han dado con suficiente capacidad y responsabilidad técnica. Teniendo en cuenta que en otras oportunidades hemos criticado la forma en que se llega a la sanción de las leyes, hoy quiero hacer un explícito reconocimiento a la capacidad de absorción de sugerencias, críticas y modificaciones que esta vez hemos encontrado en otros bloques de esta Cámara y particularmente en el bloque del oficialismo.

          La ley que vamos a sancionar seguramente será perfectible porque nunca vamos a llegar a resolver todos y cada uno de los temas que la realidad pueda plantear. Sin embargo esta vez tendremos la satisfacción de que hemos puesto todo de nuestra parte para encontrar los puntos de acuerdo, las grandes coincidencias en un tema que como está visto merece disidencias.

          En este caso creemos que hemos hecho los esfuerzos necesarios y suficientes para encontrar la mejor forma de legislar para que en definitiva esta ley sirva como un ejemplo de lo que este Parlamento puede hacer cuando todos ponemos la voluntad de escucharnos, cuando tenemos la apertura mental para pensar en lo que el otro

nos está diciendo, y cuando todos ponemos nuestra inteligencia y nuestro trabajo al servicio de una causa como la que hoy nos ha reunido en esta asamblea.

          El sentido final de mis palabras simplemente apunta a ratificar lo que han dicho los integrantes de nuestro bloque y a dejar absolutamente en claro que la bancada de la Unión Cívica Radical, siendo consecuente con sus antecedentes y las luchas que tanto el radicalismo como otros partidos políticos han dado para consagrar este ámbito de la libertad ‑a fin de que cada persona pueda decidir lo que crea mejor para sí y para su cuerpo‑, votará en bloque el proyecto de ley en consideración, que consagra en la Argentina el principio esencial de la libertad.

          Esta iniciativa no será la madre de todos los males ni la panacea que resolverá todos los problemas. Seguramente la sanción del proyecto de ley en debate deberá inscribirse en el marco del programa de salud reproductiva que está en funcionamiento y que habrá que mejorar en aquellos aspectos que resulte necesario; pero lo cierto es que está marcando el camino del ingreso de la Argentina a la madurez en temas relativos a la sexualidad, y en definitiva, a la dignidad humana. (Aplausos.)

 

Sr. Presidente (Balestrini).- Tiene la palabra el señor diputado por Santa Fe.

 

Sr. Rossi.- Señor presidente: algunas de las cosas que pensaba decir han sido expresadas por el señor diputado preopinante con mucha mayor contundencia que la que yo hubiese tenido.

          Algunas de las críticas que se expusieron alrededor de cuestiones de tipo reglamentario, a nuestro juicio no son correctas. Ciertamente, el proyecto se debatió en las comisiones que, a nuestro criterio, debían analizar el tema. Hemos tenido la disposición de acordar con todos los bloques en la medida de nuestras posibilidades de manera que el proyecto pudiese tener el mayor grado de consenso político.

          Se ha hablado acerca de políticas de población y de control de la natalidad, pero la verdad es que ninguna frase, ningún artículo y ninguna letra del proyecto llevan a conclusiones en esa materia.

          No decimos ni hacemos valoración alguna sobre ese tipo de cuestiones. No hablamos de límite de edad –ni inferior ni superior‑ ni de políticas demográficas. Como decía un amigo mío, una cosa es una cosa y otra cosa es otra cosa.

          Como señalara la mayoría de los señores diputados que argumentaron a favor del proyecto de ley, estamos refiriéndonos a un derecho personalísimo que entendemos debe ser contemplado.

          Por otro lado, se han formulado críticas respecto

de la necesidad del consentimiento del cónyuge. La verdad es que de la manera como esto se presenta a uno le genera la sensación de poner dos veces la mirada sobre la cuestión.

          Yendo a la cuestión práctica y concreta, ¿cómo hace uno -puedo ser yo- para obligar a una mujer a que quede embarazada si ella no quiere? ¿Cómo lo hace legítimamente, sin llegar a violarla, extorsionarla o forzarla?

          Lo que este proyecto de ley prevé para el caso de las mujeres tiene que ver con una decisión personal. Existe una decisión previa de la mujer o del hombre de hacerse una ligadura de trompas o una vasectomía. Entonces, ¿para qué requerir la autorización del cónyuge cuando en realidad

-lo hemos conversado en el bloque con el señor diputado Sylvestre Begnis- muchísimas veces esta teoría del consentimiento del cónyuge en los sectores de menores recursos termina siendo una situación de dominación del hombre sobre la mujer?

          Por lo tanto, me parece que desde ningún punto de vista es necesario ese consentimiento sobre el cual algunos señores diputados hacían alguna observación.

          También se plantea alguna preocupación sobre el caso de las niñas madres o de las adolescentes madres. Quiero ser claro en esto: me parece que la mirada que hay que tener sobre las niñas madres o sobre las adolescentes madres -para decirlo con claridad- tiene que ver con las niñas que son madres y sobre las adolescentes que también lo son. Antes de ser madres fueron niñas y adolescentes. El Estado no debe preocuparse ni alarmarse por si van a seguir reproduciendo o no. Por eso lo que debe tener son políticas de inclusión hacia las niñas o adolescentes madres. Esa es la mirada que debemos tener y no debemos confundirnos.

          Soy peronista de la ciudad de Rosario, provincia de Santa Fe. En mi provincia ya existe esta ley. Fue aprobada por mayoría de diputados peronistas, con el apoyo de los senadores también peronistas, y el gobernador justicialista promulgó la ley, además de reglamentarla.

          He manifestado eso porque se efectuaron invocaciones que me parece que nos obligan a precisar desde qué lugar o cosmovisión se habla.

          Ciertamente que para los peronistas los derechos de las mujeres son muy sensibles. De hecho, bajo la primera presidencia peronista y la influencia de Eva Perón las mujeres contaron con derechos políticos. Nosotros, siguiendo esa línea de pensamiento, y teniendo en cuenta esta necesaria igualdad de género en la que la sociedad argentina debe generar un estatus jurídico que permita que todo así se haga, también pensamos en ello cuando propusimos la sanción de este proyecto de ley.

          Será una norma que posibilitará la ligadura de trompas y la vasectomía. Ha dicho una señora diputada por  Río Negro que en su provincia también son muchísimas más las ligaduras de trompas que las vasectomías.

 

          También es cierto, como decía la señora diputada Pérez, que cuando hablamos de métodos de anticoncepción, el lugar de las mujeres siempre es más complicado que el de los hombres. ¿Cuántas mujeres a veces tienen que hacer el amor obligadas, cuando por una decisión personal el hombre no utiliza preservativo?

          Es la mujer la que sufre los desórdenes hormonales cuando toma una pastilla; es la mujer la que soporta las prácticas invasoras que en general presuponen los controles periódicos ginecológicos o la colocación, el acomodamiento o el retiro de un DIU; es la mujer la que sufre la deformación de su cuerpo en el embarazo; es la mujer la que soporta la cesárea. Es decir que la mujer  sufre todo eso para engendrar o para cuidarse.

          ¿Con qué derecho debemos seguir diciendo que no a una decisión personal de avanzar en una operación de ligaduras de trompa? Me parece que esto también forma parte de la discusión de este debate.

          Si hoy votáramos negativamente este proyecto de ley, quienes no quisieran efectuarse una vasectomía o una ligadura de trompas, continuarían sin hacérsela, pero quienes desearan acceder a una vasectomía o una ligadura de trompas, seguirían sin poder concretarlas.

          Por sobre todas las cosas, nosotros somos legisladores con un mandato finito, que empieza, termina y nos asigna responsabilidades. Hoy estamos elaborando un nuevo proyecto, que se insertará en el programa de procreación responsable que por suerte está llevando a cabo  el Estado nacional. A nuestro criterio faltaba este paso.

          Además, la iniciativa iguala el derecho de todos los argentinos, porque son muchas las provincias que han adoptado el criterio de este proyecto, algunas por ley y otras por medio de un decreto reglamentario. En esas provincias ya se practica la vasectomía y la ligadura de trompas.

          Asimismo, con una mano en el corazón podemos decir que con esta iniciativa se terminaría con un doble estándar ético.  Todos sabemos que los sectores más pudientes tienen más capacidad de acceder a estas operaciones; en cambio, al resto de la población se le niega  permanentemente esa posibilidad en los hospitales públicos.

          Además, los sectores más pudientes pueden contar más fácilmente con la información relevante, mientras que los otros sectores se encuentran más desprotegidos, sobre todo cuando se trata de la mujer.

          Entonces, me parece que ciertamente desde la

forma  en que ha trabajado esta Cámara y los diputados, desde el consenso alcanzado, desde los objetivos perseguidos, ciertamente estamos votando una muy buena ley. (Aplausos.)

 

Sr. Presidente (Balestrini).- Tiene la palabra el señor diputado por Formosa.

 

Sr. Roquel.- Señor presidente: solicito autorización para insertar mi discurso en el Diario de Sesiones.

 

Sr. Presidente (Balestrini).- La Presidencia informa que si hay asentimiento se procederá a autorizar las inserciones solicitadas por los señores diputados.

 

- Asentimiento.

 

Sr. Presidente (Balestrini).- Se harán las inserciones solicitadas.

 

 

 

Sr. Presidente (Balestrini).- Se va a votar nominalmente en general el dictamen de las comisiones de Acción Social y Salud Pública y de Familia, Mujer, Niñez y Adolescencia, recaído en el proyecto de ley sobre método de anticoncepción quirúrgica no abortiva (Orden del Día N° 463).

- Se practica la votación nominal.

- Conforme al tablero electrónico, sobre 191 señores diputados presentes, 147 han votado por la afirmativa y 41 por la negativa, registrándose además 2 abstenciones.

Sr. Secretario (Hidalgo).-  Sobre 190 señoras y señores diputados en condiciones de votar lo hicieron 147 por la afirmativa y 41 por la negativa, registrándose además 2 abstenciones.

 

Aquí votación nominal

 

Sr. Presidente (Balestrini).- En consideración en particular el artículo 1°.

          Se va a votar.

 

- Resulta afirmativa.

 

Sr. Presidente (Balestrini).- En consideración el artículo 2°.

          Tiene la palabra el señor diputado por Santa Cruz.

 

Sr. Acuña Kunz.- Señor presidente: en este artículo proponemos dos pequeños cambios de redacción. Uno es retirar la frase que dice “sin cargo”, porque creemos que es obvio, ya que en los sistemas de salud este régimen va a ser sin cargo y suponemos que va a entrar en el PMO, por lo que será sin cargo.

          Además el mismo artículo dice que esta práctica no requiere indicación médica precisa. Esa expresión también deberá sersuprimida, porque evidentemente requiere indicación médica, ya que es una cirugía a la que debe estar expuesto el enfermo, el paciente o quien decida hacerse la ligadura de trompas o la vasectomía. Quien tiene que indicarlas es el médico.

          Para no poner que no requiere indicación médica, -lo que podría, a nuestro juicio, dar otra interpretación-este bloque pide eliminar esa expresión.

          En consecuencia, el artículo quedaría redactado de la siguiente manera: “Las prácticas médicas referidas en el artículo anterior están autorizadas para toda persona capaz y mayor de edad que lo requiera formalmente, siendo requisito previo inexcusable que otorgue su consentimiento informado. No se requiere consentimiento del cónyuge o conviviente ni autorización judicial, excepto en los casos contemplados en el artículo siguiente.”

 

Sr. Presidente (Balestrini).- Tiene la palabra el señor diputado por la Capital.

 

 

 

Sr. Pinedo.- Señor presidente: deseo plantear una modificación al artículo 2° que diga textualmente: “Requisitos. Las prácticas médicas referidas en el artículo anterior están autorizadas, sin cargo, para toda persona capaz y mayor de edad que lo requiera formalmente, siendo requisito previo inexcusable que otorgue su consentimiento informado y el de su cónyuge si fuera el caso.”

 

Sr. Presidente (Balestrini).- Tiene la palabra el señor diputado por Santa Fe.

 

Sr. Sylvestre Begnis.- Aceptamos la propuesta del bloque de la Unión Cívica Radical planteada a través del señor diputado Acuña Kunz y no hacemos lugar a la formulada por el señor diputado Pinedo.

 

Sr. Presidente (Balestrini).- Con la modificación propuesta y aceptada por la comisión, se va a votar el artículo 2°.

 

- Resulta afirmativa.

 

Sr. Presidente (Balestrini).- En consideración el artículo 3°.

          Tiene la palabra el señor diputado por la Capital.

 

Sr. Pinedo.- Señor presidente: propongo que el artículo 3° quede redactado de la siguiente manera: “Excepción. La autorización judicial es requisito ineludible cuando se tratare de una persona declarada judicialmente incapaz, debiendo ésta ser oída e informada en el proceso de decisión en que son parte sus representantes legales.”

 

Sr. Presidente (Balestrini).- Tiene la palabra el señor diputado por Santa Fe.

 

Sr. Sylvestre Begnis.- Señor presidente: en el mismo sentido que el señor diputado Pinedo, planteamos un texto similar. Si el señor diputado tiene la amabilidad, podríamos consensuar las propuestas. Nosotros sugerimos la siguiente redacción: “...Cuando se tratare de una persona declarada judicialmente incapaz, es requisito ineludible la autorización judicial solicitada por el representante legal de aquel.”

 

Sr. Pinedo.- Estoy de acuerdo con la propuesta, señor presidente.

 

Sra. Rodríguez.- ¿A qué persona se está haciendo referencia en la redacción que acaba de leerse?

 

Sr. Sylevestre Begnis.- En relación con el artículo anterior se habló de los menores de edad, aspecto que ya había sido consensuado entre los bloques. En este sentido, se consideró innecesario repetir la referencia a los menores de edad, tanto aquí como en el artículo 7°.

 

Sr. Presidente (Balestrini).- La Presidencia sugiere al señor diputado Sylvestre Begnis que lea nuevamente la propuesta a fin de disipar cualquier duda.

 

Sr. Sylvestre Begnis.- La redacción sería la siguiente: “Cuando se tratare de una persona declarada judicialmente incapaz, es requisito ineludible la autorización judicial solicitada por el representante legal de aquella.”

 

Sr. Presidente (Balestrini).- Con la modificación propuesta y aceptada por la comisión, se va a votar el artículo 3°.

 

- Resulta afirmativa.

 

Sr. Presidente (Balestrini).- En consideración el artículo 4°.

          Tiene la palabra la señora diputada por Buenos Aires.

 

Sra. César.- Señor presidente: quiero plantear una cuestión de redacción, y no una modificación, por motivos de  técnica legislativa. El último párrafo del artículo 4° señala: “Debe dejarse constancia en la historia clínica de haber proporcionado dicha información, debidamente conformada por la persona concerniente.” La modificación

que propongo dice así: “Debe dejarse constancia en la historia clínica de haber proporcionado dicha información y de la manifestación del debido consentimiento del paciente.”

 

Sr. Presidente (Balestrini).- Tiene la palabra la señora diputada por Córdoba.

 

Sra. Leyba de Martí.- Señor presidente: en el artículo en consideración proponemos que el primer párrafo diga así: “Consentimiento informado. El profesional médico interviniente y/o en forma conjunta con el equipo interdisciplinario...”

          Para el inciso a) proponemos el siguiente texto: “La naturaleza e implicancias sobre la salud de la práctica a realizar;”

          Para el último párrafo proponemos la siguiente redacción: “Debe dejarse constancia en la historia clínica del paciente del consentimiento informado.”

 

Sr. Presidente (Balestrini).-Tiene la palabra el señor diputado por la Capital.

 

Sr. Pinedo.- Señor presidente: sugiero que el primer párrafo del artículo 4° quede redactado de la siguiente manera: “Consentimiento informado. El profesional médico interviniente, conjuntamente con un equipo multidisciplinario, debe informar en una doble entrevista a la persona que solicite una ligadura tubaria o una vasectomía sobre...”

 

Sr. Presidente (Balestrini).- Tiene la palabra el señor diputado por Santa Fe.

 

Sr. Sylvestre Begnis.- Señor presidente: aceptamos las propuestas de modificación de la señora diputada Leyba de Martí en el sentido de reemplazar el término “multidisciplinario” por “interdisciplinario”, y de que el inciso a) diga así: “La naturaleza e implicancias sobre la salud de la práctica a realizar;”.

          La comisión no acepta el resto de las enmiendas propuestas por la señora diputada Leyba de Martí ni las modificaciones enunciadas por la señora diputada César y el señor diputado Pinedo.

 

Sr. Presidente (Balestrini).- Con las modificaciones propuestas por la señora diputada Leyba de Martí y aceptadas por la comisión, se va a votar el artículo 4°.

- Resulta afirmativa.

 

Sr. Presidente (Balestrini).- En consideración el artículo 5°.

          Tiene la palabra el señor diputado por Santa Cruz.

 

Sr. Acuña Kunz.- Señor presidente: en este artículo hemos acordado que no vamos a propiciar ningún tipo de modificación.

 

Sr. Presidente (Balestrini).- Se va a votar.

- Resulta afirmativa.

 

Sr. Presidente (Balestrini).- En consideración el artículo 6°.

          Tiene la palabra la señora diputada por Buenos Aires.

 

Sra. César.- Señor presidente: en el artículo en consideración propongo agregar el siguiente texto: “No obstante, las autoridades del establecimiento asistencial que corresponda estarán obligadas a disponer los reemplazos necesarios de manera inmediata a los efectos de proporcionar la prestación médica requerida.” Esto se

relaciona con que “objetores” alude a quienes hacen objeción de conciencia. Se trata de sujetos, por lo cual la redacción no sería acertada porque a mi juicio resultaría redundante.

 

Sr. Presidente (Balestrini).- Tiene la palabra la señora diputada por Córdoba.

 

Sra. Leyba de Martí.- Señor presidente: propongo hacer un agregado en el primer párrafo. Luego de donde dice “Toda persona, ya sea médico/a o personal auxiliar del sistema de salud, tiene derecho a ejercer su objeción de conciencia...” proponemos agregar una coma luego de la cual el texto continuaría diciendo “sin consecuencia laboral alguna”. El resto del artículo no se modificaría.

         

Sr. Presidente (Balestrini).- Tiene la palabra el señor diputado por la Capital.

 

Sr. Pinedo.- Señor presidente: propongo que el artículo 6° quede redactado de la siguiente manera: “Objeción de conciencia. Toda persona, ya sea médico/a o personal directivo o auxiliar del sistema de salud, y toda institución prestadora de servicios de salud tienen derecho a ejercer su objeción de conciencia con respecto a las prácticas médicas enunciadas en el artículo 1° de la presente ley, siendo el Estado el último garante del servicio a prestar.”

 

Sr. Presidente (Balestrini).- Tiene la palabra el señor diputado por Santa Fe.

 

Sr. Sylvestre Begnis.- Señor presidente: la comisión acepta la propuesta de la señora diputada Leyba de Martí en el sentido de agregar “sin consecuencia laboral alguna” y rechaza las modificaciones sugeridas por los señores diputados César y Pinedo.

 

Sr. Presidente (Balestrini).- Con la modificación propuesta por la señora diputada y aceptada por la comisión, se va a votar.

- Resulta afirmativa.

 

Sr. Presidente (Balestrini).- En consideración el artículo 7°.

          Tiene la palabra el señor diputado por la Capital.

 

Sr. Pinedo.- Señor presidente: propongo que el inciso 18 quede redactado de la siguiente manera: ”Practicar intervenciones que provoquen la imposibilidad de engendrar o concebir sin que medie el consentimiento informado del/la paciente capaz y mayor de edad y del cónyuge, si fuera el caso, o una autorización judicial cuando se tratase de personas declaradas judicialmente incapaces.”

 

Sr. Presidente (Balestrini).- Tiene la palabra el señor diputado por Santa Fe.

 

Sr. Sylvestre Begnis.- Señor presidente: la comisión no acepta la propuesta del señor diputado Pinedo y solicita la eliminación de las últimas cuatro palabras del inciso 18, es decir, “o menores de edad”, para ser coherentes con la supresión que se efectuó en el artículo 3°.

 

Sr. Presidente (Balestrini).- Tiene la palabra el señor diputado por la Capital.

 

Sr. Pinedo.- Señor presidente: quiero hacer una aclaración al presidente de la Comisión de Acción Social y Salud Pública. Me parece que están en un error, porque si simplemente se dice “cuando se tratase de personas incapaces” la expresión también incluye a los menores de edad. Por eso yo sugerí poner allí “personas declaradas judicialmente incapaces”, tal como se dijo respecto del artículo 3°.

 

Sr. Presidente (Balestrini).- Tiene la palabra el señor diputado por Santa Fe.

 

Sr. Sylvestre Begnis.- Señor presidente: la comisión acepta la propuesta del señor diputado Pinedo en el sentido de agregar “judicialmente” en virtud de que nos parece atinada. (Aplausos.)

 

Sr. Presidente (Balestrini).- Con la modificación propuesta por el señor diputado Pinedo y aceptada por la comisión, se va a votar.

- Resulta afirmativa.

 

 

 

Sr. presidente (Balestrini).- En consideración el artículo 8°.

          Tiene la palabra la señora diputada por Córdoba.

 

Sra. Leyba de Martí.- Señor presidente: propongo eliminar la expresión “salud pública”, con lo cual el texto que se agrega al inciso b) del artículo 6° de la ley 25.673 quedaría redactado de esta manera: “Aceptándose además las prácticas denominadas ligadura de trompas de Falopio y ligadura de conductos deferentes o vasectomía, requeridas formalmente como método de planificación familiar y/o anticoncepción.”

 

Sr. Presidente (Balestrini).- ¿Acepta la comisión la modificación propuesta?

 

Sr. Sylvestre Begnis.- Sí, señor presidente.

 

Sr. Presidente (Balestrini).- Se va a votar el artículo 8° con la modificación propuesta por la señora diputada por Córdoba.

- Resulta afirmativa.

 

Sr. Presidente (Balestrini).- En consideración el artículo 9°.

          Tiene la palabra la señora diputada por Buenos Aires.

 

Sra. Rodríguez.- Señor presidente: propongo la eliminación de este artículo. Pensando en términos de derecho y teniendo en cuenta leyes que contienen disposiciones similares, no encontramos en ellas normas referidas a invitaciones para que las provincias adhieran.

 

Sr. Presidente (Balestrini).- ¿La comisión acepta la modificación propuesta?

 

Sr. Sylvestre Begnis.- Señor presidente: hoy estamos concesivos. Vamos a aceptar la propuesta efectuada por la señora diputada por Buenos Aires. (Aplausos.)

 

Sr. Presidente (Balestrini).- Tiene la palabra el señor diputado por Córdoba.

 

Sr. Aguad.- Señor presidente: si eliminamos el artículo 9° las provincias no estarán obligadas a realizar gratuitamente este tratamiento en los hospitales públicos. Mediante este artículo se está invitando a las jurisdicciones provinciales a incorporar estas prácticas del mismo modo en el que lo harán los hospitales públicos nacionales.

          En mi opinión es importante que invitemos a las provincias a adherir esta norma.

          Recuerdo a los señores diputados que los hospitales públicos nacionales prácticamente no existen. En las provincias casi todos los hospitales son provinciales. En el caso de Córdoba, con excepción de la maternidad nacional y del Hospital Nacional de Clínicas, todo el sistema es provincial. Por eso insisto en que se mantenga la redacción de este artículo.

 

Sr. Presidente (Balestrini).- Tiene la palabra el señor diputado por Santa Fe.

 

Sr. Sylvestre Begnis.- Señor presidente: tratándose de un tema de derecho, y ante mi carencia de formación jurídica ‑la única vez que tuve algo que ver con lo jurídico fue cuando estuve preso‑, solicito a la señora diputada por Buenos Aires que amplíe su fundamentación.

 

Sr. Presidente (Balestrini).- Tiene la palabra la señora diputada por Buenos Aires.

 

Sra. Rodríguez.- Señor presidente: como esto ha sido pensado en términos de derecho –recordemos que el artículo 1° recientemente aprobado señala: “Toda persona mayor de edad tiene derecho a acceder a la realización de las prácticas...”‑ cualquier persona que vaya a un hospital, por más que sea provincial, podrá hacer valer este derecho porque hay una ley nacional que es de orden público. Este derecho tiene que ser garantizado, incluso en el orden provincial.

          Por esa razón, reitero mi pedido en el sentido de que se elimine el artículo 9°.

 

Sr. Presidente (Balestrini).- Tiene la palabra el señor diputado por Buenos Aires.

 

Sr. Cigogna.- Señor presidente: coincido con la propuesta efectuada por la señora diputada por Buenos Aires. Esto forma parte del derecho de fondo y, en consecuencia, es competencia del Congreso de la Nación. De sancionarse la norma, tendrá vigencia en todo el territorio nacional.

 

Sr. Presidente (Balestrini).- Tiene la palabra la señora diputada por Buenos Aires.

 

Sra. Conti.- Señor presidente: sumando argumentos a lo planteado por la señora diputada Rodríguez y el señor diputado Cigogna, la adhesión por parte de las provincias a una ley nacional se pide cuando esta última vulneraría autonomías provinciales, pero esta futura ley nacional no necesita adhesión provincial porque no se vulnera ninguna autonomía provincial.

 

Sr. Presidente (Balestrini).-  Tiene la palabra el señor diputado por Córdoba.

 

Sr. Aguad.- Señor presidente: insisto en que una cosa es el derecho y otra la potestad económica.  Yo no puedo obligar a nadie a que le pague a otro algo a lo que yo lo quiero obligar.  En este caso la provincia puede decir: “Bueno, podemos hacer la vasectomía o la ligadura de trompas en el hospital provincial pero que la Nación venga a hacerse cargo de los costos.”

          No podemos obligar a las provincias, así como tampoco podemos obligar a las obras sociales a que se hagan cargo de los costos.  Este es un problema de fondo que limita el derecho de propiedad.  La invitación a las provincias no es para que acepten el derecho reglamentado por ley nacional sino para que se hagan cargo de los costos que tiene la operación.

 

Sr. Presidente (Balestrini).-  Tiene la palabra el señor diputado por la Capital.

 

Sr. Bullrich.- Señor presidente: acompaño el razonamiento del señor diputado Aguad.  Al haber un movimiento de fondos se estaría entrando en el presupuesto de salud de los hospitales provinciales y, por ende, en el presupuesto provincial.  Las provincias deberían adherir a la ley.  Por eso, creo que hay que dejar el artículo. 

 

Sr. Presidente (Balestrini).- Tiene la palabra la señora diputada por Tierra del Fuego.

 

Sra. Ríos.- Señor presidente: si bien no entiendo de derecho, sí entiendo de algunas leyes que tienen que ver con salud; y cuando se legisla sobre salud, en general se están planteando leyes de orden público.

          Me refiero, por ejemplo, a la ley de sangre, que es de orden público.  En uno de sus artículos se invita a las provincias a dictar las normas complementarias. Se fija un piso, y por debajo de él no puede haber provincia que no garantice este derecho.

          En la legislación sobre trasplantes no hay posibilidad de adhesión porque hay una ley marco que rige para todo el territorio nacional. Entiendo que este caso es asimilable. En todo caso, propongo una redacción que diga que se invita a las provincias a dictar normas complementarias, pero que ésta es la ley de orden público.

 

Sr. Presidente (Balestrini).-  Tiene la palabra el señor diputado por Tucumán.

 

Sr. Vargas Aignasse.- Señor presidente: esta iniciativa se ha debatido durante muchas horas en comisión.  Creo que este artículo de ninguna manera abunda ni distorsiona el sentido de la ley. Como decía el señor diputado Aguad, aquí no estamos  hablando de la cuestión de fondo sino de quién debe hacerse cargo de la obligación que impone la ley.

          Entonces, pienso que el articulado debe quedar como está porque en definitiva el artículo 9° no distorsiona el sentido de la norma.

 

Sr. Presidente (Balestrini).-  Tiene la palabra la señora diputada por Córdoba.

 

Sra. Leyba de Martí.- Señor presidente: creo que si nosotros aclaramos específicamente en la ley que es de orden público, es de cumplimiento obligatorio en todo el ámbito de la Nación.

 

Sr. Presidente (Balestrini).- Tiene la palabra el señor diputado por Buenos Aires.

 

Sr. Recalde.- Señor presidente: creo que si dejamos este artículo que invita a las provincias a adherir va a implicar una capitis diminutio para el Parlamento nacional, porque se trata de facultades que le son propias.

          En lo que se refiere a cuestiones presupuestarias, en todos los casos las provincias podrán plantear ‑si creen que les asiste el derecho‑ la repetición contra la República por los gastos en que puedan incurrir. Pero la facultad de legislar sobre la salud pública es propia del Congreso, y acá estamos legislando sobre la salud pública.  (Aplausos.)

 

Sr. Presidente (Balestrini).-  Tiene la palabra la señora diputada por Neuquén.

 

Sra. Comelli.- Señor presidente: creo que las provincias han avanzado incluso más de lo que hoy hemos avanzado acá. 

Pero en realidad, de un examen atento de la ley se desprende que estamos hablando de derechos de carácter sustantivo que son facultad privativa del Congreso, por lo que me parece que en nada avasallamos la competencia de las jurisdicciones provinciales.

 

 

Sr. Presidente (Balestrini).- Tiene la palabra el señor diputado por Santa Fe.

 

Sr. Sylvestre Begnis.- Señor presidente: no es un tema semántico lo que estamos planteando. Si aprobamos este artículo se quita a toda la iniciativa el sentido que tiene, la de ser una ley de derecho. Es decir, pasamos a considerar que una ley de derecho puede ser objeto de opiniones por parte de las provincias.

          De manera tal que vamos a aceptar la propuesta de eliminar el artículo 9°.

 

Sr. Presidente (Balestrini).- Se va a votar la eliminación del artículo 9°.

- Resulta afirmativa.

Sr. Presidente (Balestrini).- Queda eliminado el artículo 9°.

- El artículo 10 es de forma.

 

Sr. Presidente (Balestrini).- Queda sancionado el proyecto de ley.

          Se comunicará al Honorable Senado.

          No habiendo más asuntos que tratar, queda levantada la sesión.

- Es la hora 0 y 18 del día 29.