- En Buenos
Aires, a los veintiocho días del mes de junio de 2006, a la hora 17 y 7:
- 1 -
Sr. Presidente (Balestrini).- Con la presencia de 132 señores
diputados queda abierta la sesión.
Invito al señor diputado por el
distrito electoral de Buenos Aires, don Pedro José Azcoiti, a izar la bandera
nacional en el mástil del recinto.
- Puestos de
pie los señores diputados y el público asistente a las galerías, el señor
diputado don Pedro José Azcoiti procede a izar la bandera nacional en el mástil
del recinto.(Aplausos.)
- 2 -
Sr.
Presidente (Balestrini).- Corresponde dar cuenta de los asuntos incluidos en los boletines
de Asuntos Entrados números 16 y 17, que obran en poder de los señores
diputados.
Corresponde que la Honorable Cámara
pase a resolver respecto de los asuntos que requieren pronunciamiento inmediato
del Cuerpo. Atento a que los puntos sobre tablas que figuran en los Boletines
de Asuntos Entrados son en su mayoría renuncias a las comisiones, si la
Honorable Cámara está de acuerdo, serán aprobados mediante una sola votación.
- Asentimiento.
Sr.
Presidente (Balestrini).- Se va a votar si se aceptan las solicitudes formuladas.
- Resulta
afirmativa.
Sr.
Presidente (Balestrini).- Se procederá en consecuencia.
Sr.
Presidente (Balestrini).- Corresponde resolver respecto de los pedidos de licencia
formulados por los señores diputados.
Se va a votar.
- Resulta afirmativa.
Sr.
Presidente (Balestrini).- Quedan concedidas las licencias solicitadas.
- 3 -
Sr.
Presidente (Balestrini).- Corresponde pasar al término reglamentario destinado a la
consideración del plan de labor de la Honorable Cámara propuesto por la
Comisión de Labor Parlamentaria.
Por Secretaría se dará lectura.
Sr.
Secretario (Hidalgo).- Dice así:
Aquí PLAN DE LABOR
Sr. Presidente (Balestrini).- En consideración el plan de labor
propuesto por la Comisión de Labor Parlamentaria.
Se va a votar.
- Resulta afirmativa.
Sr. Presidente
(Balestrini).-
Queda aprobado el plan de labor.
- 4 -
Sr. Presidente (Balestrini).- Corresponde pasar al término previsto por el artículo 168 del
reglamento, destinado a mociones de preferencia y de tratamiento sobre tablas.
Por Secretaría se dará
lectura del listado de mociones de preferencia con despacho de comisión para la
próxima sesión, formuladas por los señores diputados.
Sr.
Secretario(Hidalgo).- Dice así:
AQUÍ SOLICITUDES DE
PREFERENCIA CON DESPACHO DE COMISION PARA LA PROXIMA SESION
Sr. Presidente (Balestrini).- Se va a votar si se acuerdan las preferencias, con despacho de
comisión, referidas a los proyectos leídos por Secretaría.
- Resulta
afirmativa.
Sr. Presidente (Balestrini).- Quedan acordadas las preferencias solicitadas.
- 5 -
Sr. Presidente (Balestrini).- Tiene la palabra la señora diputada por Tucumán.
Sra. Jerez.- Señor presidente: quiero formular una moción
de orden en relación con el estudio en comisión del proyecto de ley de
anticoncepción quirúrgica en razón de que considero que en el procedimiento
formal se han cometido algunas desprolijidades.
Este asunto se trató el pasado 6 de
junio, casi simultáneamente, en las comisiones de Salud y Acción Social y de
Familia, Mujer, Niñez y Adolescencia, sin que los miembros de esta última
tuviéramos conocimiento de los proyectos presentados por los diputados en
relación con esta temática.
El tratamiento en la comisión duró
diez minutos. Solicité que se considerara a título informativo por cuanto esa
iniciativa no figuraba en el temario y los integrantes de la comisión
desconocíamos el texto de los proyectos. Con bastante criterio la señora
presidenta de la comisión sometió a votación mi petición y, como es obvio, sólo
logré un mínimo apoyo, por lo cual el debate prosiguió. Estuvo a cargo de los
señores diputados Marino y Arriaga, que habían estado previamente en la
Comisión de Salud y Acción Social y conocían perfectamente el tema, motivo por
el cual quienes lo desconocíamos estábamos en una gran desventaja.
Como la consideración prosiguió y
ellos explicaban las bondades del proyecto, solicité que se me informara si
existía alguna disidencia parcial o total respecto del dictamen, pero no me
respondieron. De pronto en la Comisión de Familia, Mujer, Niñez y Adolescencia
apareció el dictamen y empezaron a firmarlo, lo que significa que se despachó
casi simultáneamente en las dos comisiones.
Por otra parte, el dictamen que firmé
en disidencia decía que el proyecto había sido tratado por las comisiones de
Acción Social y Salud Pública, de Legislación Penal y de Legislación General.
Sin embargo, el despacho que ahora se propicia considerar expresa que el
proyecto fue analizado solamente por las comisiones de Acción Social y Salud
Pública y de Familia, Mujer, Niñez y Adolescencia. Esto implica que se ha
obviado el giro a las comisiones de Legislación General, de Legislación Penal y
de Justicia, cuando obligatoriamente ellas deberían haber intervenido.
Además tampoco se realizaron las
consultas acostumbradas a las entidades académicas. En este caso, por lo menos
se debería haber consultado a la Academia Nacional de Medicina y otros
organismos a los efectos de abrir un debate más importante.
Por las razones expuestas mociono que
se postergue el tratamiento de este proyecto de ley para otra oportunidad,
cuando todos tengamos mayor conocimiento y sepamos de qué se trata, y sea
considerado por las comisiones de Legislación Penal, de Legislación General y
de Justicia a fin de que sus miembros conozcan el tema y se pueda sancionar una
ley con la seriedad que merece esta temática.
Sr.
Presidente (Balestrini).- ¿La señora diputada por Tucumán solicita la vuelta a comisión
del proyecto?
Sra. Jerez.- Sí, y ampliación del giro a las comisiones
que no lo trataron.
Sr. Presidente (Balestrini).- Tiene la palabra la señora diputada
por Buenos Aires.
Sra. Di Tullio.- Señor presidente: quisiera hacer una
aclaración, porque según el relato de la señora diputada Jerez parece que
hubiera existido alguna irregularidad en el pase del asunto a la comisión que
yo presido, que es la de Familia, Mujer, Niñez y Adolescencia.
Ahora bien, tres diputados
de distintos bloques pidieron el tratamiento sobre tablas de ese proyecto con
dictamen de mayoría de la Comisión de Acción Social y Salud Pública, a lo cual
la Presidencia no se podía negar. Obviamente, el espíritu del tratamiento de
ese dictamen tenía que ver con el de la mayoría. En ese
sentido, es cierto lo que dijo la señora diputada Jerez. Si mal no recuerdo,
dos diputadas –la señora diputada Jerez y otra- pidieron que el asunto no se
tratara en la comisión en ese momento. En realidad, el referido proyecto de ley
involucra un debate de hace muchísimos años y no sólo en la sociedad, porque proyectos de este tipo se vienen presentando año tras año por
parte de diputados de distintos bloques, es decir, no sólo del que yo
represento. Por eso nos pareció pertinente
su tratamiento y, además, era algo que por supuesto estaba dentro del marco del
reglamento.
La mayoría de los diputados había
pedido que se hiciera el dictamen en ese momento, y así sucedió. Se elaboró el
dictamen y también se trató en reunión de asesores en la semana siguiente a fin
de que no hubiera ningún flanco sin resolver.
No estoy de acuerdo con el pedido de
ampliación del giro a comisión, si bien esto será resuelto por votación, pero
quiero que quede absolutamente claro que tanto el tratamiento como la
aprobación del asunto en la comisión que presido tuvieron lugar absolutamente
dentro del marco reglamentario de la comisión.
Sr.
Presidente (Balestrini).- Se va a votar la moción de vuelta a comisión del referido
proyecto formulada por la señora diputada por Tucumán.
- Resulta negativa.
Sr.
Presidente (Balestrini).-
Queda rechazada la moción. (Aplausos.)
Sr. Presidente (Balestrini).- Tiene la palabra el señor diputado
por Jujuy.
Sr. Giubergia.- Señor presidente: solicito el tratamiento
sobre tablas del proyecto contenido en el expediente 2.883-D.-2006. Con respecto a este proyecto se
había aprobado una moción de preferencia, pero lamentablemente no hubo dictamen
de comisión y eso es lo que motiva nuestra solicitud de que sea tratado sobre
tablas, dado que –como todos sabemos‑ se ha decidido llevar a cabo el
próximo lunes, 3 de julio, un paro de los estacioneros por la falta de gasoil.
Hemos leído declaraciones tanto de los
estacioneros como de las autoridades, pero es necesario que el Congreso tenga
una versión oficial respecto de qué es lo que está ocurriendo con el gasoil,
fundamentalmente en el caso de las provincias del norte del país, donde venimos
sintiendo y sufriendo la falta de este combustible. Es necesario contar con una
respuesta del Poder Ejecutivo y de las autoridades correspondientes, más allá
de que también se están firmando convenios con respecto al gas, porque el
gasoil es algo imprescindible para levantar las cosechas y para el desarrollo
agropecuario de nuestras provincias.
No hace mucho hemos sancionado una ley
en virtud de la cual se autoriza la importación de gasoil sin ningún tipo de
carga impositiva.
Solicitamos el tratamiento sobre
tablas de este proyecto a efectos de saber qué está ocurriendo en el orden
nacional con el gasoil, combustible del que carecen, fundamentalmente, las
provincias del norte y del centro del país, lo que hace que no puedan
desarrollar sus actividades.
Sr.
Presidente (Balestrini).- Se va a votar la moción de tratamiento sobre tablas formulada
por el señor diputado por Jujuy. Se requieren los dos tercios de los votos que
se emitan.
- Resulta
negativa.
Sr.
Presidente (Balestrini).- Queda rechazada la moción.
- 6 -
aquí orden del día n°
485
Sr. Presidente (Balestrini).- En consideración.
Se va a votar en general y en
particular.
- Resulta afirmativa.
Sr. Presidente (Balestrini).- Queda sancionado el proyecto de
resolución.
Se harán las comunicaciones
pertinentes.
- 7 -
aquí orden del día n°
486
Sr. Presidente (Balestrini).- En consideración.
Se va a votar en general y en
particular.
- Resulta afirmativa.
Sr. Presidente (Balestrini).- Queda sancionado el proyecto de
resolución.
Se harán las comunicaciones
pertinentes.
- 8 -
aquí orden del día n°
403
Sr. Presidente (Balestrini).- En consideración.
Se va a votar.
- Resulta afirmativa.
Sr. Presidente (Balestrini).- Queda sancionado el proyecto de
declaración.
Se harán las comunicaciones
pertinentes.
- 9 -
Sr. Presidente (Balestrini).- Corresponde considerar los proyectos
de resolución o declaración sin disidencias ni observaciones de los que se dio
lectura al enunciarse el plan de labor.
aquí proyectos de
resolución o declaración sin disidencias ni observaciones
Sr.
Presidente (Balestrini).- Si hubiera
asentimiento de la Honorable Cámara se practicará una sola votación.
- Asentimiento.
Sr.
Presidente (Balestrini).- Se va a votar.
- Resulta afirmativa.
Sr. Presidente (Balestrini).- Quedan sancionados los respectivos
proyectos de resolución o declaración.
Se harán las comunicaciones
pertinentes.
- 10 -
Sr. Presidente (Balestrini).- Corresponde considerar el proyecto
de declaración de la señora diputada Fadel por el que se expresa beneplácito
por la realización de la VI Fiesta Provincial de la Olivicultura Mendoza 2006,
a realizarse el 14 de julio de 2006 en el Departamento de Maipú, provincia de
Mendoza (expediente 3281-D.-2006).
aquí proyecto de
declaración sobre EXPRESIÓN de beneplácito por la REALIZACIÓN de la iv fiesta
provincial de la olivicultura (expedinte 3281-d.-06)
Sr. Presidente (Balestrini).- En consideración.
Se va a votar.
- Resulta afirmativa.
Sr. Presidente (Balestrini).- Queda
sancionado el proyecto de declaración.
Se harán las
comunicaciones pertinentes.
- 11 -
Sr. Presidente (Balestrini).- Corresponde considerar el proyecto
de resolución del señor diputado Burzaco y otros por el que se declara de
interés legislativo el Seminario Nacional sobre Calidad en la Función
Legislativa, a realizarse el 3 de julio de 2006 en la provincia de Santa Fe
(expediente 3.534-D.-2006).
aquí proyecto de
RESOLUCIÓN POR EL QUE se declara de interés legislativo el seminario nacional
sobre calidad en la función legislativa (EXPEDIENTE 3534-D.-06)
Sr. Presidente (Balestrini).- En consideración.
Se va a votar.
- Resulta afirmativa.
Sr. Presidente (Balestrini).- Queda
sancionado el proyecto de resolución.
Se harán las comunicaciones
pertinentes.
- 12 -
Sr. Presidente (Balestrini).- Corresponde considerar el proyecto
de declaración de la señora diputada Tulio por el que se expresa beneplácito
por el homenaje a realizarse el 7 de julio de 2006, en la ciudad de Pergamino,
provincia de Buenos Aires, al arqueólogo y antropólogo doctor Alberto Rex
González (expediente 3.270-D.-2006).
aquí proyecto de
declaración por el que se expresa beneplácito por el homenaje a realizarse el 7
de julio de 2006, ciudad de Pergamino, provincia de Buenos Aires, al arqueólogo
y antropólogo, doctor Alberto Rex González (expediente 3270-D.-06)
Sr. Presidente (Balestrini).- En consideración.
Se va a votar.
- Resulta afirmativa.
Sr. Presidente (Balestrini).- Queda
sancionado el proyecto declaración.
Se harán las comunicaciones
pertinentes.
- 13 -
Sr. Presidente (Balestrini).- Corresponde considerar el proyecto
de resolución de la señora diputada Bösch de Sartori y otros por el que se
declara de interés parlamentario la XXIX Edición de la Feria Provincial del
Libro a realizarse del 1° al 9 de julio de 2006 en Oberá, provincia de Misiones
(expediente 2.423-D.-2006)
aquí proyecto de
resolución por el que se declara de interés parlamentario la XXIX edición de la
feria provincial del libro a realizarse del 1° al 9 de julio de 2006 en Oberá,
provincia de Misiones (expediente 2423-d.-06)
Sr. Presidente (Balestrini).- En consideración.
Se va a votar.
- Resulta afirmativa.
Sr. Presidente (Balestrini).- Queda
sancionado el proyecto de resolución.
Se harán las comunicaciones
pertinentes.
- 14 -
aquí orden del día N° 225
Sr.
Presidente (Balestrini).- En consideración.
Tiene la palabra el señor diputado por
Buenos Aires.
Sr. Recalde.- Señor presidente: este
proyecto intenta dar seguridad jurídica a las normas sancionadas por el Poder
Ejecutivo en consonancia con una ley aprobada por este Parlamento que establece
–frente a la crisis de diciembre de 2001‑ la necesidad de proteger las
fuentes de empleo que, como todos sabemos, se vieron devastadas por la enorme
desocupación.
La ley consagra lo que en la jerga
popular se conoce como “doble indemnización”, pero que en realidad implica la
suspensión de los despidos sin causa justificada. En algún momento estos
despidos fueron denominados por quien fue el numen de la ley de contrato de
trabajo, el doctor Norberto Centeno –asesinado por la dictadura‑, como
despidos socialmente injustos.
Hubo alguna doctrina en el ámbito del
derecho del trabajo que cuestionaba la validez de estos decretos, en orden a lo
que establece la Constitución Nacional. Sin duda estamos viviendo un momento
histórico, dado que el Honorable Senado está tratando la reglamentación de los
decretos de necesidad y urgencia, a efectos de terminar con algo con lo que en
mi opinión este Parlamento está en deuda desde 1994; me refiero a la
reglamentación de los decretos de necesidad y urgencia, que son de excepción.
Mediante esta iniciativa ratificamos y
le damos fuerza legislativa a estos decretos para que no haya ninguna duda
sobre la eficacia que tiene en orden a los derechos de los trabajadores.
Quiero hacer hincapié en que hemos
recibido distintas opiniones jurídicas al respecto, y todas están contestes con
la necesidad de aprobar este proyecto de ley.
Sr. Presidente (Balestrini).- Señor diputado Recalde: ¿hay alguna modificación con respecto a
la numeración de los decretos?
Sr. Recalde.- Los decretos son los siguientes: 883/02; 662,
del 20 de marzo de 2003; 256, del 24 de junio de 2003; 1.351/03; 369/04 y 823/04.
Aclaro que en 2003 hubo reiteración de números de decretos debido al recambio
de presidente de la Nación que hubo en ese año. Es por eso que indicamos la
fecha de sanción para evitar cualquier confusión.
Sr. Presidente (Balestrini).- ¿El decreto 2.014/04 que figura en el Orden del Día no está
incluido?
Sr. Recalde.- No, señor presidente.
Sr. Presidente (Balestrini).- Entonces, la ratificación del decreto 2.014/04 no se incluye en
la votación.
Hechas las aclaraciones
pertinentes, se va a votar nominalmente el artículo único del proyecto de ley.
- Se
practica la votación nominal.
- Conforme al tablero electrónico, sobre 180
señores diputados presentes, 178 han votado por la afirmativa y 1 por la
negativa.
Sr. Secretario (Hidalgo).- Se han
registrado 178 votos por la afirmativa y 1 por la negativa.
aquí VOTACIÓN nominal
Sr. Presidente (Balestrini).- La Presidencia advierte que se dejará constancia de los votos de
los señores diputados que no hayan quedado debidamente registrados.
- El artículo 2° es de forma.
Sr. Presidente (Balestrini).- Queda sancionado
el proyecto de ley.
Se comunicará al
Honorable Senado.
- 15 -
aquí
orden del dia 394
Sr. Presidente (Balestrini).- En consideración en general.
Tiene la palabra el señor
diputado por Buenos Aires.
Sr. Recalde.- Señor presidente: el
sentido que tiene el proyecto de ley que estamos tratando es el de generar una
norma que contribuya a que las leyes que sancionamos en nuestro país sean cumplidas
por todos.
Hay datos estadísticos sobrados en
cuanto a la existencia de muchos trabajos no registrados y sobre la mora en los
depósitos de aportes y contribuciones que deben efectuar los empleadores.
La ley vigente, en su artículo 80,
dispone la obligación del empleador de certificar los servicios y el pago de
aportes y contribuciones cuando se extingue el contrato de trabajo, y durante
la vigencia del mismo sólo en forma excepcional el trabajador puede solicitar
esta certificación.
Con el proyecto originario, presentado
por quien habla, pretendíamos que el trabajador pudiera durante la vigencia del
contrato de trabajo pedir esta certificación de aportes y servicios, porque
esto contribuye a que haya un mayor celo y un mayor control en el cumplimiento
de la ley. Pero en forma realmente muy ajustada se me observó que tal como
estaba originariamente redactado el proyecto, el trabajador podía pedir a su
empleador una certificación de servicios y aportes todos los días. Me pareció
razonable esa observación y por eso hubo modificaciones al proyecto originario,
y no solamente a éste sino incluso al dictamen de comisión, a raíz de consultas
efectuadas con posterioridad. Hicimos algunas modificaciones para que hubiera
equilibrio en el derecho que tiene el trabajador a que su empleador cumpla con
sus obligaciones, y también
en la prudencia
con que deben ser ejercidos, para impedir la posibilidad de un abuso de
derecho.
La existencia de un 44 por ciento de
trabajadores sin registrar avala la necesidad de que, por todos los caminos
posibles, tendamos hacia la reconstrucción de estos derechos a efectos de que
haya plena vigencia de aquellas normas que consagrara el Parlamento de la
Nación.
El señor presidente habrá observado
que a pesar de que, a mi juicio, son muchísimas las normas a revisar en nuestra
legislación laboral, debemos considerar aquellos derechos que hace tiempo
fueron atacados. Uno de los primeras acciones llevadas a cabo por la junta
militar y fundamentalmente por el entonces ministro de Economía Alfredo
Martínez de Hoz –hoy posiblemente en vísperas de un procesamiento y de la
derogación del indulto del que fue beneficiado‑ consistió en acometer
contra los derechos del trabajador. A raíz de una norma de esa junta militar,
de los trescientos dos artículos que contenía la ley de contrato de trabajo
veintisiete fueron derogados y noventa y nueve resultaron modificados; todo
ello, en contra del trabajador.
Pensando en voz alta, frente a la
legislación aprobada luego, en la década del noventa ‑que significó la
flexibilización de los derechos del trabajador y la desregulación‑, uno
podría decir que jamás justificaría el arrebato del derecho de los
trabajadores. Pero si hubiésemos terminado el año 2001 con un país sin deuda
externa, sin trabajo informal, no registrado o “en negro” –como popularmente se
lo denomina‑, con un enorme patrimonio nacional y pleno empleo, quizá
alguien podría justificar el desbaratamiento de los derechos del trabajador.
Sin embargo no fue ese el país que encontramos en el año 2001, que hoy todos
queremos reconstruir; pero mi idea es hacerlo en forma gradual y paulatina.
Algunos proyectos –entre ellos el que
estamos considerando‑ despertaron muchísima reacción de parte de algunos
sectores del empresariado, aunque en otros casos resultaron apoyados. Hoy
recibí una nota de una pyme provincial por la que manifiesta su complacencia
con la actitud legislativa que estamos adoptando.
La Comisión de Legislación Laboral
recibió a la Unión de Entidades de Servicios, que nuclea todas las Cámaras
prestadoras de servicios, y ella también señaló que está de acuerdo con esta
tarea paulatina de reincorporar derechos. Lo que muchas veces advertimos es que
para defender privilegios –no, derechos‑ obtenidos durante estos años se
pone como mascarón de proa la defensa de las pymes.
No existe duda alguna de que todos
tendríamos que legislar para proteger a las pequeñas empresas, pero es
necesario establecer una diferencia entre los que son distintos y no entre
aquellos que son iguales. No hay trabajadores grandes, medianos o pequeños. A
ellos corresponde, entonces, los mismos derechos.
En ese sentido se pronunció una
entidad empresaria –la CAME‑ en ocasión del tratamiento del proyecto de
ley sobre pequeñas empresas. En consecuencia, diferenciemos apoyando y
promoviendo la posibilidad de evolución de estas pequeñas empresas que ocupan
mucha mano de obra; pero ojo con las confusiones.
Con la señora diputada Mercedes Marcó
del Pont estamos trabajando en pos de que no haya diferencias entre iguales,
apoyando a la pequeña empresa aunque prestando atención a su facturación. La
incorporación de tecnología, la tercerización y la globalización ha llevado a
que pequeñas empresas en cuanto al número de trabajadores facturen de una
manera extraordinaria y no merezcan protección. Esto que acabo de decir me ha
llevado a hacer algunas reflexiones.
El lunes de esta semana leí en la
página 7 de “Infobae” un artículo bajo el título “Alarma”, en color rojo. “Un
juez aplicó dura sanción a una pyme”. En tal artículo relata que el juez del
Juzgado del Trabajo N° 53, de la Capital Federal, frente al despido de un
trabajador que tenía menos de dos años de antigüedad y percibía un sueldo de
1.300 pesos, determinó que la empresa pyme demandada pagara una indemnización
de 73 mil pesos.
Me llamó la atención la desproporción
que existía entre la antigüedad, el sueldo del trabajador y la sentencia. No
voy a citar a Piero Calamandrei en El elogio de los jueces, pero sí debo
decir que la justicia laboral está siendo atacada cuando falla de determinada
manera a favor de los trabajadores.
Realicé una investigación, porque uno
debe saber qué pasa con la aplicación de las leyes. Cuando fui al Juzgado
Laboral N° 53 de la Capital Federal para saber por qué había sido sancionada la
pyme de esta forma, advertí que se trataba de un trabajador “en negro”, es
decir, no registrado.
Todos saben que la normativa contempla
sanciones por tener trabajadores no registrados en las empresas. También me di cuenta
de que se trataba de una empresa periodística. El Estatuto del Periodista prevé
una mayor protección frente al despido, en relación al resto de los
trabajadores, porque se trata de un estatuto especial. Si a ello sumamos la
violación de las leyes, las multas y sanciones correspondientes, nos daremos
cuenta de que es fácil llegar a este monto de 73 mil pesos en concepto de
indemnización, que tendrá que pagar esta pyme.
En la misma sentencia se rechaza el
pedido de pago de horas extras, lo que demuestra alguna ecuanimidad, o no.
Cuando me puse a ver qué pyme era la demandada y condenada por tener un
trabajador “en negro”, advertí que la empresa era el diario “Infobae”. Por eso
me llamó la atención que no se haya aclarado en la nota periodística que quien
tenía trabajadores “en negro”, y alegaba ser pyme, era el diario “Infobae”.
Eso lo manifiesto para que todos tomen
conciencia de la forma como se deben reflejar las notas periodísticas, porque
no puede deformar la realidad. Esa deformación de la realidad ya la sufrimos
con leyes vigentes, como aconteció con la modificación del artículo 66 de la
Ley de Contrato de Trabajo, cuando se habla de que no se puede cambiar nada en
el lugar de trabajo.
Esa desinformación altera las
relaciones laborales, porque genera un temor infundado en las empresas. Lo que
ellas no pueden hacer -como todos sabemos-
es cambiar unilateralmente las condiciones esenciales del contrato de
trabajo, salvo que el cambio sea general o de una sección. Esto lo digo para
“separar la paja del trigo”.
En el caso que nos ocupa he recogido
muchas sugerencias en relación con la modificación del artículo 80 de la Ley de
Contrato de Trabajo.
Por eso, si el señor presidente me
autoriza, voy a leer como quedará el artículo 1° del proyecto de ley, porque su
redacción es distinta de la contenida en el dictamen, aunque ha existido
consenso. Deseamos que el plazo que tenga el empleador para la certificación,
mientras esté vigente el contrato de trabajo -que es el derecho que agregamos-,
tenga mayor amplitud que cuando se extingue dicho contrato: treinta días
corridos mientras esté vigente el contrato y cinco días hábiles cuando se
extinguió el contrato de trabajo.
En consecuencia, el artículo 1° del
proyecto de ley que estamos tratando quedará redactado de la siguiente forma:
“Sustitúyese el artículo 80 de la ley 20.744 (t.o. 1976) -Ley de Contrato de Trabajo- modificado por la ley 25.345, el que quedará
redactado de la siguiente forma: ‘Artículo 80: Deber de observar las
obligaciones frente a los organismos sindicales y de la seguridad social.
Certificado de trabajo. La obligación de ingresar los fondos de seguridad
social por parte del empleador y los sindicales a su cargo, ya sea como
obligado directo o como agente de retención, configurará asimismo una
obligación contractual. El empleador, por su parte, deberá dar constancia
documentada de ello dentro de los treinta días corridos del requerimiento que a
tal efecto le haga el trabajador durante la vigencia de la relación laboral.
Dicha constancia podrá solicitarse sólo una vez por año aniversario, salvo
motivos excepcionales y debidamente fundados.
‘Cuando el contrato de trabajo se
extinguiere por cualquier causa, el empleador estará obligado a entregar al
trabajador un certificado de trabajo, conteniendo las indicaciones sobre el
tiempo de prestación de servicios, naturaleza de éstos, constancia de los
sueldos percibidos y de los aportes y contribuciones efectuados con destino a
los organismos de la seguridad social, dentro de los cinco días hábiles de
extinguida la relación laboral.
‘Si vencidos dichos plazos el
empleador no hiciera entrega de la constancia o del certificado previstos
respectivamente en los párrafos 1° y 2° de este artículo dentro de las cuarenta
y ocho horas computadas a partir del día siguiente de la recepción del
requerimiento que a tal efecto le formulare el trabajador de modo fehaciente,
será sancionado con una indemnización a favor de este último que será
equivalente a tres veces la mejor remuneración mensual, normal y habitual
devengada por el trabajador durante el último año o durante el tiempo de
prestación de servicios, si éste fuere menor...’. Esto es lo que consagra el
texto vigente. No se trata de una indemnización nueva. Continúa el artículo de
la siguiente forma: ‘Esta indemnización se devengará sin perjuicio de las
sanciones conminatorias que para hacer cesar esa conducta omisiva pudiere
imponer la autoridad judicial competente. En caso de incumplimiento de las
obligaciones establecidas en los párrafos primero y segundo de este artículo,
el trabajador queda habilitado para remitir el requerimiento a partir de que se
opere la mora del empleador.’”
El artículo 2° es de forma.
Sr.
Presidente (Balestrini).- Tiene la palabra el señor diputado por San Juan.
Sr. Baigorri.- Señor presidente: en su momento firmé una disidencia parcial
sobre esta iniciativa, la que estaba vinculada con la modificación que se ha
introducido y que comparto.
El espíritu del proyecto fue apoyado
por casi todos los integrantes de la comisión. Fundamentalmente, creemos que
esta será una herramienta buena para evitar la evasión y las relaciones
laborales en negro.
El problema que advertíamos era
fundamentalmente el de los plazos, ya que el empleador estaba obligado a
entregar el certificado en un tiempo muy exiguo. Además, se preveía una multa
para el caso de incumplimiento.
En consecuencia, a partir de esta
nueva redacción que otorga treinta días cuando la relación laboral está vigente,
estamos en condiciones de acompañar el proyecto.
Sr. Presidente (Balestrini).- Tiene la palabra el señor diputado
por Jujuy.
Sr. Nieva.- Señor presidente: creo que el señor diputado
Recalde ha sido bastante explícito sobre la razón de esta modificación.
Nosotros compartimos el dictamen y el
cambio que se ha leído recién, por lo que manifestamos nuestro voto por la
afirmativa.
Sr. Presidente (Balestrini).- Tiene la palabra la señora diputada
por la Capital.
Sra. González.- Señor presidente: habiendo sido tan extenso
el presidente de la comisión, seré muy breve.
Coincido con él y abogo por esta
reforma, aunque lamento la modificación de los treinta días. Yo he liquidado
sueldos y jornales durante dieciséis años en una empresa mediana, cuando no
existía la computadora y utilizaba una máquina de calcular. Por lo tanto, ahora no habría ningún
problema en cuanto al tiempo.
La certificación de servicios tiene
mucha importancia no sólo desde el punto de vista laboral, sino también
profesional. El trabajador deja de ser cómplice en la evasión por el sólo hecho
de contar con el recibo de sueldos en el que consta el descuento del aporte
jubilatorio.
Como dijo el presidente de la comisión,
aquí no hay ningún tipo de norma laboral o de la seguridad social en cuanto al
derecho de los trabajadores de reclamar la certificación de los servicios.
Suele suceder que muchas veces se
tiene la ingrata sorpresa de que, si bien en los recibos consta el descuento
jubilatorio, los aportes no aparecen. En consecuencia, la administración de la
seguridad social podría solicitar la certificación de servicios.
Todo trabajador debería saber que no
necesita esperar hasta la edad jubilatoria para solicitar el reconocimiento de
los servicios por los años trabajados. Podría ocurrir que cuando se llega a la
edad jubilatoria, la empresa desapareció y no se tiene la certificación de
servicios, por lo que el Estado luego debe brindar la asistencia.
Entonces les recomiendo que cumplan con este artículo y
felicito al señor presidente de la comisión por haber logrado consensuarlo.
Sr. Presidente (Balestrini).- Tiene la palabra la señora diputada
por Buenos Aires.
Sra. Camaño.- Señor presidente: deseo manifestar la
adhesión de nuestro bloque a la posibilidad de introducir esta modificación en
la legislación del trabajo. Nos parece sumamente importante que podamos ir
tejiendo todos los mecanismos que nos permitan erradicar definitivamente la
evasión, que es una de las inseguridades más grandes que existen en el campo
del trabajo.
Aprovecho también la oportunidad para
expresar nuestra solidaridad al señor diputado Recalde, porque efectivamente,
como él lo ha dejado soslayar, intereses de diferente tipo a veces se
encarnizan con la figura del señor presidente de la Comisión de Legislación del
Trabajo, tratando de impedir que dicha comisión funcione correctamente, para
restituir los derechos conculcados a los trabajadores, a fin de que nos den a
los argentinos que tenemos alguna visión en el campo del trabajo las
posibilidades de que los trabajadores definitivamente también sean parte de los
grandes cambios y transformaciones que nuestro país está experimentando.
Así que nos solidarizamos con el
colega Recalde, porque muchas veces advertimos el ensañamiento que existe hacia
su persona por parte de algunos medios, y a su vez reiteramos el acompañamiento al proyecto.
Sr. Presidente (Balestrini).- Tiene la palabra el señor diputado
por la Capital.
Sr. Vanossi.- Señor presidente: anunciamos nuestro voto por
la afirmativa, entendiendo que esta reforma también será una herramienta válida
y útil en la lucha contra la evasión.
Sr. Presidente (Balestrini).- Se va a votar nominalmente en
general y en particular el proyecto de ley, con las modificaciones introducidas
por el señor presidente de la comisión.
- Se
practica la votación nominal.
- Conforme al
tablero electrónico, sobre 180 señores diputados presentes, 176 han votado por
la afirmativa y 2 por la negativa, registrándose además 1 abstenciones.
Sr. Secretario (Hidalgo).-
Sobre 180 señores diputados presentes, votaron 176 por la afirmativa y 2
por la negativa, registrándose además 1 abstenciones.
Aquí votación nominal
Sr.
Presidente (Balestrini).- Queda sancionado el proyecto de ley.
Se comunicará al Honorable Senado.
Sr. Cantos.- Señor presidente: quiero que quede constancia de mi voto
afirmativo.
- 16 -
Aquí PROYECTO DE LEY
SOBRE RESTABLECIMIENTO POR UN AÑO DE LA VIGENCIA DE LA LEY 25.819 DE
INSCRIPCIÓN DE LOS NACIMIENTOS DE MENORES DE 10 AÑOS (EXPEDIENTE 3377-d.-2006)
Sr. Presidente (Balestrini).- En consideración en general.
Tiene la palabra la señora diputada
por Buenos Aires.
Sra. Spátola.- Señor presidente: el reconocimiento del
derecho a la identidad de los niños, niñas y adolescentes, reconocido en la
Convención sobre los Derechos del Niño, que el Estado argentino incluye en su
Constitución Nacional nos impide eludir la responsabilidad de respetar esta
línea tutelar de derechos.
- Ocupa la
Presidencia la señora vicepresidenta 1ª de la Honorable Cámara, doña Patricia
Vaca Narvaja.
Sra. Spátola.- Debe señalarse que especialmente en nuestro
país son preocupantes los casos de niños indocumentados que por lo tanto
carecen de identidad. El alto costo del DNI, la falta de información, la
instancia en los respectivos registros, la complejidad del trámite requerido
para la
inscripción,
especialmente cuando se vence el término para sacar el primer documento,
presentan una serie de impedimentos que en particular, para los más humildes,
hacen de éste un caso insalvable.
El documento oficial donde queda
establecido la identidad de cada individuo es de uso obligatorio y elemental
para garantizar el acceso a la educación, la protección de la salud, el
ejercicio de los derechos políticos y otros derechos económicos y sociales; y
es nuestra obligación garantizar que todos puedan contar con él.
Esta situación se torna aún más
dramática en las franjas sociales más desprotegidas de nuestro país, lo que
lleva a acentuar y facilitar la comisión de delitos aberrantes como la
sustitución de identidad y la venta y tráfico de niños.
Por ello considero imprescindible
restablecer la vigencia de la ley 25.819 que facilita la tramitación del
documento de identidad en forma gratuita para los niños de cero a diez años,
como un remedio provisorio hasta que, en un corto plazo, podamos establecer una
norma que resuelva definitivamente la gratuidad de la documentación para los
niños.
Por las razones expuestas, solicito a
mis compañeros diputados que me acompañen en esta iniciativa.
Sra.
Presidenta (Vaca Narvaja).- Teniendo en cuenta que el proyecto de ley consta de tres
artículos, si hay asentimiento de la Honorable Cámara se votará en general y en
particular en un solo acto.
- Asentimiento.
Sra.
Presidenta (Vaca Narvaja).- Se va a votar en forma nominal.
-
Se practica la votación nominal.
- Conforme al
tablero electrónico, sobre 172 señores diputados presentes, 167 han votado por
la afirmativa, registrándose además 4 abstenciones.
Sr.
Secretario (Hidalgo).- Se han registrado 167 votos por la afirmativa y 4 abstenciones.
AQUÍ VOTACIÓN NOMINAL
Sra.
Presidenta (Vaca Narvaja).- La Presidencia informa que los señores diputados Fernández y
Giorgetti han votado por la afirmativa.
Queda sancionado el proyecto de ley.
Se comunicará al Honorable Senado.
- 17 -
AQUÍ ORDEN DEL DIA N°
463
Sra.
Presidenta (Vaca Narvaja).- En consideración en general.
Tiene la palabra el señor diputado por
Santa Fe.
Sr. Sylvestre Begnis.- Señor presidente: el dictamen de las
comisiones de Acción Social y Salud Pública y de Familia, Mujer, Niñez y
Adolescencia en consideración es producto del análisis y la síntesis de seis
proyectos que tenían vigencia parlamentaria. Se trata de un texto que en ocho
artículos contundentes da practicidad a un derecho al que desde hace mucho
tiempo le debíamos una legislación concreta, establecido en casi todos los
pactos internacionales de defensa de los derechos de las personas que tienen
jerarquía constitucional.
Este proyecto ha logrado
plasmar un instrumento jurídico que incluye a todas las personas e
instituciones que deben participar y que protagonizan este tipo de práctica
médica. Esto se suma a las ya numerosas formas de anticoncepción incluidas en
la ley 25.673, sancionada en 2002, por la que se crea el Plan de Salud Sexual y
Procreación Responsable y reglamentada por el decreto 1.282 dictado por el
Poder Ejecutivo en el año 2003, con plena vigencia y absoluta gratuidad para la
totalidad de los argentinos.
Los protagonistas de esta
norma son las personas, los hospitales, las clínicas, los sanatorios y las
entidades financiadoras. Para cada uno de ellos se establecen requisitos y
claras reglas de juego.
Uno de los hechos que inspira
esta iniciativa es la inclusión en el derecho a la anticoncepción quirúrgica de
la totalidad de las personas, es decir, también de las clases más postergadas y
sin la cobertura de obras sociales, que al no tener acceso a este método no han
podido ordenar y planificar sus familias.
También se incluye a las
personas declaradas judicialmente incapaces, para las que la ley fija un
procedimiento especial: la necesidad del acuerdo de un juez.
Asimismo, esta norma
consagra el derecho individual y la autonomía de la voluntad. Avanza de manera
concreta en la implementación de los contenidos de los ya mencionados pactos
internacionales que hoy tienen jerarquía constitucional, pero que vale la pena
listar: el Pacto de San José de Costa Rica, la Declaración Americana de los
Derechos y Deberes del Hombre, la Convención sobre la Eliminación de Todas las
Formas de Discriminación de la Mujer, los pactos internacionales de derechos
económicos, sociales, culturales y civiles políticos. Estábamos en mora con
todos estos pactos, y tal demora tiene que ver con una falta de actualización
de la legislación respecto de la evolución de la tecnología médica que hoy
facilita enormemente y cambia el comportamiento profesional médico en relación
con la antigua ley 17.132, llena de virtudes, pero que ha quedado en la
historia tras más de cuarenta años de vigencia.
También se respeta el derecho de los profesionales,
jerarquizando la objeción de conciencia. Los profesionales que no deseen hacer
este tipo de prácticas tienen derecho a explicitarlo, pero las instituciones
del sector público, los hospitales, están obligados a cumplir con el deseo del
demandante siempre que se hayan cumplido los requisitos que la ley exige, que
es la información y el consentimiento postinformación suscripto por el
demandante.
La iniciativa asimismo obliga a las obras sociales del
sistema sindical –ley 23.660-, a los organismos incluidos en la seguridad
social y a las empresas de medicina prepaga a financiar sin cargo para el beneficiario
este tipo de prácticas. En este sentido la ley ratifica lo que recientemente se
incluyó en el nuevo texto del Programa Médico Obligatorio.
Esto, que pareciera ser objetable
desde el punto de vista de las empresas de medicina prepaga, no es más que el
cumplimiento de la ley 24.754 que este Congreso inteligentemente sancionó, que
obliga a las empresas de medicina prepaga al cumplimiento integral del Programa
Médico Obligatorio. En este programa todas aquellas intervenciones quirúrgicas
que requieren internación son cubiertas en un ciento por ciento, de manera tal
que con esto no se hace una excepción sino que es algo que se incluye en el
listado de prácticas quirúrgicas cubiertas en su totalidad dentro del Programa
Médico Obligatorio.
Uno de los temas que se nos objeta
permanente desde las obras sociales es la inclusión de prácticas de muy alto
costo, muchas veces inabordable para los presupuestos de este tipo de empresas
financiadoras. En este sentido cabe aclarar que estas prácticas son de muy bajo
costo y en el tiempo resultarán muy económicas para la institución que las
financie en un ciento por ciento a sus afiliados o beneficiarios.
Los últimos artículos contienen un par
de modificaciones a dos leyes. En realidad, se trata de la corrección a un
texto. Probablemente sea innecesaria, pero como lo que abunda no daña está bien
que así se haya hecho. Me refiero a la modificación de la ley 17.132,
facilitando de esta manera a los profesionales la posibilidad de acceder a
realizar este tipo de prácticas, incluyendo a su vez en la ley 25.673 a esta
práctica anticonceptiva dentro del Programa Nacional de Salud Sexual y
Procreación Responsable.
En síntesis, este dictamen –que es
producto del análisis exhaustivo que hicieron una vez más los señores diputados
que integran las comisiones intervinientes y sus comprometidos e idóneos
asesores‑ logra instrumentar un derecho de las personas, establecer
requisitos básicos e incluir a las personas declaradas judicialmente incapaces.
Al respecto quiero adelantar que vamos a proponer una modificación al artículo
3° del dictamen para una mayor claridad de cómo se debe aplicar el derecho a
este tipo de personas judicialmente incapaces. Asimismo obliga a los
profesionales a informar clara y suficientemente.
Por eso, genera las condiciones para
una decisión razonada y con convicción por parte del demandante, ya que se le
transmite información sobre la totalidad de los métodos anticonceptivos
disponibles en forma gratuita en todos los establecimientos públicos.
También establece como requisito
básico el consentimiento informado. Reafirma el derecho de la objeción de
conciencia por parte de los miembros del equipo de salud que trabajan
interdisciplinariamente en el acto de ligadura de las trompas de Falopio, en el
caso de la mujer, y de los deferentes, en el caso del hombre.
Obliga a los prestadores y
financiadores a cubrir esta práctica del mismo modo que el resto de las
cirugías, es decir, en un ciento por ciento. Facilita el acceso a todas las
personas a través de la gratuidad y la obligación de los establecimientos
públicos y la responsabilidad de los establecimientos privados de aconsejarlo y
derivarlo a los lugares donde puedan realizar esta práctica si no cuentan con
las condiciones necesarias para hacerla. De esta manera los prestadores tienen
la posibilidad de brindar el servicio por sí o por terceros.
También se adecua el marco regulatorio
de la ley del ejercicio profesional, al incorporar al Programa Nacional este
tipo de prácticas anticonceptivas.
El proyecto hace posible que este
derecho esté al alcance de todos, o sea, tanto de hombres como de mujeres,
incorporando a los sectores sociales más vulnerables y postergados. Esta
iniciativa traerá justicia y equidad, porque nos hace a todos iguales.
Como habrán observado, se facilita el
acceso a soluciones prácticas y efectivas de óptimos resultados, que han sido
ampliamente comprobadas. No tengo dudas de que esto nos permitirá avanzar en el
sentido humano y filosófico de la autonomía y del derecho establecido en estos
pactos que hoy tienen jerarquía constitucional.
En el entendimiento de que nos
encontramos frente a la posibilidad de votar un instrumento de avanzada, al que
le tendríamos que haber dado forma de ley hace tiempo ‑hoy se dijo que
llevamos muchos años de análisis y de consideración en torno a esta cuestión‑,
le pido a los señores colegas que nos acompañen con su voto afirmativo, en la
seguridad de que una vez más estamos sancionando una ley para la gente. (Aplausos.)
Sra. Presidenta (Vaca
Narvaja).- Tiene la palabra el señor
diputado por Santa Cruz.
Sr. Acuña Kunz.- Señora presidenta: debo señalar que estamos
de acuerdo con el espíritu de este proyecto de ley, que sin duda viene a cubrir
una gran falencia en torno al tema de la salud reproductiva y la procreación
responsable.
Además, esta propuesta respeta el
derecho personalísimo de hombres y mujeres, porque atendiendo las distintas
problemáticas económicas y sociales, todos tendrán la posibilidad de programar
sus vidas en base a un correcto control de la natalidad.
Por esos motivos y muchos otros que
sería largo comentar en esta sesión, adelantamos nuestro voto afirmativo en
general, aclarando que vamos a plantear algunas observaciones en determinados
artículos durante la consideración en particular. Pero reitero que estamos de
acuerdo con la cuestión de fondo.
Nuestra sociedad requiere de leyes de
avanzada ‑como ésta‑, que en mi opinión son de extrema necesidad
social; y el
hecho de que en este texto estén incluidos todos los sectores prestacionales de
la salud hace a este proyecto muy abarcativo. Fundamentalmente –como decía el
presidente de la Comisión de Salud‑, beneficia a los que más necesitan,
porque hoy sabemos con absoluta certeza que desde hace muchos años estas
prácticas se hacen en forma clandestina, con lo que se benefician con ellas
sólo los individuos o los sectores de mayor poder adquisitivo.
Tenemos un antecedente de cinco
provincias argentinas que ya han implementado una ley de estas características,
y esto de ninguna manera provocó –como algunos piensan‑ un vendaval de
ligaduras tubarias. Por el contrario, los ciudadanos de esas provincias
utilizaron este beneficio legal con total responsabilidad, dando un ejemplo de
madurez en la planificación de la familia.
Por eso creo que como legisladores
nacionales debemos actuar sobre la base de las necesidades de nuestra gente, de
nuestras familias argentinas, siendo nuestro compromiso actuar siempre con
conductas claras, coherentes y sin ningún tipo de hipocresía.
Acá vamos a enumerar una serie de
dilemas éticos de la medicina, porque siempre han existido y existirán, pero
sin embargo con el devenir de los tiempos estas prácticas han aumentado con
inusitada rapidez porque ha habido una gran acumulación de nuevas tecnologías y
nuevos conocimientos biomédicos. Esto acarreó grandes repercusiones de orden
social, económico y, obviamente, político, por lo que deducimos que no se puede
interferir sobre la libre determinación autorreferente de las personas,
intentando imponer sobre su voluntad nada más y nada menos que un canon moral
ajeno. De esta manera interferiríamos indebidamente en el ejercicio de la
libertad personalísima de decidir de nuestros ciudadanos y de cómo ellos deben
preocuparse por organizar su planificación familiar. Pero además, señora
presidenta, acá no sólo estamos tratando un derecho autorreferente, ya que el
proyecto tiene un enfoque mucho más amplio, que abarca la responsabilidad
social de la maternidad y de la paternidad como un instrumento eficaz en los
controles, por ejemplo, del embarazo no deseado, del aborto provocado, del
abandono de los niños a temprana edad y de la miseria, por citar sólo algunos
ejemplos de la temática que hoy nos ocupa.
Por eso, en nuestro criterio creemos
que esta norma es buena pero también pensamos que la información debería ser
siempre ampliada a su máximo exponente, porque en el caso de que se informe
reversibilidad, el éxito de los métodos de la repermeabilización tubaria siempre
va a depender de los avances tecnológicos y de la optimización del instrumental
que haya en los lugares donde se realicen.
En los centros que no son de alta
complejidad, el porcentaje de repermeabilización de las trompas no es muy alto
–prácticamente es bajísimo‑ y en los centros importantes del mundo y en
las grandes ciudades de nuestro país –como Buenos Aires, Córdoba, Rosario,
etcétera‑ esos porcentajes no van más allá del 20 por ciento, si bien
algunos lugares donde se realizan estas prácticas hacen propaganda diciendo que
los porcentajes son mucho más altos. Como dije anteriormente, el éxito depende
de cómo se realizó el procedimiento.
El procedimiento de la ligadura
tubaria, técnicamente llamado salpingoplastia, es un procedimiento que se puede
hacer de muchas maneras: quemando las trompas, seccionándolas, sacándolas o
simplemente ligándolas. De acuerdo con la forma y las condiciones en que se
haya llevado a cabo ese procedimiento, también va a ser más fácil poder
realizar la repermeabilización de las trompas.
Pero hete aquí que hay algo muy importante: si esto se pudiera hacer
hoy, los costos serían muy elevados para la población, porque en realidad son
técnicas que requieren microcirugía, instrumental especializado y personal
altamente calificado.
Pero hay otras cosas que también
debemos mencionar. Cuando hablamos de los pro ‑que en esta norma son muy
buenos‑ también debemos mencionar algunas cuestiones que en esta
contracepción pueden conllevar
riesgos, por
ejemplo aumento de las enfermedades venéreas y del contagio del sida, porque
evidentemente las mujeres y hombres que sean sometidos a este tipo de técnicas dejarán de usar
preservativos. Esto lo debemos advertir con mucho cuidado porque si un hombre
se hace una vasectomía seguramente dejará de usar preservativo. Esto es
preocupante porque puede ocasionar que haya un aumento de las enfermedades
infectocontagiosas y fundamentalmente del sida. Es peligroso y por eso el tema
deberíamos plantearlo con toda preocupación.
Muchas veces este método es
irreversible, por más que muchos especialistas digan que se puede revertir con
facilidad, porque el procedimiento es complejo, a veces hasta dudoso y por
último altamente costoso, a nuestro criterio, y los sectores populares no
tendrán fácil acceso a él.
Además, debemos tener otra
cosa muy en cuenta. Hay un alto porcentaje de mujeres que se hacen la ligadura
de trompas, como de hombres que se hacen la vasectomía, que se arrepienten con
el correr del tiempo, y los motivos del arrepentimiento son fundamentalmente
tres: uno, nuevas parejas o nuevas nupcias; dos, pérdida de un hijo; y tres,
deseos renovados de ampliar la familia.
Entonces, a las personas que
no puedan realizarse las prácticas necesarias para revertir su estado, por
ejemplo repermeabilizar las trompas, sólo les quedará la fecundación in
vitro, alternativa que en este momento es altamente costosa en nuestro
país.
Por otra parte, debemos ser
obedientes de nuestra Constitución Nacional, que en su artículo 19 expresa
claramente lo siguiente: “Las acciones privadas de los hombres que de ningún
modo ofendan al orden y a la moral pública, ni perjudiquen a un tercero, están
sólo reservadas a Dios, y exentas de la autoridad de los magistrados.” Y en los
artículos 33 y 75 nuestra Constitución incorpora a nuestra Carta Magna algo que
el presidente de la Comisión de Acción Social y Salud Pública ya mencionó: el
tema de los derechos humanos. En el Pacto de San José de Costa Rica se
establece fundamentalmente la eliminación de todo tipo de discriminación contra
la mujer.
Hay algo que también es muy
importante: la Organización Mundial de la Salud, que es nuestro ente madre en
este tema, ha declarado que la ligadura tubaria y la vasectomía son unos de los
métodos anticonceptivos más efectivos y altamente apropiados cuando la persona
da su consentimiento informado, y además cuando las condiciones médicas
permiten realizarlas sin riesgos.
Estudiando la legislación
comparada de otros países del mundo, vemos que por ejemplo, España hace mucho
tiempo que las permite, Inglaterra, desde principios del siglo XX; además, se
hacen en Finlandia, en México y en muchos países del mundo.
Por eso yo creo que esta es
una muy buena norma que además va a permitir que la ANMAT las considere prácticas
viables, ya que hasta el día de hoy no son reconocidas por esta institución.
Estamos frente a una
cuestión que hasta este momento parecía ser más objeto de permiso que un
derecho. Como permiso tenía restricciones muy importantes, con una alta dosis
de hipocresía. Es buenísimo que hoy nos saquemos la careta y que del permiso
pasemos al legítimo derecho para nuestros ciudadanos argentinos.
Escuché decir por televisión
que estos eran métodos de castración, y estamos un poco dolidos con este tema
porque realmente debemos aclarar que la castración es un término utilizado por
los veterinarios, que tiene por objeto extraer los órganos genitales a los
animales, machos y hembras, y de ninguna manera tiene que ver con estos métodos
de contracepción.
Por eso digo que este
proyecto de ley es de avanzada, moderno, progresista y también abarcativo, y
supera en el buen sentido la otrora visión de los legisladores que por el año
1967 sancionaron la ley 17.132, del ejercicio de la medicina. Estos eran otros
tiempos.
Creo que con la futura ley,
a pesar de que vamos a hacer modificaciones en la redacción, la tarea está
cumplida. Hemos encontrado aquí una respuesta absolutamente satisfactoria, con
un marco legal adecuado que permite
enfrentar esta
situación, y tiene gran trascendencia para todos los sectores de nuestra sociedad. (Aplausos.)
Sra. Presidenta (Vaca
Narvaja).- Tiene la palabra la
señora diputada por Santa Fe.
Sra. Tate.- Señora presidenta: sin
perjuicio de que para contribuir a abreviar el trámite de la sanción del
proyecto de ley solicito la inserción de mi discurso en el Diario de Sesiones,
quiero formular algunos comentarios.
Debemos tener en cuenta la tremenda
carga de morbilidad y mortalidad que sufren las mujeres a causa de su papel en
la reproducción, que se incrementa por la inequidad social. Por eso, la
verdadera sustancia de la iniciativa en tratamiento está dada por el respeto a
la equidad, la autonomía de la persona y la libertad individual en la toma de
decisiones cuyas consecuencias sólo afectan al sujeto que las adopta sin
ofender la moral o el orden público, ni perjudicar a terceros.
Es nuestra obligación legislar, pero
la ley que habremos de sancionar sólo tendrá sentido si la Nación se compromete
efectivamente en la implementación de una política de Estado, priorizando y
aportando los recursos necesarios para su efectiva concreción. (Aplausos.)
Sra. Presidenta (Vaca
Narvaja).- Tiene la palabra el señor
diputado por San Luis.
Sr. Lusquiños.- Señora presidenta:
compartiré el uso de la palabra con el señor diputado Alvarez. Intentaré ser
muy breve y respetuoso en un tema que es espinoso y polémico. Voy a formular
algunos interrogantes respecto no de lo que dice el proyecto –pues eso fue
minuciosamente detallado por el señor diputado Sylvestre Begnis‑ sino de
lo que no dice.
¿Cuál es el objetivo de esta
iniciativa sobre esterilización voluntaria? ¿A qué población apunta?
Literalmente y en forma taxativa el proyecto dice que apunta a la población
universal, es decir, a todos. Sin embargo, en la Cámara tenemos una compulsión
bastante extraña, pues siempre tratamos en primer término temas que deberían
ser considerados con posterioridad a otros. Así sucede, por ejemplo, en el
campo educativo: consideramos iniciativas parciales y en realidad deberíamos
tratar un proyecto de ley integral de educación, como el que está promoviendo
el propio Poder Ejecutivo.
En relación con el tema que nos ocupa
ocurre lo mismo. ¿Qué debemos hacer en primer lugar? ¿Legislar acerca de una
nueva herramienta, como en este caso, conflictiva y dura, que sabemos es
irreversible e implica una toma de decisión definitiva de parte no sólo de
aquel que va a someterse a esa práctica sino también de su pareja, de su propia
familia? Además, se trata de una ley que está enmarcada dentro de un término
también conflictivo; me refiero a “planificación familiar”.
Pregunto nuevamente: ¿cuál es el
objetivo de la ley? ¿A qué población está dirigida? ¿Apunta a los sectores de
bajos recursos para que puedan acceder con derecho y libertad a la gratuidad de
un servicio? Aunque suene feo, voy a decirlo con todas las letras: ¿acaso está
dirigida a los cabecitas negras? Si apunta a los sectores más humildes y más
desprotegidos de la sociedad, también estamos
hablando de los
sectores con menor nivel educativo y menores posibilidades de acceso a la
educación.
- Manifestaciones en las galerías.
Sr. Lusquiños.- Entonces me parece que
debemos ser muy cuidadosos en este tema.
La cuestión vinculada con la ligadura
de trompas por problemas médicos ha sido contemplada en la medicina actual.
Cuenta con un problema que la sanción de este proyecto de ley posibilitaría
solucionar: la agilización de los trámites necesarios para que todo eso sea
posible. Siempre debemos recordar que estamos frente a una situación donde
quien define aceptar esta intervención quirúrgica debe saber que es
absolutamente irreversible.
Como saben los señores diputados, el
universo está en expansión. Como partes del universo el hombre y la
civilización humana también están en expansión. Aprobar la utilización de una
herramienta que no sabemos cómo va a ser usada, tanto por parte del personal
médico como de la ciudadanía desinformada y no educada en esta cuestión, me
parece que no favorece la posibilidad de expansión del hombre en el universo ni
del universo mismo.
Justamente, la cultura en el hombre
reemplaza el instinto de autoconservación de la especie. Entonces, ¿a qué
cultura nos estamos refiriendo? ¿A qué libertad? Creo que el tema es sumamente
delicado. Cuando nos referimos a la vasectomía, debemos observar que si está
dirigida a los sectores más desprotegidos de la sociedad y con menos cultura,
nos daremos cuenta de que estamos hablando del famoso “macho argentino”. El
“macho argentino”, en la cultura popular, está unido fuertemente a la
virilidad, y ésta a la fertilidad.
Es muy difícil explicar esto en
términos lo suficientemente sencillos para que sean trasladados a la ciudadana
que debe tomar esta decisión. Además, existe una cuestión que explicaba muy
bien el señor diputado Acuña Kunz: cuando favorecemos la utilización de este
tipo de herramientas, estamos permitiendo que enfermedades infecto- contagiosas
se propaguen, seguramente en forma indiscriminada.
- Manifestaciones en las galerías.
Sr. Presidenta (Vaca
Narvaja).- La Presidencia ruega al público asistente que guarde silencio y respete
al orador.
Continúa en el uso de la
palabra el señor diputado por San Luis.
Sr. Lusquiños.- Señora presidenta: es tan delicado el tema que si extrapolamos
algunos artículos de una antigua ley, nos vamos a dar cuenta de algo que nos va
a llamar la atención. Aclaro que efectuaré una comparación con una legislación
altamente odiosa. Hay un artículo que dispone que tiene derecho a presentar la
solicitud de esterilización todo aquél que ha de ser esterilizado; otro
determina que a la solicitud debe adjuntarse el certificado extendido por un
médico, reconociendo que el individuo a esterilizar ha sido esclarecido acerca
de la esencia y de las consecuencias de la esterilización; por último, otro
establece que la solicitud puede ser retirada. Estas disposiciones forman parte
de una ley de 1993 firmada por el señor Adolfo Hitler.
Ha quedado en claro que
esos artículos han sido extrapolados de una ley que nada tiene que ver con la
esterilización voluntaria, aunque sí se los incluye en el marco de una serie de
enfermedades.
Poniendo los caballos
delante del carro, debemos discutir a qué estamos apuntando con todo esto. Por
eso aclaro: las causas de atraso y de decadencia estructural de la Argentina
tienen relación con la pobreza y con la falta de educación de nuestro pueblo.
El trabajo infantil alcanza a un
millón y medio de chicos. ¿Se quiere contar con una herramienta para solucionar
este problema por otras vías? Lo que debe resolverse es el problema económico
de nuestros niños, de nuestras familias y el futuro de todos los argentinos.
Esto es lo que hay que solucionar. El
trabajo infantil en Brasil alcanza a dos millones y medio de chicos sobre una
población de ciento setenta millones. En la Argentina abarca al 20 por ciento
de la población total.
Esto debería avergonzarnos y
obligarnos a tratar los temas correspondientes, y no el que estamos
considerando, que podría ser importante en otro estadío de nuestra sociedad.
Así adelanto mi voto por la negativa,
tanto en general como en particular.
Sra. Presidenta (Vaca
Narvaja).- Tiene la palabra el señor
diputado por La Rioja.
Sr. Santander.- Señora presidenta: quiero agradecer a mi
bloque por haberme otorgado la tremenda -y al mismo tiempo satisfactoria-
responsabilidad de expresar lo que humildemente creo que piensa un vasto sector
de la sociedad.
Como cirujano considero que este tema
presenta múltiples vías de abordaje. Se lo puede hacer desde la fe, la familia,
la pareja, la salud, la medicina, la doctrina social de la iglesia, la doctrina
justicialista, la filosofía y la demografía.
Como dijo el señor diputado
preopinante, es un tema espinoso que presenta múltiples criterios. Decir que
esta iniciativa aparece como una tormenta en un cielo despejado y transparente
implica no faltar a la verdad.
Señalar que esta cuestión no está en
la agenda de nuestra gente o de nuestro pueblo –como decimos los peronistas‑
también es decir la verdad.
Debo expresar que aquí hubo un
fracaso, del que debemos hacernos cargo. Aquí fracasó la ley de salud y
procreación responsable, que se reglamentó hace algunos años.
Señalo esto porque el articulado de la
ley especifica cuáles son los métodos,
estableciendo que los centros de salud y los hospitales deberán explicarlos,
siempre y cuando no lleven a la esterilización permanente. Como notarán,
utiliza el vocablo permanente, pero no alude a irreversibilidad.
Entonces, la poca capacidad para
trasladar estos conceptos a la educación sexual no la podemos venir
ahora a reparar,
y por más que le duela a mi compañero vicepresidente de la Comisión de Salud,
he utilizado la expresión castración porque se trata de un método castrativo.
Al mismo tiempo le digo que en esto no hay que ponerse colorado y hay que decir
la verdad.
Este método, el de la ligadura de
trompas, en cualquiera de las vertientes y de las técnicas que se utilicen, es
esterilizante, y la vasectomía para el hombre también.
Por otra parte, se dice que esto es
reversible. Les podría decir que es reversible cuando primero se hizo la ligadura
en un alto centro médico, con una técnica que prevea esta situación, y aun en
los mejores centros de salud –les pido que ahora que tenemos la tecnología a la
mano bajen la información desde Internet‑ no supera en ninguna
estadística el 30 por ciento de positivismo para darse luego la implantación de
un embarazo.
Una cosa es dar permeabilidad, hacer
la retunelización, y otra cosa es que esto sea efectivo para que luego sea
procreativo y el aparato reproductor vuelva a su función natural.
Hay una cosa que no dicen: esta
técnica moderna no la va a utilizar el hospital público, porque no tiene el
dinero y porque es costosa, pues hay que contar con un video laparoscopio.
Además, utilizar los óxidos que se necesitan para inflamar y distender el abdomen
producen grandes laceraciones, y cuando se efectúan los cortes, se cortan
también ramas del sistema nervioso.
Una de las funciones de las trompas,
que no se explicitan aquí, es que tienen la forma y hacen lo mismo que un
reptil o una lombriz para poder trasladar al espermatozoide o para llevar al
óvulo en su vuelta o en su ida hacia el útero.
En esto hay que ser claro y decir
también que al cortarse esta fibra nerviosa esa función fundamental no va a ser
posible.
Hay que decir también que es como querer
obstruir a la naturaleza. La viejita del barrio dice que esto es contra natura,
que es como pretender obstruir y ponerle piedras al cauce de los ríos de
montaña.
Fíjense la sabiduría de esa comparació
y qué fuerza tienen las ganas de engendrar que cada doscientos casos
seccionados hay uno que busca la forma de unirse en la vida con el
espermatozoide y el óvulo para formar el huevo. ¿Pero saben dónde lo hacen? En
la cavidad abdominal, fuera de la trompa y fuera del útero. Y mejor que estemos
cerca de un centro quirúrgico, porque de lo contrario no hay tutía, y el
paciente se muere de hemorragia.
Reitero que sobre doscientos, a uno le
pasa esto, y eso sí está perfectamente tabulado, con métodos serios y
responsables, como se hace la tabulación quirúrgica. Debo decir que coincido
con la mayor parte de las apreciaciones que expuso el señor diputado Acuña
Kunz, pero aclaro que lo hizo en una especie de contrasentido.
Resulta que el señor diputado va a
votar a favor, pero ha expuesto todos
los problemas que tiene la cuestión dentro de un sinceramiento médico y ético.
Quiere decir que si tuviera una sola línea de pensamiento, lo que ha dicho
motivaría votar en contra de esta ley. Por eso señalo la cantidad de puntos de
vista que existen para dualizar la cuestión.
En otro orden de cosas, he escuchado
decir también al presidente de la comisión que este es un procedimiento de bajo
costo. Es cierto: es el procedimiento anticonceptivo o esterilizante de más
bajo costo. Dice bien: autorizamos a seccionar en forma gratuita a todos los
sistemas de salud pública, prepagas, obras sociales, pero lo que no dice es que
si fuera un método reversible tendría que agregar también que si el paciente se
arrepiente, la
obra social o el
Estado deberá pagar esa intervención quirúrgica que está solicitando esa joven
o ese joven.
¿Qué ocurre si la persona se
arrepiente? Esto lo planteó el señor diputado Acuña Kunz porque seguramente a
él le llegó la inquietud. Tengamos en cuenta la posibilidad de que alguien se
arrepienta porque ha formado una pareja y quiera tener un hijo o porque se ha
separado, tiene un hijo de la familia anterior y desea tener otro como fruto de
este nuevo amor, y ha considerado la alternativa de que esto pudiera llegar a
ser reversible.
En la Argentina los éxitos de
embarazos de alta complejidad no superan el 10 por ciento. Son pocos los
centros que están preparados con aparatos y tecnología de microcirugía. La
mayoría de nuestros microcirujanos han sido preparados para hacer amputaciones
y brindar un mejor funcionamiento a los órganos sanos que accidentalmente han
sido puestos en peligro, pero no para intervenir órganos sanos, pues ello
implicaría una injuria tanto para la medicina como para los propios médicos.
En relación con el costo de esta
intervención, según averigüé en los Estados Unidos, el monto asciende a veinte
mil dólares en los centros que no son de alta complejidad. Además, ninguno de
ellos asegura un éxito superior al 40 por ciento en este tipo de operaciones;
recordemos que estamos hablando de hospitales de alta jerarquía.
- Manifestaciones en las galerías.
Sr. Santander.- Sé que causa muchas molestias encontrar
verdades. No tengo la verdad absoluta sino la que me han dado los conocimientos
por haber ocupado, gracias al pueblo, muchos cargos vinculados con el área de
salud. Aclaro que además de ser cirujano incursioné muchísimo en temas
sanitarios.
- Manifestaciones en las galerías.
Sr. Santander.- No me molesta que silben ya que me encanta el
fútbol; tampoco soy un retrógrado. He ido preso por integrar el sistema
nacional de salud y el sistema provincial de salud de mi jurisdicción. Quiero
que entiendan que soy una persona coherente que siempre he pensado lo mismo.
Este es un tema que he defendido siempre; lo hice en 1973 y también al final de
la década del 60 cuando funcionaba el plan Mc Namara y existía el informe
Kissinger.
Este es un método de planificación
familiar. Esta norma –y lo digo con toda humildad‑ tiene mucho de autoritaria
y de soberbia...
- Manifestaciones en las galerías.
Sr. Santander.- ...tiene escasa jerarquía legislativa, y ha
dejado a los médicos indefensos, pues no se ha consultado a ninguna academia
profesional. Lo que se incorpora aquí como consentimiento de la persona que va
a someterse a esta injuria quirúrgica no constituye ningún método que vaya a
debilitar la carga de la Justicia, que es muy precisa respecto de algunas
reglamentaciones, pues determina que el
el médico que
llegue a amputar un órgano de la reproducción tiene entre tres y diez años de
prisión, y esto no se modifica.
En lo atinente a las cuestiones
vinculadas con el Código Penal, como no soy abogado me remitiré a citar las
expresiones de estudiosos que están en la consideración actual de la sociedad y
del gobierno. El doctor Eugenio Raúl Zaffaroni, miembro de la Corte Suprema de
Justicia, respecto de las ligaduras de trompas en su artículo “La Cuestión a la
Luz del Derecho Penal Argentino”, distingue entre las intervenciones
quirúrgicas con o sin fines terapéuticos. Respecto de las primeras dice lo
siguiente: “El médico lo hace porque así se lo indican las reglas de su arte
para salvar una vida, conservar o reparar la salud, y eso lo hace conforme a
las reglas del arte, en consecuencia fuera de la prohibición típica, aun cuando
no logre la finalidad terapéutica que se propuso. Con lo cual, la conducta del
médico resultaría atípica, es decir, no existe tipicidad de lesiones cuando el
profesional realiza una ligadura tubaria con indicación médica y consentimiento
informado del paciente.
“Nuestro Código Penal sanciona el
delito de lesiones, ya sean dolosas o culposas, causadas en el cuerpo o la
salud.”
Más adelante prosigue: “En relación a
la cuestión del consentimiento de la víctima, más allá de la discusión
doctrinaria en cuanto a si excluye la tipicidad o la antijuridicidad, en
nuestro país la esterilización (ligadura de trompas incluida) es considerada
lesión gravísima, un ataque a la integridad física de la persona humana, y no
puede hacerse ni aún con el consentimiento de la mujer. Sólo está contemplada,
como vimos, si existe indicación médica.”
En el “Tratado de Derecho Penal”, tomo
III, página 54, Zaffaroni expresa: “Cuando se requiere una intervención médica
quirúrgica terapéutica se presupone que hay un daño en el cuerpo o en la salud,
o por lo menos una amenaza de daño que la intervención tiende a neutralizar.
“La ligadura se realiza previa
prescripción médica y con fines terapéuticos, en casos en los cuales un nuevo
embarazo (con alto grado de probabilidad de producirse, ya sea debido al
contexto social en el cual se llevan a cabo las relaciones sexuales de la
paciente y/o al fracaso de anteriores métodos anticonceptivos) pondría en serio
peligro la salud de la paciente y de sus hijos.”
La denominada teoría del
consentimiento informado parte de la premisa de que una adecuada información
posibilita la elección del paciente. Sin embargo, la información no garantiza
una adecuada comprensión ni la toma de decisiones racionales. Ello lleva a
sostener que el consentimiento del paciente se encuentra sumamente
relativizado, y por ende, su eficacia jurídica muy limitada, en especial cuando
se lo desea imponer como eximente de una eventual responsabilidad.
Sra.
Presidenta (Vaca Narvaja).- La Presidencia solicita al señor diputado que redondee su
exposición.
Sr. Santander.- Ya termino, señora presidenta. (Aplausos
en las galerías.)
Estas situaciones que acabo de
mencionar no impiden juicios por mala praxis. El hecho de no informar a
su pareja sin distinción de sexo, es también motivo de judicialización y de divorcio.
Esta iniciativa es muy autoritaria y
mezquina, porque uno, que ha contraído matrimonio civil y católico, acepta los
beneficios que de él derivan y también los correspondientes deberes y derechos.
A nosotros, los católicos, se nos prohíben esas prácticas porque son métodos
esterilizantes.
Voy a citar palabras vertidas por
alguien a quien considero uno de los mejores sanitaristas del país en la
actualidad, un hombre responsable, preocupado y ocupado por la salud, un
educador que hoy cumple funciones en el Poder Ejecutivo nacional como uno de
los mejores ministros de la Presidencia del doctor Néstor Kirchner. Me refiero
al ministro de Salud y Ambiente, doctor Ginés González García, quien en un
programa emitido por Radio Mitre el 13 de febrero del corriente año se expresó
en el siguiente sentido. El periodista le pregunta: “¿Usted estaría de acuerdo
en que en algunos casos muy especiales, y si la mujer lo desea, sea informada
de las ligaduras de trompas?” Ginés González García entonces contesta: “Hay
algunas provincias que ya lo hacen. Eso pasa en varias provincias patagónicas.
Hay provincias que en algún punto tienen un pensamiento menos rígido. Pasa en
Río Negro, en Neuquén, en Chubut, en Santa Cruz. Algunas otras provincias del
norte, que tienen otra cultura, son más antiguas. Lo que no me gusta de las
ligaduras es que es irreversible. No me gusta porque la mujer puede cambiar de
opinión y es demasiado tarde. Creo que hay otros procedimientos que son
seguros, no son traumáticos y además son reversibles. Esa es mi opinión.” Y mi
opinión como justicialista es que Perón y Eva Perón al plantearnos su doctrina
vinieron a levantar desde lo más profundo de nuestra tierra a los más humildes,
a los más pobres, y a decirnos que la pobreza se combate con cientos de
escuelas y de hospitales y con miles de trabajos y de fábricas. Esa es la
forma: con trabajo, con educación, con fe y con esperanza. Debemos dar las
gracias a la vida y a todos los hijos que puedan engendrar nuestras mujeres sin
distinción de clase. (Aplausos.)
Sra. Presidenta (Vaca
Narvaja).- Tiene la palabra el señor
diputado por la Capital.
Sr. Vanossi.- Señora presidenta: voy a compartir mi tiempo
con la señora diputada Jerez, quien ha trabajado intensamente en la comisión
sobre el particular, de modo que
trataré de ser lo más breve posible.
Nosotros hubiéramos deseado asistir a
esta sesión luego de un tratamiento que cubriera todas las facetas que en las
diversas comisiones merece la significación especialísima, fundamental, del
tema que estamos tratando hoy. No vemos por qué hay un apremio tan urgente de
que en el día de la fecha se tenga que finiquitar esta cuestión
cuando a asuntos
de equivalente importancia, como el del divorcio –por poner un solo ejemplo‑,
se les dedicó toda la extensión e intensidad que merecía ese instituto, que
venía a modificar la legislación de fondo de nuestro país.
También lamentamos que no podamos
tener a la vista un dictamen de la Comisión de Legislación General, porque aquí
están en juego relaciones matrimoniales y de pareja, relaciones entre padres e
hijos y los roles de la familia. Todos estos temas conciernen a la legislación
civil y, por eso, hubieran merecido un dictamen de la comisión a la que por su
incumbencia se destinan estas cuestiones. También hubiera sido bueno conocer la
opinión de la Comisión de Legislación Penal.
Una fotografía de la realidad
sociocultural del país indica a las claras que hay muchas falencias que hacen
necesario obrar con sumo cuidado en torno a este tipo de innovaciones, a las
que no nos oponemos dogmáticamente, sino que simplemente llamamos la atención
sobre la forma en que hay que encararlas.
Hay falencias en un porcentaje
demasiado elevado, que por la crisis son exhibidas por las familias. También
hay falencias en lo que imparte la educación pública, que –recordemos- es
sostenida con los aportes presupuestarios. Asimismo, se registra cierta
insuficiencia –no vacilo en decirlo‑ en el espacio y en la atención que
le dedican a este tema los medios de prensa y de comunicación. Si ellos se
hubieran ocupado de esto se podría haber generalizado el debate con la
participación de todas las organizaciones no gubernamentales, de las academias
nacionales y de las facultades que han tenido y siguen teniendo algo que decir
porque les concierne esta cuestión.
- Ocupa la
Presidencia el señor presidente de la Honorable Cámara, doctor Alberto Edgardo
Balestrini.
Sr. Vanossi.- Señora presidenta: también hubiera sido bueno... Perdón, señor
presidente, se ha producido el cambio; esto es producto de la transversalidad.
Sr.
Presidente (Balestrini).- La transversalidad es buena, pero no esa justamente, señor
diputado. (Risas.)
Sr. Vanossi.- Nunca hay que perder el sentido del humor,
señor presidente. Chesterton decía que la ironía era pagana pero que el humor
era una cuestión de convicción.
El tema de la objeción de conciencia
también merecía un análisis más fino, porque hay muchos bemoles de por medio.
No se trata solamente de la objeción de conciencia de las parejas o de las
personas involucradas en esto, sino también de la de los profesionales y de los
prestadores de servicios médicos y asistenciales.
Además, la objeción de conciencia
tiene rango constitucional, ya que figura en todos los tratados a los que les
hemos dado esa jerarquía por medio del inciso 22) del artículo 75 de la
Constitución Nacional. La Corte Suprema, en un dictamen enviado a esta Cámara
que obra en las comisiones que han podido expedirse al respecto, recuerda un
fallo que figura en el tomo 312 que señala que la disyuntiva de seguir los
dictados de las creencias y de la conciencia, o renunciar a ellos y obrar en su
contra, es cosa grave.
La Corte también se refiere a ese
derecho al señalar que nadie debe ser forzado a contrariar las propias
convicciones morales y científicas ejecutando o haciendo ejecutar actos
incompatibles con ellas. Básicamente está haciendo mención a la posibilidad de
negarse a observar determinadas conductas cuando ellas violentan la propia
conciencia.
Últimamente la aplicación del artículo
113 del reglamento interno ha dejado de ser la regla para convertirse en una
excepción. No quiero introducir en este momento una cuestión reglamentaria,
pero sí deseo refrescar la memoria sobre la necesidad que tenemos de volver a
la regla y dejar de lado la excepción. Los siete días que
ese bendito artículo 113 concede a los diputados no integrantes de
las comisiones intervinientes para expresar sus observaciones podrían haberse
respetado y cumplido. Lamento que no haya sido así, porque esperar hasta el 6
de julio, que es el plazo que corresponde según el artículo 113, no cambia la
historia ni la fotografía sociocultural del país ni cambia el destino de los
seres humanos que, con todo respeto, puedan estar involucrados en estas
situaciones y necesitar o no de esta norma. Entiendo que esta última tendría
una base de legitimidad mucho mayor que la que tiene una ley que no ha sido lo
suficientemente debatida.
Ante la pregunta de por qué el
apremio, de buena fe muchas personas me dijeron: “Bueno, hay que hacerlo”, y yo
creo que efectivamente hay que hacerlo. En psicología eso está estudiado y se
llama síndrome de ansiedad, que se grafica o expresa de la siguiente manera:
“No sé lo que quiero, pero lo quiero ya.” Yo sé que muchos saben lo que
quieren, pero no hay por qué imponerlo ya, si con apenas quince días más se
aplica el reglamento y podemos escuchar muchas otras opiniones.
Por eso, señor presidente, los bloques
que componen el Interbloque han decidido dejar en libertad de conciencia a cada
uno de sus miembros para que emitan su voto de acuerdo con su propia conciencia
y las razones que los animan. Esta va a ser nuestra actitud, y por supuesto que
nos reservamos para la oportunidad en que podamos hacer uso de la palabra como
legisladores, no ya en representación del interbloque o de los bloques.
Sr.
Presidente (Balestrini).- Tiene la palabra la
señora diputada por Tucumán.
Sra. Jerez.- Señor presidente: quienes me han precedido en
el uso de la palabra se han expresado con una gran sapiencia, tanto el señor
diputado Santander con sus conocimientos médicos como el doctor Vanossi desde
el punto de vista jurídico. Yo vengo de las filas de la docencia y puedo hablar
‑desde mi conocimiento‑ de los niños, de los adolescentes y de los
adultos porque me desempeñé en todos esos ámbitos. En este sentido, he
trabajando socialmente en los barrios marginales, conociendo y descubriendo las
virtudes y los valores morales de esas personas, sus ilusiones, sus esperanzas
y sus desesperanzas, tanto de los hombres como de las mujeres.
Desde ese punto de vista y ahora como
legisladora he tratado de informarme responsablemente para poder fundamentar mi
disidencia total a este proyecto de ley. En primer lugar, esta iniciativa viola
el artículo 91 del Código Penal, que dice: “Se impondrá reclusión o prisión de
tres a diez años, si la lesión produjere una enfermedad mental o corporal,
cierta o probablemente incurable, la inutilidad permanente para el trabajo, la
pérdida de un sentido, de un órgano, de un miembro, del uso de un órgano o miembro,
de la palabra o de la capacidad de engendrar o concebir”.
Por supuesto que la norma se basa en
la reversibilidad, pero ésta tiene sus bemoles. Sabemos que hasta hace un
tiempo estos métodos eran considerados irreversibles. Ahora hay estudios que
demuestran su reversibilidad, pero con muchos matices. En primer lugar, es
necesario aclarar que cuando hablan de reversibilidad se refieren a desligar
las trompas o a la recanalización de los conductos deferentes, pero no a la
posibilidad de volver a concebir. Además, se debe dejar constancia de que en
ambos casos es mucho más difícil, riesgoso y costoso revertir el método que lo
que pudo haber sido su aplicación.
También hay que tener en cuenta que la
probabilidad de éxito es mucho menor cuanto más tiempo pase entre una decisión
y la otra. Estas intervenciones están claramente pensadas desde su eficacia y
no desde su posible reversibilidad.
Veamos en detalle algo más sobre el
tema a partir de un artículo titulado “Consideraciones sobre la llamada
contracepción
quirúrgica” del profesor doctor Fernando Saraví.
En cuanto a la vasectomía, dice que en
las publicaciones oficiales estadounidenses puede leerse acerca de la seguridad
de este procedimiento. Sobre su principal ventaja, que es su permanencia, también se sostiene que es su
principal desventaja. Si bien el procedimiento es simple, su reversión es
difícil, costosa y a menudo infructuosa.
Por todas estas razones, los doctores
aconsejan que solamente se sometan a una vasectomía los hombres que estén
preparados para aceptar el hecho de que ya no van a ser capaces de engendrar un
niño.
En cuanto a la ligadura de trompas,
como ocurre con la vasectomía, las intervenciones que se realizan para la
esterilización no están concebidas para ser reversibles. En general, los
métodos esterilizantes más eficaces son asimismo los que tienen menor
probabilidad de ser revertidos en caso de que la persona desee recuperar su
fertilidad.
Cuando es factible, la recanalización
puede realizarse mediante técnicas convencionales o microquirúrgicas. Estas
últimas brindan mejores resultados. Incluso, cuando se logra la reconstrucción
quirúrgica, no está garantizado que pueda lograrse un embarazo en término. En
algunas series publicadas se ha hallado una frecuencia de embarazos ectópicos,
luego de la recanalización, del 7 por ciento.
Luego viene el tema del
arrepentimiento, que no es menos importante. Los estudios muestran que las
mujeres que han sido esterilizadas más jóvenes tienen mayor probabilidad de arrepentirse.
En un estudio de más de 11 mil mujeres, el 40 por ciento tenían hasta 24 años
al momento de ser esterilizadas y solicitaron información sobre procedimientos
de reversión.
En otro estudio se observó que más del
20 por ciento de las mujeres eran menores de 30 años al momento de operarse y
expresaron arrepentimiento.
La causa más frecuente del
arrepentimiento es la constitución de una nueva pareja o el deseo de tener
hijos con una nueva unión. No obstante, solamente el 1,1 por ciento de estas
mujeres obtuvo la reconstrucción quirúrgica deseada. En Canadá se observó un
porcentaje superior, de 1,8 por ciento.
Si se tiene en cuenta que la
reconstrucción quirúrgica permite completar un embarazo en aproximadamente la
mitad de los casos, es obvio que estos procedimientos deben en principio
considerarse irreversibles. Apenas una de cada cien mujeres que se arrepienten,
podrá tener su bebé.
La tasa de arrepentimiento no es menos
frecuente cuando el matrimonio se decide por una vasectomía. Esto es lo que sostiene
el doctor Saraví.
Si estos procedimientos no son
reversibles en algún punto, el párrafo que se pretende agregar en el artículo
8° caería en una incoherencia con un inciso de la ley de salud sexual que dice
que el método anticonceptivo debe ser reversible y transitorio.
Adicionalmente, dado que los recursos
humanos e infraestructurales de los hospitales públicos son muy limitados,
sería muy sensato estimar los recursos que exigiría la anticoncepción
quirúrgica electiva de personas sin patologías orgánicas, a expensas de la
atención de otros pacientes con indicaciones quirúrgicas precisas y muy
urgentes.
Curiosa medida se pretende tomar
cuando el
sistema de salud
aún no ha conseguido proveer de insumos básicos a sus establecimientos y
todavía no llega a entregar medicamentos sin costo para combatir ciertas
enfermedades crónicas o terminales. ¿Llegará la tecnología precisa a los
hospitales públicos no sólo para realizar estas intervenciones sino también
para revertirlas?
Un hecho importante a considerar
especialmente por parte de quienes promueven la anticoncepción quirúrgica como
forma de proteger a las mujeres, es que a menudo la intervención surge de una
imposición abusiva de parte de su pareja y no constituye un acto de libre
decisión. Un estudio reciente demuestra que la solicitud de reconstrucción –es
decir, el arrepentimiento‑ luego de una ligadura tubaria es nueve veces
más probable en mujeres que fueron presionadas por su pareja para realizar la
intervención anticonceptiva.
Algunos plantean esta iniciativa como
un complemento, o en todo caso, un mejoramiento de la ley 25.673 de creación
del Programa Nacional de Salud Sexual y Procreación Responsable. En realidad,
pareciera que este proyecto intentara salvar el fracaso de ese programa. ¿Cuál
será la próxima ley que intente avanzar sobre estos temas?
Uno de los argumentos que se utiliza
se funda en el hecho de que ya existen intervenciones quirúrgicas de
anticoncepción pero sólo en centros privados, para personas de mayores
recursos, y que en consecuencia mediante esta ley se busca que todas las
personas puedan acceder a tales intervenciones.
Si sabemos que se trata de una
práctica ilegal, ¿no debiéramos preguntarnos en primer término por qué razón no
se sanciona a quienes realizan tales prácticas, en vez de legalizar lo ilegal?
Escuché decir, cuando se habla en
torno de este proyecto, que legislamos para la mujer que tiene doce hijos y es
violada por su marido golpeador. En la iniciativa ese punto no aparece muy
claramente porque cualquier persona mayor de 21 años, sin hijos, puede
solicitar la intervención, aun sin indicación terapéutica, por la razón que
fuere. Quizá por estar atravesando una crisis emocional puede recurrir a la
anticoncepción quirúrgica. Se argumenta retóricamente desde las excepciones y
se legisla para la generalidad.
Muchos señores diputados han
justificado este proyecto desde la equidad social y la igualdad de
oportunidades. Al respecto quiero decir varias cosas. Esta bandera de la opción
por los pobres, que suelen enarbolar algunos, a veces esconde una solución
solapada: disminuir la pobreza reduciendo a los pobres, aplicando una política
antinatalista focalizada, siempre solventada por solícitos y solidarios
organismos de préstamo internacionales.
Pareciera
que para que haya menos pobres vamos a hacer que nazcan menos niños en vez de
generar las condiciones para que puedan vivir dignamente incluso los que ya
nacieron.
El nacimiento de los pobres es
percibido como un gasto del Estado. ¿Será acaso una forma de que bajen las
estadísticas de la cantidad de personas que se encuentran por debajo de la
línea de la pobreza y la indigencia? Se presenta esta ley mientras sigue
aumentando la brecha entre ricos y pobres, llegando a récords históricos.
Atacamos los efectos pero no las verdaderas causas.
En este momento todavía hay
desigualdad de oportunidades en cuanto a alimentación, vivienda, trabajo,
educación, etcétera, y tal desigualdad se arrastrará hasta la libertad de
elegir y decidir realmente sobre la base de la comprensión y la información
ciertas, teniendo en cuenta la complejidad del tema.
La posibilidad de que estos
procedimientos se compliquen o fracasen, sumada al hecho de que una proporción
apreciable de personas esterilizadas se arrepienten, obliga a reflexionar
acerca de las consecuencias de autorizar tales procedimientos sin indicación
médica precisa.
De
ponerse en vigencia el proyecto de ley que se pretende sancionar, es razonable
esperar cierto número de demandas judiciales por complicaciones, fracasos o
reintervenciones quirúrgicas, por las que deberá responder el Estado, además de
los profesionales involucrados.
Quisiera
dejar en claro que el punto en discusión no tiene relación con la
esterilización terapéutica, ya que la lógica en el ejercicio de la medicina
indica que se puede intervenir sin cuestionamientos éticos ni legales.
El problema reside en el hecho
de que se pretende realizar esta práctica quirúrgica sin que existan
indicaciones médicas que la justifiquen.
¿Es
posible la ausencia de una indicación médica? ¿Hasta qué punto resulta
obligatorio para el sistema de salud efectuar una práctica quirúrgica que no
responda a indicación médica alguna, sino a una decisión unilateral de la
persona?
Asimismo,
resulta relevante el parecer médico-científico respecto de las implicancias de
este tipo de operaciones en cada persona en particular.
Por
otra parte, el texto de la futura norma es incongruente con los fundamentos del
matrimonio civil: la falta de consentimiento del cónyuge para la realización de
este tipo de intervención quirúrgica.
La
procreación siempre ha sido reconocida como uno de los objetivos del contrato
matrimonial. En la sociedad conyugal ambos cónyuges son socios, y ninguno tiene
preeminencia sobre el otro en la toma de decisiones que afecten a dicha
sociedad. En este contexto, la decisión unilateral de uno de los cónyuges, sin
el conocimiento del otro sobre la posibilidad de procrear, deriva en un
ocultamiento, configurando una falta grave, dando lugar al otro cónyuge a
pensar que existen injurias graves en los términos previstos por el inciso 4)
del artículo 202 del Código Civil de la Nación.
- Manifestaciones
en las galerías.
Sr. Presidente (Balestrini).- La Presidencia solicita al
público presente que haga silencio. De lo contrario, se procederá a desalojar
las galerías.
A
su vez, solicito a la señora diputada que vaya rendondeando su exposición
porque ha concluido su tiempo.
- Aplausos y manifestaciones en las
galerías.
Sr. Presidente (Balestrini).- Continúa en el uso de la palabra la
señora diputada por Tucumán.
Sra. Jerez.- Señor presidente: me parece inapropiado que un proyecto de este
tenor no incluya la posibilidad de una consulta a un equipo interdisciplinario.
Al respecto debo decir que existen varios proyectos de ley que podríamos
sancionar a favor de las mujeres pobres, pero respetando su dignidad y su
decisión particular. Se ha dicho que se trata de un proyecto de ley de
inclusión social, pensado para los pobres. Entonces, debería quedar bien en
claro que la cobertura se refiere tanto a la intervención contraconceptiva,
como a su reversión. El proyecto de ley en consideración no dice absolutamente
nada. ¿Está pensado realmente para que exista una igualdad de oportunidades?
Como
se ha agotado mi tiempo, voy a solicitar la inserción en el Diario de Sesiones
de una serie de documentos científicos que servirán como conclusión de mi
exposición. (Aplausos.)
Sr. Presidente (Balestrini).- Tiene la palabra la señora diputada
por Buenos Aires.
Sra. Mansur.- Señor presidente: según publicaciones de la
ciencia médica, la esterilización anticonceptiva es la mutilación del propio
cuerpo mediante la destrucción deliberada de una importantísima facultad
natural: la fertilidad.
La ligadura de trompas puede estar
indicada en mujeres adultas que estén seguras de que desean evitar embarazos
futuros. No se aconseja esta intervención para un proceso que desee revertirse
en el futuro por considerárselo temporal.
Aun así, se ha asegurado aquí que esta
intervención quirúrgica vinculada con la ligadura de las trompas puede
revertirse. ¿Por qué no se incluyó esta indicación en el proyecto de ley?
Debemos dejar en claro que la segunda operación es más compleja, más costosa y
menos exitosa, como ha dicho el señor diputado Santander.
Las estadísticas nos hablan de
arrepentimientos, como ya se ha manifestado en este recinto. Hay mujeres que
toman la decisión de llevar a cabo esta intervención quirúrgica desde muy
jóvenes y cuando forman una nueva pareja desean tener un hijo, pero ya no
pueden.
¿Dónde deja este proyecto la opinión
valiosa del médico? ¿Dónde deja la opinión de un psicólogo y hasta la de una
asistente social? Contamos con ellos para cualquier tema relacionado con la
salud y la vida, pero no para esto.
Con este proyecto decimos a los
médicos: “Usted no opine; abra, ligue y cierre.” Existen grupos de
interconsulta en nuestros hospitales. ¿Por qué no pueden informar las probabilidades y los riesgos a cada paciente? Parecería que en este tema no los
necesitamos.
Pasemos a las posibilidades
hospitalarias, es decir, a la realidad. En este tema no se puede guitarrear.
Nuestros centros asistenciales están desbordados de pacientes que madrugan para
conseguir un turno que les posibilite alcanzar la asistencia.
No hay camas disponibles y las
urgencias hacen que no sólo se habiliten camillas en las salas de guardias sino
también en los pasillos. Existen sobreturnos para cirugías en los quirófanos.
Si llega una urgencia, parte de los turnos de hoy pasarán a mañana; los de
mañana, a pasado mañana, y los de pasado mañana, a veces a nunca, porque muchos
pacientes no podrán concurrir porque han fallecido.
¿Podrán tener cabida quienes siendo
sanos decidan esterilizarse? La pregunta más importante que nos formulamos es
si no hay otras prioridades sin resolver en el sistema de salud. Todos conocemos las falencias del sistema
sanitario, y no las debemos silenciar.
Estas cirugías se hacen en Brasil. Se
practican inmediatamente después del parto, cuando la mujer se encuentra bajo
el stress psicológico. Muchas empresas de Brasil exigen a las mujeres la
presentación del certificado de esterilización para darles empleo. ¿Dónde está
el derecho personalísimo de la mujer, en el que creemos?
Para que sea un derecho personalísimo,
toda mujer debe estar informada a partir de una campaña que ya tendría empezar
el Estado a nivel nacional. Por todos
los medios de comunicación se debería informar sobres los aciertos y los
riesgos de todo método anticonceptivo, incluido el que estamos analizando.
Se lo debería hacer en centros
educativos, clubes, instituciones religiosas, lugares de trabajo, salas de
espera, centros de salud y, especialmente, por televisión, adaptados al público
de cada provincia y de cada lugar.
Se lo puede hacer, porque desde Jujuy
hasta Tierra del Fuego se mira el mundial de fútbol. Entonces, se podría
hablar de la salud de las mujeres y los hombres en la Argentina.
Así, al poco tiempo del médico para
asesorar se sumará el conocimiento previo del paciente. Se podrán aclarar dudas
del paciente, que no se presentaría en blanco o ignorante. El conocimiento
prevalecería en la elección, pues el paciente habría sido informado y podría tomar
una decisión autónoma y no forzada.
Agregaría, como ya dijeron otros
diputados preopinantes, que siempre hay que insistir en lo siguiente: la mujer
que no se quiere embarazar y el hombre que no va a embarazar deben protegerse
de la mayor pandemia mundial, que es el Sida.
Cuando en su momento se trató en este
recinto el proyecto de ley de donación de órganos –léase donante presunto‑
se solicitó una campaña de información a nivel nacional y se estableció una
duración de tres meses, con
material
informativo y documental que se prometió realizar. ¿Alguien vio ese material?
Pedimos ahora lo mismo. Insistimos sobre la preparación personal, la
información y la educación.
El Estado es el que tiene los medios
para hacerlo, así como el deber. Creemos en el amor del hombre y la mujer, en
la célula de la sociedad, que es la familia, y es la familia la que sigue
siendo, a pesar de todos los contratiempos, el lugar donde mejor se contiene y
se cuida la vida.
¿Cómo puede ser que no se comunique al
cónyuge o al conviviente la decisión de esta intervención? Podríamos
justificarlo en casos cuando esa comunicación corre riesgos serios, en el caso
de convivientes golpeadores, alcohólicos, droga dependientes y tantos otros.
En esos casos, ¿qué le dice el Estado
a la mujer? Yo, Estado, debiera atender al golpeador, al alcohólico, al droga
dependiente, tratarlo, pero como no lo hago o soy ineficiente, prefiero que te
operes, así no tiene él a quién golpear o dañar.
En cuanto a que este proyecto
beneficia a los pobres para ayudarlos a tener menos hijos, traigo el caso de un
matrimonio de la zona en la que vivo. El hombre es albañil, sale muy temprano a
la mañana y regresa tarde a la noche. A veces trabaja, a veces no. Tuvieron
ocho hijos y la mujer, tan guapa, hizo lo posible y lo imposible para que en la
mesa nunca faltara el pan, ni verdura en la quinta ni alguna gallinita en el
fondo de la casa. Y así crió a los hijos, con vacunas, con guardapolvos y
libros.
Una vez un conocido del barrio abandonó
cuatro niñas, una de ellas bebé, y este humilde matrimonio no quiso que se
separaran esas hermanitas y las crió como propias, con esa pobreza y esa
generosidad. Esos chicos, hoy ya hombres, padres de familia, han heredado la
generosidad, el amor y el “todo lo puedo” de la pobreza.
El derecho a la vida es el primer
derecho humano. El Estado argentino nos debe un serio estudio demográfico. Este
enorme, querido y vasto territorio necesita más población. No porque desborden
de habitantes las villas de emergencia alrededor de las ciudades sobran
argentinos. Faltan, y el Estado es el encargado de ubicarlos mejor, dándoles
trabajo, educación, oficios, escuelas, deportes y hospitales.
En este suelo maravilloso donde hay
tanto por hacer, donde la naturaleza es tan pródiga, ¿será mejor cercenar
vientres que agregar un plato más a la mesa, un guardapolvo más y libros?
¿Cuántos seremos los argentinos en 60 o 70 años? ¿Cuántos ancianos? ¿Cuántos
niños? (Aplausos en el recinto y en las galerías.)
Sr. Presidente (Balestrini).- Tiene la palabra la señora diputada
por Buenos Aires.
Sra. Rodríguez.- Señor presidente: como en otras ocasiones ‑por
ejemplo cuando se trató la ley de consentimiento presunto para la donación de
órganos‑, en el bloque del ARI tendremos una posición de libertad de
conciencia. En este caso yo voy a plantear la posición de una cantidad de
diputados del bloque que adherimos, acompañamos y vamos a votar a favor de esta
ley, y la diputada Carrió, con quien voy a compartir mi tiempo, va a plantear
otra posición.
En realidad, el dictamen que estamos
tratando tiene por objetivo fundamental garantizar derechos de raigambre
constitucional. No es una cuestión de una mera decisión; se trata de cuestiones
que escapan a la voluntad, incluso, de quienes estamos en esta Cámara.
No me voy a referir a las dificultades
que tienen
las personas
para acceder a estas prácticas. Respecto de las desigualdades y los aspectos
médicos, hay quienes saben más que yo en esta Cámara. Simplemente me voy a
referir a las cuestiones de derecho que fundan el proyecto y a los principios
que las sustentan. Básicamente lo haré en un marco de derechos humanos y de
igualdad de género.
Decía que esta temática tiene una
clara raigambre constitucional, fundamentalmente en el artículo 19 de la
Constitución Nacional y en tratados internacionales de derechos humanos, en
particular la Convención sobre la Eliminación de Todas las Formas de
Discriminación contra la Mujer. Es una cuestión central relativa a la
construcción de ciudadanía, entendida como el acceso a ejercer derechos. En
este sentido, debemos tener en cuenta que las mujeres seguimos luchando para
continuar siendo consideradas sujetas de derechos. Se trata de una lucha que venimos
sosteniendo desde el movimiento de las mujeres; todavía falta mucho por hacer,
este es sólo un paso más.
Respecto de los principios
fundamentales, en más de una ocasión
señalé que lo que aprendí sobre autonomía fue de Carlos Nino, con quien tuve el
honor de trabajar muchos años. El elaboró un marco sobre tres principios
básicos que dan sustento y, a la vez, contenido a los derechos humanos
fundamentales. Aclaro que no los creó él; algunos vienen de larga data. En
realidad, el principio de autonomía de la persona humana puede reconocerse
directamente en la ideología kantiana. Quizás esta sea una nueva
interpretación, pero de lo que se trata aquí es que el artículo 19 de nuestra Constitución Nacional establece que las
acciones privadas de los hombres que de ningún modo ofendan al orden y a la
moral pública, ni perjudiquen a un tercero, están sólo reservadas a Dios y
exentas de la autoridad de los magistrados. Creo que nosotros, como
legisladores, no podemos interferir en estas cuestiones.
Esta norma obliga a hacer una
distinción entre aquellas acciones que impliquen un perjuicio hacia un tercero
y aquellas vinculadas con la moral intersubjetiva, estrictamente individual o
autoreferente, y las elecciones de planes de vida, ideales de excelencia humana
y modelos de virtud personal. Esas acciones autoreferentes quedan ligadas a las
decisiones de las personas, y esta es la interpretación liberal que ha dado la
Corte Suprema de Justicia en el conocido caso Poncetti de Balbín, en el cual
señala que el artículo 19 de la Constitución Nacional brinda un marco de
libertad individual a la persona, a la que el Estado no puede acceder. Este es
un tema en el que el Estado no puede avanzar. Lo que estamos buscando es que
esa persona tenga la posibilidad de elegir libremente sus planes de vida y
cuente con los medios necesarios para materializarlos, siempre y cuando no
afecte a terceros.
Me resulta particularmente peligroso
sentar el precedente de que el Estado pueda intervenir en esta esfera de la autonomía.
Entiendo que excederíamos la competencia que tenemos como representantes del
pueblo si interviniéramos en esa esfera de la autonomía de la persona.
La gente nos vota para implementar
políticas públicas, defender y garantizar derechos. ¿Por qué cualquiera de
nosotros va a saber más que una persona individual qué es lo que le conviene
para su propio plan de vida? (Aplausos en las galerías.)
Sinceramente, no siento que en lo
personal tenga más competencia que ninguna de las personas que me votaron para
saber qué es lo que tiene que hacer con su sexualidad o cómo va a elegir
decidir el número de hijos... (Aplausos en las galerías.) ...ni ninguna
otra cuestión de su vida privada. En verdad siento que no puedo tomar esa
decisión, no tengo esa competencia, nadie me votó para eso.
Considero que sentaríamos un
antecedente peligroso si invadiéramos esta esfera, si cruzáramos esa valla que
impone el artículo 19 de nuestra Constitución Nacional.
Las limitaciones de las mujeres y los
varones para acceder a estas prácticas sólo podrían justificarse en un Estado
perfeccionista, que presupone que puede decir a las personas que sabe mejor que
ellas qué les conviene, o en un Estado paternalista, que con el argumento de
proteger los derechos y ciertos bienes en realidad quita capacidad de decisión.
En rigor, con el argumento de proteger
a las mujeres para que no estén sometidas a decisiones que después no tienen
vuelta atrás, se les está impidiendo adoptar una decisión que la mayoría hace
años viene pensando y ya tiene tomada. Obviamente, la cuestión no se
circunscribe a pasar por un hospital y adoptar una decisión.
Esta visión paternalista y
perfeccionista supone que hay determinados bienes y derechos que, bajo el
pretexto de protegerlos, son indisponibles para las personas. Esto también me
parece peligroso como antecedente. Creo que en un régimen democrático y liberal
‑en el sentido norteamericano, por decirlo de alguna manera- en materia
de libertades civiles y políticas,
-aunque ahora
debería ser en términos de derechos sociales, económicos o humanos en general‑
justamente habría que ofrecerles la libertad de ejercerlos ‑me animo a
decir, y no tengo problema en sostenerlo‑ aun si fueran de carácter
irreversible. (Aplausos en las galerías.)
Sé que hay situaciones donde no lo
son. Yo voy a adoptar la posición extrema. Es más, sé que los médicos tienen
buenos argumentos para decir cosas distintas, pero como no quiero que nada de
lo que diga pueda inducir a una mujer a error, asumo personalmente –no hablo en
nombre del bloque‑ la responsabilidad de decir que también tendrían
derecho a una decisión irreversible. (Aplausos en las galerías.)
Todos los días tomamos decisiones
irreversibles. Todos los días nos equivocamos, todos nosotros, como
legisladores ‑con las consecuencias que ello acarrea a nuestros
conciudadanos‑ y como ciudadanos.
Cuando decidimos casarnos con una y no
otra persona estamos adoptando una decisión irreversible. No tenemos manera de
saber qué hubiera sucedido si en lugar de casarnos con A nos hubiéramos casado
con B. ¿Qué otra decisión más irreversible hay en la vida –para mí ninguna‑
que tener un hijo? Es más, yo sinceramente creo –esta es nuevamente una opinión personal‑ que
una niña de trece o catorce años no está preparada para tener un hijo. Sin
embargo, jamás diría que como esas niñas no están preparadas para ello y las
tenemos que proteger, tenemos que evitar de alguna manera forzada que queden
embarazadas, pues si llegan a tener un hijo se les va a crear una situación
irreversible ‑porque en nuestro país no se permite el aborto‑ que
les va a marcar la vida por el resto de sus días.
Obviamente, yo jamás sostendría que
hay que actuar de una manera compulsiva, pero sí pienso que se debe impartir
educación sexual y hacer todo lo posible para evitar el embarazo adolescente.
- Aplausos en las galerías.
Sra.
Rodríguez.- Creo que en ese sentido tenemos deudas, y
muchas, pero no digo que porque va a haber una consecuencia irreversible
tengamos que actuar de manera compulsiva.
En ese sentido quiero recordar que la
Corte Suprema se expidió de un modo muy claro en el caso Bahamondez, que tiene
que ver con que muchas veces no sabemos qué nos puede pasar en la vida.
Bahamondez era un testigo de Jehová que tenía que someterse a un tratamiento y
no lo quería hacer porque iba en contra de sus convicciones religiosas. La
Corte dijo, textualmente, lo siguiente: “La posibilidad de que los individuos
adultos puedan aceptar o rechazar libremente toda interferencia en el ámbito de
su intimidad corporal es un requisito indispensable para la existencia del
mencionado derecho de la autonomía individual, fundamento éste sobre el que
reposa la democracia constitucional.” Es decir que no permitió que alguien
pusiera en riesgo su vida, porque sabía que las convicciones religiosas y la
autonomía debían prevalecer.
Si nuestro sistema permite que la
disponibilidad de la vida esté en este caso asegurada –y nuestra Corte la
protege‑ en una decisión que toma la persona, que puede ser irreversible
pues lo puede llevar a la muerte, ¿cómo no se va a poder hacer en una
vasectomía o en una ligadura de trompas? Aclaro que este señor,
afortunadamente, se salvó; ignoramos por qué; a lo mejor fue porque tenía
razones y eran sus convicciones; no lo sabemos, es un misterio.
Otra cosa que quiero aclarar es que no
se trata, como aquí se dice, de que es una decisión de una mujer: este es un
derecho reconocido por nuestra Constitución Nacional. La Convención sobre la
Eliminación de todas las formas de Discriminación de la Mujer hace referencia a
ello con total claridad. No voy a citar cuáles son los instrumentos legales
aplicables; simplemente quiero aclarar que tanto el artículo 12 como el 16 de
la Constitución establecen que el Estado tiene que adoptar todos los mecanismos
adecuados para garantizar que varones y mujeres, en igualdad de condiciones,
puedan acceder a todos los medios para garantizar el número y espaciamiento
de hijos, así que esto es un derecho,
no una decisión que queda librada al azar. Esto ya lo tenemos en la
Constitución.
Voy a terminar mi exposición haciendo
un reconocimiento, y me parece que acá hay una cuestión simbólica. Muchas veces
se habló en este recinto de este tema haciéndose alusión a la ligadura de
trompas. Hoy, en cambio, afortunadamente sólo se habló de vasectomía. Y no es
casualidad que antes sólo se haya hablado de ligadura de trompas, porque
durante muchos años esto ha tenido que ver con una cuestión simbólica donde lo
que estaba en juego era el dominio del cuerpo de las mujeres... (Aplausos.)
...la concepción del cuerpo de las mujeres como un mero aparato reproductor,
donde ellas eran guardianas pero no dueñas de los hijos. En todo caso, éramos
víctimas de nuestro propio cuerpo, pero no dueñas.
A veces es paradójico pensar que voces
que se escuchan acá no se han alzado cuando, por ejemplo, el movimiento
feminista se pronunció contra las cesáreas abusivas y las esterilizaciones
forzadas que se han dado en varios países de la región, si bien no fue un fenómeno
tan masivo como el que tuvo lugar aquí. Las compañeras del movimiento feminista
denunciaron eso, de manera que yo quiero hacer una reivindicación a todos los
que han trabajado en esto y además al Movimiento Social de Mujeres, por ser el
que comenzó esta lucha hace muchos.(Aplausos.)
Sr. Presidente (Balestrini).- Tiene la palabra la señora diputada
por la Capital.
Sra. Carrió.- Señor presidente: primero leeré mi
conclusión, para después explicar desde el principio la tesis.
Creo que es necesario distinguir dos situaciones. Toda necesidad es un
derecho. Existen muchos supuestos en los que la ligadura de trompas es una
necesidad y, por lo tanto, debe ser considerada un derecho, no solo por
cuestiones médicas sino también por motivos económico-sociales, subjetivos y
psicológicos de la persona. Por ende, la ley tiene que establecerlo y al mismo
tiempo tiene que garantizar que el Estado haga posible el ejercicio de ese
derecho, porque es una necesidad.
También hay que informar sobre la
técnica, y el Estado tiene que asegurar la mejor y garantizar la reversión. De
estas dos cosas se tiene que hacer cargo el Estado, porque no puede haber una
técnica para los pobres y una técnica para los ricos en las clínicas; el Estado
tiene que garantizar la mejor técnica y la reversión también en los hospitales
públicos.
Esa situación, que yo aprobaría sin
ningún problema –lo que voy a fundar no es una cuestión de conciencia sino
filosófica y de libertad‑, es distinta a otra que seguidamente voy a
plantear. Cuando el requerimiento se funda en un mero goce o deseo ‑luego
vamos a explicar lo que es un plan de vida y lo que significa el sujeto después
de Freud‑, en todo caso que no se prevea ninguna sanción en el Código
Penal, pero no creo que el Estado deba proveer los medios para la satisfacción
de un goce ni asegurar la reversibilidad.
Son dos situaciones distintas, pero
este proyecto de ley las equipara. Aquí radica mi disidencia más profunda.
Trataré de explicar las dos tesis que
sustentan ambas posiciones –la de oposición y la de apoyo a este proyecto‑
porque aquí nos tenemos que hacer cargo de algunas cosas. Digo esto como autora
de la ley de salud reproductiva, con lo cual nadie puede sostener que nosotros
tenemos posiciones prediluvianas. Hemos trabajado en todos los temas de
igualdad de género que se trataron en esta Cámara y siempre tuve un punto de
discusión, no sólo en esta época sino también cuando daba filosofía moral, era
agnóstica y no tenía nada que ver con la situación que se está dando en el
presente.
En ética normativa la tesis que se
opone a la ley sería denominada “teoría del mandato divino”. Esta teoría
sostiene que algo no es correcto porque así lo manda Dios, y que el Estado debe ser instrumento de lo
que manda Dios. Es cierto que si uno revisa el Decálogo y la Biblia no va a
encontrar en ningún lugar que se prohíba la atadura de trompas. En realidad, en
la teoría del mandato divino un conjunto de hombres promueven una serie de
prescripciones que le imputan a Dios, y luego pretenden imponérselas al resto
de los seres humanos.
No se trata de una posición tomista
sino pretomista; incluso es previa a la Edad Media. Muchos grupos sostienen
esta posición, y sinceramente creo que lo hacen de buena fe. Lo que deseo señalar
es que en mi opinión esa posición no encuentra ningún sustento en el mito de la
narración del origen, del Génesis, que funda la libertad del hombre y de la
mujer. Digo esto porque si existiera un determinismo divino no hubiera existido
el árbol de la vida, del conocimiento, de la ciencia, del bien y del mal;
hubiera existido sólo el árbol de la vida, que es la voluntad del Padre.
Si toman la historia del Éxodo –que
está detallada punto por punto en la inserción‑, que es la
historia de la
construcción del pueblo judío, se van a dar cuenta de que hay un doble
movimiento: la liberación como caos y la ley como fundamento de la libertad. Y
Dios, según esta narración de origen, le va a poner la idolatría del sujeto,
del dinero o del dios de barro al lado para que esa libertad sea un trabajo y
la opción sea permanente a lo largo de la vida.
Si esto es así claramente en el
judaísmo, lo es más claro aún en el cristianismo. Yo soy una cristiana
militante, pero en las Escrituras no hay ningún texto que nos diga que Jesús de
Nazareth mandó algo; por el contrario, únicamente vino a mostrar una vida a ser
imitada. Es una invitación a que la libertad sea otra cosa. Por eso después Agustín va a decir: “El libre
albedrío existió siempre; si usted quiere jugar la libertad cristiana,
juéguela”. Ahí está el ejemplo. No obliga a nadie. Funda una libertad mayor.
¿Por qué mayor aún? Porque Jesús de
Nazareth, el Cristo, viene a decir que aunque nosotros juguemos otro juego y lo
desconozcamos, siempre va a estar el perdón porque él murió por nosotros.
De modo tal que aquellas posiciones
religiosas que impiden y que mandan a toda una sociedad a hacer lo que ellos
dicen en nombre de Dios no tienen un sustento en una teología, ni judía ni
cristiana. En consecuencia, no es un buen argumento. La señora diputada
Rodríguez dice que se funda en Kant, pero yo le voy a demostrar con la cita de
Nino que se funda en Jeremy Bentham.
La segunda ética normativa dice que,
en realidad, lo que el derecho y los hombres deben perseguir es el
utilitarismo. Esta es una teoría consecuencialista, no perfeccionista. Dice que
lo que los hombres y las mujeres buscan es la mayor satisfacción de sus deseos,
de sus intereses y de sus placeres. Es más, el texto de Bentham dice: “Nosotros
jugamos entre el placer y el dolor”.
¿Y qué debe hacer el derecho? Debe ser
neutral; debe ser el instrumento para que la mayor cantidad de personas puedan
desarrollar todos sus placeres y deseos, y la única función del derecho es el
elemento represivo, es decir, la coacción para aquellas conductas que dañan a
terceros.
Cito: “El principio de la autonomía de
la voluntad, en consecuencia, es utilitarista, es liberal, es hedonista y es
universalista.” Que nadie diga acá que es de izquierda. Esta es la filosofía
liberal, hedonista y utilitarista vigente en los países anglosajones, y cito a
Carlos Santiago Nino porque es el maestro de mi querida amiga Marcela
Rodríguez.
Un principio central del utilitarismo
liberal es, justamente, la autonomía de la persona humana. Este principio
prescribe que el Estado debe permanecer neutral respecto de los planes de vida
individuales o ideales de excelencia humana, limitándose a diseñar
instituciones y adoptar medidas para facilitar la persecución individual de
estos planes de vida y la satisfacción de los planes de excelencia.
Yo no comparto la filosofía
utilitarista; no creo en el utilitarismo hedonista y opino que de ahí vino el
positivismo. Pero creo que hay una fundamentación autónoma al utilitarismo, que
es Kant, que funda desde otro lugar: no desde la satisfacción de deseos,
placeres e intereses sino desde una moral autónoma de la religión, pero desde
una moral donde rige la razón práctica, que son las máximas morales de las
cuales lo que uno decide le puede ser imputado como valioso a toda la
humanidad. Es una cosa distinta. Kant funda el imperativo categórico, no la
teoría de los deseos.
Ahora bien ‑discúlpeme si me
extiendo un poco, señor presidente, pero me parece importante hablar acerca de
dónde venimos‑, ambos son del sujeto de Descartes.
Me parece que
ahí está la cuestión. Toda esta filosofía, con todos sus criterios, parte del concepto del sujeto, del yo de
Descartes. El yo de Descartes es un sujeto que es todo conciencia, que puede decidir
autónomamente porque es autoconsciente de su historia, de su capacidad de
reflexión y de su libertad.
Entonces, lo que quiero
saber es hasta qué punto ese plan de vida que estamos dispuestos a convalidar
responde realmente a la elección libre del sujeto. Y me parece que lo que estas
posiciones filosóficas eluden, o por lo menos no estudian con la suficiente
atención, es que un fenómeno intelectual de singular importancia acaeció en el
siglo XX. Me refiero al descubrimiento
de Freud de la teoría psicoanalítica.
Lo que Freud, también
moderno, viene a decir es que el sujeto no es el sujeto autosuficiente de
Descartes. Freud nos enseñó que el sujeto está dividido entre consciente e
inconsciente y que muchas veces las pulsiones provenientes de la inconsciencia
pueden determinar decisiones en el nivel consciente que en realidad son la
expresión de un trauma, pero que se le aparecen al sujeto como decisiones
libres.
Los descubrimientos
freudianos empiezan con el análisis de mujeres que mostraban determinados
signos que no se podían explicar con el saber neurológico disponible. Así Freud comienza a estudiar el yo, el
superyó, el ello, el consciente y el inconsciente. Este sujeto fragmentado
puede tener un trauma, y este trauma puede acarrear una decisión, pero si el
sujeto elabora el trauma puede querer cambiar la decisión.
El otro concepto que trae
Freud, expresado en Tótem y Tabú, es que para entender al yo tenemos que advertir que
realmente existe un conflicto, una batalla. Freud dice que en realidad hay una tensión o conflicto entre el tánatos, que
es la pulsión a la autodestrucción que tenemos todos, y la pulsión a la vida
que también tenemos, que él llama eros. Y dice que la batalla entre el tánatos
y el eros se da en dos campos, en el campo del yo pero también en la sociedad.
Cómo las tendencias autodestructivas
pueden incluso ser reforzadas por la propia cultura, lo explica la misma
psicología social. Quizás la peor paranoia de las sociedades contemporáneas es
la tendencia del sujeto a parecerse a otros, a mimetizarse. Voy a poner un ejemplo, las cirugías
estéticas, que esconden una mimetización pero también un gran impulso a la
autodestrucción, y la moda puede imponer algunos criterios como decisiones, que
en realidad están condicionados por esa lucha enorme de una cultura que no
libera el juego pero también de un sujeto que nunca libera ese juego. Y yo como
legisladora no puedo ignorar eso.
Si estos problemas del sujeto pueden
ser resueltos en divanes psicoanalíticos de la clase media, evidentemente no
hay diván psicoanalítico para la inmensa cantidad de hombres y mujeres pobres
que tienen que transitar sin ningún bastón con el yo dividido, con la
emergencia de la cultura y con el drama de su época.
Marcela dijo que todos los días
tomamos decisiones definitivas e irreversibles. Es cierto, pero no todos los
días tomamos decisiones irreparables desde el punto de vista del sujeto.
Voy a tomar los ejemplos de ella. Yo
me puedo casar, y esto es una decisión definitiva e irreversible, pero mi vida en
cuanto a lo afectivo puede ser perfectamente reparada por otro matrimonio u
otra pareja.
Yo puedo tomar una decisión definitiva
e irreparable como puede ser adoptar un cierto plan de vida. ¿Por qué no
incluir en un posible plan de vida el suicidio, ya que puede no dañar a
terceros? Porque este es el gran debate de las teorías que se basan en el
concepto de plan de vida. La decisión de suicidarse es definitiva e
irreversible, pero sobre todo irreparable.
Yo no quiero decir que todo acto tiene
que ser reversible para poder ser garantizado por el Estado; no.
Pero al menos
tendría que ser reparable, considerando la cuestión con el máximo de prudencia,
en términos kantianos. Una hija o un hijo de 22 o 23 años ‑aquí están
pensando sobre todo en las mujeres pobres, y tienen razón‑, tal vez
recurran a este procedimiento porque está de moda o porque tienen algún trauma
en razón de que no son escuchados, tomando así una decisión irreversible e
irreparable. Hay muchas situaciones de gente pobre y de personas que se
encuentran en otras condiciones que necesitan esto, pero tengamos cuidado:
también debemos analizar otras situaciones que se producen en un momento de
descomposición de la cultura.
Si se establecieron las modas de las
cirugías estéticas, también puede pasarse a esta pequeña moda no en las
provincias –no se preocupen- sino acá, en las clínicas y no en los hospitales.
“¡Es bárbaro!”, van a decir. Es lo más práctico que tendrán a los 22 años, pero
cuando lleguen a los 30 pueden encontrarse frente a un duelo definitivo.
Kant decía: No sé cómo decidir. Pero
cuando uno no sabe cómo adoptar una máxima moral por lo menos tiene una máxima
de conducción, que es la prudencia. Es decir, avanzar en lo que está
absolutamente en claro. En ese caso, ya doy mi voto; pero avanzar en el
horizonte de lo que absolutamente desconocemos, de lo que puede llegar a ser
irreparable, no es paternalismo sino otra concepción del derecho.
Existen dos concepciones del derecho.
Una de ellas es la noción positivista que deviene del utilitarismo clásico,
hedonista y universalista, o sea la noción kelseniana que estudiamos en la
facultad de derecho como orden formal de carácter represivo, con garantía de
derechos y un Estado neutral. ¿Pero no es posible acaso la reconsideración de
un derecho que sea no sólo tecnología de poder sino también narrativa que
interprete una comunidad? Yo no tengo desprecio por la antigüedad, como algunos
modernos. Profundamente amo la sabiduría antigua porque muchos de sus
exponentes sabían muchas más cosas que las que luego conoció toda la ciencia
positiva.
En Sanchoniathon se encuentra el
primer libro sobre la creación del mundo, muy anterior al Génesis, escrito en copto y según algunos redactado
por Thot, una especie de lugarteniente de Amón, primer faraón egipcio. De ahí
proviene la palabra nomos. Lo que dice aquel texto –que luego también
dijera la física cuántica del siglo XX‑ es que el origen del mundo es el
caos y que el nomos, la palabra, puso el orden. Y al padre, que era nomos
–de allí viene la noción paternalista‑ le gustaron los principios.
Esta es la noción de nomos que
va a estar entre los caldeos y los egipcios, y que llegará a los griegos
gracias a Filón para convertirse en el famoso derecho griego que admiramos, que
es la ley. Ese nomos que está ahí también es el principio del Decálogo.
No hay libertad sin
ley. Yo tengo
esta posición del Derecho: no digo que hay que establecer la prohibición de esa
conducta. Si quieren sacarla del Código Penal, digo “no”. Lo que no quiero es
que como Estado y como derecho propiciemos todo eso. No podemos decirle en
términos de cultura y de nomos: “Mirá qué bien, qué práctico, qué bueno
que es hacerte una atadura de trompas si se te canta a los veintidós años.”. No
quiero hacer eso, porque pretendo asegurar la libertad para toda la vida y no
la libertad de ese momento.
- Manifestaciones en las galerías.
Sra. Carrió.- No me importa quedar mal con muchos con los
que tenemos muchos acuerdos en muchas cosas.
Cada uno de nosotros que ya es grande,
cualquiera sea el partido o la ideología, ha transitado a lo largo de sus vidas
por muchos dolores, por muchas angustias y por muchos vacíos. También pasamos
por muchas predecisiones en las cuales si no hubiera existido algo del límite
-el límite familiar y el límite cultural- lo hubiéramos hecho, y no seríamos lo
que somos.
Después de Auschwitz hay algo que
Hannah Arendt planteó muy bien: el hombre se distingue de los animales no
porque vaya a morir, sino porque todos los días puede comenzar. El concepto de
natalidad de Arendt no es el concepto biológico ni el concepto prediluviano de
la natalidad como aparato reproductivo de la mujer. Es el concepto más profundo
que yo leí de tres filósofos después de la experiencia del Holocausto: Emmanuel
Lévinas, Hans Jonas y Hannah Arendt.
Arendt dice que lo que nos distingue
de los demás seres naturales consiste en que podemos ser capaces de un
pensamiento y de una acción distintos. Esa es la natalidad, y esa natalidad de
Arendt no es distinta de aquella natalidad de Lucas, III, que dice que se puede
nacer de nuevo desde otro lugar, desde otra cultura y desde otra situación.
Y así como Marcela no se puede hacer
responsable de imponerle algo a los demás, yo no quiero ser responsable de
imponerle nada a nadie. De lo que no me puedo hacer responsable es de promover
para todos una cultura del tánatos. Sin embargo, tengo una responsabilidad: no
puedo aprobar este proyecto de ley; y si se tratara de otro proyecto de ley con
un extenso derecho a la ligadura de trompas lo votaría. No voy a ser
responsable de que mucha gente, después arrepentida, diga que no puede volver a
comenzar, a pesar de que en eso consista su libertad.
Le quiero decir una cosa al pueblo de
la Nación: la decisión que he tomado de no ser responsable en la aprobación de
este proyecto de ley no deja de lado mi absoluta, total e ilimitada
responsabilidad por la forma en que van a votar otros diputados nacionales de
mi bloque. Es algo que no voy a decidir en este tiempo, sino en poco tiempo
más. (Aplausos.)
- Manifestaciones en las galerías.
Sr. Presidente (Balestrini).- Tiene la palabra la señora diputada
por Santa Fe.
Sra. Augsburger.- Señor presidente: adelanto
el voto afirmativo de mi bloque al proyecto en consideración.
Entendemos que la Cámara está dando
una respuesta a una enorme demanda social, que se ha expresado en muchísimos
lugares de nuestro país, desde hace muchos años. Hubo una gran cantidad de
reclamos judiciales de mujeres para tener la posibilidad de acceder a una
anticoncepción quirúrgica en el hospital público.
- Ocupa la Presidencia la señora
vicepresidenta 1° de la Honorable Cámara, doña Patricia Vaca Narvaja.
Sra.
Augsburger.- En la provincia de Santa
Fe tenemos una ley de anticoncepción quirúrgica, que fue sancionada en 2004,
pero que recién fue reglamentada en junio del año pasado cuando se hizo público
el reclamo de una mujer rosarina de la comunidad toba, que deseaba practicarse
una ligadura de trompas después de haber tenido su hijo número once.
Cada reclamo judicial que se hizo
público permitió que en más de diez u once provincias de nuestro
país existan
leyes y reglamentaciones que habiliten esta práctica.
En primer término, esta iniciativa
repara la inequidad jurisdiccional que permite que se pueda acceder a esta
cirugía en Río Negro o Neuquen, pero no en San Juan.
También pretende reparar la inequidad de que quien tiene recursos
puede recurrir desde hace mucho tiempo a la medicina privada, mientras que
quien no posee medios económicos no puede recurrir al hospital público y tiene
que mendigar en la Justicia.
Pensamos que si queremos construir una
sociedad más democrática e igualitaria, el Estado tiene que hacerse cargo de
estas inequidades y repararlas con este tipo de normas.
En el Hospital Roque Sáenz Peña de la
ciudad de Rosario se han presentado 122 solicitudes desde que se reglamentó la
ley, habiéndose practicado 66 cirugías. Se han solicitado dos vasectomías y la
ley de Santa Fe exige el consentimiento informado.
La persona que solicita esta práctica debe conocer exactamente qué
es lo que le ocurrirá, y cuál es el grado de reversibilidad. Han existido casos
en los que después de haberse brindado la información, las personas han
desistido de la solicitud y han elegido otro método anticonceptivo.
Como se ha hablado de quienes son los
que de ahora en más van a poder realizarse una ligadura de trompas o una
vasectomía, quería referirme al perfil de las mujeres que han hecho esta
solicitud en la ciudad de Rosario. En todos los casos se trató de mujeres con
más de 39 años de edad y más de cuatro hijos.
Entonces, nos parece que una mujer
puede recurrir a una ligadura de trompas si tiene pleno conocimiento e información
sobre sus consecuencias. Ello significa respetar su derecho a elegir. Por eso,
esta norma garantiza el derecho a tener derechos, lo que hasta ahora no ocurre
con muchísimos ciudadanos de escasos recursos. (Aplausos.)
Pensamos que este dictamen también
brinda respuesta a un pedido importantísimo de muchísimos profesionales, que han visto limitada la posibilidad de
esta práctica por las leyes de ejercicio profesional de la medicina que existen
en las provincias y en el orden nacional.
Compartimos, como lo establece el
dictamen, la necesidad de modificar el artículo 20 la ley 17.132. Esta ley fue
dictada durante la dictadura de Onganía en 1967, cuando los métodos científicos
y técnicos de ese momento consideraban a la práctica como esterilizante.
Además, en ese momento todavía no se
habían incorporado a la Constitución Nacional los tratados internacionales de
derechos humanos, que consideran a la salud con una concepción mucho más
amplia, lo que respetamos al posibilitar que una persona pueda acceder a
esta práctica
anticonceptiva. Rescatamos también el planteo del dictamen en lo que hace a la
objeción de conciencia, porque garantiza la objeción de conciencia individual
del profesional involucrado, pero también exige a la institución que esta
práctica se lleve adelante garantizando por parte del Estado los derechos
sexuales y reproductivos de los argentinos y de las argentinas.
También quiero decir que este dictamen
modifica el artículo 6° de la ley 25.673, de creación del Programa Nacional de
Salud Sexual y Procreación Responsable, incorporando la ligadura de trompas y
la vasectomía como un método de anticoncepción.
Esta ley fue sancionada en 2002 y fue
para nosotros el mejor y más importante avance legislativo en los últimos años
en lo que hace al reconocimiento y a la efectivización de los derechos sexuales
y reproductivos.
Creemos que la sociedad mostró su
consenso contundente respecto a estos derechos y sobre la necesidad de asegurar
políticas para garantizar la igualdad de oportunidades en el acceso a la
información y a los servicios de salud.
Creo importante mencionar la encuesta
de opinión que se realizó en 2003 por tres instituciones prestigiosas, el
CEDES, el CELS y el FEIM. Ante la pregunta a la sociedad sobre el tema que nos
ocupa, es decir la posibilidad de realizar una ligadura tubaria en un servicio
de salud, estuvieron de acuerdo o muy de acuerdo el 91 por ciento de las
personas consultadas.
-
Aplausos en las galerias.
Sra. Augsburger.- No creo que sea el final
del camino sino que es el inicio, porque empieza ahora el recorrido en lo que
hace a recursos y políticas públicas para que esta ley sea efectivamente
aplicada en todos los efectores públicos de salud.
Creo que hemos producido un avance
importantísimo y nos queda –soy muy optimista al respecto‑ sancionar en
los próximos tiempos una ley de educación sexual. Digo que soy optimista porque
esta mañana la Comisión de Educación produjo dictamen y el tema pasó a la
Comisión de Familia.
Pienso que lo que estamos haciendo
hoy, junto a lo que haremos en el futuro con la ley de educación sexual, va a
contribuir realmente para que en nuestro país disminuya la cantidad de
embarazos no deseados, los embarazos de adolescentes, las infecciones por
HIV-sida, la mortalidad materna y podremos prevenir con mayor fuerza el abuso
sexual.
Esperamos concretarlo realmente a muy
corto plazo para poder avanzar en la garantía y la efectivización de los
derechos sexuales y reproductivos de cada vez más argentinos y argentinas. (Aplausos
en el recinto y en las galerías.)
Sra. Presidenta (Vaca
Narvaja).- Tiene la palabra el señor
diputado por la Capital.
Sr. Tinnirello.- Señora presidenta: desde este bloque, cuando tuvimos que plantearnos la discusión
del proyecto, intentamos tener la mayor información posible. Por supuesto, como
muchos diputados aquí, no estoy en el área de salud y entonces creo importante
tomar una posición desde el lugar de la consulta, de las averiguaciones y
fundamentalmente de algunas de las vivencias que uno tiene al recorrer las
calles del país, esencialmente las de los sectores más humildes.
Entonces, quiero ser sumamente
sintético en esto. Evidentemente las diferencias, la diversidad de criterios en
esta área, son sumamente claras y están absolutamente expresadas. Pero yo soy
de las personas que están convencidas de que el derecho individual de las
personas debe ser respetado. No creo que el derecho individual de las personas
tenga que ver con el liberalismo globalizante de la dominación planteada por el
sistema que prevalece en el mundo, sino que tiene que ver con el derecho
individual
de poder elegir
y decidir haciendo pleno uso de su conciencia, en su grupo más íntimo las
condiciones de vida que lo llevan a tomar determinaciones. Creo que ese es un
derecho inalienable que no podemos obviar.
Por las razones expuestas voy a votar
afirmativamente esta iniciativa teniendo en cuenta el planteo de una mujer que
tiene once hijos y que para mí fue muy importante. En oportunidad de recorrer
circunstancialmente el barrio de Ezeiza con motivo de la problemática que
surgió por el Centro Atómico Ezeiza y la contaminación del agua, escuché el
relato de una mujer que tiene once hijos y está actualmente embarazada. Ella me
decía que no sabía cómo hacer para ligarse las trompas ya que no estaba en
condiciones de hacerlo ni contaba con posibilidad alguna. Creo que eso es muy
grave, porque si una persona lo desea y el marido también, ¿por qué no permitírselo?
Ni una imposición ni la otra son adecuadas. En este sentido, el proyecto deja
planteada la posibilidad de que esta elección se haga con absoluta libertad de
conciencia, y exige la información necesaria para que esa decisión sea
responsable. Entiendo que es muy importante que esta determinación se adopte
con absoluta seriedad y no demagógicamente.
Esta es una de las asignaturas
pendientes como también lo es la discusión sobre el aborto. No entiendo por qué
el Estado tiene que intervenir afirmativa o negativamente en relación con el
derecho a decidir sobre el aborto. Estimo que las personas deben contar con el
derecho que les permita decidir qué es lo que van a hacer y en qué condiciones.
Tengamos en cuenta que existen entre 500 mil y 700 mil abortos por año en la
Argentina, según las estadísticas, cifra similar a la de los nacimientos que se
producen por año. Un porcentaje muy alto de esos abortos clandestinos llevan a
la muerte a casi mil mujeres cada año ya que se realizan en condiciones
absolutamente inadecuadas en los sectores más humildes.
Considero que debemos orientar esta
discusión en esta dirección; es decir que quede librado al derecho a decidir en
forma individual y dentro del círculo íntimo de la procreación poder tomar una
determinación, teniendo en cuenta la información que debe brindar el Estado a
través de una campaña responsable.
Según lo que pude averiguar, esta
práctica es irreversible excepto en un 20 o 30 por ciento de los casos. De modo
que a la hora de tomar la decisión personal el individuo debe ser consciente de
este aspecto.
Por otro lado, existen otras
alternativas de fecundación artificial en las que el Estado debe contemplar
cambios de postura. Sé que puede haber cambios de actitud
en las personas, y el Estado tiene que hacerse responsable de
poder hacer reversible la decisión anterior.
- Aplausos en las
galerías.
Sra. Presidenta (Vaca
Narvaja).- Tiene la palabra la
señora diputada por Santa Fe.
Sra. Alarcón.- Señora presidenta: adelanto que votaré por la negativa el proyecto en consideración,
y fundamentaré mi decisión no desde la discusión científica, religiosa o de
conciencia, sino sobre la base del proyecto de país, que como dirigente estoy
convencida debemos discutir, y con la responsabilidad que me compete por tener
este espacio de poder que me ha otorgado el pueblo que me ha votado.
Métodos de esta índole se aplican en
Bolivia y en países de Centroamérica o Africa, donde son obligatorios. Sin
embargo, cabe preguntar por qué se intenta evitar o controlar la natalidad,
nuestra descendencia, con recursos del Estado. Si como ya se señaló, se
propicia financiar con recursos del Estado la ligadura de trompas o la
vasectomía, ¿por qué no se puede pagar a nuestros pobres o nuestras clases medias
los procesos de fertilización? Y mejor no hablar de la falta de políticas
serias de adopción que todavía hay en nuestro país.
Este proyecto pasó rápidamente –como
debería suceder con tantos que todavía están a la espera de su consideración‑
por esta Cámara, sin ser analizado por comisiones que a mi entender deberían
haber opinado, como las de Legislación General o de Legislación Penal.
Quisiera saber si alguien puede
contestar a quién interesa que seamos menos, a qué intereses responde que la
Argentina tenga un control sobre sus recursos humanos y a quienes favorece, -tal vez a algunos
intereses- que seamos un reservorio natural más que un reservorio humano. (Aplausos.)
En la Conferencia sobre Población y
Desarrollo del Cairo, en el excelente trabajo “Un consenso para el humanicidio”
quedó claro que las Naciones Unidas se encuentran decididamente empeñadas en
poner en ejecución determinadas políticas de control de población que en gran
medida coinciden con las trazadas por el gobierno de los Estados Unidos, a
quien no critico porque tiene objetivos claros para su país.
Estudiando el borrador preparatorio de
esa conferencia se evidencia que contenía una postulación clásica de los países
industrializados, pues en él sistemáticamente se acude a la hipótesis de que a
mayor población menos recursos. Los recursos naturales interesan a los países
industriales, sea que se encuentren en su propio territorio o en el de los
países del Tercer Mundo, al que nosotros todavía pertenecemos.
En esa conferencia la delegación de la
República Argentina sostuvo lo siguiente: “Más importante que suprimir futuros
seres humanos es suprimir las injusticias básicas que los están condenando a la
miseria desde el momento en que nacen. No se puede pretender que los países
pobres reduzcan su presión demográfica para que aquellos ya enriquecidos puedan
mantener un nivel de vida superior al que los actuales recursos materiales del
mundo permiten. Ha llegado la hora de un reajuste que haga posible el
desarrollo de un Tercer Mundo empobrecido y postergado.”
Esta fue la decisión internacional
tradicional de la Argentina que quiero seguir acompañando porque deseo un país
poblado, con posibilidades de diseñar una descentralización demográfica
distinta, para combatir efectivamente la pobreza. Pretendo una Argentina donde
cada uno pueda decidir libremente y no se aplique la sabia frase de Santo Tomás
de Aquino: “El que maneja la necesidad, maneja la libertad”.
Por ello me gustaría que en esta
Cámara alguna vez profundicemos el debate sobre cómo sacar a nuestros pobres de
la pobreza y cómo educarlos para que no lleguen a este tipo de miserias de las
que hoy estamos hablando.
- Aplausos en las
galerías.
Sra. Alarcón.- A veces desde
la intelectualidad de las panzas llenas –como yo digo‑ queremos programar
teorías supuestas para la ignorancia de una parte de nuestra población:
nuestros pobres. No son, como se dijo por allí en algún discurso, los
carenciados o aquellos que están bajo la línea de indigencia: para nosotros
siguen siendo nuestros pobres, así como para nosotros ellos siguen siendo un
compromiso de dirigentes responsables en nuestro país.
Quiero dar mi testimonio a colación de
lo que mucho he escuchado esta tarde y también aprendido, porque cuando uno
puede discernir y escuchar a otro también aprende. Mucho se ha hablado de las
familias numerosas. He escuchado con dolor hacer referencia a familias con
ocho, nueve o diez hijos. La verdad es que me asombra que estemos cercenando a
la familia. Yo vengo de una familia de nueve hermanos muy pobre, y a los
diecinueve años elegí, con presiones, ser madre soltera. Yo tampoco tenía a esa
edad dinero para mantener a mi hija. Nadie me vino a ofrecer una bolsa de
pañales ni una lata de leche y bajo muchas presiones en aquella época –mi hija
tiene treinta y un años‑ decidí por la vida. Tuve que soportar
presiones de mucha gente que me rodeaba, inclusive intelectuales, y correr el
riesgo de perder un mísero trabajo por el hecho de ser madre soltera.
No me hablen de la pobreza ni de las
mujeres humildes porque son las que más defienden la vida, las que más deciden
tener a su hijo.
Por eso, no sólo con mi experiencia
sino con la de muchas mujeres humildes de esta Argentina, adelanto mi voto
negativo a este control de nuestra natalidad, de nuestra formación, de nuestra
descendencia y de nuestra familia. (Aplausos.)
Sra. Presidenta (Vaca
Narvaja).- Tiene la palabra la
señora diputada por Santa Cruz.
Sra. Gutiérrez.- Señora presidenta: tal como lo hice en la
reunión de la Comisión de Acción Social y Salud Pública quiero felicitar a cada
uno de mis pares, y a través de ellos a todos los asesores de las diferentes
comisiones y de los diferentes bloques. En definitiva, quiero felicitar a los
que disintieron, a los que coincidieron, a los que dudaron y a los que
enriquecieron este proyecto de ley con puntos de vista concordantes y
disidentes, pero que sirvieron para construir esta iniciativa. De este modo
respetaron e hicieron respetar el derecho a la democracia, en función del
pueblo al cual representamos.
Quiero rescatar esa Argentina plural,
que no incluye a los que se oponen por oponerse, que tienen como única meta el protagonismo individual, como
lamentablemente hemos visto en el día de hoy. (Aplausos.)
Este proyecto de ley tiene como
objetivo simplemente incorporar como práctica de salud pública las
intervenciones médico-quirúrgicas conocidas como ligadura bilateral de trompa
de Falopio y ligadura bilateral de conductos deferentes o vasectomía; esto es,
incorporarlas como práctica de planificación familiar o contracepción no
abortiva, respetando el derecho de cada persona a disponer de su propio cuerpo,
dándole la opción de decidir qué futuro pretende sobre la base de la libertad
de elección.
Esta propuesta está en un todo de
acuerdo con lo que establece el artículo 19 de la Constitución Nacional, que
habla de las acciones privadas de los hombres como derecho personalísimo de
decidir sobre el propio cuerpo.
También está en consonancia con el
artículo 75 de la Carta Magna, que fija cuáles son las atribuciones del
Congreso, y que en su inciso 22) indica con claridad que los tratados y
concordatos tienen jerarquía superior a las leyes. Este inciso incluye la Convención
sobre la Eliminación de todas las Formas de Discriminación contra la Mujer.
Justamente, el inciso e) del artículo 16 de dicha convención hace referencia al
derecho a decidir libre y responsablemente el número de hijos, el intervalo
entre los nacimientos y a tener acceso a la información, educación y los medios
que permitan ejercer ese derecho.
Además, el inciso 23 del artículo 75
le otorga al Congreso la facultad de legislar y promover medidas de acción
positiva que garanticen la igualdad real de oportunidades y de trato.
Eso habla claramente de justicia
social. Pero sabemos que en este momento la igualdad de oportunidades no existe
en la República Argentina, toda vez que en determinadas legislaciones
provinciales esta práctica ya está contemplada y en otras no.
También tenemos que tener en cuenta
que hay sectores de nuestra sociedad –los más vulnerables‑ que no acceden
a esta intervención, mientras que otros, que sí tienen acceso, no logran
trasparentarla como quisieran.
Por otra parte, la ley nacional
25.673, de creación del Programa Nacional de Salud Sexual y Procreación
Responsable, establece en el artículo 2° como objetivo de dicho programa: “a)
alcanzar el nivel más elevado de salud sexual y procreación responsable con el
fin de que pueda adoptar decisiones libres de
discriminación,
coacción y violencia; b) disminuir la morbimortalidad materno‑infantil;
c) prevenir embarazos no deseados;” y “g) potenciar la participación femenina
en la toma de decisiones relativas a la salud sexual y procreación
responsable”. Esto conforme también al decreto 1.282/03 que reglamenta la
citada ley, que en sus considerandos refiere que la Organización Mundial de la
Salud define el derecho a la planificación familiar como un modo de pensar y
vivir adoptado voluntariamente por individuos y parejas que se basa en
consentimiento, actitudes y decisiones tomadas con sentido de responsabilidad,
con el objetivo de promover la salud y el bienestar de la familia y contribuir
así, en forma eficaz, al desarrollo del país.
Según la Organización Mundial de la
Salud, la salud reproductiva es un estado general del bienestar físico, mental
y social y no solamente la ausencia de enfermedades y dolencias en todos los
aspectos relacionados con el sistema reproductivo, sus funciones y procesos.
Estadísticamente se ha visto que están
afectados los sectores más vulnerables, por falta de accesibilidad ‑como
decía recién‑, pero también aquellos que están al alcance de esta
práctica, por falta de trasparencia.
Esta norma constituye una herramienta
adicional a la ley 25.673, considerando antecedentes tales como la resolución
223/00 emanada de la Defensoría del Pueblo de la Ciudad de Buenos Aires luego
de un consenso de expertos que se realizó en esta ciudad el 30 de mayo de 2000.
En esa oportunidad se reunieron diecinueve expertos en la materia, entre los
que había médicos, sociólogos, filósofos, abogados, etcétera, y todos
coincidieron fundamentalmente en que la ligadura tubaria no requiere
autorización judicial ni consentimiento del cónyuge ya que es una decisión de
la esfera personalísima de la mujer.
No voy a mencionar todos los
antecedentes legislativos que existen, pero sí quiero destacar que varias
provincias argentinas ya tienen legislación al respecto, y ni hablar de los
países que tienen específicamente este tipo de normas en materia de salud
sexual.
Quiero aclarar –para ver si nos
ponemos de acuerdo en esto‑ que tanto la ligadura de trompas como la
vasectomía impiden la unión de los gametos. Digo esto porque en el día de hoy
he escuchado hablar de castración o esterilización, y lamento que no se haya
acudido a un diccionario para conocer el significado de estos términos.
Como dije, tanto la ligadura de
trompas como la vasectomía impiden la unión de los gametos, pero no anulan ni
los ovarios ni los testículos. Por lo tanto, los gametos son perfectamente
viables, y cuando digo gametos me refiero a óvulos y espermatozoides. Lo único
que hacen estas técnicas es bloquear los canales de unión o de comunicación.
Señora presidenta: hoy tenemos la
ineludible responsabilidad de promover actividades tendientes a alcanzar el
bienestar de cada persona y de cada familia.
Hoy debatimos un proyecto a favor de la igualdad de hombres y mujeres, y
lo hacemos porque sabemos que es importante que todos puedan tener las mismas
oportunidades. Solamente espero que hoy aquí no haya diputados que legislen
sólo para algunos sectores de la sociedad, como ya ha ocurrido en algunas otras
ocasiones, sino que entendamos que todos y cada uno de los argentinos y
argentinas tienen que ser
tenidos en
cuenta en la toma de decisiones, procurando un modelo de inclusión en lo que tiene que ver con la igualdad de
oportunidades para todos.
Cuando acepté ser diputada
de la Nación lo hice frente a una consigna: ¿qué podía aportar yo a mi
República Argentina? Y frente a este proyecto del presidente Kirchner me
pregunté qué podía aportar yo a mi bloque.
Como médica de familia de mi
querida provincia pisé el barro, me puse las botas, no me quedé solamente en un
quirófano, en un estudio o en una biblioteca. Pisé el barro y fui a ver mi
pobreza. No puedo más que legislar sobre las necesidades de aquellos hombres y
mujeres que necesitan que la salud, en su amplio sentido, sea para todos. Repito,
para todos, en un país en serio.
Este es mi aporte para este
proyecto y para la Nación Argentina.(Aplausos.)
Sra. Presidenta (Vaca Narvaja).-
Tiene la palabra la señora diputada por Buenos Aires.
Sra. Rico.- Señora presidenta: antes
de comenzar con este tema en concreto quiero agradecer a la presidencia del
bloque habernos dejado votar de acuerdo con nuestra conciencia. En este caso no
estoy representando a la totalidad ni a la mayoría de mi bloque; en realidad
estoy representando mis más profundas convicciones.
Respecto de este dictamen, hay varias
cuestiones que deseo destacar. En primer lugar quiero decir, y no por una
cuestión de vanidad, que soy autora de uno de los proyectos que son la base de
este dictamen. También quiero decir que es la tercera vez que lo presento. La
primera fue cuando ingresé a esta Cámara; cuando perdió estado parlamentario lo
volví a presentar, e iniciando mi segundo mandato lo volví a hacer.
Siento la satisfacción de poder
haberlo debatido en las comisiones y poder llegar a esta instancia de debatir
el tema en el recinto. Creo que es un adelanto, demuestra que nuestra sociedad
está madurando y se anima a debatir temas pendientes desde hace largo tiempo,
más allá de las diferencias o disidencias que podamos tener.
Este proyecto se apoya indudablemente
en la ley de salud sexual y procreación responsable, un punto de partida a la
hora de avanzar en la discusión de los derechos, pero fundamentalmente esta
iniciativa completa la mencionada ley al brindar otra posibilidad a través de
la anticoncepción quirúrgica. No es más que esto, el ofrecer a los hombres y
mujeres otra alternativa en los métodos
anticonceptivos, para que puedan elegir el que mejor se acomode a sus realidades
y posibilidades.
El respeto a las libertades
individuales es un principio fundamental en nuestra Carta Magna, y en este
principio se basa el presente proyecto de ley: en la libertad de las personas a
disponer de su cuerpo mientras sus
acciones no atenten contra la integridad del otro.
Repito que esta ley brinda la
posibilidad de elegir entre un buen número de métodos de anticoncepción, pero
lo más importante es que esta iniciativa no obliga a nadie a someterse a este
tipo de intervenciones.
Es maravilloso contemplar aquellas
familias que eligieron ser numerosas; están en todo su derecho de serlo porque
lo eligieron, y precisamente de esto se trata este proyecto. Porque también es
válida la decisión de tener uno o dos hijos, o no querer tenerlos.
Sabemos que hoy día los que cuentan con
recursos acceden con bastante facilidad a este tipo de prácticas quirúrgicas,
mientras que aquellos que deben acudir al hospital público quedan excluidos de
esta posibilidad. Por eso creo en la necesidad de legalizar una práctica
frecuente, pero que es para muy pocos.
Este proyecto de ley pretende
solucionar una situación de inequidad de oportunidades; defiende las decisiones
personales, y también deja bien en claro que aquel personal médico que no esté
de acuerdo con este tipo de prácticas, por la razón que fuere, puede negarse a
efectuarlas. En
definitiva, buscamos permanentemente el respeto a las decisiones personales de
cualquier signo que fueren.
Considero fundamental remarcar el
consentimiento informado que contempla este proyecto. La persona que decide
someterse a este tipo de intervenciones tiene conciencia plena de cuáles son
las posibilidades y los riesgos que corre. Sólo una persona debidamente
informada está en condiciones de ejercer su derecho a la libertad. Confío en que
nuestros médicos ejecutarán este paso fundamental que contempla también la ley
25.673.
Estamos en el siglo XXI y a nadie
escapa que la mujer es un sujeto pleno de derecho, lo que no quiere decir que
no haya problemáticas que particularmente la afectan. Si bien el proyecto de
ley está pensado para hombres y mujeres, es indudable que éstas serán las más
beneficiadas al momento de entrar en vigencia la normativa.
La experiencia de las jurisdicciones
que ya poseen legislación en este sentido, así como los pedidos judiciales para
el acceso a las prácticas, demuestra un universo compuesto por una mayoría
abrumadora de mujeres. A ello puede agregarse que resulta paradójico que un
señor juez o una señora jueza puedan decidir sobre el cuerpo de cualquiera de
nosotros.
Tomando en cuenta la trayectoria del
Ministerio de Salud en la difusión de sus programas, confío en que este
proyecto seguirá ese mismo camino. Creo que la comunicación es esencial para la
buena implementación de esta iniciativa.
Pensaba que no había que contestar
ante lo manifestado por otros legisladores, porque considero que cada uno de
nosotros tiene su punto de vista y su visión respecto de la iniciativa en
debate; pero lamentablemente en este recinto se han vertido conceptos que son
altamente prejuiciosos. Debemos ser cuidadosos a la hora de verter tales
conceptos porque contribuyen a desinformar a la población.
Soy peronista, y como tal no hubiese
regalado ni mis fábricas ni mis recursos. Soy peronista y no hubiese
transferido a las provincias la educación ni la salud, sin los correspondientes
recursos, porque ello generó desigualdad en nuestra población y seguramente ni
el general Perón ni Eva Perón habrían estado de acuerdo. (Aplausos.)
Tampoco hubiese dejado que los
recursos del pueblo argentino se fugaran ‑debilitando así el mercado
interno‑, ayudados por una ley que fue votada acá, que derogamos el 6 de
enero. Entonces, me pregunto quién ha fracasado en los últimos treinta años en
las políticas públicas de nuestro país.
No somos víctimas sino seres humanos
en ejercicio pleno de nuestras capacidades y derechos. Eso es lo que queremos
ser: libres, en el ejercicio pleno de las capacidades y derechos que nos otorga
la Constitución.
Para terminar, quiero resaltar que no
es nuestro trabajo legislar para determinados grupos sociales, religiones,
partidos políticos, etcétera. Estamos aquí para generar las mejores leyes
posibles para todos los ciudadanos de la República Argentina. (Aplausos.)
Sra. Presidenta (Vaca
Narvaja).- Tiene la palabra la señora
diputada por la Capital.
Sra. Giúdici.- Señora
presidenta: seré breve porque la postura del bloque de la Unión Cívica Radical
ya fue expuesta por el señor diputado Acuña, y la comparto. Por supuesto, estoy
a favor de esta ley. Simplemente deseo hacer una reflexión sobre un concepto
vertido por un señor diputado preopinante que fundamentó su posición contraria
a la sanción del proyecto.
Con preocupación, el señor diputado
señaló que de doscientos casos de mujeres con seccionamiento tubario, en uno
podía producirse un embarazo ectópico poniéndose así en riesgo la salud de la
mujer. La estadística que me importa, aquella que debemos considerar con mucha
más atención, es la cantidad de mujeres que mueren en razón de resolver
embarazos no deseados mediante abortos clandestinos. (Aplausos.)
Sra. Presidenta (Vaca
Narvaja).- Tiene la palabra la
señora diputada por Neuquén.
Sra. Comelli.- Señora presidenta: tal como adelantáramos
desde el interbloque, vamos a fijar nuestra postura, que es coherente con lo
que hemos trabajado en el partido y con lo que hoy es ley en mi provincia: la
posibilidad de acceder a la ligadura de
trompas y a la vasectomía dentro del sistema de salud.
Voy a efectuar breves consideraciones y
a insertar en el Diario de Sesiones la parte medular de mi exposición.
Como consideramos a la ligadura de
trompas comprendida entre los derechos reproductivos y sexuales, tengo serias
observaciones con este proyecto de ley. Hubiera sido interesante trabajar
teniendo como marco la ley que rige en mi provincia, junto con otros proyectos
que existen en la comisión. Uno de ellos lo presenté yo, donde solicito que no
solamente contemplemos los aspectos relativos a los métodos anticonceptivos,
sino que también los correspondientes a las personas que desean concebir hijos
y no pueden hacerlo. De lo que se trata es de buscar el análisis de un todo, en
una integración sistémica.
Estoy hablando de derechos
reproductivos y desde la esfera de la libertad de las personas para decidir.
No tuvimos como en mi provincia un
proceso de discusión amplio y participativo. En Neuquén nos llevó un par de
años legislar al respecto, además de haber aprendido mucho de una provincia
vecina como Río Negro, que incluso cuenta con muchos fallos judiciales.
Debemos ser precisos para que esto no
termine siendo -porque no estoy de acuerdo- la voluntad de una joven que por
alguna situación a los veintidós años puede quedar inhabilitada de por vida
para tener familia.
La mayoría de edad no implica
necesariamente una conciencia acabada de lo que son estas prácticas, que son
irreversibles.
Para no caer en algunas políticas
maltusianas de control de la natalidad encubierta, debemos contar con el
consentimiento informado. Al respecto puedo decir que en el caso de mi
provincia no se trata simplemente de llenar un formulario, sino que existe todo
un procedimiento de entrevistas y de intervención médica, porque el médico
puede en muchos casos brindar un panorama más amplio para la mujer de lo que
puede hacerlo un juez. Además, el tema del formulario no debe ser planteado
como una eximente de responsabilidad para el médico. En consecuencia, una de
las barreras tiene que ver con la indicación médica.
A los veinte años, con un sistema
desarrollado y una política pública de derechos para todos los ciudadanos para
acceder a una salud reproductiva y sexual, la anticoncepción -como está
planteada en nuestra provincia- cuenta
con diferentes posibilidades para brindar una
solución por métodos anticonceptivos. En estas situaciones especiales
prima verdaderamente la libertad para tomar una decisión en cuanto a la
vasectomía y la ligadura de trompas.
Por estas razones y las que brindo en
el informe cuya inserción solicito, voy a votar por la afirmativa. (Aplausos.)
Sra. Presidenta (Vaca
Narvaja).- Tiene la palabra la
señora diputada por la Capital.
Sra. Marino (J.I.).- Señora presidenta: tenía pensado decir muchas
cosas en relación con este proyecto, sobre el que he trabajado mucho, pero me
siento absolutamente representada por el señor diputado Acuña Kunz, por el
presidente de la Comisión de Salud y Acción Social, diputado Silvestre Begnis,
y por los señores diputados Graciela Gutiérrez, Rico, Augsburger y Marcela
Rodríguez. En consecuencia, no voy a insistir sobre algunas de las cosas que
ellos dijeron, porque comparto conceptualmente sus exposiciones.
No quiero contestar, sino aclarar, en
relación con lo planteado por la señora diputada Rico. Los diputados hemos
trabajado con seriedad este tema, y nunca hicimos calificaciones inoportunas en
relación com las intenciones del resto de los legisladores.
Lo que diré no es una contestación,
sino una explicación, porque esto quedará en la versión taquigráfica y resulta
importante despejar algunos conceptos que podrían haber generado confusiones.
Cuando presenté este proyecto había
otros pero, tal como dijera la señora diputada Marcela Rodríguez, también
rescato la historia de los grupos de mujeres que venimos trabajando en este
tema y en otros.
Por ejemplo, hoy afortunadamente la
Comisión de Trabajo ha encontrado un buen dictamen sobre las licencias por
nacimiento. Para nosotros estas políticas constituyen un conjunto de
cuestiones.
Entonces, cuando se ven recortadas,
parece que nos convirtiésemos en asesinos o genocidas. Se trata de analizar
cómo garantizamos los derechos para nacer y para organizar la vida familiar,
según el ideal que cada uno de nosotros posee. No sólo se trata de estos
proyectos, sino que hay algunos más sobre los que se está trabajando.
Algunos sectores, cuando se habla de
este tema, dicen que falta educación, pero cuando hablamos de la ley de
educación se muestran negativos. Cuando discutimos esta cuestión, recuerdan una
ley que fue parida con un enorme esfuerzo y movilización del conjunto de
mujeres, diputadas y senadoras.
Los que se refieren a educación, antes
no querían la ley de salud sexual y reproductiva, pero ahora señalan que hace
dos, tres o cuatro años que está en vigencia y no se cumple. Entonces, lo que
deberíamos hacer en esta Cámara es acercar a las autoridades administrativas
mejores ideas para que estos programas sean aplicados con más eficacia.
Al principio de la sesión se habló de
educación y de información. En nuestro país el conocimiento sobre los métodos
anticonceptivos está más extendido que su uso. La práctica del aborto, como
bien dijera la señora diputada
Giudici, como
método de regulación de la natalidad o de la fecundidad que todos queremos
desterrar tiene un volumen que no se corresponde con el desarrollo de la
Argentina, con la situación cultural del país, con la promoción de nacimientos
y con otra serie de puntos de referencia que deben ser tomados en cuenta para
analizar.
Aquí se ha dicho todo el tiempo que la
ligadura tubaria y que la vasectomía es un método que no es ni será muy usado y
casi risueñamente se señaló que los hombres de este país todavía lo relacionan
con la virilidad y entonces es un método que no va a caminar.
En ese momento me puse un poco
nerviosa y si bien no corresponde que lo haga le pedí al señor diputado que lo
cambie. Porque esas pautas tienen que ser cambiadas, y lo mismo esas
costumbres, porque nada mejor que los varones de esta Cámara y de este país para
variar y cambiar la conducta de los varones.
-
Aplausos en las galerias.
Sra. Marino
(J.I.).- Porque si hay prostitución es porque hay
demanda masculina; porque si hay abuso, generalmente ese abuso lo lleva
adelante la población masculina, y si hay violación, es de parte de los
varones.
Entonces, creo que el método de la
vasectomía, que nosotros estamos autorizando, en realidad lo que está
planteando en la Argentina es la posibilidad de una modificación de los
patrones culturales que significan que el hombre está teniendo la capacidad y
quiere ser tan responsable como ha sido la mujer hasta ahora con su cuerpo,
para organizar su ideal de familia.
Hay algunas cuestiones que aquí se
plantean y que me parece que no están adecuadamente consideradas. Voy a tomar
algunos puntos nada más, como por ejemplo la cuestión de la población. No tengo
demasiado tiempo para extenderme pero tengo que decir que trabajé un poco en el
tema y creo que se confunden muchos
conceptos. Se confunde fertilidad con fecundación, con comportamiento de
procreación y con natalidad.
Usamos natalidad para plantear el tema
de la regulación. Pero la natalidad es una cosa y la fecundación es otra. La
fertilidad es la capacidad que cada uno de nosotros tiene, y la fecundación es
el acto, es cuando se procrea, y el comportamiento es de qué manera las
parejas, las sociedades y las comunidades se comportan en cuanto al proceso de
la reproducción y la procreación.
El concepto de natalidad demográfica
es la relación entre las personas que nacen y las que mueren en un tiempo
determinado. Incluso se podría aclarar una categoría más que tiene que ver con
el tiempo en el que se puede renovar una generación.
En este sentido, quisiera que
pudiéramos, no digo hoy pero sí compartir un debate en esta Cámara sobre cuáles
deberían ser las políticas en relación con la preocupación demográfica que aquí
existe. Porque la omisión de políticas es planificación familiar, lo queramos
reconocer o no. Se planifica en nuestro país absolutamente por omisión. Y por
omisión, y por no garantizar la accesibilidad a todas las personas, algunos
tienen más y otros mucho menos.
La cuestión se puede estudiar, hay
libros que la consideran y en ese sentido puedo señalar que me he preocupado
por leerlos para tratar de entender esa preocupación. Aclaro que traté de
entenderlos porque yo tenía la misma posición en la década del 70 y confundía
la regulación de mi propia familia con el imperialismo. No tienen nada que ver
las políticas forzadas aplicadas a las poblaciones de los países limítrofes.
Reitero que me dediqué a estudiar la
cuestión, y cuando uno estudia estos temas y otros puede decir que es en vano
lo que ustedes están proponiendo. En la historia de la anticoncepción en la
humanidad, tomen la época que quieran –Roma, Grecia, Edad Media, Modernidad,
Revolución
Industrial‑
hubo regulación de la fecundidad, y los saberes eran populares, circulaban por
las cocinas y las caballerizas. Además, desgraciadamente en épocas terribles de
la humanidad se regulaba por la muerte: nacían muchos y morían muchos. Eso es
lo que se denomina dinámica demográfica: mueren muchos, nacen muchos.
Por otra parte, quiero aclarar –y
deseo hacerlo con absoluto respeto‑ que hubo muchas posiciones en la
Argentina en relación con la implementación de una política pro natalista. Tal
vez pueda llegar a compartirla, depende sobre qué bases está enmarcada o a
expensas de qué objetivos se plantea una política de esta naturaleza. La verdad
es que ni Alberdi, ni Sarmiento, ni Bunge, ni Prebisch, ni López Rega en la
Argentina potencia, lograron modificar el comportamiento de la sociedad. La
Argentina atravesó lo que se conoce como el proceso de transición demográfica
sin políticas; este proceso llevó a la otra etapa que consistía en menos
muertes y menos nacimientos. Me refiero a la transición que otros países y
regiones han llevado a la práctica a partir de políticas concretas.
Lo cierto es que todos esos discursos
no han logrado hacer realidad la frase que establece que gobernar es poblar. Se
trajo inmigración para poblar la Argentina, y esa inmigración se comportó como
se comportaban las familias en Europa; se quedaron en las ciudades y los que
siguieron teniendo muchos hijos fueron los criollos.
No podemos confundir este tema con las
políticas demográficas, sobre las que estoy dispuesta a discutir si fuera
necesario. En cuanto a la descentralización de la población planteada por la
señora diputada Alarcón creo que debe decir cómo se hace y no simplemente señalarla,
pues todos estamos de acuerdo en ese sentido. Si queremos analizar esta
temática, el debate debe ser serio; el tema de los derechos reproductivos –tal
como lo plantean las convenciones internacionales‑ no debe asociarse a
problemas de índole económica o a dinámicas demográficas. (Aplausos.)
En el comportamiento reproductivo de
cada familia el Estado no tiene ninguna injerencia; las políticas activas deben
fomentar a la familia con medidas concretas y no a expensas de las mujeres.
Escuché atentamente las distintas
opiniones vertidas aquí y mientras lo hacía pensaba cómo es el hecho
reproductivo y qué clase de índole tiene. Es moral, pero se desenvuelve en el
campo personal; esta moral me permite tomar una decisión constatándola con mi
propia escala de valores. ¿En qué momento un Estado o una comunidad debe tomar
esta posición y decidir e interferir?
Las políticas pro activas son otra
cosa. Hasta ahora, la famosa cantidad de población que se pide ha sido a
expensas de los vientres de las mujeres. Lamento que no esté la señora diputada
que habló anteriormente, porque voy a repetir una frase de la amiga socialista
Elena Tchalidy que dice que en este país se han cuidado más los vientres de las
vacas que los vientres de las mujeres. (Aplausos.)
Sé que debo ir concluyendo mi
exposición, pero quiero agregar algo más. Aquí tengo, para los que deseen
verlo, un consentimiento informado. La verdad es que, según este consentimiento
informado, quien se hace una ligadura de trompas o una vasectomía es un héroe. Los
consentimientos informados que se utilizan no engañan a las personas. Si algún
señor diputado lo desea, puedo mostrar el que tengo en mi poder.
El consentimiento informado no es un
formulario ni una teoría; es una práctica que se ha abierto paso desde hace
bastante tiempo y que está relacionado con la autonomía de la voluntad,
etcétera. Es un proceso que realiza cada persona con el equipo de salud.
Por último, aunque tendría muchísimas
cosas que decir –porque he hecho un periplo mediático y ya sé lo que van a
señalarme‑ quiero agregar algunas cuestiones.
Celebro el alto nivel filosófico que
por momentos tuvo este debate porque la filosofía me encanta, pero me parece
que en este caso hablar de la libertad con esa estatura es tirar la pelota
afuera.
Cuando decidí tomar este tema tuve en
cuenta una necesidad. Este procedimiento está permitido en la Argentina desde
hace cuarenta años, pero debe hacerse con indicación médica, y en rigor nunca
ha existido esa famosa indicación médica. Los médicos se niegan a realizar esta
indicación en virtud de que se sienten perseguidos por el inciso 18 del
artículo 20 de la ley 17.132 y por el artículo 91 del Código Penal.
Al respecto deseo aclarar que no es
correcto lo que se está diciendo en relación con el artículo 91 del Código
Penal. Tengo la respuesta, y si no lo aclara otra señora diputada, después
solicitaré la inserción en el Diario de Sesiones.
La verdad es que tuvimos que legislar
porque algo que está permitido no se cumple. Incluso se llevaba a la Justicia a
los profesionales, y en la mayoría de los casos ésta se expedía sosteniendo que
no correspondía el procedimiento. ¿Desde qué mandato cultural o religioso
alguien puede decir que esto no corresponde para una mujer con seis hijos,
cinco cesáreas, alta presión e imposibilidad de tomar otro anticonceptivo?
También se señaló que hay muchos
anticonceptivos, pero lo cierto es que no todos corresponden a cada persona,
historia clínica o edad.
Ciertamente la denuncia de genocida me
hace mal porque también soy peronista, tengo varios hijos y hasta nietos, y no
me parece que ese sea el modo de debatir. Mucho menos acepto que me denuncien
como tanática o que me relacionen con el impulso de muerte. La verdad es que yo
no estoy de acuerdo... (Aplausos.)
Quiero señalar una última
contradicción. Los sectores que objetan esta ley piden que se incluya la
reversión. Con esa pretensión están indicando que este método se hace y se
revierte. Nosotros queremos ser serios, y los consentimientos informados lo son
cuando se escriben. Por eso sostenemos que es posible la reversión. Esto es lo
que ha permitido que se legisle al respecto, porque ya no es mutilación, además
de la fertilización asistida. Pero la reversión es muy difícil, y para no
debilitar esta posición
estamos diciendo que no la
queremos incluir como práctica.
Agradezco a la señora diputada Leyba
de Martí su comprensión para trabajar juntas en esto, así como también a todos
los señores diputados que hicieron su aporte.
Entiendo que esta ley, además de ser
moral, aunque no puede garantizar la libertad a las personas toda su vida
porque eso es mesiánico y no me gusta, está garantizando la libertad y la vida
a muchas mujeres en la Argentina. (Aplausos. Varias señoras diputadas rodean
y felicitan a la oradora.)
Sra. Presidenta (Vaca
Narvaja).- Tiene la palabra la
señora diputada por Córdoba.
Sra. Leyba de Martí.-
Señora presidenta: en este largo debate hemos escuchado diversas opiniones,
como suele suceder en un recinto parlamentario. Quizás esos discursos después
nadie los lea, aunque quedan registrados en el Diario de Sesiones, pero pueden
ser tomados por algunos medios de difusión, lo que me preocupa porque puede
llevar a la gente a confusión pues las posiciones son tan disímiles que uno se
pregunta cuál es la verdad y qué es lo que hoy estamos por aprobar.
Agradezco al bloque de la mayoría la
actitud que ha tenido de escucharnos y discutir estos temas porque son
importantes para la sociedad. Desde hace muchos años vengo trabajando por la
defensa de los derechos de la mujer y de lograr igualdad de oportunidades en mi
provincia; incluso lo hice con la señora diputada Laura Sesma.
Cuando uno observa que siempre se
deben sancionar leyes para otorgar derechos a la mujer llega a la conclusión de
que es una situación muy injusta. Recordemos que hasta hace poco la mujer
tenía, junto con los menores y los discapacitados, incapacidad para administrar
sus bienes.
Hemos avanzado mucho en estos últimos
años, pero me parece que leyes como ésta, que es una parte o un anexo más de la
ley de educación sexual y procreación responsable ‑que yo no tuve la
oportunidad de trabajarla en esta Cámara pero sí en la Cámara de Diputados de
mi provincia‑ producen conflictos en los distintos sectores de la
sociedad. Esto es así porque cada uno tiene su visión parcializada de la
realidad y a veces es muy difícil tener una mirada amplia para poder entender
tantas cosas que nos pasan a los argentinos.
Por eso nuestra preocupación mayor
estaba centrada en la persona que tenía que tomar esta decisión, que no es
menor. En cuanto a si el proceso es reversible o no, yo pienso que es casi
reversible. Por eso nuestra preocupación estaba radicada en qué información
recibía la paciente antes de someterse a una de estas prácticas quirúrgicas. Lo
mismo cabe decir para el paciente que se encuentra en esa situación. Uno
generalmente se refiere a la mujer por entender –como pensamos nosotros‑
que esto va dirigido al sector de las mujeres más que al de los varones. Pero
el consentimiento informado es algo muy importante que me parece que echa por
tierra muchas dudas que existen en este sentido, porque también está la
cuestión de conciencia, la posición religiosa y demás.
Considero que cada uno en la vida
tiene deberes y funciones que cumplir. A nosotros en este momento nos toca
legislar. A las religiones les tocará dar las normas morales y espirituales que
hagan, por ejemplo –como escuché en este recinto‑, que la mujer no
necesite la anuencia de la pareja para someterse a esta práctica. Esto no va a
disolver a la familia, porque en una familia bien constituida la comunicación
entre el hombre y la mujer plantea una situación distinta. En este caso no
tengo duda de que la decisión se va a compartir. Pero también hay casos en
donde las mujeres son violadas por sus propias parejas, que llegan a sus casas
en un estado irreconocible, de ebriedad, y les engendran un hijo. Estos son los
casos que también debemos contemplar, y me parece que este proyecto de ley va
dirigido a solucionar esos problemas.
No me gusta decir que vamos a aprobar
esta iniciativa para las mujeres pobres, porque si bien es cierto que les
estamos dando la posibilidad de acceder a esta solución –que muchas no la
tienen‑ creo que esta iniciativa también va dirigida a aquella sociedad
que se tiene que sacar la careta de la hipocresía, porque hacíamos las cosas y
no las decíamos debido a que era algo que estaba penado por la ley.
Me parece que en este sentido el
proyecto de ley que estamos considerando es constructivo, porque estamos
ayudando a los que no podían acceder a una solución y permitiendo estas
prácticas a quienes sí podían realizarlas.
Oportunamente vamos a solicitar
algunas modificaciones a la redacción de esta iniciativa, pero no a la cuestión
de fondo. Por más que ha habido distintos conceptos y hemos escuchado que el
control de la natalidad es historia que viene de lugares foráneos, yo creo que
acá nos tenemos que poner una mano en el corazón y ver la realidad que nos
rodea. Nadie nos tiene que venir a
contar cómo son las cosas porque todos las conocemos. Por eso hoy seguramente
vamos a sancionar una norma que realmente reparará una de las tantas
injusticias que tiene nuestro país. (Aplausos.)
Sra. Presidenta (Vaca
Narvaja).- Tiene la palabra el señor
diputado por Tucumán.
Sr. Lix Klett.- Señora presidenta: solicito autorización
para insertar la primera parte de mi exposición en el Diario de Sesiones a
efectos de que mi intervención sea más breve.
Hoy por la noche hemos escuchado
espléndidas exposiciones de todos los sectores políticos sobre un tema
que es muy
difícil y complejo.
Tengo que comenzar esta exposición
señalando que voy a votar negativamente el proyecto en consideración, porque
pienso que mutilar a un ser humano es una forma de atentar contra los derechos
humanos.
Estas políticas no son nuevas; se
remontan a 200 años, cuando el reverendo Thomas Malthus escribió el libro Ensayo
sobre los principios que reglan la población, en el que señalaba que la
cantidad de personas crece geométricamente y la de alimentos en forma
aritmética.
Sin duda este es un tema muy complejo.
En su discurso la señora diputada Alarcón hizo referencia a las políticas que
se aplican en otros países en procura de disminuir la población. Esto quedó
plasmado en una exposición del general Perón allá por el año 1974, cuando
señaló que el crecimiento poblacional en nuestro país era necesario para que la
Argentina fuera una potencia. Él hablaba de 100 millones de habitantes, porque
vivimos en un país inmensamente rico, geográficamente inmenso pero pobremente
poblado.
Jules Simon, un judío americano Premio
Nobel de Economía, insistía en señalar que sin crecimiento demográfico no había
crecimiento económico y viceversa.
Kissinger afirmaba en un informe
realizado entre 1974 y 1975, que la economía no crece si no aumenta la
población.
Las economías fuertes tienen una
sólida población joven. Este es el caso de Irlanda –único en Europa‑,
dado que el 50 por ciento de su población tiene menos de 25 años. Aclaro que es
un caso único en Europa porque el viejo continente está enfrentando una crisis
poblacional que diría que es prácticamente terminal. Esto impulsó a algunos
escritores norteamericanos –como el jurista Joseph Weiler, un judío ortodoxo
sudafricano‑ a hablar de la crisis cultural que enfrenta la civilización
europea, dado que Europa se está despoblando.
En ese sentido, como ustedes saben
para mantener la población se necesita 2,1 nacimientos por mujer. Sin embargo,
Alemania registra 1,3 nacimientos por mujer; Italia, 1,2; España, 1,1, y
Francia, 1,7. Son cifras que asustan, porque estos datos incluyen la
inmigración musulmana. De ahí la crisis cultural de Europa.
Se dice que en la primera mitad de
este siglo Alemania habrá perdido el equivalente a la población de la antigua
Alemania Oriental. Con respecto a España, se calcula que de sus 40 millones de
habitantes actuales pasará a tener 31 millones en el año 2050. Días atrás hemos
leído que Rusia pierde 700 mil habitantes por año y que está implementando un
programa para tratar de aumentar su población, incentivando económicamente a
los matrimonios mediante el pago de 50 dólares por el primer hijo y de 100
dólares a partir del segundo.
Las consecuencias de esas políticas
europeas han hecho que Finlandia deba siete veces su producto bruto y que
Italia deba dos veces su producto bruto. En la crisis de 2001 nosotros debíamos
el 50 por ciento de nuestro producto bruto. Ello demuestra que lamentablemente
la crisis europea es una crisis final. Esto se debe a que las personas de la
tercera edad hoy son mayoría y los jóvenes no pueden mantener a esa enorme
cantidad de ancianos. Se me dirá que uno de los motivos es el aumento de la
expectativa de vida, ya que el avance de la medicina permite que el ser humano
viva más.
Pero pasemos a lo que ocurre en
nuestro país. La crisis económica se debe a que no hay solidaridad
intergeneracional. Todos sabemos que esta última debe existir porque la caída
de la fecundidad es la causa del envejecimiento de la sociedad. Los estudios
demográficos demuestran que el incremento de la expectativa de vida asociado a
una caída de la fecundidad provoca el envejecimiento de la sociedad. Las
Naciones Unidas definen a una sociedad envejecida como aquella en la cual más
del 7 por ciento de la población tiene 65 años o más.
En nuestro país, según el censo de
2001 el porcentaje de población de 65 años o más es del 9,9 por ciento. Esto va
a influir negativamente en los servicios esenciales de la sociedad, como el de
la salud o el de la seguridad social, porque debe haber un adecuado equilibrio
generacional.
Voy a citar algunas cifras para que se
comprenda el problema argentino. En el año 1895, el 2,1 por ciento de la
población era mayor de 65 años. Este último porcentaje fue ascendiendo de la
siguiente forma: 2,3 en 1914; 3,9 en 1947; 5,5 en 1960; 8,2 en 1970; 8,9 en
1991; y 9,9 en 2001.
Ahora voy a hacer una clasificación
según la franja de población. En la década del 60, los jóvenes ascendían al 12
por ciento; en 1970, al 8 por ciento; en 1980, al 4 por ciento; en 1991, al 3
por ciento; y en 2001 sólo al 1 por ciento. La gente madura, que en la década
del 60 representaba el 12 por ciento de la población y en las décadas de los
70, 80 y 90 representaba el 13 por ciento, en el año 2001 pasó al 10 por
ciento. Y la gente envejecida, que era del 1 por ciento en 1960, pasó al 4 por
ciento en 1970, al 8 por ciento en 1980, al 9 por ciento en 1991 y llegó al 14
por ciento en 2001.
La población porteña, en la franja de
los 0 a 14 años disminuyó en relación con el censo de 1991, en 96.823 niños,
superando lo que el INDEC proyectaba para el año 2010: 71 mil chicos menores de
15 años, en edad escolar.
Sra. Presidenta (Vaca Narvaja).- Señor diputado: le solicito que vaya
redondeando su exposición.
Sr. Lix Klett.- Termino con algunas
cifras, señora presidenta.
Esto significa 766 aulas
menos preescolares; 1.690 aulas menos de primaria, y 1.823 aulas menos de
secundaria. En términos de escuelas, esto se traduce en 255 jardines de
infantes menos, 241 escuelas primarias menos y 303 escuelas secundarias menos.
Esto ha sido en la Capital
Federal, y como bien lo dijo la diputada Marino, la relación no es la misma que
en las ciudades del interior. Esto me aterra un poco porque aumentan las villas
de emergencia en los alrededores de las ciudades. Pareciera ser que esas villas
de emergencia fuesen un pecado mortal, pero en ellas existen seres humanos que
hay que proteger, hacerlos crecer educándolos, personas que necesitan de la
protección del Estado. No se trata de seres humanos mutilados, ni de que se
disminuya la pobreza haciendo disminuir la cantidad de pobres por efecto de la
mutilación.
Pido disculpas a la
presidenta, pero no es mucho lo que he hablado.
Sra. Presidenta (Vaca Narvaja).- Todos los diputados han hablado menos de lo que solía hacerse antes, por
los nuevos tiempos reglamentarios. Además usted dijo que iba a solicitar una
inserción.
Sr. Lix Klett.- No nos olvidemos de que
estamos en un Parlamento y el Parlamento es para parlar, para discutir.
Sra. Presidenta (Vaca Narvaja).-
Prácticamente ha utilizado el doble del tiempo que le correspondía, por lo que
le pido que vaya redondeando su exposición.
Sr. Lix Klett.- Esto que he mostrado de
la Ciudad de Buenos Aires ha sido sin la intervención del Estado con sus
políticas de anticoncepción. Quiere decir que cuando las políticas de
anticoncepción, que nacieron en el año 1992 con la ley de salud reproductiva y
se incrementarán con la norma que se sancionaría hoy, empiecen a practicarse,
los efectos podrían ser trágicos para el futuro argentino.
Por eso rescato muchos
discursos que hubo hoy, discursos brillantes. Rescato la posición de la diputada
Alarcón, como asimismo la postura del general Juan Domingo Perón. También
rescato la defensa que hizo la administración Menem ante los foros
internacionales porque ha sido una posición digna de los argentinos, la
posición tradicional de los argentinos. No nos olvidemos de que Alberdi nos
decía que gobernar era poblar. Estos
hombres han visto a la Argentina como estadistas, y hoy la estamos analizando
con una visión muy chata.
Quiero pensar con esperanza
que la Argentina es grande y que sus dirigentes son grandes para pensar la
Argentina grande. (Aplausos.)
Sra. Presidenta (Vaca Narvaja).-Tiene la palabra la señora diputada por Misiones.
Sra. Bösch de Sartori.- Señora
presidenta: realmente son interesantes las exposiciones que se han hecho en
este recinto, pero este proyecto de ley tiene como finalidad autorizar
prácticas médicas, como la ligadura de las trompas de Falopio y la vasectomía,
pudiendo acceder a ellas toda persona capaz.
Entiéndase bien, no estamos
hablando de cualquier clase de personas sino de personas capaces, que hayan
manifestado su consentimiento informado y que formalmente hagan el
requerimiento, ya que las intervenciones serán
realizadas en forma gratuita para poner en un
plano de igualdad a todos en nuestro país.
Dado el carácter privado de toda
conducta autoreferente, es decir, la que se relaciona exclusivamente con la
persona que cuida o descuida su salud, donde converge una variedad de derechos
como el de la intimidad, la disposición del propio cuerpo y la salud, de
acuerdo con el artículo 19 de la Constitución Nacional y normas concordantes la
ligadura tubaria y la vasectomía quedan exentas de la autorización del
magistrado, y al no afectar a un tercero quedan sujetas al arbitrio del propio
sujeto.
Por eso el proyecto exige que se trate
de personas capaces, y como requisito previo e inexcusable, establece la
necesidad del consentimiento informado. En ese sentido el médico debe poner en
conocimiento del paciente las ventajas y desventajas de estos procedimientos y
de otros métodos contraconceptivos, no sólo el de la ligadura de trompas y la
vasectomía, así como también sus resultados, riesgos y consecuencias. De todo
eso se deberá dejar constancia en la historia clínica, la cual también tendrá
que ser conformada con la persona concerniente.
Actualmente, en los hospitales
públicos se llevan adelante estas prácticas únicamente con autorización
judicial; sin embargo, en el ámbito privado se las realiza sin mayores
dificultades. La realidad indica que quienes gozan de capacidad económica
pueden someterse sin riesgo a las mencionadas intervenciones acudiendo a
servicios privados de salud, mientras aquellos que carecen de tales recursos
quedan injustamente privados de tal posibilidad.
El Estado debe garantizar la
prestación gratuita de modo que no se frustre la vigencia del principio
constitucional de igualdad de oportunidades consagrado en el artículo 16 de la
Constitución Nacional.
En esa dirección y con ese argumento
el dictamen dispone en su artículo 5° que “Las intervenciones de contracepción
quirúrgica objeto de la presente ley deben ser realizadas sin cargo para el
requirente en los establecimientos del sistema público de salud...”,
constituyendo una obligación para las obras sociales, las organizaciones de la
seguridad social y las entidades de medicina privada, que tendrán la obligación
de incorporar tales intervenciones médicas a su cobertura de modo tal que
resulten totalmente gratuitas para el requirente.
La iniciativa en tratamiento no
constituye un proyecto que establezca taxativamente parámetros de índole
médica, porque su eje central es el respeto de la autonomía personal para
determinar el proyecto de vida en términos bioéticos, el respeto de las propias
decisiones, del cuerpo, de la equidad, y del derecho a la salud, en su
concepción integral y especialmente en lo relativo a la salud reproductiva.
Por otro lado, el artículo 3°
establece que las prácticas médicas que por la presente ley se dispongan deben
contar con autorización judicial en el caso de personas menores de edad o
discapacitados. Por último, se contempla la objeción de conciencia, en el
artículo 6°.
Además, se modifica el inciso 18 del
artículo 20 de la ley 17.132 sobre régimen legal del ejercicio de la medicina.
Ello, porque tal inciso impide estas prácticas. Por lo tanto, se cambia el
concepto de mutilación, que aquí se ha mencionado, pues precisamente se trata
de infertilizar a una persona que ha padecido muchos problemas a lo largo de su
vida o tal vez ha decidido, por propio criterio, recurrir a una ligadura de
trompas o a una vasectomía.
Días pasados, el 6 de junio, la Corte
Suprema de Justicia de la Nación resolvió admitir un recurso extraordinario,
dejando sin efecto la decisión adoptada por la Justicia de Salta, ya que la
demandante promovió en una primera etapa una acción de amparo. Lo que pedía era
que luego de parir a su cuarto hijo se la autorizara a efectuar una ligadura de
trompas. Fundamentó esta decisión en el resguardo a su familia, por encontrarse
comprometidas prerrogativas constitucionales que tienen que ver con el derecho
a la salud en su más amplio sentido, entendido como el equilibrio psicofísico y
emocional de una persona.
El derecho a la vida, a la libre
determinación, a la intimidad, al desarrollo de la persona en la máxima medida
posible y la protección integral de la familia son cuestiones contempladas en
los artículos 14 bis, 16, 19 y 75, inciso 22°, de la Constitución Nacional,
además de los tratados internacionales a los que se ha hecho mención con
anterioridad.
La petición de esa mujer fue rechazada
por un juez salteño con el fundamento de que existían acciones legales
ordinarias, mediante las cuales podría haber obtenido la autorización que solicitaba.
Por tal rechazo la interesada apeló ante la Corte Suprema de Justicia local,
cuyos integrantes confirmaron la decisión del juez salteño.
Por último, acudió ante la Corte
Suprema de Justicia de la Nación, que consideró útil la vía de amparo y dejó
sin efecto las sentencias anteriores.
Si bien nuestro máximo tribunal en
definitiva autorizó la ligadura de trompas, todo el proceso fue largo y
tedioso, lo que hace necesario que contemos con una ley que contemple todas
estas situaciones. Además, el transcurso del tiempo juega en contra, por lo que
es necesario desjudicializar estos casos que se relacionan exclusivamente con
la libre determinación y el respeto por la autonomía personal.
Por los motivos expuestos y por la
importancia del tema que nos ocupa debo decir que esta iniciativa no obliga a
nada a nadie, ya que se basa en la autonomía personal.
Teniendo en cuenta que la persona va a
decidir qué hacer con su cuerpo, quería comentarles que de algo nos hemos
olvidado. Cuando estuve trabajando en el proyecto que presentamos el año pasado
-agradezco la colaboración de las señoras diputadas que lo suscribieron- nos
olvidamos de muchas mujeres que atraviesan por grandes problemas en su vida,
que no sólo carecen de recursos sino que también tienen problemas familiares.
Estas mujeres desean efectuar esta ligadura de trompas y no lo pueden hacer.
Van a los hospitales públicos, pero como el médico está atado de manos les dice
que no puede realizar la operación si no existe una autorización judicial.
Todos sabemos que ese proceso es largo y tedioso, como aconteció con esta mujer
de Salta.
También se han olvidado de aquellas
mujeres que, por ejemplo, tienen diez hijos y desean tener esta intervención
quirúrgica. Se han olvidado de que esa mujer todas las noches va a su casa y
quiere tener placer. Desean tener placer sexual y no verse obligadas a decir
que sufren un problema coronario o de presión arterial severa, lo que les
impide tomar anticonceptivos.
¡Yo también quiero tener placer
sexual, aunque tenga cuarenta y cinco años! (Aplausos.)
¡Necesito
una ligadura de trompas y tengo que ir a preguntarle a un juez si me autoriza!
Esas mujeres dicen que son personas como cualquier otra. Aunque tengan diez
hijos, una enfermedad severa o estén sola, deben tener la posibilidad de esta
intervención quirúrgica.
También debo decir que existe mucha
hipocresía, o que algunos se rasgan las vestiduras diciendo que no se puede
efectuar una ligadura de trompas. ¿Saben ustedes cuántas miles de mujeres en
este país se han hecho una ligadura de trompas y nadie ha dicho nada? ¿Saben
cuántas mujeres quieren sentirse realizadas y quieren tener derecho
a una
intervención, que es mínima? ¿Cuántas personas hoy en día deciden sobre su
propio cuerpo y lo cambian? Optan por cambiar de sexo y, sin embargo, aquí
nadie dice nada.
El proyecto trata sobre una simple
ligadura de trompas, donde todos podemos decidir sobre nuestro propio
organismo. Algunos cambian de sexo; otros quieren tener una ligadura de trompas
y también una noche de placer. (Aplausos.)
Sra. Presidenta (Vaca
Narvaja).- Tiene la palabra la
señora diputada por Buenos Aires.
Sra. Pérez.- Señora presidente: durante todas estas horas
hemos escuchado casi todo lo que se puede decir sobre este proyecto.
Verdaderamente, esta es una iniciativa sobre la que todos los argumentos, tanto
a favor como en contra, son válidos. No sé si es una cuestión de conciencia,
pero sí de decisión personal.
También quiero agradecer al presidente
de nuestro bloque, porque comprendió que debemos decidir de acuerdo con lo que
sentimos, lo que nos favoreció en el debate, porque se pudo exponer lo que se
pensaba sobre el proyecto.
Yo no soy ni abogada ni médica, por lo
que hablaré como mujer, como madre y como una persona que seguramente no usará
tecnicismos. Utilizaré palabras que todos conocemos.
En el Parlamento somos muchas las
mujeres. Aquí existen más de ochenta legisladoras, y en todo el país hay casi
20 millones de mujeres. Entre las que estamos aquí, hay solteras, casadas,
viudas, divorciadas, con hijos y sin hijos, y todas se darán cuenta de lo que
hablo.
Me refiero a la problemática de la
mujer, porque aquí se ha hablado de ligadura de trompas y de vasectomía. Sin
embargo, creo que el varón argentino está muy lejos de pensar en hacerse una
vasectomía. Por eso, se trata de una iniciativa en la que las mujeres tenemos
todo que ver.
Lo que las mujeres quieren –por lo
menos, yo‑ es decidir, porque desde que comenzamos a tener nuestra
primera menstruación, somos las que decidimos y las que ponemos el cuerpo, la
vida y el alma en cada acto. Desde chiquitas somos mujeres que debemos pensar
en eso.
Sería buenísimo que los varones nos
acompañaran en nuestras decisiones, porque no estamos en contra de ellos: los
concebimos, los parimos, los criamos, los amamos y vivimos con ellos. Muchas de
nosotros tenemos la suerte de tener a nuestro lado alguno que es comprensivo,
pero otras no. Nosotras tenemos derecho a
decidir.
Aquí se ha hablado de mutilación, y yo
me siento muy mal cuando lo escucho, pero dormiré muy tranquila habiendo votado
por la afirmativa este proyecto. No se trata de una mutilación, sino de otro
método anticonceptivo.
Muchas de nosotras estamos mutiladas.
A mí me falta la amígdala y el apéndice. A otras les falta un riñón. Son
mutilaciones, y todos debemos aprender a vivir con nuestras mutilaciones y
también con nuestras decisiones. (Aplausos.)
¿Cuántas veces tomamos decisiones que
son verdaderamente irreversibles? ¿Cuántas veces damos marcha atrás? También
estamos hablando de la vasectomía. ¿Qué opinan nuestros varones sobre ello,
cuando muchas veces después de los cuarenta años no quieren hacerse el examen
de próstata? Ustedes saben por qué no se lo quieren hacer. (Aplausos.)
Les
digo que de mí no esperen tecnicismos, porque cuando Juanita López me llama
para decirme que quiere que vote proyectos por una mejor calidad de vida, yo no
le puedo hablar ni del Yo ni del Súper Yo ni explicarle filosóficamente que
tiene que vivir bien.
- Aplausos en las
galerías.
Sra. Pérez.- Entonces, vamos a hablar de métodos anticonceptivos, porque las
mujeres que están acá saben de qué estoy hablando, y los hombres, si no lo
saben, lo van a aprender esta noche. Nosotras muy seguido, casi todo el tiempo,
tenemos que ir al ginecólogo. Todas nosotras tenemos que ir porque tomamos
pastillas que nos hacen mal, nos hacen retener líquido, nos ponen gordas, nos
hacen mal al hígado, vomitar. Si no, tenemos que recurrir al DIU, que no es anticonceptivo
sino abortivo. Se encarna, trae menstruaciones dolorosas, profusas, se corre,
trae miles de problemas.
Vamos al médico y lo primero que hace
es ponernos un espéculo. Todas sabemos lo que es un espéculo. Nosotras podemos
decirle a nuestros maridos que vamos al ginecólogo, y ellos nos van a decir:
andá, cómo no. ¿Pero saben lo que pasamos cuando vamos a un ginecólogo? ¿Saben
lo que pasamos cuando tenemos que estar todo el tiempo cuidándonos?
Verdaderamente, nosotras no somos
animales que tenemos sexo para reproducirnos nada más. Queremos disfrutarlo,
como dijo la diputada preopinante.
- Aplausos en las
galerías.
Sra. Pérez.- ¡Cuántas mujeres tienen
miles de problemas psicológicos, al no poder disfrutar del sexo, ya que tienen
problemas con sus maridos, quienes a veces no se quieren cuidar y ni siquiera
quieren usar un profiláctico!
Entonces, tampoco disfrutan el sexo, y
están pensando con terror que van a tener una relación. Eso también influye en
el matrimonio. Como están las cosas en la vida y en la sociedad moderna, un
matrimonio o una pareja tiene un hijo, luego puede venir el segundo, y si ya
tienen la parejita dicen “cerremos la fábrica”. Lo hacen porque la vida moderna
los lleva a todo eso.
La excusa es que hay que trabajar, hay
miles de problemas, están estresados. Me parece que lo principal, lo que más
queremos, es el poder de decisión. Yo no creo que la gente salga corriendo a
hacerse una ligadura de trompas, de ninguna manera.
Tampoco pienso que esto sea una
mutilación. Entonces, cuando acá se habla de mutilaciones y de que el Estado
nos tiene que dar la posibilidad de criar muchos hijos, la realidad es que si
queremos tenerlos, podemos tenerlos, y si queremos cerrar la fábrica, podemos
cerrarla.
Si el Estado nos tiene que dar
educación, salud, etcétera, independientemente de la ligadura de trompas y que
podemos o no hacerla, nos tiene que dar todo eso. Les aclaro que yo tuve tres
hijos porque quise tenerlos y los amo. Perdí uno, y quizás tenga que pensar que
por culpa del Estado perdí uno. También perdí embarazos. Todas esas cosas
sufrimos las mujeres, y además cuidamos a nuestras familias, a nuestros
maridos, a los que queremos darles lo mejor. También estamos hoy aquí
trabajando desde hace muchas horas, hablando con nuestros hijos por teléfono
para saber si están haciendo los deberes.
En fin, me parece que lo que queremos
las mujeres argentinas, más allá de cualquier otra cosa, es que aquellas que
realmente tienen muy bajos recursos económicos y que quieren tener algo en la
vida, por lo menos tengan poder de decisión, es decir, que puedan decidir qué
quieren hacer con su vida.
Tal vez he sido cruda en mis
expresiones; quizás haya dicho algunas cosas que horroricen a algunos, pero
esto lo quiero expresar tan claramente como me expresé con mis hijos el día que
les dije que tenían que donar sus órganos: el cuerpo en 24 horas se pudre y
antes de eso podía servir para otra persona.
Entonces, al pan, pan, y al vino,
vino. Nosotras queremos decidir lo que vamos a hacer con nuestro cuerpo, porque
somos mujeres y vivimos todo el tiempo la problemática de la mujer. Lo que
queremos es que nuestros queridos varones, amados varones, nos acompañen, pero
que nos acompañen en la decisión que nosotras tomemos.
Tengo la suerte de tener un marido que
me acompaña en mis decisiones, pero no por eso debo ser poco solidaria con el
resto. Las cosas a veces hay que votarlas por solidaridad. Hay que votarlas
porque queremos una mejor calidad de vida para todos nosotros y, sobre todo,
para el otro.
Podríamos decir que somos medianamente
inteligentes para estar ocupando este lugar. Tenemos un poder adquisitivo con
el que podemos mantener a nuestros hijos, mandarlos a buenos colegios, y
nosotras, si quisiéramos, podríamos encontrar al médico que nos haga lo que
queremos que nos haga.
Pero lo que tenemos que hacer es que
todas las demás personas que quieran tomar la decisión puedan hacerlo, y
decidir sobre su vida, disfrutar de su pareja, de su matrimonio y de sus hijos.
Lo único que me parece que es aceptable es que nosotras podamos decidir y que
tengamos varones
a nuestro lado que nos acompañen en nuestras determinaciones.
Por supuesto que voy a votar
afirmativamente esta iniciativa. Espero que todas las mujeres de nuestro país
puedan decidir qué hacer con sus vidas; si quieren hacerlo, que lo hagan y si
no, no. (Aplausos.)
Sra. Presidenta (Vaca
Narvaja).- Tiene la palabra el señor
diputado por Corrientes.
Sr. Galantini.- Señora presidenta: a lo largo del debate de
esta tarde hemos escuchado distintas objeciones por parte de algunos señores
diputados que no comparten el espíritu de este proyecto.
Sin querer contestar cada uno de estos
conceptos, deseo hacer una serie de aclaraciones sobre algunas cuestiones
escuchadas esta tarde en este recinto. Se dijo aquí que este es un tema que no
tuvo suficiente debate; creo que esto no es cierto. Este asunto viene
debatiéndolo la sociedad argentina y el mundo desde hace más de treinta años.
Probablemente, esta discusión –como dijo la señora diputada Marino‑ se
planteó en las cocinas y en las caballerizas, pero la hipocresía o la decisión
de los Estados hizo que este debate no llegara a éste ni a ningún otro recinto.
También se señaló que la técnica
quirúrgica que propone esta norma es irreversible. Tampoco es cierto, y esto lo
puedo afirmar desde mi carácter de médico. Se trata de una técnica reversible.
Además, quiero aclarar que desde el punto de vista técnico de la concepción –no
me refiero solamente al tema de las trompas‑, este es un aspecto que no
impide a la mujer concebir posteriormente.
Alguien también habló de autoritarismo
y castración. Creo que no hay nada más autoritario ni castrador que impedir el
ejercicio de un derecho, ejercicio que es el que trata de preservar esta norma.
(Aplausos.)
Este debate que viene desarrollando la
sociedad desde hace más de treinta años seguramente proviene de una concepción
patriarcal y capitalista de concebir el cuerpo de la mujer como una propiedad
social para preservar la especie y asegurar la distribución demográfica de la
población, según intereses políticos y económicos, subordinándolas a mandatos
que les confieren el carácter de ciudadanas. (Aplausos.)
A medida que la Nación argentina fue
saliendo del oscurantismo de los años de dictadura y empezamos a hablar de los
derechos humanos, fuimos incorporando el concepto de que los derechos sexuales
también son derechos humanos. Allí aparece el reclamo generalizado en todas las
provincias argentinas sobre la necesidad de que en los hospitales públicos
puedan realizarse ligaduras tubarias y/o vasectomías. El reclamo nace de los
sectores marginales. Cada vez más mujeres integran este colectivo social por
este proceso de feminización de la pobreza. En forma solapada estas cirugías
han venido practicándose en los sanatorios y en las clínicas, pero con el
consenso
y la complicidad
discriminadora de toda la sociedad.
Así se vuelve a marcar una diferencia
social: las mujeres pobres, las que no tienen opción para elegir su médico ni
su lugar de asistencia, tampoco pueden decidir cuándo tener descendencia,
cuántos hijos concebir ni con quién. Vivieron así durante décadas y siglos.
Todavía es necesario vencer muchos
obstáculos. Escondidos detrás de discursos supuestamente éticos o morales están
los verdaderos intereses, entre ellos el de mantener el sometimiento de las
clases sociales marginales.
Me pregunto quién habrá inventado
frases tan convenientes como “el único capital de los pobres son los hijos”,
“quieren esterilizar a los pobres” o “quieren combatir la pobreza eliminando a
los pobres”. Detrás de ellas se han resguardado quienes se oponen a la libre
determinación de las personas, sobre todo de las mujeres pobres, y han hecho la
vista gorda a lo que prescribe el artículo 19 de nuestra Constitución nacional,
que claramente legisla al respecto.
Las leyes no son más que normas
creadas por los hombres para dar un orden a las naciones; muchas veces se
sancionan después de la práctica habitual de las acciones que norman. Esta
necesidad de la sociedad argentina, y particularmente de las mujeres, ya se ha
visto encarnada en la discusión en más de catorce provincias argentinas que
tienen una ley o un decreto reglamentario referido a esta materia.
A lo largo de este debate se ha
hablado de la técnica quirúrgica, la vía de abordaje, la irreversibilidad, el
arrepentimiento, la conveniencia de crear un Estado fuerte, demográficamente
adecuado y demás. Sin embargo, este proyecto de ley trata sobre los derechos humanos,
los derechos personalísimos y, por supuesto, también sobre los derechos
sexuales. También se ocupa de la justicia social, porque en este proceso de
empobrecimiento paulatino las mujeres de menos recursos son las que deben tener
las condiciones necesarias para optar someterse a esta práctica en los
hospitales públicos.
Este proyecto de ley se refiere
asimismo a la ciudadanía sexual, porque la maternidad debe ser una elección y
no una imposición. Para decidir sobre el propio cuerpo se requieren condiciones
que garanticen opciones reales, lo cual también es responsabilidad del Estado
atender.
Sra. Presidenta (Vaca
Narvaja).- Solicito al señor
diputado por Corrientes que redondee su exposición.
Sr. Galantini.- Ya finalizo, señora presidenta.
No nos cansamos de decir que la ley no
obliga a nadie, sólo garantiza el ejercicio de un derecho. Las mujeres
argentinas, que son muchas veces las víctimas de que se impida esta práctica,
siguen siendo tuteladas en su cuerpo por una serie de poderes. Al respecto cabe
señalar que el cuerpo es la primera propiedad de una persona, lo más propio que
tiene. En consecuencia, no respetar la autonomía de decisión sobre el propio
cuerpo es seguramente el eje de toda la subordinación de las mujeres.
Somos conscientes de que este proyecto
de ley es apenas una herramienta que otorgará igualdad de derechos, justicia e
inclusión social. Permitirá que toda la sociedad ayude a incluir el concepto
dentro de los derechos inalienables de los seres humanos, en particular de las
mujeres, y luego las personas, porque ya es tiempo de que
las mujeres y los hombres,
especialmente las mujeres pobres y en
edad fértil, sean incluidas dentro de las políticas públicas para concretar los
caminos que llevan a una mejor calidad de vida. (Aplausos.)
Solicito la inserción del resto de mi
discurso en el Diario de Sesiones.
Sra. Presidenta (Vaca
Narvaja).- Tiene la palabra la
señora diputada por la Capital.
Sra. Bertol.- Señora presidenta: con
todo el respeto que me merece el presidente de la Comisión de Acción Social y
Salud Pública, debo decir que este proyecto no fue debatido suficientemente en
ese ámbito. No coincido con la señora diputada Rico cuando se expresa a favor
del debate que este proyecto ha tenido. Asumí la banca el 10 de diciembre
pasado y puedo decir que muchos diputados no contaron con el tiempo necesario
para reflexionar y debatir este tema, como me ocurrió a mí.
Estoy de acuerdo con los argumentos
del señor diputado Vanossi cuando dice que no se ha cumplido con el artículo
113 del reglamento, no dando lugar a los diputados que no integran las
comisiones donde se trató este proyecto a hacer las observaciones del caso,
motivo por el cual hoy tenemos este debate que nos ocupa tantas horas.
Con respecto al proyecto de ley en
consideración, quiero decir que creo profundamente en la libertad de las
personas para decidir sobre su propio cuerpo, y no creo en el derecho de las
personas de decidir sobre el cuerpo de otros. He escuchado mucho estos
argumentos en el seno de la comisión en defensa de este proyecto. No hubo
taquígrafos en esas reuniones de comisión, pero me tomé el trabajo de anotar
quiénes defendían expresamente esta iniciativa bajo el lema de que es una
decisión sobre el propio cuerpo.
No se está decidiendo sobre la vida de
terceros. Ser dueño del propio cuerpo claramente significa eso y no decidir
sobre terceros. Digo esto porque soy profundamente antiabortista y no quiero
ser hipócrita. La hipocresía es el acto de fingir cualidades, sentimientos o
ideas que uno no tiene. Justamente por esta convicción antiabortista estoy a
favor de este método anticonceptivo, no abortivo, y por ello voy a votar
afirmativamente este proyecto en general, aunque estoy absolutamente en
desacuerdo prácticamente con todos sus artículos por la metodología que se ha
seguido.
Entiendo que esta iniciativa no ha
contemplado muchísimos requisitos de exigibilidad que muchos diputados
preopinantes han observado y repetido una y otra vez con toda claridad.
Muy brevemente quisiera citar algunos
ejemplos de la ley brasileña, que fue aprobada como ley de planeamiento
familiar en 1996. Allí se establecen los requisitos para someterse a la
intervención de la cual estamos hablando. No olvidemos que no sólo estamos
aludiendo a la ligadura de trompas sino también a la vasectomía, porque si no
parecería que fuera un tema que sólo involucra a las mujeres.
También quiero señalar que el proyecto
que estamos considerando no contiene ningún artículo referido a la difusión de
este método, cuando tanto se ha hablado aquí de informar a las mujeres y a los
hombres que menos información tienen, y así lo planteé en la comisión. Si
estamos defendiendo un método anticonceptivo por todas las razones que aquí
hemos escuchado, ¿cómo puede ser que no lo difundamos, que no le demos una
partida presupuestaria? ¿Cuál es el apuro en debatir hoy este proyecto de ley
sin asignarle presupuesto para informar y educar a la gente sobre salud
reproductiva? Nadie ha podido responder
a estas preguntas.
Volviendo a los requisitos de la ley
brasileña, a las barreras que de alguna manera impone ‑que tienen que ver
con la responsabilidad para tomar esta decisión‑, podemos citar los
siguientes: tener plena capacidad civil y más de veinticinco años y, por lo
menos, dos hijos vivos; manifestar por escrito la voluntad de realizarse la
esterilización por lo menos sesenta días antes de la fecha de la cirugía; haber
tenido acceso al Servicio Multidisciplinar de Consejo sobre Anticoncepción y Prevención
de HIV –sida‑, así como sobre métodos reversibles. Otro de los requisitos
de accesibilidad es que cuando esté en vigencia la sociedad conyugal la
esterilización se realice mediando consentimiento expreso de ambos cónyuges.
Solicito autorización para insertar el
resto de mi discurso en el Diario de Sesiones.
Por último, quiero decir de que a
pesar de que para mí la anticoncepción tiene que ver con el no aborto,
artículos de
este proyecto de ley no dan una respuesta madura y responsable a un problema
real. (Aplausos.)
Sra. Presidenta (Vaca
Narvaja).- Tiene la palabra el señor
diputado por Chubut.
Sr. Marconetto.- Señor presidente: intentaré ser breve ya que
solamente voy a plantear una cuestión personal.
Yo no nací diputado; toda mi vida he
trabajado como médico, habiendo sido residente en obstetricia y ginecología,
jefe de residentes de ginecología y obstetricia e instructor. Trabajé en los
hospitales públicos, en los centros de salud de Planta de Gas ‑son los
que están del otro lado de la ruta, con todo lo que eso implica‑ y en la
medicina privada.
Por una cuestión de tiempo no me voy a
referir a las cuestiones humanísticas y filosóficas ni a los temas
autoreferenciales desde el punto de vista de la salud, del género y de la
injusticia social de la hipocresía que todo el mundo vive.
Simplemente, voy a hablar en nombre de
quienes están en esos consultorios ginecológicos –los que son médicos me van a
entender‑ que atienden los casos que en la profesión denominamos con un
nombre raro, como lo es el síndrome de Mondor. Sabemos lo que significa atender
a esa mujer que primero viene con seis o siete hijos, a la que el sistema no le
da respuestas, y que luego vuelve amarilla, no tostada sino infectada, aséptica,
con un síndrome de Mondor, sabiendo que en 24 horas va a morir.
En función de lo que es la
morbimortalidad materna, las causas más importantes de muerte dentro de la edad
reproductiva radican justamente en esas maniobras.
También quiero hablar en nombre de mis
ex compañeros residentes, con quines muchas veces nos sensibilizábamos por esa
realidad, ya que a pesar del bagaje adquirido como residentes teníamos temor a
un juicio. Si bien había una total identificación con esa mujer, como médicos
recién iniciados en los hospitales públicos enfrentábamos la disyuntiva de que
nos quitaran el título ‑que había sido obtenido en base al esfuerzo‑
o dar respuesta a esa ciudadana.
Después de haber trabajado toda mi
vida como ginecólogo y obstetra, hoy estoy aquí representando los derechos de
los ciudadanos de la República Argentina. Sé cómo se ha trabajado en la
elaboración de este proyecto de ley; por eso, aplaudo, festejo y comparto la
posibilidad de atender una necesidad real de la comunidad, a cuya solución actualmente
accede sólo un sector de nuestra población. Pero con este proyecto tenemos la
posibilidad de dar respuesta a los problemas de la gente, universalizando una
práctica a la que hoy acceden muy pocos. (Aplausos.)
Sra. Presidenta (Vaca
Narvaja).- Tiene la palabra la
señora diputada por Tierra del Fuego.
Sra. Ríos.- Señora presidenta: a esta
altura de la noche y del debate, teniendo en cuenta todo lo que se ha expresado
en este recinto, poco queda por decir. De todos modos, quisiera hacer algunas
aclaraciones con respecto a la libertad de conciencia, a la que ya se
refirieron las diputadas preopinantes que integran mi bloque. Debo decir que mi
fundamentación responde sólo a un grupo de diputados que vamos a votar
afirmativamente esta iniciativa.
Lo que voy a manifestar se vincula con
algunas de
las cosas que se
dijeron aquí. Esta norma no hace ni más ni menos que incorporar al Programa
Nacional de Salud Sexual y Reproductiva, entre los métodos anticonceptivos
reversibles, uno cuya reversibilidad está en duda. Esto debe ser informado a
todos los pacientes hasta tanto esa duda persista, que puede ser un año, o dos
o ninguno; esto lo sabremos con la tecnología. El método debe ser informado
como irreversible para que ningún paciente que opte por él tenga alguna duda
respecto de la posibilidad o no de concebir.
Por otro lado, los fondos destinados a
dar difusión a este método están contemplados en ese programa nacional, y no
hay ninguna razón para incluirlos en alguna disposición de esta iniciativa.
Lo que hace esta norma es modificar la
ley 17.132, modificación que deja en claro con qué grado de autoritarismo se
llevó adelante en muchos casos una práctica dejada en manos de algunos
profesionales que, discrecionalmente, decidían cuándo llevaban adelante y
cuándo no una práctica para la cual estaban habilitados por la vía legal y no
necesitaban un amparo por vía judicial.
Esto fue tema de discusión en
distintas conferencias de bioética y de derecho penal, donde algunos abogados
se preguntaban por qué los médicos interpretaban el Derecho, y les decían: “Si
usted dice que el diagnóstico amerita una ligadura de trompas o una vasectomía
no me mande el caso para un amparo porque no hace falta.”
Lo cierto es que cada vez que en un recinto
legislativo –sea nacional, provincial o municipal‑ se discuten temas
que tienen que ver con la sexualidad se realizan debates acalorados,
apasionados, y en algunos casos, irrespetuosos.
En ese sentido quisiera hacer una
distinción. Cada una de nuestras
palabras está atravesada por nuestra historia. A mí me preocupan los traumas de
nuestros hijos, pero también me preocupan los nuestros, porque cada uno de
nosotros hablamos atravesados por nuestra historia y por nuestra realidad.
Nosotros tenemos la responsabilidad de
legislar más allá de nuestra historia, pero evidentemente con la mirada de esa
realidad en la cual vivimos. Yo no vengo del mundo del derecho, ni del mundo de
la docencia ni del mundo del parlamento, ni nací diputada. Apenas vengo del ámbito
del sanitarismo. Tuve oportunidad de presidir la Comisión de Salud de la
Legislatura de Tierra del Fuego, provincia en la que sí existe la ley de salud
sexual y reproductiva, que fue sancionada en el año 2000 y modificada en 2001
incorporando la vasectomía y la ligadura de trompas como derechos. Y cuando uno
dice “incorporado como derecho” dice “posibilitando a” o “respetando los
principios de”, porque cuando establezco el diálogo, establezco un diálogo de
pares, establezco un diálogo entendiendo que quien tengo enfrente es alguien
hábil, mayor de edad y capaz.
Hay una cuestión que me parece que no
puede ser dejada de lado, y es la concreción del deseo de la ligadura de
trompas. Por eso también hago hincapié en la necesidad del consentimiento
informado. Este último implica –y esto también debe ser dicho‑ que antes
de la decisión hay una responsabilidad profesional, y no de uno sino de varios
profesionales. Esto no se obvia; no se obvió antes y no se obvia ahora. ¿Qué
nos hace pensar que los profesionales que decidían en qué casos no debía
hacerse la ligadura, en este caso no la van a recomendar ‑atendiendo a su
responsabilidad profesional‑ cuando esto implique riesgo?
En las consultas previas que hicimos
tuve oportunidad de hablar con quien fue jefa del Programa de Salud Sexual y
Reproductiva de México, la doctora Judith Moreno, y ella me decía que es muy
importante que los esposos puedan saber –no que autoricen‑ para que en el
supuesto caso de que no se pueda hacer la ligadura, entren ellos y se hagan la
vasectomía. (Aplausos.)
Decía que cada una de nuestras
opiniones está cruzada por nuestra historia, y digo también que nuestra
historia y el transitar de esta vida es una historia
dinámica, es una historia cambiante y es una historia que además
en la relación de pareja no es igual. Tenemos la enorme responsabilidad de
reconocer las relaciones de pareja como relaciones diferentes, donde en muchos
casos no son relaciones de pares. Aun cuando ninguna de nosotras hagamos uso
del derecho de hacernos una ligadura de trompas, debemos garantizar el
ejercicio de este derecho a aquella cuya única posibilidad es ésta por razones
de salud, no por prescripción médica, que son cosas bien distintas.
Cuando la ley
establece que la prescripción médica es la excepción está reduciendo el
concepto de salud a un concepto bioligisista y reduccionista. La salud es mucho
más que un útero y es mucho más que un ovario (Aplausos.) La salud es la
cabeza de esa mujer que puede soportar tener o no tener más hijos. Es una
situación socioeconómica de pareja, familiar y personal, favorable o
desfavorable.
¿Quién más que una mujer puede decidir
qué hacer con su propio cuerpo cuando su decisión no afecta a terceros? Además,
esta ley prevé la objeción de conciencia: alguien puede decidir hacerlo o no,
pero el Estado garantiza la posibilidad
de hacerlo.
Estos
son algunos conceptos centrales que quería rescatar. Lo que sí me parece
irreversible es un Estado que decide que la sexualidad siempre tiene que estar
atada a la cuestión reproductiva, y que los actos que tienen que ver con la
sexualidad humana pasan por el oscurantismo, la desinformación y la falta de
educación sistemática y permanente. Esto sí es irreversible. (Aplausos.)
Sra. Presidenta (Vaca
Narvaja).- Tiene la palabra el señor
diputado por la Capital.
Sr. Galvalisi.- Señora presidenta: más que
un discurso quiero plantear una reflexión. Me asombra y a veces me duele que el
debate pase por decidir si es una cuestión femenina o masculina, si es sexual,
si se trata de gozar o no. Estamos hablando del hombre en general, de la
humanidad, de lo que para los viejos filósofos era la ciencia positivista, el
hombre por sobre todas las cosas.
En el fondo yo estoy de acuerdo con el
tema en cuestión. Lo único que quiero dejar en claro porque me parece
fundamental es que este tema tenemos que tomarlo con toda la responsabilidad
que se merece porque nosotros fuimos elegidos para hacer leyes, fundamentar
normas y no dejar vacíos legales.
El libre albedrío que cada uno de
nosotros va a tener el día de mañana cuando tome una determinación de este
tipo, no importando la calidad ni el sexo, va a ser de su propia
responsabilidad, y esto es lo principal que debemos destacar.
Si bien yo adelanto mi voto en general
a favor del proyecto, considero que hay muchos vacíos legales. Coincido con la
señora diputada Ríos. Yo soy profesional, estoy en otra área, manejo finanzas
públicas y discuto presupuestos nacionales, y creo en la profesionalidad.
Cuando se dice en uno de los puntos que no se requiere indicación médica
precisa, yo pregunto: ¿si un médico no puede aconsejar a un paciente, quién lo
va a hacer?
Recién uno de los diputados
preopinantes hablaba sobre la castración de los animales por parte de los veterinarios.
El médico es quien puede orientar al paciente. Entonces, nosotros tenemos la
obligación –como decía la diputada Marino‑ de dejar la hipocresía de lado
y lograr una ley para toda la ciudadanía, trabajando en algo que es
fundamental, en educar, concientizar. No importa la cuestión técnica, esto
viene después, pero si nosotros podemos educar al pueblo ‑y cuando hablo
de pueblo hablo de nosotros mismos‑ en estos temas, seguramente el día de
mañana no tendremos que estar tratando este tipo de leyes o discutiendo una ley
de aborto, porque estamos educando.
Entonces, lo que nosotros tenemos que
hacer para el día de mañana es tratar de lograr un debate mucho más profundo,
que pase por las comisiones que tenga que pasar, y que el resultado sea en
beneficio de toda la comunidad. Esto es un principio fundamental. El libre
albedrío parte
de un principio
legal y progresista, y siempre importa la decisión de cada uno de nosotros, más
aun en este tipo de temas.
También debemos dejar en claro que el
Estado o quien éste determine –un profesional idóneo‑ debe aconsejar a
aquellos respecto de los cuales todos decimos que es la clase pobre, porque si
ese profesional no puede aconsejar al ciudadano, entonces estamos mal parados
con este tipo de normativa.
El proyecto de ley es positivo pero
sus artículos no lo son ya que no apuntan a solucionar el problema de fondo
respecto del sexo masculino o femenino. Debemos apuntalar para el día de mañana
una solución general a esta clase de problemas.
Sra. Presidenta (Vaca
Narvaja).- Tiene la palabra la
señora diputada por Río Negro.
Sra. Hernández.- Señora presidenta: en honor a los fuertes
argumentos vertidos en este recinto y al tiempo que llevamos debatiendo en
torno de este tema seré breve, y por tal razón solicitaré la inserción de los
fundamentos más importantes de mi discurso en el Diario de Sesiones.
Como aporte, deseo hacer referencia a
la experiencia de mi provincia. Desde hace más de media década los rionegrinos
y las rionegrinas pueden acceder a este tipo de prácticas de anticoncepción
quirúrgica gracias a la ley 3.448, sancionada en noviembre del año 2000 a raíz
del trabajo de las legisladoras provinciales y del fuerte apoyo de la entonces
diputada nacional Marta Milesi.
Esa ley, que contiene conceptos y
principios que hoy se incorporan en el texto que habremos de aprobar, ha
permitido a muchos rionegrinos y rionegrinas ejercer su autonomía y los
derechos personalísimos establecidos en nuestra Constitución, respecto de cuya
efectivización y operatividad los legisladores tenemos una deuda pendiente.
A efectos de llevar tranquilidad a
quienes creen que estamos en presencia de un método de esterilización masivo o
de control de la natalidad, quiero señalar que en el año 2005 en nuestra
provincia se han registrado 341 intervenciones, de las cuales 11 han sido
vasectomías, y el resto, ligadura de trompas.
La propia ley y su reglamentación
determinan en nuestra provincia la creación de un registro de objetores de
conciencia, donde sólo dos profesionales se han inscripto. Además, de todos los
casos de intervenciones registradas desde el año 2000 únicamente dos personas
se han arrepentido. Esto muestra a las claras que no se trata de un método de
control de la natalidad o de esterilización, y gracias a él rionegrinos y
rionegrinas han accedido a otra alternativa para ejercer su sexualidad.
Si me permite, señora presidenta,
desearía citar algunos datos proporcionados por el Consejo Nacional de la
Mujer, que si bien ya conocemos quizá nos permitan tomar una importantísima
decisión como ésta en forma más rápida.
Aproximadamente quinientas mujeres
mueren anualmente por causas relacionadas con el embarazo, el parto y el
puerperio; quince mil mujeres padecen secuelas permanentes en su salud a raíz
de las mismas causas. La tasa de mortalidad infantil se duplica en menores
paridos por mujeres que tienen seis hijos o más, y la tasa de mortalidad
materna es de 38 por cada cien mil nacidos vivos, promedio que se duplica en
madres menores de 15 años.
Las complicaciones por los abortos
constituyen la primera causa de muerte materna, representando un tercio del
total, evidenciando una tendencia en aumento en la última década. En la
Argentina se practican 500 mil abortos por año, lo que equivale a 1.300 abortos
diarios. Además, el 43 por ciento de estas muertes maternas se deben a estas
prácticas, que pueden ser evitadas si contamos con métodos seguros y accesibles
como el que vamos a incorporar con la sanción de este proyecto de ley.
(Aplausos.)
Sra. Presidenta (Vaca
Narvaja).- Tiene la palabra la
señora diputada por Buenos Aires.
Sra. Rosso.- Señora presidenta: el
método de ligadura de trompas y la vasectomía es utilizado desde 1990 en todo
el mundo como un método seguro y eficaz. En los distintos países ha sido
aplicado por decisión personal, con información del equipo de salud, para
quienes lo han requerido en distintos países del mundo.
Cuando en la Argentina se sancionó en
2002 la ley de salud sexual y procreación responsable, el tema fue ampliamente
debatido en este Congreso. Intervinieron en la discusión todos los sectores de
la sociedad y muchos de los aspectos que aquí han sido puestos de manifiesto ya
fueron debatidos en aquella oportunidad.
Se habló de la importancia de la
información, de la difusión de esa información, de la educación -está presente
en el articulado de la ley-, del respeto por los derechos humanos, y de que
todo esto no es nada más que la concreción del acceso al derecho a la salud y a
los derechos sexuales y reproductivos.
La Argentina, en 1994, formuló
reservas en la reunión sobre población efectuada por las Naciones Unidas en El
Cairo. Esas reservas tenían que ver con el derecho a la salud y los derechos
sexuales y reproductivos.
En 2002, al aprobarse una nueva ley,
esos derechos sexuales y reproductivos fueron reconocidos para todas las
argentinas y argentinos.
En ese articulado también constan los
métodos que se pueden utilizar. Por eso este proyecto de ley no viene más que a
complementar y completar la norma en vigencia, al incorporar dos métodos
quirúrgicos al Programa de Salud Sexual y Procreación Responsable, que rige en
nuestro país.
Está vigente no solamente para el
sector público, sino para la seguridad social y para la medicina prepaga. Debo
aclarar que la futura ley no hará más que respetar todos aquellos artículos que
fueron incorporados en la Constitución Nacional en 1994. No sólo se tienen en
cuenta artículos como el 19 o los que hablan de la necesidad de respetar la
salud de los usuarios, sino también el artículo 75, que da rango constitucional
a todas las convenciones constitucionales a las que ha adherido la Argentina.
Entre esas convenciones precisamente
figura la vinculada con la Eliminación de todas las Formas de Discriminación
contra la Mujer, que es muy específica, por lo que no me voy a extender y
solicito la inserción en el Diario de Sesiones de esta parte de mi exposición
para no perder más tiempo. Allí se habla del respeto a la salud, a la autodeterminación
y a la privacidad en cuanto a los derechos sexuales y reproductivos.
En este proyecto se tiene en cuenta el
consentimiento informado, el equipo interdisciplinario que va a aconsejar a la
paciente, la consejería médica, cuestiones que también están contempladas en la
ley de salud sexual y procreación responsable. Se habla de la difusión del
método y no de la promoción del método. Esto se hace para que las argentinas y
argentinos sepan a qué método anticonceptivo pueden tener acceso para decidir
libremente si adherirán a alguno o no.
Lo que manifesté no tiene que ver con
una política de población ni de natalidad. Tampoco se trata de métodos de
castración ni de esterilización. Los señores diputados preopinantes han
explicado por qué esto no es así. Tampoco está en contra de lo que prescribe el
Código Penal en el artículo 91.
Para que haya un delito debe existir
una víctima y un victimario; no debe haber un consentimiento informado, y acá
está claramente demostrado que nosotros no vamos a cometer una mutilación.
Tampoco existe un delito porque
aquí no hay dolo
ni culpa, sino con el consentimiento de dos partes con respecto a una práctica
que está considerada científicamente y que ahora está avalada por esta
iniciativa.
Por otro lado, quiero señalar que
nuestro país ha cambiado la posición adoptada ante los organismos
internacionales en la reunión de población de El Cairo de 1994.
Tuve el honor de asistir en mi
carácter de viceministra de Salud de la Nación, junto con la diputada Juliana
Di Tulio, quien era directora de la Cancillería Para la Mujer, a la reunión de
CEPAL de 2003, a la reunión de Puerto Rico de junio de 2004 y a la 9°
Conferencia de Naciones Unidas, donde precisamente expusimos la posición de la
Argentina que modificó a la de 1994.
Esta política se vincula con los
derechos de los ciudadanos a elegir democráticamente y no en forma autoritaria,
a partir dejar de lado posiciones que impedían que los ciudadanos pudieran
decidir sobre su vida, sobre la planificación de su familia, sobre la
determinación de la cantidad de hijos a tener y sobre su frecuencia.
Esto no significa que haya hedonismo o
utilitarismo o que seamos tanáticos o genocidas. Aquí se está a favor de la
vida. Estas prácticas quirúrgicas de anticoncepción tienen indicaciones médicas
vinculadas con el grupo etáreo, con las condiciones de salud de las personas y
con el problema dramático –que sólo algunos diputados han señalado‑ de la
incidencia de las cesáreas en nuestro país, que provoca más daño a las mujeres
que el que queremos impedir mediante estas prácticas.
De esto no hablamos, pero son esta
gran cantidad de cesáreas las que determinan que las mujeres corran riesgo y
que tengan que recurrir a estas prácticas de anticoncepción para evitar un
nuevo embarazo que las ponga en peligro.
La indicación médica para quienes
recurren a esta práctica está vinculada con personas que por la edad están
expuestas a otras complicaciones mayores, resultantes de los otros métodos
anticonceptivos.
Quienes eligen este método de
anticoncepción en general ya tiene muchos hijos. Además, el porcentaje mundial
de pedidos de reversibilidad de esta metodología varía entre el 0,1 y el 0,3
por ciento, por lo que se trata de una determinación para no tener más hijos, decisión
que es personalísima y está respetada por nuestra Constitución.
Por otro lado, me pregunto por qué
algunos argentinos por vivir en determinadas provincias tienen derecho a más
salud y mejores condiciones de vida. Este es un caso de igualdad ante la ley, y
la Nación no debe quedar al margen. (Aplausos.)
Para terminar, quiero señalar que está
muy bien que hagamos comparaciones con otros países. Sin embargo, las
sociedades, aún de países vecinos, son distintas y presentan otras
características. Por eso, cuando se implementan determinadas políticas, se debe
analizar lo que ocurre en nuestro propio país.
De hecho, para tranquilidad de muchos
legisladores, la posición que hemos adoptado en San Juan de Puerto Rico no fue
sólo de la Argentina, sino que estuvo acompañada por todo el Mercosur, que
planteó su criterio en aquella conferencia.
Quiero decirles a aquellos compañeros
que tienen miedo de que sirvamos al imperialismo o a distintas ideas políticas
que nuestra posición en Puerto Rico fue contrapuesta a la de Estados Unidos y
otros países centrales, que lo único que pretendían era imponernos sus
políticas de población y de derechos humanos, contrapuestas en este caso a una
nueva política de derechos humanos de nuestro país.
Sin duda esta norma viene a completar
otra ley para que los argentinos tengamos igualdad de derechos ante la ley en
todos los puntos del país, que el Estado sea responsable de la salud de los
ciudadanos pero que los ciudadanos sean responsables de su propia vida, de su
propio futuro y de su propio desarrollo.
Por otro lado, está demostrado
acabadamente que aquellas personas que deciden individualmente por su vida, por
su familia y por nuestra sociedad, pueden hacerlo y nosotros no somos quiénes
para decidir por ellos.
Nuestro bloque, al igual que los demás
que han trabajando en conjunto en esta ley, están seguros que los diputados
están legislando por una patria más justa, más libre y más soberana. (Aplausos.)
Sra. Presidenta (Vaca
Narvaja).- Tiene la palabra el señor
diputado por la Capital.
Sr. Pinedo.- Señor presidente: a pesar de que he hecho
realmente un esfuerzo para seguir el razonamiento de la señora diputada Carrió,
debo decir que no me ha convencido. La diputada Carrió fundó parte de su voto
en Freud, y en otra cantidad de autores que en verdad me han superado. Lo de
Freud más o menos lo entendí. Aparentemente hablaba del yo dividido, del
consciente y el inconsciente, y el inconsciente parece determinar conductas por
traumas o por la pulsión tanática.
Entonces, frente a este fenómeno, la
diputada Carrió se pregunta qué hay que hacer, porque si uno permite este tipo
de operaciones lo que estaría sucediendo es que el inconsciente de cierta gente
le podría hacer tomar ciertas decisiones y eso afectaría su libertad.
Entonces, la pregunta es: cuando a uno
le funciona el inconsciente y no puede ejercer su libertad uno mismo, ¿quién la
tiene que ejercer? La respuesta es: algún otro, como por ejemplo el Estado. La
verdad es que este razonamiento no me convence.
La diputada Carrió decía que no hay
libertad sin ley, cosa que probablemente sea cierta, especialmente habría que
decir “sin ley que garantice la libertad”. También dijo que ella quiere
garantizar la libertad para toda la vida, de modo tal que si alguien se
arrepiente de una operación de este tipo, pueda volver para atrás.
Entendí el razonamiento; en realidad,
ustedes juzgarán si lo entendí o no. Me parece que lo entendí pero de lo que
estoy seguro es de que no hay libertad sin responsabilidad. Entonces, si
alguien toma una decisión y tiene libertad para hacerlo, tiene que hacerse
responsable de eso y el Estado no tiene mucho que decir al respecto.
Sin embargo, ya que se habló de Eros y
de Tánatos, que es la pulsión vital o la pulsión de muerte, yo quiero buscar al
otro compañero de Eros, que figura por ejemplo, si ustedes ven la última
encíclica del Papa
actual, que es
sobre el amor. Se pregunta el Papa, y yo también, si el hombre puede desarrollar
todo su potencial sin amor. En otras palabras, si el hombre puede desarrollar
su potencial sin otras personas a las cuales amar.
En este sentido, me llama la atención
algunas contradicciones que noto en el hecho de que determinados sectores,
supuestamente socialistas, se preocupan exclusivamente por un plan de vida
absolutamente aislado, personal y de nadie más, es decir, de un hombre que
existe eventualmente sin otros hombres; mientras que los liberales, que
supuestamente defendemos la libertad personal, debemos ocuparnos de la relación
con el otro, del amor, de lo que genera solidaridad.
No quiero ser demasiado críptico ni
incurrir en filosofías que no se entiendan; simplemente deseo señalar que
nuestras objeciones a este proyecto de ley no están vinculadas con la violación
de los derechos personalísimos de los individuos.
Como muchos de los miembros de mi
bloque estoy a favor del artículo 1° que establece que pueden hacerse este tipo
de operaciones; pero además nosotros queremos defender los derechos de los
otros, de los que también están afectados por esta situación, aspecto que el
dictamen de mayoría no contempla.
Se ha dicho que el artículo 19 de la
Constitución Nacional garantiza que cada uno puede hacer lo que quiera, pero
siempre y cuando no afecte los derechos de un tercero. Me refiero, por ejemplo,
a los derechos del cónyuge.
También se señaló que el proyecto
respeta la Convención sobre la Eliminación de Todas las Formas de
Discriminación Contra la Mujer ratificada por la ley 23.179. No obstante, el
artículo 16 establece que los estados parte –la Argentina es uno de ellos‑
adoptarán todas las medidas adecuadas para eliminar la discriminación contra la
mujer en todos los asuntos relacionados con el matrimonio y las relaciones
familiares y, en particular, asegurarán en condiciones de igualdad entre
hombres y mujeres los mismos derechos a decidir libre y responsablemente el
número de sus hijos, el intervalo entre los nacimientos, etcétera.
¿Puede un cónyuge tomar una decisión
sobre no paternidad sin el consentimiento del otro? Me parece que se estaría
vulnerando esta igualdad de decisión entre hombres y mujeres de tener hijos
dentro del matrimonio, y las relaciones familiares a las que hace referencia
dicha convención.
Por otra parte, realizarse una
operación que impida la fertilidad o la concepción puede hacer incurrir a quien
se la practica sin el consentimiento del cónyuge en el vicio de error que está
contemplado como una de las causales de nulidad del matrimonio en el artículo
175 del Código Civil. Dicho artículo señala que el vicio de error acerca de las
cualidades personales de otro contrayente es cuando se prueba que quien lo
sufrió no habría consentido el matrimonio si hubiese conocido el estado de
cosas y apreciado razonablemente la unión que contraía.
Si uno se casa con alguien y a la
semana se entera de que esa persona se acaba de hacer una operación de este
tipo y que no podrá ser padre o madre, ¿esto no configura uno de estos casos de
error, no es una causal de nulidad de matrimonio?
También el Código Civil dice otras
cosas, como por ejemplo que ninguna persona casada puede adoptar sin el
consentimiento del cónyuge. ¿No se puede adoptar pero sí decidir no tener más
hijos sin consentimiento del cónyuge?
Otras normas establecen que los hijos
menores no pueden dejar la casa de sus progenitores sin licencia de sus padres.
Tengo entendido que se propondrá una modificación, pero el dictamen de mayoría
permite que los hijos puedan practicarse este tipo de operaciones sin el
consentimiento de los padres. ¿No pueden irse de la casa pero sí privarse de la
posibilidad de tener hijos en el futuro sin el consentimiento de los padres?
El último tema que quiero abordar es
el de la objeción de conciencia de los titulares de sanatorios y clínicas. ¿No
son también estos señores terceros que pueden oponer objeciones de conciencia
si consideran que sus principios no les permiten hacer este tipo de prácticas?
En definitiva, señora presidenta, me
encuentro ante una compleja disyuntiva. Estoy de acuerdo con el artículo 1°, y
en general debería votar por la afirmativa este proyecto de ley que permite
estas operaciones, pero la barrera de acceso a ellas se ha ubicado tan abajo
que en mi opinión la convierte en una mala iniciativa.
¿Debo votar en general por la
afirmativa un proyecto de ley que considero malo? ¿Debo votar por la negativa
cuando estoy de acuerdo con que debería permitirse libremente a cada uno
adoptar esta decisión si es mayor de edad?
El dilema me lleva a solicitar permiso
para abstenerme en la votación en general, pues en la consideración en
particular votaré por la negativa.
Sra. Presidenta (Vaca
Narvaja).- Tiene la palabra el señor
diputado por Buenos Aires.
Sr. Lix Klett.- ¿Me permite una interrupción, señor
diputado, con la autorización de la Presidencia?
Sr. Díaz Bancalari.- Sí, señor diputado.
Sra. Presidenta (Vaca
Narvaja).- Tiene la palabra el señor
diputado por Tucumán.
Sr. Lix Klett.- Señora presidenta: no estaba seguro
respecto de una referencia que hice en mi discurso al reverendo Malthus. Por
eso consulté al señor diputado Bielsa si era cierto que el presidente de los
Estados Unidos regala a los jefes de Estado que lo visitan un libro en edición original
de Malthus, y me respondió afirmativamente. Creo que incluso el presidente Bush
le hizo ese regalo al presidente Kirchner. Con esto quiero mostrar la enorme
influencia que los Estados Unidos ejercen sobre estas políticas.
- Varios
señores diputados hablan a la vez.
Sra. Presidenta (Vaca
Narvaja).- Continúa en el uso de la
palabra el señor diputado por Buenos Aires.
Sr. Díaz Bancalari.- Señora presidenta: tras participar
íntegramente de este debate ciertamente no me aqueja el dilema que puede
padecer algún otro colega. Represento al sector mayoritario de mi bloque, que decidió votar por la negativa.
Al debatir dentro del bloque este
proyecto de ley teníamos la buena voluntad ‑por supuesto también la
tenemos en esta instancia‑ de creer que todos tienen a la vista la
intención de mejorar las cosas para bien, de llevar
adelante una política que
ayude a sectores que necesitan esa colaboración y ese auxilio.
Las estadísticas del INDEC respecto de
la edad de las madres en el interior, y aun en el Gran Buenos Aires, indican
que entre el 15 y el 24 por ciento de los casos corresponden a niñas madres,
que tienen entre nueve y catorce años, y a veces se toman sectores de catorce a
veinticuatro años. Entonces, ante la aseveración que hacía un señor diputado
preopinante al inicio de la sesión en el sentido de que este método es
absolutamente irreversible, muy caro y que supone la falta de cuidado de la
pareja que recurrió a la práctica, me pregunto cómo protegerla, qué hacer para
ayudarla. Lo digo de buena fe y desde la concepción que tengo.
Al comienzo de este debate alguien
preguntó cómo recibimos la palabra de Dios. Algunos, a través de los pastores,
y los que somos católicos lo hacemos a través del Santo Padre o de nuestros
obispos. Y no es cierto que la Iglesia no se haya ocupado de esto: sobre todo
Juan Pablo II, ese excelentísimo Papa que perdimos hace poco, nos habló sobre
la vocación y la misión de los laicos en el mundo. Así hizo referencia a la responsabilidad
que tiene cada uno de nosotros cuando asumimos una función tan importante como
la de legislador nacional, que es mirar la realidad que queremos modificar
desde nuestra concepción, dando testimonio de nuestra fe y defendiendo el valor
más preciado de Dios, que es la vida del ser humano.
Ahora bien, para que esto no aparezca
como una actitud confesional o dogmática ‑porque la Iglesia tiene su
dogma‑ quiero bajar a lo terrenal, a lo que está ocurriendo hace tiempo
en nuestro país y lo que nos pasó durante décadas.
El 25 de mayo el gobierno nacional
convocó a una concertación plural. Concurrió una multitud realmente
impresionante, de composición e ideas diversas. A los dos o tres días un
editorialista de un medio nacional que no se caracteriza por hacer comentarios
elogiosos hacia el gobierno decía que la manifestación que se había producido
en la Plaza de Mayo era una demostración de que al peronismo sólo le interesa
el poder. Esto se relaciona con lo que
hoy estamos diciendo. ¡Claro que nos interesa el poder, pero obtenido en forma
legítima a través de la decisión popular! Nos interesa el poder porque son
inmensos los interesas encerrados en la voluntad de no modificar absolutamente
nada y porque queremos cambiar las cosas que nos molestan, nos lastiman y nos
duelen cotidianamente.
En estos tiempos en que después de
muchos años encontramos un proyecto de desarrollo, trabajo, producción,
derechos humanos, justicia, libertad y equidad se empieza a poner el eje de las
cosas donde corresponde. No alcanza el maravilloso crecimiento sostenido
durante más de cuatro años sino que debe determinarse adónde va ese
crecimiento, que es a los sectores más vulnerables, a distribuir
equitativamente la riqueza y a dar testimonio de cuál es nuestro proyecto. Por
eso me parece que esta iniciativa está a destiempo. Es como si no se creyera
que se puede modificar la realidad, como si no se supiera que vamos a dar
vueltas en un concepto revolucionario. ¿Por qué asustarse de la palabra
“revolucionario”? Este proyecto de pais
es revolucionario: va hacia un cambio total.
Un colega hizo referencia a que hubo
manifestaciones donde se dijo que como parecía que no se podía eliminar la
pobreza se elegía eliminar a los pobres evitando que tuvieran hijos porque eso
es más barato y más sencillo que darles educación, salud, trabajo, vivienda,
etcétera.
No hemos perdido esa voluntad de
cambiar las cosas ni la aspiración de dar a nuestro pueblo la justicia que
merece.
Recorramos el país. Seguramente este
proyecto hoy va a ser sancionado por esta Honorable Cámara, porque es indudable
que tiene los números para hacerlo, pero miremos qué ocurre en nuestras
provincias, porque hasta que ellas no la tomen como propia la norma no va a
regir en esas jurisdicciones.
Veamos qué podemos hacer para
cambiarla desde nuestra propia filosofía. Busquemos la forma para que
rápidamente nuestros habitantes tengan la posibilidad de disfrutar de la vida,
de la educación y de la salud. No le demos ligaduras de trompa ni vasectomías a
nuestros jóvenes; démosle la posibilidad de avanzar en la vida con dignidad,
como lo merecen.
- Aplausos en las galerías.
Sr. Díaz
Bancalari.- No pretendo corregirle la plana a nadie, pero
no tengo duda de que este proyecto es corregible. Sin ir más lejos, no
establece la condición de ser casado o soltero, no fija ninguna edad y solo
dice que tiene que ser capaz, aunque el incapaz también podrá acceder a esta
práctica a través de una acción judicial.
Incluso, creo que en el apuro pasaron
por alto algunas imperfecciones, que espero sean corregidas en la Cámara de
Senadores.
Para que nadie crea que mi exposición
está dirigida a un sector de la sociedad, quiero recordarles que represento al
bloque del Peronismo Federal. El peronismo es una filosofía de vida simple,
práctica, humanista y cristiana. Y justamente es de cristiano abocarse
decididamente a distribuir la riqueza, porque los cristianos decimos que los
bienes son universales, es decir, para toda la sociedad. (Aplausos.)
Sra. Presidenta (Vaca
Narvaja).- Tiene la palabra el señor
diputado por Buenos Aires.
Sr. Álvarez.- Señora
presidenta: llevamos varias horas de debate,
durante las cuales muchos diputados se anotaron en la lista de oradores
para hacer conocer su posición. Han hablado más legisladores de los que
habitualmente hacen uso de la palabra, lo cual pone de manifiesto que dentro de
los bloques no había una opinión unánime o que existiendo una posición similar
igual querían plantear ciertos matices.
Nuestro bloque no ha sido una
excepción. Hemos tenido nuestras discusiones internas. La posición del bloque,
adversa a esta iniciativa,fue sustentada ya por el señor diputado Lusquiños.
En este momento quisiera hacer una
síntesis, pero no de nuestra posición sino de todo lo que aquí se ha dicho.
- Ocupa
la Presidencia el señor presidente de la Honorable Cámara, doctor Alberto
Edgardo Balestrini.
Sr.
Álvarez.- En las argumentaciones campea un tema central, que tiene que ver
con la voluntad. Recuerdo que cuando tratamos un tema que según nuestra escala
de valores también era importante, como lo fue el de la donación de órganos,
tuvimos una fuerte discusión en torno al tema de la voluntad. Fuimos muy
cuidadosos al respecto, porque hablábamos de la vida, pero no de la que se da o
se pierde, sino de la que surge como consecuencia de una narración o de una
sucesión de hechos.
Al igual que otros diputados que
integran esta Honorable Cámara he tenido la enorme responsabilidad y el
orgullo de ser
intendente municipal. Es decir que tuve la oportunidad de pasar por esa escuela
invalorable de la política que nos pone en contacto con distintas realidades,
desde las más edificantes hasta las más frustrantes.
En este largo debate hemos conocido
ejemplos que han servido para que algunos asientan en un sentido y otros en el
sentido contrario. Creo que éste no fue un debate en el que nos hayamos
dividido entre progresistas y conservadores, entre quienes han hecho de una
fundamentación religiosa casi una excusa para no tratar seriamente un tema que
es grave y los que no. Tampoco dudo, porque conozco a muchos de quienes van a
votar a favor de esta norma, de su compromiso con las causas más nobles.
Lo que es indudable es que este tema,
según nuestra humilde opinión, merecía una discusión aun mayor. No lo digo
porque no haya pasado por tal o cual comisión –porque según mi opinión se han
cumplido holgadamente las formas‑ sino porque creo que a todos nos queda
una gran duda, y es con respecto a la información.
Además, pienso sinceramente que lo que
prevé esta iniciativa no es suficiente. En ese estado de mejora existencial ‑que
los peronistas pretendemos ayudar a construir‑ no solamente queremos un
Estado que informe sino un Estado que contenga, que ayude y que, en la medida de
las posibilidades, abrace, porque también sabemos que en esa vida que se narra
pasan cosas muy distintas, que no tienen que ver solamente con clases sociales
sino con la vida misma.
Por eso, a quienes legítimamente creen
que esta norma va a significar un paso adelante –tal vez en algunos aspectos
sea así‑ les quiero decir con todo respeto que una discusión mayor –no en
este recinto sino en las respectivas comisiones‑ podría haber ayudado a
lograr una mejor ley.
Por tal motivo, nuestro bloque no va a
acompañar esta iniciativa, y además quiere señalar que la solución no está en
sacarnos compromisos de encima, en hacer campañas en las que se reparten
preservativos o planteando soluciones como estas ‑que deben ser la última
ratio y no la única‑ sino en entender la gravedad del problema.
Por último, creo que hemos sido
respetuosos y que nuestras diferencias, por más que sean profundas, indican
nuestra preocupación por el tema. (Aplausos.)
Sr. Presidente (Balestrini).- Tiene la palabra el señor diputado
por Río Negro.
Sr. Chironi.- Señor presidente: voy a ser muy breve porque
el debate que se ha dado en esta Cámara en el día de hoy, que ya se produjo en
las comisiones y que forma parte de la historia de cada uno de nuestros
partidos, ha sido muy rico. No obstante, por lo complejo del tema siempre nos
va a quedar la sensación de que algo más nos falta estudiar.
En nuestro caso, hemos arribado a la
conclusión ‑y éste es el sentido de mis palabras‑ de que esta norma
viene a llenar un gran hueco en el diseño y en la implementación de las
políticas en materia de derecho de
salud en la
Argentina. Esto no sólo porque lo digan los tratados internacionales
incorporados a través de la reforma constitucional de 1994 al derecho positivo
argentino, sino por la necesidad profunda que tenemos de legislar para
restablecer situaciones de equidad, de justicia y de tratamiento igualitario en
todos los ámbitos que nos plantea el tema de la salud en la Argentina, en el de
los géneros, en el de nuestras desigualdades socioeconómicas y en el de las
desigualdades geográficas.
En definitiva, estamos legislando
reconociendo un ámbito de libertad que corresponde a la persona humana. Este es
el sentido profundo que persigue la sanción de esta norma.
Se genera un ámbito de libertad, pero
de ningún modo podemos decir que la libertad para la práctica de la ligadura de
trompas o de la vasectomía es para promoverlas como si fuera una moda. Yo diría
que es todo lo contrario. La libertad requiere el ejercicio responsable de los
derechos de las personas que habitan el territorio argentino.
Está claro que estas prácticas que hoy
vamos a autorizar en una ley nacional, y que ya están autorizadas ‑como
hemos recogido a lo largo del debate‑ en muchas provincias, ya se están
realizando, aunque sólo accede a ellas un sector de nuestra población. Lo que
nosotros estamos tratando de hacer con la aprobación de esta norma es
restablecer un sentido profundo de justicia, de equidad y de igualdad, que es
lo que en definitiva está en debate.
No voy a abundar en argumentos que ya
se han dado con suficiente capacidad y responsabilidad técnica. Teniendo en
cuenta que en otras oportunidades hemos criticado la forma en que se llega a la
sanción de las leyes, hoy quiero hacer un explícito reconocimiento a la
capacidad de absorción de sugerencias, críticas y modificaciones que esta vez
hemos encontrado en otros bloques de esta Cámara y particularmente en el bloque
del oficialismo.
La ley que vamos a sancionar
seguramente será perfectible porque nunca vamos a llegar a resolver todos y
cada uno de los temas que la realidad pueda plantear. Sin embargo esta vez
tendremos la satisfacción de que hemos puesto todo de nuestra parte para
encontrar los puntos de acuerdo, las grandes coincidencias en un tema que como
está visto merece disidencias.
En este caso creemos que hemos hecho
los esfuerzos necesarios y suficientes para encontrar la mejor forma de
legislar para que en definitiva esta ley sirva como un ejemplo de lo que este Parlamento
puede hacer cuando todos ponemos la voluntad de escucharnos, cuando tenemos la
apertura mental para pensar en lo que el otro
nos está
diciendo, y cuando todos ponemos nuestra inteligencia y nuestro trabajo al
servicio de una causa como la que hoy nos ha reunido en esta asamblea.
El sentido final de mis palabras
simplemente apunta a ratificar lo que han dicho los integrantes de nuestro
bloque y a dejar absolutamente en claro que la bancada de la Unión Cívica
Radical, siendo consecuente con sus antecedentes y las luchas que tanto el
radicalismo como otros partidos políticos han dado para consagrar este ámbito
de la libertad ‑a fin de que cada persona pueda decidir lo que crea mejor
para sí y para su cuerpo‑, votará en bloque el proyecto de ley en
consideración, que consagra en la Argentina el principio esencial de la
libertad.
Esta iniciativa no será la madre de
todos los males ni la panacea que resolverá todos los problemas. Seguramente la
sanción del proyecto de ley en debate deberá inscribirse en el marco del
programa de salud reproductiva que está en funcionamiento y que habrá que
mejorar en aquellos aspectos que resulte necesario; pero lo cierto es que está
marcando el camino del ingreso de la Argentina a la madurez en temas relativos
a la sexualidad, y en definitiva, a la dignidad humana. (Aplausos.)
Sr. Presidente (Balestrini).- Tiene la palabra el señor diputado
por Santa Fe.
Sr. Rossi.- Señor presidente: algunas
de las cosas que pensaba decir han sido expresadas por el señor diputado
preopinante con mucha mayor contundencia que la que yo hubiese tenido.
Algunas de las críticas que se
expusieron alrededor de cuestiones de tipo reglamentario, a nuestro juicio no
son correctas. Ciertamente, el proyecto se debatió en las comisiones que, a
nuestro criterio, debían analizar el tema. Hemos tenido la disposición de
acordar con todos los bloques en la medida de nuestras posibilidades de manera
que el proyecto pudiese tener el mayor grado de consenso político.
Se ha hablado acerca de políticas de
población y de control de la natalidad, pero la verdad es que ninguna frase,
ningún artículo y ninguna letra del proyecto llevan a conclusiones en esa
materia.
No decimos ni hacemos valoración
alguna sobre ese tipo de cuestiones. No hablamos de límite de edad –ni inferior
ni superior‑ ni de políticas demográficas. Como decía un amigo mío, una
cosa es una cosa y otra cosa es otra cosa.
Como señalara la mayoría de los
señores diputados que argumentaron a favor del proyecto de ley, estamos
refiriéndonos a un derecho personalísimo que entendemos debe ser contemplado.
Por otro lado, se han formulado
críticas respecto
de la necesidad
del consentimiento del cónyuge. La verdad es que de la manera como esto se
presenta a uno le genera la sensación de poner dos veces la mirada sobre la
cuestión.
Yendo a la cuestión práctica y
concreta, ¿cómo hace uno -puedo ser yo- para obligar a una mujer a que quede
embarazada si ella no quiere? ¿Cómo lo hace legítimamente, sin llegar a
violarla, extorsionarla o forzarla?
Lo que este proyecto de ley prevé para
el caso de las mujeres tiene que ver con una decisión personal. Existe una
decisión previa de la mujer o del hombre de hacerse una ligadura de trompas o
una vasectomía. Entonces, ¿para qué requerir la autorización del cónyuge cuando
en realidad
-lo hemos
conversado en el bloque con el señor diputado Sylvestre Begnis- muchísimas
veces esta teoría del consentimiento del cónyuge en los sectores de menores
recursos termina siendo una situación de dominación del hombre sobre la mujer?
Por lo tanto, me parece que desde
ningún punto de vista es necesario ese consentimiento sobre el cual algunos
señores diputados hacían alguna observación.
También se plantea alguna preocupación
sobre el caso de las niñas madres o de las adolescentes madres. Quiero ser
claro en esto: me parece que la mirada que hay que tener sobre las niñas madres
o sobre las adolescentes madres -para decirlo con claridad- tiene que ver con
las niñas que son madres y sobre las adolescentes que también lo son. Antes de
ser madres fueron niñas y adolescentes. El Estado no debe preocuparse ni
alarmarse por si van a seguir reproduciendo o no. Por eso lo que debe tener son
políticas de inclusión hacia las niñas o adolescentes madres. Esa es la mirada
que debemos tener y no debemos confundirnos.
Soy peronista de la ciudad de Rosario,
provincia de Santa Fe. En mi provincia ya existe esta ley. Fue aprobada por
mayoría de diputados peronistas, con el apoyo de los senadores también
peronistas, y el gobernador justicialista promulgó la ley, además de
reglamentarla.
He manifestado eso porque se
efectuaron invocaciones que me parece que nos obligan a precisar desde qué
lugar o cosmovisión se habla.
Ciertamente que para los peronistas
los derechos de las mujeres son muy sensibles. De hecho, bajo la primera
presidencia peronista y la influencia de Eva Perón las mujeres contaron con
derechos políticos. Nosotros, siguiendo esa línea de pensamiento, y teniendo en
cuenta esta necesaria igualdad de género en la que la sociedad argentina debe
generar un estatus jurídico que permita que todo así se haga, también pensamos
en ello cuando propusimos la sanción de este proyecto de ley.
Será una norma que posibilitará la
ligadura de trompas y la vasectomía. Ha dicho una señora diputada por Río Negro que en su provincia también son
muchísimas más las ligaduras de trompas que las vasectomías.
También es cierto, como decía la
señora diputada Pérez, que cuando hablamos de métodos de anticoncepción, el
lugar de las mujeres siempre es más complicado que el de los hombres. ¿Cuántas
mujeres a veces tienen que hacer el amor obligadas, cuando por una decisión
personal el hombre no utiliza preservativo?
Es la mujer la que sufre los
desórdenes hormonales cuando toma una pastilla; es la mujer la que soporta las
prácticas invasoras que en general presuponen los controles periódicos
ginecológicos o la colocación, el acomodamiento o el retiro de un DIU; es la
mujer la que sufre la deformación de su cuerpo en el embarazo; es la mujer la
que soporta la cesárea. Es decir que la mujer
sufre todo eso para engendrar o para cuidarse.
¿Con qué derecho debemos seguir
diciendo que no a una decisión personal de avanzar en una operación de
ligaduras de trompa? Me parece que esto también forma parte de la discusión de
este debate.
Si hoy votáramos negativamente este
proyecto de ley, quienes no quisieran efectuarse una vasectomía o una ligadura
de trompas, continuarían sin hacérsela, pero quienes desearan acceder a una
vasectomía o una ligadura de trompas, seguirían sin poder concretarlas.
Por sobre todas las cosas, nosotros
somos legisladores con un mandato finito, que empieza, termina y nos asigna
responsabilidades. Hoy estamos elaborando un nuevo proyecto, que se insertará
en el programa de procreación responsable que por suerte está llevando a
cabo el Estado nacional. A nuestro
criterio faltaba este paso.
Además, la iniciativa iguala el
derecho de todos los argentinos, porque son muchas las provincias que han
adoptado el criterio de este proyecto, algunas por ley y otras por medio de un
decreto reglamentario. En esas provincias ya se practica la vasectomía y la
ligadura de trompas.
Asimismo, con una mano en el corazón
podemos decir que con esta iniciativa se terminaría con un doble estándar
ético. Todos sabemos que los sectores
más pudientes tienen más capacidad de acceder a estas operaciones; en cambio,
al resto de la población se le niega
permanentemente esa posibilidad en los hospitales públicos.
Además, los sectores más pudientes
pueden contar más fácilmente con la información relevante, mientras que los
otros sectores se encuentran más desprotegidos, sobre todo cuando se trata de
la mujer.
Entonces, me parece que ciertamente
desde la
forma en que ha trabajado esta Cámara y los
diputados, desde el consenso alcanzado, desde los objetivos perseguidos,
ciertamente estamos votando una muy buena ley. (Aplausos.)
Sr. Presidente (Balestrini).- Tiene la palabra el señor diputado
por Formosa.
Sr. Roquel.- Señor presidente: solicito autorización para
insertar mi discurso en el Diario de Sesiones.
Sr.
Presidente (Balestrini).- La Presidencia informa que si hay asentimiento se procederá a
autorizar las inserciones solicitadas por los señores diputados.
- Asentimiento.
Sr.
Presidente (Balestrini).- Se harán las inserciones solicitadas.
Sr. Presidente (Balestrini).- Se va a votar nominalmente en
general el dictamen de las comisiones de Acción Social y Salud Pública y de
Familia, Mujer, Niñez y Adolescencia, recaído en el proyecto de ley sobre
método de anticoncepción quirúrgica no abortiva (Orden del Día N° 463).
-
Se practica la votación nominal.
- Conforme al
tablero electrónico, sobre 191 señores diputados presentes, 147 han votado por
la afirmativa y 41 por la negativa, registrándose además 2 abstenciones.
Sr. Secretario (Hidalgo).-
Sobre 190 señoras y señores diputados en condiciones de votar lo
hicieron 147 por la afirmativa y 41 por la negativa, registrándose además 2
abstenciones.
Aquí votación nominal
Sr.
Presidente (Balestrini).- En consideración en particular el artículo 1°.
Se va a votar.
- Resulta afirmativa.
Sr.
Presidente (Balestrini).- En consideración el artículo 2°.
Tiene la palabra el señor diputado por
Santa Cruz.
Sr. Acuña Kunz.- Señor presidente: en este artículo proponemos
dos pequeños cambios de redacción. Uno es retirar la frase que dice “sin
cargo”, porque creemos que es obvio, ya que en los sistemas de salud este
régimen va a ser sin cargo y suponemos que va a entrar en el PMO, por lo que
será sin cargo.
Además el mismo artículo dice que esta
práctica no requiere indicación médica precisa. Esa expresión también deberá
sersuprimida, porque evidentemente requiere indicación médica, ya que es una
cirugía a la que debe estar expuesto el enfermo, el paciente o quien decida
hacerse la ligadura de trompas o la vasectomía. Quien tiene que indicarlas es
el médico.
Para no poner que no requiere
indicación médica, -lo que podría, a nuestro juicio, dar otra
interpretación-este bloque pide eliminar esa expresión.
En consecuencia, el artículo quedaría redactado
de la siguiente manera: “Las prácticas médicas referidas en el artículo
anterior están autorizadas para toda persona capaz y mayor de edad que lo
requiera formalmente, siendo requisito previo inexcusable que otorgue su
consentimiento informado. No se requiere consentimiento del cónyuge o
conviviente ni autorización judicial, excepto en los casos contemplados en el
artículo siguiente.”
Sr.
Presidente (Balestrini).- Tiene la palabra el señor diputado por la Capital.
Sr. Pinedo.- Señor presidente: deseo plantear una
modificación al artículo 2° que diga textualmente: “Requisitos. Las prácticas
médicas referidas en el artículo anterior están autorizadas, sin cargo, para
toda persona capaz y mayor de edad que lo requiera formalmente, siendo
requisito previo inexcusable que otorgue su consentimiento informado y el de su
cónyuge si fuera el caso.”
Sr. Presidente (Balestrini).- Tiene la palabra el señor diputado por Santa Fe.
Sr. Sylvestre Begnis.- Aceptamos
la propuesta del bloque de la Unión Cívica Radical planteada a través del señor
diputado Acuña Kunz y no hacemos lugar a la formulada por el señor diputado Pinedo.
Sr. Presidente (Balestrini).- Con la modificación propuesta y aceptada por la comisión, se va a votar el artículo 2°.
- Resulta afirmativa.
Sr. Presidente (Balestrini).- En consideración el artículo 3°.
Tiene la palabra el señor
diputado por la Capital.
Sr. Pinedo.- Señor presidente: propongo que el
artículo 3° quede redactado de la siguiente manera: “Excepción. La autorización
judicial es requisito ineludible cuando se tratare de una persona declarada
judicialmente incapaz, debiendo ésta ser oída e informada en el proceso de
decisión en que son parte sus representantes legales.”
Sr. Presidente (Balestrini).- Tiene la palabra el señor diputado por Santa Fe.
Sr. Sylvestre Begnis.- Señor presidente: en el mismo sentido que el señor diputado
Pinedo, planteamos un texto similar. Si el señor diputado tiene la amabilidad,
podríamos consensuar las propuestas. Nosotros sugerimos la siguiente redacción:
“...Cuando se tratare de una persona declarada judicialmente incapaz, es
requisito ineludible la autorización judicial solicitada por el representante
legal de aquel.”
Sr. Pinedo.- Estoy de acuerdo con la propuesta, señor
presidente.
Sra.
Rodríguez.- ¿A qué persona se está haciendo referencia en
la redacción que acaba de leerse?
Sr. Sylevestre Begnis.- En relación con el
artículo anterior se habló de los menores de edad, aspecto que ya había sido
consensuado entre los bloques. En este sentido, se consideró innecesario
repetir la referencia a los menores de edad, tanto aquí como en el artículo 7°.
Sr. Presidente (Balestrini).-
La Presidencia sugiere al señor diputado Sylvestre Begnis que lea nuevamente la
propuesta a fin de disipar cualquier duda.
Sr. Sylvestre Begnis.- La redacción sería
la siguiente: “Cuando se tratare de una persona declarada judicialmente
incapaz, es requisito ineludible la autorización judicial solicitada por el
representante legal de aquella.”
Sr. Presidente (Balestrini).-
Con la modificación propuesta y aceptada por la comisión, se va a votar el
artículo 3°.
- Resulta
afirmativa.
Sr. Presidente (Balestrini).- En consideración el artículo 4°.
Tiene la palabra la
señora diputada por Buenos Aires.
Sra. César.- Señor presidente: quiero plantear una
cuestión de redacción, y no una modificación, por motivos de técnica legislativa. El último párrafo del
artículo 4° señala: “Debe dejarse constancia en la historia clínica de haber
proporcionado dicha información, debidamente conformada por la persona
concerniente.” La modificación
que propongo dice así: “Debe dejarse constancia en la historia
clínica de haber proporcionado dicha información y de la manifestación del
debido consentimiento del paciente.”
Sr.
Presidente (Balestrini).- Tiene la palabra la señora diputada por Córdoba.
Sra. Leyba de Martí.-
Señor presidente: en el artículo en consideración proponemos que el primer
párrafo diga así: “Consentimiento informado. El profesional médico
interviniente y/o en forma conjunta con el equipo interdisciplinario...”
Para el inciso a) proponemos el
siguiente texto: “La naturaleza e implicancias sobre la salud de la práctica a
realizar;”
Para el último párrafo proponemos la
siguiente redacción: “Debe dejarse constancia en la historia clínica del
paciente del consentimiento informado.”
Sr.
Presidente (Balestrini).-Tiene la palabra el señor diputado por la Capital.
Sr. Pinedo.- Señor presidente: sugiero que el primer
párrafo del artículo 4° quede redactado de la siguiente manera: “Consentimiento
informado. El profesional médico interviniente, conjuntamente con un equipo
multidisciplinario, debe informar en una doble entrevista a la persona que
solicite una ligadura tubaria o una vasectomía sobre...”
Sr.
Presidente (Balestrini).- Tiene la palabra el señor diputado por Santa Fe.
Sr. Sylvestre Begnis.- Señor
presidente: aceptamos las propuestas de modificación de la señora diputada
Leyba de Martí en el sentido de reemplazar el término “multidisciplinario” por
“interdisciplinario”, y de que el inciso a) diga así: “La naturaleza e
implicancias sobre la salud de la práctica a realizar;”.
La comisión no acepta el resto de las
enmiendas propuestas por la señora diputada Leyba de Martí ni las
modificaciones enunciadas por la señora diputada César y el señor diputado
Pinedo.
Sr.
Presidente (Balestrini).- Con las modificaciones propuestas por la señora diputada Leyba
de Martí y aceptadas por la comisión, se va a votar el artículo 4°.
- Resulta afirmativa.
Sr.
Presidente (Balestrini).- En consideración el artículo 5°.
Tiene la palabra el señor diputado por
Santa Cruz.
Sr. Acuña Kunz.- Señor presidente: en este artículo hemos
acordado que no vamos a propiciar ningún tipo de modificación.
Sr.
Presidente (Balestrini).- Se va a votar.
- Resulta afirmativa.
Sr.
Presidente (Balestrini).- En consideración el artículo 6°.
Tiene la palabra la señora diputada
por Buenos Aires.
Sra. César.- Señor presidente: en el
artículo en consideración propongo agregar el siguiente texto: “No obstante,
las autoridades del establecimiento asistencial que corresponda estarán
obligadas a disponer los reemplazos necesarios de manera inmediata a los
efectos de proporcionar la prestación médica requerida.” Esto se
relaciona con que
“objetores” alude a quienes hacen objeción de conciencia. Se trata de sujetos,
por lo cual la redacción no sería acertada porque a mi juicio resultaría
redundante.
Sr. Presidente (Balestrini).- Tiene la palabra la señora diputada
por Córdoba.
Sra. Leyba de Martí.-
Señor presidente: propongo hacer un agregado en el primer párrafo. Luego de
donde dice “Toda persona, ya sea médico/a o personal auxiliar del sistema de
salud, tiene derecho a ejercer su objeción de conciencia...” proponemos agregar
una coma luego de la cual el texto continuaría diciendo “sin consecuencia
laboral alguna”. El resto del artículo no se modificaría.
Sr. Presidente (Balestrini).- Tiene la palabra el señor diputado
por la Capital.
Sr. Pinedo.- Señor presidente: propongo que el artículo 6°
quede redactado de la siguiente manera: “Objeción de conciencia. Toda persona,
ya sea médico/a o personal directivo o auxiliar del sistema de salud, y toda
institución prestadora de servicios de salud tienen derecho a ejercer su
objeción de conciencia con respecto a las prácticas médicas enunciadas en el
artículo 1° de la presente ley, siendo el Estado el último garante del servicio
a prestar.”
Sr. Presidente (Balestrini).- Tiene la palabra el señor diputado
por Santa Fe.
Sr. Sylvestre Begnis.- Señor presidente: la comisión
acepta la propuesta de la señora diputada Leyba de Martí en el sentido de
agregar “sin consecuencia laboral alguna” y rechaza las modificaciones
sugeridas por los señores diputados César y Pinedo.
Sr.
Presidente (Balestrini).- Con la modificación propuesta por la señora diputada y aceptada
por la comisión, se va a votar.
- Resulta afirmativa.
Sr.
Presidente (Balestrini).- En consideración el artículo 7°.
Tiene la palabra el señor diputado por
la Capital.
Sr. Pinedo.- Señor presidente: propongo que el inciso 18
quede redactado de la siguiente manera: ”Practicar intervenciones que provoquen
la imposibilidad de engendrar o concebir sin que medie el consentimiento
informado del/la paciente capaz y mayor de edad y del cónyuge, si fuera el
caso, o una autorización judicial cuando se tratase de personas declaradas
judicialmente incapaces.”
Sr. Presidente (Balestrini).- Tiene la palabra el señor diputado
por Santa Fe.
Sr. Sylvestre Begnis.- Señor
presidente: la comisión no acepta la propuesta del señor diputado Pinedo y
solicita la eliminación de las últimas cuatro palabras del inciso 18, es decir,
“o menores de edad”, para ser coherentes con la supresión que se efectuó en el
artículo 3°.
Sr. Presidente (Balestrini).- Tiene la palabra el señor diputado
por la Capital.
Sr. Pinedo.- Señor presidente: quiero hacer una aclaración
al presidente de la Comisión de Acción Social y Salud Pública. Me parece que
están en un error, porque si simplemente se dice “cuando se tratase de personas
incapaces” la expresión también incluye a los menores de edad. Por eso yo
sugerí poner allí “personas declaradas judicialmente incapaces”, tal como se
dijo respecto del artículo 3°.
Sr. Presidente (Balestrini).- Tiene la palabra el señor diputado
por Santa Fe.
Sr. Sylvestre Begnis.- Señor
presidente: la comisión acepta la propuesta del señor diputado Pinedo en el
sentido de agregar “judicialmente” en virtud de que nos parece atinada. (Aplausos.)
Sr.
Presidente (Balestrini).- Con la modificación propuesta por el señor diputado Pinedo y
aceptada por la comisión, se va a votar.
- Resulta afirmativa.
Sr.
presidente (Balestrini).- En consideración el artículo 8°.
Tiene la palabra la señora diputada
por Córdoba.
Sra. Leyba de Martí.-
Señor presidente: propongo eliminar la expresión “salud pública”, con lo cual
el texto que se agrega al inciso b) del artículo 6° de la ley 25.673 quedaría
redactado de esta manera: “Aceptándose además las prácticas denominadas
ligadura de trompas de Falopio y ligadura de conductos deferentes o vasectomía,
requeridas formalmente como método de planificación familiar y/o
anticoncepción.”
Sr. Presidente (Balestrini).- ¿Acepta la comisión la modificación
propuesta?
Sr. Sylvestre Begnis.- Sí, señor presidente.
Sr. Presidente (Balestrini).- Se va a votar el artículo 8° con la
modificación propuesta por la señora diputada por Córdoba.
- Resulta afirmativa.
Sr. Presidente (Balestrini).- En consideración el artículo 9°.
Tiene la palabra la señora diputada
por Buenos Aires.
Sra. Rodríguez.- Señor presidente: propongo la eliminación de
este artículo. Pensando en términos de derecho y teniendo en cuenta leyes que
contienen disposiciones similares, no encontramos en ellas normas referidas a
invitaciones para que las provincias adhieran.
Sr. Presidente (Balestrini).- ¿La comisión acepta la modificación
propuesta?
Sr. Sylvestre Begnis.- Señor presidente: hoy estamos concesivos. Vamos a
aceptar la propuesta efectuada por la señora diputada por Buenos Aires. (Aplausos.)
Sr. Presidente (Balestrini).-
Tiene la palabra el señor diputado por Córdoba.
Sr. Aguad.- Señor
presidente: si eliminamos el artículo 9° las provincias no estarán obligadas a
realizar gratuitamente este tratamiento en los hospitales públicos. Mediante
este artículo se está invitando a las jurisdicciones provinciales a incorporar
estas prácticas del mismo modo en el que lo harán los hospitales públicos
nacionales.
En mi opinión es importante
que invitemos a las provincias a adherir esta norma.
Recuerdo a los señores
diputados que los hospitales públicos nacionales prácticamente no existen. En
las provincias casi todos los hospitales son provinciales. En el caso de
Córdoba, con excepción de la maternidad nacional y del Hospital Nacional de
Clínicas, todo el sistema es provincial. Por eso insisto en que se mantenga la
redacción de este artículo.
Sr. Presidente (Balestrini).-
Tiene la palabra el señor diputado por Santa Fe.
Sr. Sylvestre Begnis.- Señor presidente: tratándose de un
tema de derecho, y ante mi carencia de formación jurídica ‑la única vez
que tuve algo que ver con lo jurídico fue cuando estuve preso‑, solicito
a la señora diputada por Buenos Aires que amplíe su fundamentación.
Sr. Presidente (Balestrini).-
Tiene la palabra la señora diputada por Buenos Aires.
Sra. Rodríguez.- Señor
presidente: como esto ha sido pensado en términos de derecho –recordemos que el
artículo 1° recientemente aprobado señala: “Toda persona mayor de edad tiene
derecho a acceder a la realización de las prácticas...”‑ cualquier
persona que vaya a un hospital, por más que sea provincial, podrá hacer valer
este derecho porque hay una ley nacional que es de orden público. Este derecho
tiene que ser garantizado, incluso en el orden provincial.
Por esa razón, reitero mi
pedido en el sentido de que se elimine el artículo 9°.
Sr. Presidente (Balestrini).-
Tiene la palabra el señor diputado por Buenos Aires.
Sr. Cigogna.- Señor
presidente: coincido con la propuesta efectuada por la señora diputada por
Buenos Aires. Esto forma parte del derecho de fondo y, en consecuencia, es
competencia del Congreso de la Nación. De sancionarse la norma, tendrá vigencia
en todo el territorio nacional.
Sr. Presidente (Balestrini).-
Tiene la palabra la señora diputada por Buenos Aires.
Sra. Conti.- Señor presidente: sumando
argumentos a lo planteado por la señora diputada Rodríguez y el señor diputado
Cigogna, la adhesión por parte de las provincias a una ley nacional se pide
cuando esta última vulneraría autonomías provinciales, pero esta futura ley
nacional no necesita adhesión provincial porque no se vulnera ninguna autonomía
provincial.
Sr.
Presidente (Balestrini).- Tiene la palabra el
señor diputado por Córdoba.
Sr. Aguad.- Señor presidente: insisto en que una cosa es
el derecho y otra la potestad económica.
Yo no puedo obligar a nadie a que le pague a otro algo a lo que yo lo
quiero obligar. En este caso la
provincia puede decir: “Bueno, podemos hacer la vasectomía o la ligadura de
trompas en el hospital provincial pero que la Nación venga a hacerse cargo de
los costos.”
No podemos obligar a las provincias,
así como tampoco podemos obligar a las obras sociales a que se hagan cargo de
los costos. Este es un problema de
fondo que limita el derecho de propiedad.
La invitación a las provincias no es para que acepten el derecho
reglamentado por ley nacional sino para que se hagan cargo de los costos que
tiene la operación.
Sr.
Presidente (Balestrini).- Tiene la palabra el
señor diputado por la Capital.
Sr. Bullrich.- Señor presidente: acompaño el razonamiento
del señor diputado Aguad. Al haber un
movimiento de fondos se estaría entrando en el presupuesto de salud de los
hospitales provinciales y, por ende, en el presupuesto provincial. Las provincias deberían adherir a la
ley. Por eso, creo que hay que dejar el
artículo.
Sr.
Presidente (Balestrini).- Tiene la palabra la señora diputada por Tierra del Fuego.
Sra. Ríos.- Señor presidente: si bien
no entiendo de derecho, sí entiendo de algunas leyes que tienen que ver con
salud; y cuando se legisla sobre salud, en general se están planteando leyes de
orden público.
Me refiero, por ejemplo, a la ley de
sangre, que es de orden público. En uno
de sus artículos se invita a las provincias a dictar las normas
complementarias. Se fija un piso, y por debajo de él no puede haber provincia
que no garantice este derecho.
En la legislación sobre trasplantes no
hay posibilidad de adhesión porque hay una ley marco que rige para todo el
territorio nacional. Entiendo que este caso es asimilable. En todo caso,
propongo una redacción que diga que se invita a las provincias a dictar normas
complementarias, pero que ésta es la ley de orden público.
Sr.
Presidente (Balestrini).- Tiene la palabra el
señor diputado por Tucumán.
Sr. Vargas Aignasse.- Señor presidente: esta
iniciativa se ha debatido durante muchas horas en comisión. Creo que este artículo de ninguna manera
abunda ni distorsiona el sentido de la ley. Como decía el señor diputado Aguad,
aquí no estamos hablando de la cuestión
de fondo sino de quién debe hacerse cargo de la obligación que impone la ley.
Entonces, pienso que el
articulado debe quedar como está porque en definitiva el artículo 9° no
distorsiona el sentido de la norma.
Sr. Presidente (Balestrini).-
Tiene la palabra la señora diputada por Córdoba.
Sra. Leyba de Martí.-
Señor presidente: creo que si nosotros aclaramos específicamente en la ley que
es de orden público, es de cumplimiento obligatorio en todo el ámbito de la
Nación.
Sr. Presidente (Balestrini).- Tiene la palabra el señor diputado por Buenos Aires.
Sr. Recalde.- Señor presidente: creo que si dejamos este artículo que invita a
las provincias a adherir va a implicar una capitis diminutio para
el Parlamento nacional, porque se trata de facultades que le son propias.
En lo que se refiere a
cuestiones presupuestarias, en todos los casos las provincias podrán plantear ‑si
creen que les asiste el derecho‑ la repetición contra la República por
los gastos en que puedan incurrir. Pero la facultad de legislar sobre la salud
pública es propia del Congreso, y acá estamos legislando sobre la salud
pública. (Aplausos.)
Sr. Presidente (Balestrini).- Tiene la palabra la
señora diputada por Neuquén.
Sra. Comelli.- Señor presidente: creo que las provincias han avanzado incluso más
de lo que hoy hemos avanzado acá.
Pero en realidad, de un examen atento de la
ley se desprende que estamos hablando de derechos de carácter sustantivo que
son facultad privativa del Congreso, por lo que me parece que en nada
avasallamos la competencia de las jurisdicciones provinciales.
Sr. Presidente (Balestrini).- Tiene la palabra el señor diputado
por Santa Fe.
Sr. Sylvestre Begnis.- Señor
presidente: no es un tema semántico lo que estamos planteando. Si aprobamos
este artículo se quita a toda la iniciativa el sentido que tiene, la de ser una
ley de derecho. Es decir, pasamos a considerar que una ley de derecho puede ser
objeto de opiniones por parte de las provincias.
De manera tal que vamos a aceptar la
propuesta de eliminar el artículo 9°.
Sr. Presidente (Balestrini).-
Se va a votar la eliminación del artículo 9°.
- Resulta afirmativa.
Sr. Presidente (Balestrini).-
Queda eliminado el artículo 9°.
- El artículo 10 es de
forma.
Sr. Presidente (Balestrini).-
Queda sancionado el proyecto de ley.
Se comunicará al Honorable
Senado.
No habiendo más asuntos que
tratar, queda levantada la sesión.
- Es la hora 0 y 18 del día 29.