H.Cámara de Diputados de la Nación

PROYECTO DE RESOLUCIÓN

Texto facilitado por los firmantes del proyecto.

Nº de Expediente
3086-D-2006
Trámite Parlamentario
67 (08/06/2006)
Firmantes
ROQUEL, RODOLFO - MENDEZ DE FERREYRA, ARACELI ESTELA - BONASSO, MIGUEL LUIS.
Giro a Comisiones
RELACIONES EXTERIORES Y CULTO.

La Cámara de Diputados de la Nación

RESUELVE:

Solicitar al Poder Ejecutivo que arbitre los medios para que, en todos los foros y organismos internacionales competentes, la República Argentina fomente y apoye la independencia de Puerto Rico.



FUNDAMENTOS

Señor presidente:

En 1493 Cristóbal Colón arribó a un isla cuyos aborígenes, los "tainos" llamaban Borinkén. Los tainos creyeron que los europeos eran dioses y les regalaron objetos de oro, razón por la cual Colón dio a la isla el nombre de Puerto Rico.

Durante siglos España, Gran Bretaña y posteriormente los Estados Unidos lucharon por la posesión de la isla. España introdujo el cultivo de la caña de azúcar que requiere mucha mano de obra por lo cual debió importar esclavos africanos. Como dice el historiador Steven Hahn: "Por entonces la economía del azúcar generaba considerables ganancias y los propietarios de las plantaciones estimaban que era más barato hacer trabajar a sus esclavos hasta el agotamiento y volver a comprar para reemplazar a los que sucumbían, antes que fomentar su reproducción natural. Una vez del otro lado del Atlántico, los años de vida de los esclavos que habían soportado la travesía se contaban con los dedos de una mano". De tal modo los orígenes culturales españoles, tainos y africanos se fundieron dando lugar a la nacionalidad puertorriqueña.

Desde principios del siglo XIX surgió un movimiento autonómico que tuvo su momento culminante en 1868 con el Grito de Lares en el que se reclamaba la Independencia. Por la misma época al fundar José Martí el Partido Revolucionario Cubano incluyó en sus objetivos "fomentar y auxiliar la independencia de Puerto Rico".

Los esfuerzos del pueblo boricua lograron que el gobierno español negociara con los patriotas y en noviembre de 1897, como consecuencia del llamado "Pacto de Sagasta" España concedió una amplia autonomía a Puerto Rico que, por primera vez, tuvo un gobierno propio lo que la habilitaba para integrarse a las demás patrias hispanoamericanas ya independizadas. Sin embargo muy poco duró este gobierno propio porque 5 meses después de su instalación estalló la guerra entre la Unión Americana y España. Los norteamericanos invadieron Puerto Rico el 25 de julio de 1898 y en octubre de ese año, en virtud del tratado de París se concedió una relativa independencia a Cuba mientras que Puerto Rico, junto con Filipinas, fue entregada los Estados Unidos.

Los nuevos ocupantes establecieron un gobierno castrense dependiente de la marina estadounidense y los capitalistas del país del norte se apropiaron de la mayoría de las tierras, sobre todo las dedicadas a la plantación de la caña de azúcar. Recién en 1900 se dictó la ley Foraker que estableció un gobierno civil, designado por el presidente de los Estados Unidos, pero que no reconocía a Puerto Rico como parte integrante de la Unión. Los mismos críticos norteamericanos de la ley advirtieron que al no ser Puerto Rico un Estado ni un territorio de la Unión, sólo podría ser una colonia y ello convertiría a los Estados Unidos en un imperio, repudiando toda su tradición republicana.

Los patriotas portorriqueños reclamaron siempre la independencia de la isla y formaron el partido nacionalista cuyo jefe, Pedro Albizu Campos, un destacado abogado egresado de Harvard, sufrió largos años de prisión y solamente fue liberado cuando los malos tratos sufridos le produjeron una enfermedad de la que murió apenas 6 meses después de haber recobrado la libertad. Entre las ilustres voces que protestaron por la prisión de Albizu y por las persecuciones a las que la marina estadounidense y el FBI sometían a los nacionalistas puertorriqueños cabe recordar la valiente actitud de Alfredo Palacios que reclamó por ello ante el presidente Roosvelt dando lugar a una correspondencia que se acompaña junto con otros antecedentes y que forman parte de estos fundamentos.

Después de la 2da Guerra Mundial y ante las continuas protestas de los nacionalistas, en 1954 los Estados Unidos permitieron que los puertorriqueños se dieran una Constitución que les permitía elegir su gobernador y una legislatura local, dándole el nombre de Estado Libre Asociado.

Esto no constituyó, en realidad un nuevo status jurídico internacional sino un cambio en la forma de administrar una colonia. En efecto la Corte Suprema norteamericana mantuvo su tradicional jurisprudencia que definía a Puerto Rico como "territorio no incorporado", es decir como posesión, pero no parte de los Estados Unidos. Además ha establecido que ninguna orden de una autoridad norteamericana, sea administrativa, legislativa o judicial puede ser impugnada por contrariar una disposición de la Constitución de Puerto Rico. Vale decir que un mero acto administrativo del gobierno federal norteamericano puede modificar la constitución puertorriqueña y que con la sanción de esta última el pueblo boricua no se ha reservado ni adquirido, en realidad derecho alguno. Finalmente la situación de dependencia colonial queda en evidencia por el hecho de que en Puerto Rico no se puede votar para elegir presidente de los Estados Unidos ni la isla tiene representación en el congreso de la Unión; en cambio los puertorriqueños están obligados a pagar lo que Albizu llamó el "impuesto de sangre" es decir que son reclutados a la fuerza para todas las guerras justas o injustas en las que participen los Estados Unidos.

En la actualidad el partido independentista puertorriqueño abandonó los métodos de lucha armada que habían preconizado los nacionalistas tradicionales y a pesar de las limitaciones, persecuciones y abusos que se siguen cometiendo contra sus militantes, procura lograr la independencia por medios pacíficos y requiere el apoyo de la Comunidad Internacional.

La situación colonial de Puerto Rico es una afrenta para todos los estados latinoamericanos y si hablamos en serio de nuestra unidad debemos esforzarnos por auxiliar y facilitar, como decía José Martí, la independencia de nuestra hermana antillana.

Es por ello requerimos la aprobación del presente proyecto.