|
- En Buenos Aires, a los treinta días del mes de abril de 2008, a la hora 9 y 27:
Sra. Presidenta (Puiggrós).- Queda abierta la reunión de la Comisión de Educación. Estamos contentos de contar con la presencia de los representantes de la Federación Universitaria Argentina. En esta reunión vamos a escuchar a todas las partes. Estamos trabajando en el marco de la consulta por la nueva ley de educación superior. Voy a solicitar a nuestros invitados que se presenten.
Sr. Marquinez.- Me desempeño como presidente de la Federación Universitaria Argentina.
Sr. Pubertino.- Soy el secretario de Bienestar Estudiantil de la FUA.
Sra. Ferrero.- Soy secretaria General de la Federación Universitaria de Rosario.
Sr. Marquinez.- El resto de los compañeros estarán llegando en el transcurso de la reunión. También participan compañeros de la Federación de Rosario y de la FUA. Hemos convocado a esta reunión porque después de las elecciones de hace dos años nuestra agrupación quedó con mucha representatividad dentro de la asociación y para dar un carácter más amplio a la convocatoria hemos invitado a quienes forman parte de la conducción del órgano y también a quienes forman desde nuestro punto de vista parte importante del movimiento estudiantil más allá de la representación que puede tener dentro de la Federación. Tal vez no sean integrantes de la parte ejecutiva de la FUA pero sí representan parte del movimiento estudiantil que se va a acercar en los próximos momentos. Sra. Presidenta (Puiggrós).- Se encuentran presentes los señores diputados Cantero Gutiérrez, representante de la provincia de Córdoba, del bloque del Frente para la Victoria; Augsburger, representante de la provincia de Santa Fe, del bloque Socialista; Berraute, representante de la provincia de Santa Fe, del bloque del Frente para la Victoria; Bisutti, representante de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, del bloque del ARI Autónomo; Pasini, representante de la provincia de Buenos Aires, del bloque del Frente para la Victoria, y Rico, representante de la provincia de Buenos Aires, del bloque del Frente para la Victoria. Por mi parte, represento a la provincia de Buenos Aires e integro el bloque del Frente para la Victoria. Como todos sabemos, en el discurso de apertura del período de sesiones ordinarias pronunciado ante la Asamblea Legislativa la señora presidenta de la Nación anunció que este año impulsaría el tratamiento de un nuevo proyecto de ley de educación superior. Por acuerdo de esta comisión se comenzó una consulta a todos los sectores de la comunidad universitaria, extensiva a diversos sectores de la sociedad. En eso nos encontramos. Básicamente nuestro objetivo es poner a disposición de los legisladores, de los diversos sectores de la comunidad universitaria e incluso del propio Poder Ejecutivo los resultados parciales y finales a los que lleguemos en el curso de estos meses, a fin de que en el momento en que se inicie la consideración de un nuevo proyecto de ley de educación superior realmente se lo pueda hacer sobre la base de la opinión del conjunto. Este es el objetivo fundamental. También quiero informarles que en la comisión hay ocho proyectos presentados, ninguno de los cuales ha venido del Poder Ejecutivo. Por el contrario, son iniciativas de todos los bloques que están a disposición de ustedes. Tenemos una página Web a la que puede accederse a través de la página Web de esta Cámara de Diputados. Ingresando primero a “Comisiones” y luego a “Comisión de Educación” se puede acceder a un link que contiene mucha información. Allí podrán encontrar los proyectos y los diversos documentos que están llegando. Ahí también está previsto el espacio para la realización de un foro en Internet que, si no me equivoco, ya empezó a funcionar. Y hay muchas otras instancias previstas, tales como la celebración de una audiencia pública que se hará al final de la consulta, como así también la de un foro que en conjunto con el Senado se realizará previamente. Asimismo, en la reunión anterior hemos acordado que la comisión se va a constituir en algunos lugares en el interior del país, como para tener un panorama más general de las opiniones y propuestas que tiene la comunidad universitaria y la sociedad respecto del sistema de educación superior. Por lo tanto, vamos a escuchar atentamente todo lo que ustedes quieran exponer al respecto. Tiene la palabra el señor Marquínez.
Sr. Marquínez.- Señora presidenta: en primer término, celebro que después de tantos años de reclamos podamos estar discutiendo con los diputados la derogación de la actual ley de educación superior y la sanción de una nueva. Para nosotros, el hecho de poder hablar de una derogación no es un tema menor porque creíamos y veníamos sosteniendo que justamente la ley de educación superior que rige actualmente el sistema público de las universidades fue sancionada a espaldas de los actores de la comunidad universitaria.
Esa ley fue sancionada en base a designios del Fondo Monetario Internacional y el Banco Mundial en un momento en el que los diputados se escondían dentro del recinto de las Cámaras en las vacaciones de invierno mientras la comunidad universitaria, estudiantes y docentes, abrazaban al Congreso y marchaban a Plaza de Mayo para repudiar lo que se estaba haciendo en el Parlamento. Atravesando ahora el proceso inverso, queremos saludar en primer lugar esa iniciativa. En segundo lugar, quiero manifestar algunas cuestiones en cuanto a la metodología por la cual se va sancionar esta ley. Entendemos que una ley universitaria debe ser, entre otras cosas, el resultado de los consensos a que se arribe dentro de la comunidad universitaria. En primer término, esos consensos deberían ser discutidos y trabajados con la sociedad; en una última instancia, eso debe ser debatido por los diputados de los diferentes bloques quienes, en definitiva, van a plasmar esos consensos en una norma a través de su función legislativa. Otra de las cuestiones por las que planteamos preocupación al momento de discutir una ley universitaria ‑que es en definitiva el marco legal que nos va a regir-, es que también debería haber una discusión mucho más profunda al respecto. Queremos discutir cuál es el sentido de la universidad, hacia dónde va y qué rol cumple la sociedad en la Argentina, especialmente en lo que respecta a trabajar en la movilidad social, que es cumplir el rol que históricamente ha tenido la universidad en ese sentido. Por eso manifiesto la preocupación de que se esté trabajando en esto y no esté involucrado directamente el Ministerio de Educación, al menos por ahora. Los legisladores y los actores de las universidades podríamos llegar a ponernos de acuerdo en cuál queremos que sea la ley que rija el sistema público, el sistema de educación superior fundamentalmente. Pero si esto viene trabajado en un sentido de cómo hacemos para suplir algunas falencias que está teniendo la universidad hoy, principalmente de carácter presupuestario, podremos lograr la mejor ley sin que la universidad tenga los déficit y carencias que padece actualmente. Nuestro planteo es que avancemos sobre una ley pero que incluyamos en la discusión cómo mejoramos el presupuesto de las universidades, ya que la mayoría de ellas se encuentra funcionando con arriba del 90 por ciento de sus presupuestos en gastos de funcionamiento, cuando tenemos un sistema en el cual seis de cada diez estudiantes desertan durante el primer año, algunos por razones de económicas y otros por cuestiones académicas. No sólo debemos analizar cómo hacemos para que la universidad pueda lograr la formación de profesionales –que es uno de los pilares que la sostienen-, sino también el logro de la investigación y la extensión como otro pilar fundamental que tiene la universidad pública dentro de la sociedad. Esas eran las primeras cuestiones que queríamos marcar desde la metodología y desde cuál nos parece que debería ser, entre otras cosas, el debate educativo que se puede llegar a abrir con este planteo de la presidenta de la Nación en la apertura de las sesiones ordinarias del Congreso y con esta avanzada invitación que nos han hecho los legisladores para que nosotros, desde la federación, y junto con los diferentes actores de la comunidad universitaria, podamos empezar a discutir y tratar de arribar a los primeros consensos para que se sancione una nueva ley. Quiero manifestar que es un punto de acuerdo dentro de la comunidad y dentro del movimiento estudiantil la necesidad de plantear la derogación de la actual ley y la sanción de una nueva norma. La Federación Universitaria Argentina es una organización que contempla a las diferentes expresiones políticas del movimiento estudiantil que tiene diferentes matices. Por lo tanto, hemos elaborado un trabajo desde la conducción de la federación y creemos que expresa una suerte de mayoría con el resto de las organizaciones que se reivindican como reformistas. A noventa años de la reforma universitaria y de la creación de la FUA, el reformismo sigue teniendo un gran consenso dentro de los estudiantes de nuestro país pero también tenemos otro tipo de vertientes, por lo que nosotros hoy les vamos a alcanzar un documento de consenso entre todas las organizaciones políticas y algunos otros que expresan ciertas mayorías en este sentido, pero les vamos a alcanzar también el pensamiento de todas organizaciones políticas. Vamos a expresar, por algunos lugares, los documentos de mayoría, pero, por otros, el pensamiento de organizaciones minoritarias que también se lo vamos a alcanzar y tenemos planificado para el transcurso de este mes y medio tratar de llegar al 15 de junio ‑que es el aniversario de la reforma‑ con una propuesta lo más englobadora posible del movimiento estudiantil para acercársela a los diputados. En el medio les vamos a acercar los documentos con los que venimos trabajando desde un tiempo a esta parte para que conozcan, en cierta forma, cuál es, en definitiva, el pensamiento o las líneas ideológicas sobre las que estamos trabajando en este sentido.
Sr. Pubertino.- Bastante claro ha sido Mariano, pero también quiero agregar al sentido en este proceso de construcción de una nueva ley para la educación superior, porque todos conocemos claramente el proceso político social, cultural y económico que venimos viviendo los argentinos en los últimos años, fundamentalmente desde el ’76; un proceso neoliberal que, sin lugar a dudas, en este tema de la educación, la ha puesto o ha generado que la educación y el conocimiento se hayan convertido en un factor principal de producción de riqueza en el mundo actual, pero también en uno de los principales factores de exclusión social, con la consecuencia que ello trae aparejado en el sistema educativo. Creemos también, que, fundamentalmente, en la década de los ’90, el proceso neoliberal, se valió de dos herramientas importantes para llevar adelante esa trasformación en el sentido negativo que nosotros entendemos, desde posiciones reformistas, que han sido el déficit presupuestario para las universidades nacionales y la ley de educación superior que rige actualmente, con lo cual me parece importante ‑y celebro‑ que podamos estar con esta iniciativa, y que podamos estar aquí desde el movimiento estudiantil dejando un poco nuestro parecer sobre lo que debería contener una futura ley de educación superior. Celebramos esta iniciativa y fundamentalmente esto tiene que ver con lo que fue la diferencia del proceso que se vivió con la anterior sanción de la ley de educación actual. Una ley que dejó a espaldas a un gran sector de la ciudadanía argentina; fundamentalmente, los estudiantes estuvimos al margen de la discusión de lo que terminó siendo la aprobación de la ley de educación superior y en esto sí ‑tratando de recuperar el sentido de construcción hacia adelante que necesita nuestra Nación‑ es fundamental que el proceso que se lleva adelante en esta nueva ley sea un proceso que ponga las prioridades en la participación de los actores universitarios y sociales. Creo que, en ese punto, desde el rol de movimiento estudiantil que nos compete a nosotros, hace alrededor de tres o cuatro años que venimos marcando la necesidad de que ésa sea la forma de construir un nuevo proceso que derive en una nueva ley de educación. Necesitamos que desde los gremios, las organizaciones políticas y sociales y desde el Estado, podamos acercarnos a la sociedad, podamos tener una proximidad con los distintos actores, que se vuelvan a escuchar y a no silenciar las voces que diez años atrás fueron silenciadas y fueron calladas. De esta manera podremos, colectivamente, y ese va a ser el mayor triunfo que va a tener una ley que ssrá fruto de la producción colectiva de todos los actores políticos y sociales. En esto nos estamos comprometiendo ya que nosotros tenemos la responsabilidad de conducir los destinos de las Federación Universitaria Argentina. Y termino con una expresión de deseos que creo que la compartimos todos, que a 90 años de la gesta histórica, que sentó, sin lugar a dudas, nuevas bases de pensamiento en nuestro país y en Latinoamérica, y que fue protagonizada por jóvenes argentinos, creo que el mejor homenaje que podemos rendir a aquellos jóvenes reformistas, de quienes tanto hemos aprendido y seguiremos aprendiendo, es una nueva ley de educación superior que contenga los planteos y las necesidades de las grandes mayorías nacionales que siguen estando postergadas en esta Argentina que tanto queremos.
Sr. Marquínez.- Se acaba de incorporar el señor Francisco Correa, del Movimiento Independiente Latinoamericanista de Estudiantes (MILES). Es un compañero más de la FUA. Ellos tienen relaciones internacionales y representan a ese movimiento.
Sra. Presidenta (Puiggrós).- Se acaba de incorporar el diputado Villaverde, del Frente para la Victoria, PJ. Tiene la palabra la señora diputada Bisutti.
Sra. Bisutti.- Antes habían comentado que tenían medidos los porcentajes de abandono de alumnos respecto al ingreso a las distintas carreras. ¿Han trabajado el tema del ingreso, permanencia y egreso? ¿Son factores que hacen a lo académico? ¿Qué políticas deberían tener en la universidad para mantener la permanencia? ¿Hay problemas internos donde la universidad debería dar respuesta? Con esto trato de ver la diferencia entre el ingreso y el egreso en el marco de la permanencia. ¿Qué evaluación tienen respecto al rol del CBC para el ingreso a la universidad?.
Sr. Pubertino.- Respecto a la segunda pregunta está más dirigida a quienes conocen a la Universidad de Buenos Aires. El sistema educativo argentino es más amplio y en otras universidades del país hay diferencias para el ingreso. Cada universidad fue encontrando su propia manera de resolver o no el tema. Respecto a la primera pregunta, me parece que hay una cuestión clave. Entre los compañeros vamos a encontrar la conciencia de democratizar el ingreso a las universidades. La educación superior debe ser aquélla que potencia las cualidades del ser humano y no que establezca una tabla rasa que indique quiénes pueden seguir y quiénes no. Para el resto, la universidad actúa como una confirmadora de que no podrá llegar a determinados niveles económicos, culturales y socioeducativos. En esta sociedad se van generando circunstancias determinadas. Así van a confirmar a algunos estudiantes que no pueden progresar en este país. Hay que fortalecer el concepto de democracia y esto se hace para quien ingresa a la universidad y se logra con gratuidad en la enseñanza e ingreso directo. Obviamente con estas condiciones no alcanza para que todos los jóvenes argentinos que quieren ingresar a la universidad puedan hacerlo. Se convierte entonces en una política importante toda aquella de bienestar estudiantil para fortalecer los ingresos, permanencia y el egreso de las universidades. No sólo hay una gran deserción en los primeros años sino que también tenemos problemas en alcanzar unas tasas altas de graduación. Juegan dos factores: el universitario estrictamente, la comunidad educativa de las universidades es quien debe resolverlo, y el otro es un índice socio económico, para lo cual planteamos la necesidad del bienestar estudiantil que se logra a través de becas y demás políticas en ese sentido. Creo que el siglo XX fue el de la universalización y masificación de la educación inicial y media. Una buena manera de conmemorar los 90 años de la reforma es poder iniciar un proceso que nos permita decir que el siglo XXI es el de la masificación y universalización de la educación superior en el país.
Sra. Correa.- Respecto al ingreso creo que hay que trabajar en dos cuestiones. Una tiene que ver con lo estrictamente formal que planteaba el compañero, donde estamos en desacuerdo en cualquier tipo de arancel al ingreso. Y otra de las cuestiones sobre la que me gustaría trabajar es la de que el ingreso tiene que ver también con la función social de la universidad. Me refiero a una universidad que empieza a pensar las problemáticas de la sociedad, a plantearse que hoy se vive un nuevo momento en Latinoamérica y en la Argentina y que no se pone a espaldas de este proceso. Es una universidad que comienza a pensar en un ingreso para toda la sociedad. Entonces, me parece que se debe remarcar el tema del ingreso en este sentido y también plantear que la sociedad debe empezar a pensar en cuáles son sus problemas, sus particularidades y los aportes que puede realizar a la universidad.
Sra. Presidenta (Puiggrós).- Tiene la palabra el señor Marquínez.
Sr. Marquínez.- Señora presidenta: en primer término, para responder las preguntas que se han formulado, creo que hay dos cuestiones puntuales. Una es la académica. Coincido con mis compañeros en que obviamente la universidad tiene que ser gratuita, con ingreso directo y con la eliminación de cualquier tipo de cordón sanitario o barreras de acceso, fundamentalmente en facultades como la de Medicina y otras que ya son conocidas y que tienen exámenes de ingreso. Nosotros establecemos fundamentalmente dos diferenciaciones. En primer término, es necesaria la existencia de políticas de discusión y de permanencia. Entendemos que una gran parte de la sociedad no está accediendo a las aulas universitarias, fundamentalmente por razones de índole económica. Al mismo tiempo hay un gran número de estudiantes que ingresa a las universidades y en el transcurso de sus años académicos terminan desertando por las mismas razones. Para ello en la Federación Universitaria Argentina hemos elaborado un trabajo que hemos presentado el lunes en La Pampa y hoy lo estamos haciendo en La Plata. Se trata de un trabajo que venimos realizando desde hace más de un año y que consiste en la recolección de datos y en la discusión con actores importantes. Así, por ejemplo, hemos discutido con rectores en el CIN y con la red de secretarios de Bienestar Estudiantil, que incluye a los secretarios de Bienestar Estudiantil de todas las universidades, donde hay algunos casos y datos que son muy concretos. Fundamentalmente, el Programa de Becas Universitarias Nacionales entrega anualmente 10 mil becas de 250 pesos durante diez meses. El monto de esas becas no se actualiza desde 2001. En realidad el monto bajó de 300 pesos a 250, y si consideramos la devaluación de la moneda y la inflación que se ha registrado desde 2001 hasta el presente podremos comprender fácilmente que esas becas pasaron a ser anacrónicas, o por lo menos no cumplen la función que desarrollaban en otros momentos. A esto debemos agregar que los secretarios de Bienestar Estudiantil han recibido este año solicitudes por 36 mil becas de este tipo, lo que nos da como resultado que el Estado solamente estaría cubriendo el 27,7 por ciento de los pedidos realizados. La segunda cuestión que nosotros entendemos en relación con este tema es que el Estado nacional fija como requisito para acceder a estas becas un promedio de siete o más puntos. La primera diferencia que tenemos con esto es que entendemos que cuando uno tiene problemas económicos justamente el rendimiento académico no es el mejor. En otras palabras, los que tienen mejores condiciones para poder estudiar son los que mejores resultados obtienen a la hora de rendir sus exámenes. Y una beca no puede estar atada a requisitos académicos cuando se trata de cuestiones socioeconómicas. Para eso están las becas de mérito académico y no las de ayuda social. Nos parece que ésta es una de las cuestiones fundamentales que se deben tratar de revertir desde el Estado. Por otra parte, hemos planteado una serie de medidas que pueden llegar a ser muy importantes para lograr la inclusión y permanencia de los estudiantes en la universidad en cuanto a la construcción de los comedores universitarios, que no están. El Programa de Comedores Universitarios que hemos presentado contempla dos partes: por un lado la construcción y por el otro, el otorgamiento de un subsidio de 20 millones de pesos a dichos comedores para que los costos de los menúes que se ofrecen en las universidades sean menores a 2 pesos. Hoy la Secretaría de Desarrollo Social de la Nación está entregando un subsidio solamente a la Universidad de La Plata para poder llevar esto adelante la cuestión.
Obviamente, no estamos en contra de eso, pero nos gustaría que sea posible para las universidades públicas. Según estimaciones que hemos realizado, creemos que se podría llegar con 20 millones. Planteamos también la construcción de albergues estudiantiles para aquellos alumnos que provienen de provincias aledañas. Los costos influyen mucho porque dependen del lugar desde donde se trasladan. Fundamentalmente, el principal costo para un estudiante que viaja para poder cursar su carrera tiene que ver con el alquiler. Se estima que un universitario que se traslada tiene un costo de 2 mil pesos por mes, lo que incluye vivienda, transporte, libros, apuntes, comida y todo lo que significa estudiar en otra universidad. Hemos planteado también un aumento del monto y la cantidad de becas que se entregan y la modificación de los requisitos. Estamos planteando la necesidad de un programa de prevención en el área social y de salud a través de la población estudiantil. La población joven es, por lo general, la que menos se enferma. Esto indica que para las obras sociales implica un menor costo tenerlos como afiliados. Por eso, planteamos que aquellos que no tienen obra social puedan contar con una cobertura médico-asistencial mínima. Del mismo modo, propusimos una serie de campañas educativas sobre drogadicción, embarazos tempranos, HIV y políticas desde el Estado hacia algunos jóvenes. Planteamos también la eliminación de barreras arquitectónicas, fundamentalmente para el acceso a discapacitados: construcción de rampas, ascensores, baños y lugares de estudio particulares, tales como bibliotecas parlantes. Igualmente, y sin distinción de género, así como hay jardines materno-infantiles dentro de las universidades que permiten a los docentes y al personal auxiliar dejar a sus hijos en esos lugares, como reivindicación del movimiento estudiantil proponemos que los estudiantes tengan acceso al mismo beneficio. Obviamente, esto debe estar acompañado por una política desde el Estado para instalar dichos jardines en el resto de las universidades donde no los hay y, fundamentalmente, sin distinción de si la persona que deja a los hijos es una madre o un padre. Todos sabemos que las cuestiones económicas y la realidad cambiaron. La mujer participa activamente y muchas veces es la que se hace cargo del sostenimiento de la familia. Eso implica que con frecuencia sea el padre quien esté estudiando y se dedique a cuidar a sus hijos, razón por la cual pedimos que también se pueda hacer uso de este beneficio. Creemos que todas estas políticas son necesarias y que a corto plazo podrían llegar a transformar la realidad de muchísimos habitantes de nuestro país. Pensamos así porque creemos que para que la mayoría de los habitantes pueda llegar a las universidades es necesario hacer una transformación social de fondo, la que va a pasar por el mejoramiento económico del país y, posteriormente, influirá directamente en que la mayor cantidad de gente pueda ingresar a las aulas universitarias. Otro motivo de deserción –como hace un rato les comentaba- es de índole académico. Entendemos que después de la sanción de la Ley Federal de Educación las universidades han recibido durante un largo tiempo estudiantes con menor calidad académica de la que recibían en tiempos anteriores. Por lo tanto las universidades, más allá de no querer bajar su nivel académico, deben trabajar con estudiantes que tienen menores condiciones de formación. Muchas veces, estos estudiantes quedan afuera por estos mismos exámenes de ingreso que se plantean dentro del sistema universitario, porque una vez que ingresan a la universidad no llegan a comprender consignas o por tener una mala formación. La realidad es que este estudiante es producto de lo que el Estado realizó en otro momento. Las autoridades universitarias no pueden desentenderse de esta cuestión, echar culpas al Estado y fijar una posición pasiva frente a esto. Es importante generar un buen diagnóstico de por qué sucedió esto, pero desde el lugar que ocupa cada uno hay que producir herramientas y políticas para que estos estudiantes se contengan dentro del sistema. Una de las cuestiones centrales para nosotros es la articulación entre el sistema universitario y los colegios secundarios. Nos parece fundamental tener una política en ese sentido. En cuanto a lo que es el CBC, en particular de la Universidad de Buenos Aires, me parece que nosotros entendemos que en algunos casos puede llegar a ser beneficioso un ciclo común, o una especie de formación inicial, que incluya la mayor cantidad de estudiantes, independientemente de la carrera que puedan cursar para suplir cierta formación que no fue adquirida en los colegios secundarios. Nos parece que es una discusión que le compete a la comunidad universitaria de cada universidad, en función de los análisis sociales y académicos que haga de los estudiantes que ingresan a la misma. En esto no hay una postura o un consenso cerrado de la Federación, sino que hay posturas personales o de agrupación. Creemos, en algunos casos, que puede llegar a ser beneficioso que se instalen ciclos comunes. Hay grandes discusiones acerca de la durabilidad de estos ciclos. Hay quienes dicen seis meses, otros tres, otros un año, otros dos. Hay un gran debate que no está cerrado. Nos parece fundamental este punto. La aparición de ciclos comunes, que sean formativos, generales. Desde mi punto de vista, pueden ser beneficiosos para suplir las deficiencias académicas con las que muchos estudiantes están ingresando a la universidad. Obviamente, esos ciclos comunes no pueden ser eliminatorios. Si el objetivo es contener la mayor cantidad de estudiantes dentro del sistema, poner un cordón sanitario nos parece una aberración, y en realidad, habría que tratar de generar otras políticas de contención que excedan estos ciclos comunes. También planteaba que el tema de estos ciclos, más allá, si se quiere, de proponerse desde el Estado nacional, es una discusión y una atribución que tiene fundamentalmente cada universidad en base al análisis que se haga de los estudiantes que estén ingresando a cada universidad.
Sra. Presidenta (Puiggros).- Se incorporaron las diputadas Baldata y Acosta..
Sra. Augsburger.- Quiero hacer tres preguntas muy puntuales. Quiero conocer si la FUA tiene una posición de consenso tomada, en primer lugar, en relación a la organización gremial de los estudiantes. Hay algunas iniciativas legislativas que están en esta Cámara que plantean la exigencia de algún tipo de personería gremial o jurídica. Quiero saber la posición de la Federación en relación a ese punto. La segunda cuestión es en relación al cogobierno. Todas las iniciativas plantean, por supuesto, la participación estudiantil pero en diferente proporción. La tercera pregunta es en relación a la elección del rector, si tienen posición en relación a la elección directa o indirecta, a través de los representantes de los claustros.
Sr. Marquínez.- No me animo a decir que hay consenso en las tres, pero voy a dar mi postura. Si se quiere voy a tratar de decir sobre qué puntos puede llegar a haber consenso y voy a dar a mis compañeros la posibilidad de que me desmientan. Con lo que es la organización del movimiento estudiantil, creo que hay consenso en el movimiento de la federación única, una federación por universidad, y un solo centro por facultad; es decir, la unicidad de organización u organización de tercer grado. Está en debate la discusión de personería jurídica o no personería jurídica. Me parece que hay un mayor consenso sobre una ley de asociaciones estudiantiles y no sobre la personería jurídica de la federación. En cuanto al cogobierno hay diferentes posturas. Por ahí, dentro de lo que es el ejecutivo de la Federación Universitaria Argentina se podría llegar a un consenso, pero la cantidad de organizaciones estudiantiles que tienen distintos matices ideológicos, desde la extrema derecha hasta la extrema izquierda, podría derivar en innumerables propuestas. Todas hablaron de un mayor grado de participación que el que hay hoy. Tenemos consenso con gran parte del movimiento estudiantil en plantear la igualdad docente y estudiantil como una necesidad dentro del cogobierno cuatripartito, donde participen los estudiantes, los docentes, los graduados y los no docentes. Es otra de las cuestiones a las que hacemos referencia como punto en el que podría tratar de trabajar la federación para generar consensos, porque entendemos que es una ley de la comunidad universitaria. Tal vez esto se pueda llegar a discutir dentro de los estatutos de cada universidad. Por medio de la ley de educación superior se estableció que el 50 por ciento del claustro corresponde al claustro docente. Invocando la reforma universitaria, el sistema de claustros y cogobierno buscaba en definitiva que los diferentes actores de la comunidad universitaria tengan que lograr necesariamente ciertos consensos para definir el rumbo de la universidad y la postura que iba a tener la comunidad universitaria en determinados temas. Por eso, entendemos necesariamente que debe haber una cláusula dentro de la ley que implique que ninguno de los claustros puede tener la mayoría dentro del cogobierno, propiciando la política de llegar a consensos en el futuro y en la conducción de la universidad. En cuanto a la elección del rector no hay consenso en lo que respecta al modelo que tiene que haber. Unos sostienen que debe haber elección directa y otros decimos que no porque desnaturaliza el cogobierno. Es una discusión abierta en el movimiento estudiantil y de las asociaciones políticas. Depende de las particularidades de cada universidad si es beneficioso o no. Algunos compañeros pueden entender, al igual que yo, que debe ser una potestad de las universidades, en base a su autonomía, establecer el sistema de elección de sus rectores.
Sr. Pubertino.- Compartimos las tres respuestas que acaba de dar Mariano. Respecto a la organización gremial, todos tenemos la necesidad de reconocer los órganos de primer grado que son los centros de estudiantes, los órganos de segundo grado, que es la Federación Regional y los de tercer grado, que es la FUA, sobre la cual todos apostamos que debe ser la central única de los estudiantes argentinos. Respecto a lo que tiene que ver con la organización gremial sería bueno e interesante avanzar en una personaría gremial o representación de asociación profesional. Se debe avanzar en un proceso de inclusión que nos involucre fundamentalmente a los estudiantes. Es un tema que enfrenta a la organización con diversas posiciones, y que debe ser agotado en un amplio debate de nuestra parte. Respecto al cogobierno, está expresado en el proyecto que se eleva desde la FUA y en uno ingresado en el Senado por el senador Giustiniani y en la Cámara de diputados por la diputada Ausburger. Desconozco si hay otro más. Si entendemos a la autonomía y con ésta al cogobierno, es fundamental que haya una paridad docente estudiantil. No puede existir una situación como la que permite el actual marco legal. Hoy, el 50 por ciento necesariamente debe ser de representatividad docente, con lo cual toma al cogobierno como una declaración de deseos o en una expresión formal. Es imposible alcanzar grados de acuerdo, consenso y discusión real si en definitiva hay un claustro, el docente, que siempre termina resolviendo los destinos de las facultades y de las universidades. Si a esto le sumamos la problemática que se genera en el claustro docente de que existe un bajo porcentaje de docentes que tienen la capacidad de elegir y ser elegidos, como decían muchos reformistas en su manifiesto, estamos reservando el gobierno de las universidades nacionales a una casta, aunque aclaro que no quería usar el término. Creemos en otra cosa, en la verdadera educación, en el amor que surge del docente al estudiante, como también decía la reforma. Para terminar con este punto no puedo dejar de mencionar la evidente necesidad de la paridad docente-estudiantil. Sin lugar a dudas, de los cuatro claustros que componen la universidad somos los dos principales en la vida de dicha institución.Fundamentalmente quiero recordar que sin estudiantes no hay universidad. Consecuentemente, ¿cómo negar a esos jóvenes universitarios que además fueron capaces de producir la reforma de 1918 -como muchos otros hechos a lo largo de nuestra historia- la posibilidad de conducir los destinos de las instituciones en las que se forman? Por lo tanto, me parece que la posición que puede tener un gran consenso en el movimiento estudiantil es la de la paridad docente-estudiantil y fundamentalmente, evitar que un solo claustro de la universidad tenga la posibilidad de conducir los destinos de dicha institución. Respecto de la elección del rector, indudablemente el debate hacia el interior del movimiento estudiantil cobra alguna diferencia sustancial en relación con los dos anteriores. Evidentemente, entre el distinto marco ideológico que compone el movimiento estudiantil -que obviamente es amplio y variado- hay un gran debate respecto de la elección. Es muy difícil encontrar puntos de acuerdo, los que a mi juicio, como dijo también el señor Marquínez, fundamentalmente están teñidos o matizados por las realidades locales de cada uno de los rincones de nuestro país. Tenemos una gran cantidad de universidades nacionales distribuidas en el amplio territorio de nuestro país. No es casual que esto sea así, sino que es propio de los procesos mundiales que vivimos. En relación con la fortaleza que evidentemente deberían tomar los localismos, es indudable que las cuestiones regionales y locales juegan un rol fundamental a la hora de definir temas tales como la elección de autoridades universitarias, por ejemplo. Por lo tanto, entiendo que una manera de llegar a un amplio consenso entre los actores universitarios y sociales es que dichas discusiones se vayan resolviendo a través de las necesarias modificaciones del Estatuto que deben tener las universidades nacionales.
Sra. Presidenta (Puiggrós).- Tiene la palabra el señor Marquínez.
Sr. Marquínez.- Señora presidenta: simplemente deseo señalar que se ha incorporado a la reunión la compañera Yésica Piorelle, que es consejera superior de la Universidad de Tres de Febrero. Pertenece a la Juventud Universitaria Peronista, que ingresó a la Federación Universitaria Argentina con el nombre de Unión Kirchnerista Estudiantil.
Sra. Presidenta (Puiggrós).- Tiene la palabra la señora Piorelle.
Sra. Piorelle.- Señora presidenta: simplemente quiero agregar, respecto del cogobierno, que comparto la mayoría de las cuestiones que expusieron mis compañeros en cuanto a la participación de la comunidad en que está inserta cada universidad. En el caso de la Universidad Nacional de Tres de Febrero, a la que pertenezco, el Consejo Superior y la Asamblea están integrados a asociaciones civiles que representan a la sociedad civil en que está la universidad. Creo que en el marco de un proceso de reforma de la ley de educación superior es importante que esta última articule mecanismos que vinculen estrechamente a la universidad con la comunidad en que está inserta, en el sentido de que la comunidad, que participa y aporta sus estudiantes, seguramente también tendrá demandas en aquellas áreas en que se forman los profesionales. Sería importante que el gobierno también tomara en cuenta la participación, no sé si en el mismo nivel y cantidad de los docentes y el resto de los claustros, pero sí que puedan tener voz y voto en cuanto a los proyectos de extensión, las cuestiones de becas, la vinculación con las escuelas y demás.
Sra. Presidenta (Puiggrós).- Tiene la palabra la señora Ferrero.
Sra. Ferrero.- Señora presidenta: quiero agregar algo. Comparto la posición del presidente de la Federación Universitaria Argentina respecto de la igualdad docente-estudiantil en todos los órganos del cogobierno. Lo único que quiero resaltar es que cuando hablamos de una integración cuatripartita, entendemos que ella debe darse con voz y voto de todos los miembros.
Esta es una situación que hoy está librada a cada una de las universidades. Simplemente quería aclarar eso.
Sra. Presidenta (Puiggrós).- Me interesaría conocer cuál es la discusión y las diferentes posturas respecto del concepto de autonomía y autarquía en relación con la responsabilidad social que aquí se mencionaba. Tiene la palabra el señor diputado Cantero Gutiérrez.
Sr. Cantero Gutiérrez.- Tengo tres preguntas que formular a nuestros invitados. Hace un momento el presidente de la FUA estaba planteando la necesidad de la discusión en profundidad de este tema. Un poco el escenario que se plantea es la posibilidad de que en el transcurso de este año podamos derogar la actual norma y sancionar una nueva ley de educación superior. Al respecto, ¿ustedes encuentran alguna dificultad para poder desarrollar durante este año alguna discusión en profundidad para hacer todos los aportes que realmente se ameritan? Pregunto esto porque el tiempo para la producción para la nueva ley de educación superior sería el que acabo de mencionar. Esa es mi primera pregunta. Por otra parte, hace un rato Mariano Pubertino habló sobre la importancia de generar una participación de los sectores sociales. Quisiera saber, si es que lo tiene, qué criterio maneja la FUA respecto de ese mecanismo de participación de los sectores sociales en la vida universitaria. En parte la compañera Piorelle ha planteado que visualiza esa participación social en los ámbitos del gobierno y la universidad. Por otro lado, el compañero Correa señaló que hoy la universidad empieza a preocuparse por los problemas que tiene la sociedad. Tal vez en otro momento también estuvimos preocupados quienes pasamos por la universidad y hemos sido jóvenes. Pero creo que ese es un punto central y me parece que en este tiempo, donde las sociedades están basadas sobre la información y el conocimiento –y considerando que ni la información ni el conocimiento son neutros política e ideológicamente‑, invirtiendo la pregunta, quisiera saber qué creen los representantes universitarios que hoy está planteándose la sociedad sobre el rol que debe cumplir la universidad, sobre todo la universidad pública. Ello, porque la sociedad es quien la financia y debe seguir haciéndolo, máxime teniendo en cuenta el concepto de que en nuestras universidades nacionales no sólo está nuestra juventud sino también uno de nuestros mayores capitales sociales, que es el conocimiento, los valores y la inteligencia. Si nuestra sociedad tiene la clara percepción de que su desarrollo y su progreso están basados en estos temas, entonces pregunto qué piensan ustedes que la sociedad –que es la dueña de la universidad- está demandando a la universidad en relación con las funciones y los roles que debe cumplir, además de lo que ustedes decían acerca de que ésta empieza a pensar en la sociedad. Sobre el tema presupuestario, estoy totalmente de acuerdo en que el financiamiento de nuestra educación en todos los niveles es una responsabilidad indelegable del Estado, así como también lo es el de aquellas políticas científico-tecnológicas. ¿Cuál es la visión que tiene la FUA sobre la definición clara de las prioridades en las políticas de ciencia y tecnología? Si puede o no haber prioridades, en eso hay una enorme discusión. ¿Cómo se está planteando la FUA la política de extensión? Por ejemplo, estamos absolutamente de acuerdo en la gratuidad de la enseñanza, pero también hay que recordar que tenemos un millón de analfabetos. En ese sentido, en la Argentina, si nos ayudamos entre todos, no va a haber analfabetos, son solamente depositarios de políticas subsidiarias en términos sociales. ¿Cómo plantea la FUA en ese cocompromiso universidad‑sociedad y jóvenes universitarios y compañeros analfabetos la posibilidad de política de extensión incluyente? Es solamente dejar una pequeña aclaración al margen, no es pregunta. Los docentes no son una casta y lo mismo que los estudiantes no tienen una uniformidad política e ideológica, los docentes tampoco tenemos una uniformidad política, ideológica y dentro del concepto docente también hay compañeros que tienen diversidad de opiniones. Todos apoyamos y adherimos a la reforma. Aquí se definió como casta a los docentes, y aclaro que, por lo menos yo como docente, no pertenezco a ninguna casta. Interpreto que tenemos la misma diversidad ideológica, polìtica y conceptual que ustedes también como estudiantes, que tampoco son una casta. Son, lo mismo que los docentes, miembros de nuestra sociedad argentina. Pensemos que también los docentes tenemos toda la diversidad conceptual en el tema. Por lo menos, para no dejar pasar por alto el concepto que podría interpretarse. Básicamente eran esas preguntas: sobre la posibilidad de una discusión en profundidad –no olvidemos que el tiempo es éste-, también sobre la participación de los sectores sociales, sobre la visión que la universidad, como cuerpo social, puede estar demandándole a nuestros sectores del conocimiento que tenemos que privilegiar, preservar y mejorar, que son nuestras universidades. Quienes pertenecemos a la universidad pública y estatal entendemos el mayor compromiso que tenemos. Por último, el tema del presupuesto vinculado a las políticas de ciencia, innovación y desarrollo tecnológico y a las políticas de extensión. Es más que el concepto de autonomía que está planteando la presidenta.
Sra. Presidenta (Puiggros).- Se incorporó el diputado Varisco. Tiene la palabra la señora Piorelle.
Sra. Piorelle.- Respecto del tiempo de discusión, creo que la mayor parte, por no decir toda, la población estudiantil va a estar más que dispuesta a dar este debate. La universidad es una institución que se construye diariamente y en la que participan todos los actores, así que discutir sobre una ley y dedicarle tiempo es una obligación. Ya di mi posición respecto de la participación de los sectores sociales en la universidad. Creo que es fundamental que participen de su gobierno. Es la única forma en la que la universidad puede entender qué necesita, qué es lo que desea y qué se puede hacer. Si la universidad, como usted bien dice, es quien forma el capital humano en su pensamiento, como profesional, es también quien puede tener las herramientas para mejorar la calidad de vida de la comunidad a la que cada universidad pertenece y la comunidad en general. Ese es el rol que pide la sociedad a la universidad y a la educación en general: que se dedique a formar no sólo profesionales o estudiantes secundarios, sino también que forme ciudadanos capaces de comprometerse con la sociedad, capaces de dedicarle tiempo y entender que la construcción de una Argentina se hace entre todos y no es algo que esté sólo en manos de quienes nos gobiernan. Por último, respecto de los presupuestos, creo que es importante que haya una parte del presupuesto dedicada a los proyectos de extensión, que sean abiertos a la comunidad, y proyectos de extensión que sean de los estudiantes para la comunidad. En este sentido, me refiero a voluntariados, planes de alfabetización y cualquier otro tipo de política que implique el desarrollo local. Respecto a la autonomía y los claustros docentes, creo que la participación de los docentes es muy difícil en las universidades. La mayoría de las universidades, lo veo como estudiante, no quieren regularizar los concursos de los docentes porque no pueden participar del gobierno. Puedo dar fe de que no todos los docentes piensan igual. Me ha tocado compartir con los que piensan igual y diferente en mi universidad y no todos pueden acceder a formar parte del cogobierno. Es fundamental solicitar que la ley prevea algún mecanismo que obligue a que todos los docentes puedan participar de los concursos y que sean periódicos y abiertos. Me parece interesante que los estudiantes puedan participar de los concursos.
Sr. Pubertino.- Voy a empezar por mencionar una serie de respuestas a las preguntas formuladas. Respecto a los tiempos de discusión, creo que no los debe decidir un actor en particular sino el colectivo de los actores. Los tiempos se deberían agotar cuando se alcanzan los consensos y los acuerdos necesarios para avanzar en una ley que sepa interpretar la necesidad de la demanda de todos los actores. En cuanto a los tiempos, más que definirlos alguien en particular me parece que sería correcto, según mi punto de vista, que sean la consecuencia de los acuerdos y consensos arribados en un nuevo marco legal para la educación superior. Es destacable señalar que desde la misma sanción de la ley de educación superior, el movimiento estudiantil no bajó nunca los brazos, y siguió discutiendo procesos que llevaban adelante la necesidad de reformar la ley sancionada. Hay que reconocer distintos momentos a la hora de hablar de este tema. Uno de ellos fueron los primeros años, y hasta no hace mucho tiempo, evidentemente había resistencia. Eran tiempos de volver a la trinchera, porque los embates fueron muy duros durante esa década contra la universidad pública, y creo entender qué defendíamos los aquí presentes. La fuerza a la que represento viene profundizando esa discusión, ya no tanto una discusión de resistencia sino más acorde al cambio de los momentos políticos de nuestro país y América latina, avanzando en la construcción y análisis de un nuevo marco legal. Nosotros los iniciamos en 2004. Llevamos adelante un plenario de una importante magnitud, donde asistieron importantes especialistas en educación superior. Lo fuimos profundizando en 2005, con foros sobre universidad y jornadas de debate sobre la ley de educación superior. En junio de 2006, a través del senador Guistiniani en la Cámara de Senadores y de la diputada Ausburger en la Cámara de Diputados, se presentó un proyecto de ley que sintetiza y recoge una importante cantidad de opiniones del sector universitario argentino. Me parece que hay una pregunta, que es la más jugosa e interesante, que abre conflictos a la hora de encontrar una respuesta. Y me parece bueno que así sea. Se puede sintetizar en un título, el de la extensión universitaria. Así lo plantearon los jóvenes reformistas y creo que es correcto que ese planteo. Creo que hay mucho para discutir. ¿Qué espera la sociedad de la universidad? ¿Qué sociedad? ¿Qué universidad? ¿En qué contexto? Como dije al principio, venimos de un proceso de neoliberalización y mercantilización de la educación, realmente muy fuerte, que ha generado que la educación y el conocimiento se hayan convertido hoy no sólo en uno de los factores principales de producción de riqueza, sino también de exclusión social. Es mucho lo que hay para discutir sobre este tema. Lo que sí tenemos en claro es que con concepciones limitacionistas a la hora de entender el ingreso, la permanencia y el egreso de la universidad no es por donde podemos empezar a responder esta pregunta tan compleja. Después creo que también se debe revitalizar el concepto de extensión. ¿Qué extensión? ¿La que subsidiariamente se hace mediante alguna actividad solidaria en algún barrio vulnerable de nuestro país? Evidentemente, no. Ahora bien, ¿cuáles son los procesos más amplios en que está inserta la universidad y las herramientas y marcos legales que se le generan a la universidad, los que de alguna manera conducen los comportamientos de la universidad? Los avances en las áreas de la investigación y de la ciencia pueden ser importantes. Si nosotros necesariamente obligamos a la universidad, frente a este proceso neoliberal y a esta mercantilización -al respecto evidentemente hay muchas personas que pueden hablar mucho más que yo, y simplemente tomo algunos conceptos de la lectura de especialistas sobre el particular-, a crear ciencia e investigación para las grandes multinacionales y no para el desarrollo de empresas nacionales, evidentemente estamos ante una u otra manera de entender la extensión y el vínculo de la universidad con la sociedad. Nosotros claramente defendemos -por lo menos desde la fuerza política a la que represento- la necesidad de que la universidad esté al servicio de las grandes mayorías nacionales, de las clases más postergadas, no para generar una élite dirigencial sino todo lo contrario, es decir, que pueda ser una universidad de masas que realmente permita a los universitarios o a quienes pasan por sus aulas potenciar sus capacidades, cualesquiera que ellas sean. Evidentemente, eso se logra fortaleciendo el concepto de extensión, pero no en cuanto a la conducta que se generó durante estos años de neoliberalismo. En relación con el proyecto de ley que cité anteriormente, concretamente se prevé la creación de un Consejo Social -me parece que es una manera propositiva de encarar el tema- que debe estar integrado por actores de la sociedad y universitarios para debatir estas cuestiones. Me parece que es una buena manera de empezar a dar una resolución que nos saque de la antinomia que muchas veces se presenta en relación con el concepto de la universidad torre de marfil. Es un concepto que en algunos casos puede ser incorrecto, o por lo menos hay que tener cuidado y no deslizarlo tan livianamente. Insisto en que se debe rever el concepto de extensión. Y fundamentalmente a través de la creación de un Consejo Social, como plantea este proyecto de ley, es por donde a nuestro juicio podemos empezar a dar una respuesta a esta situación.
Sra. Presidenta (Puiggrós).- Tiene la palabra el señor Correa.
Sr. Correa.- Señora presidenta: en primer término quiero hacer una aclaración respecto de algo que fue planteado. No pude hablar en relación con la última pregunta que se formuló, vinculada con el tema de la elección directa de los rectores y de los decanos. Ese es un debate que se está dando hoy fuertemente en la universidad. Pero quiero aclarar que es importante que se dé esta discusión y la forma en que debe ser encarada, porque muchas veces nos encierran en la cuestión de los claustros y pasa esto que se ha planteado. Cuando uno empieza a debatir proyectos de universidad cruza claustros. Entonces, discute con estudiantes, graduados, docentes y no docentes. Por eso, es importante este momento que se está viviendo y que se abra el debate, porque si bien yo represento a un determinado sector del estudiantado debo tener la tarea política de discutir con profesores, graduados y no docentes acerca del proyecto de universidad, es decir, hacia dónde vamos en ese sentido. Lo que uno hace cuando discute esos proyectos es cruzar claustros y no quedarse encerrado en decir “soy estudiante”, “soy profesor”, “soy graduado” o “soy no docente”.
Entonces, quería hacer esa aclaración para responder la cuestión de la división por claustros. Con respecto a los tiempos, en la organización a la cual pertenezco se vienen haciendo grandes debates a nivel de Argentina en foros de educación donde se plantea realmente en tres pasos la cuestión del diagnóstico que ha dejado el neoliberalismo de la educación, cuál es la concepción para un nuevo proyecto de educación con propuestas concretas. Soy sincero en que, como planteaba mi compañero, ha quedado el vestigio de la etapa de resistencia y muchas veces cuesta manejar el tema de las propuestas. Uno abre el debate, participa, genera los espacios y muchas veces cuesta hacerlo, a pesar de que hay cosas que se planteaban como los consejos sociales. Me parece que si queremos ser serios y abrir un debate, hagámoslo realmente, participemos, generemos los espacios para que la mayoría de los estudiantes, docentes y graduados participen. Recorriendo el país en debates que se dan hemos visto muchas vece gente diciendo: “éste es un encuentro de estudiantes”, “éste es un encuentro de docentes” o “éste es un encuentro de graduados”. Entonces, me parece que la superación debe ser organizar un encuentro donde se empiece a pensar en un proyecto de universidad. Si uno piensa en esto, debe tener en cuenta todos los claustros y no dividir de esa manera. Con respecto a la función social de la universidad y en la cuestión de la extensión, para nosotros es fundamental pensar el eje de esta dualidad investigación-extensión. Siempre que hay investigación hay extensión. Eso es bueno aclararlo, porque quizás alguien se confunda y piense que cuando hay investigación no existe la extensión. En la década del 90 hubo investigación y extensión. Lo que pasa es que, como bien planteaba el compañero, hay que preguntarse para qué o para quién es la extensión y cómo la pensamos. Ese es el debate que hay que dar. Cuando uno piensa en la investigación y en la discusión que hay que dar, debemos preguntarnos qué queremos investigar y cómo vamos a hacerlo, con qué líneas de investigación y con qué límites. Ese es el desafío respecto de la extensión. ¿La universidad se extiende y va a dar el saber hacia afuera o se va a pensar como esta dicotomía entre extensión y articulación? Todos estos debates se están dando y es importante transmitirles acá que vamos a seguir profundizándolos. Todo esto me lleva al último tema, algo escabroso, que es la autonomía. Nosotros hablamos de autonomía relativa. ¿Qué quiere decir esto? Bajo el concepto de autonomía, muchas veces la universidad ha quedado al margen de todos los procesos que hoy se viven en Latinoamérica y en la Argentina. Entonces, cuando se habla de autonomía hay que aclarar bien esta cuestión. Nosotros decimos que es relativa, aunque sí hay cosas que deben decidir la universidad y las facultades, y en eso estamos de acuerdo. Tenemos que definir el tema de la función social de la universidad para ver en qué proyecto lo insertamos porque ésta es parte de todo este nuevo proceso que se está dando. Entonces, ¿cómo vamos a hacerlo? Ese es un debate que se está abriendo y que se viene dando. El neoliberalismo ha dejado en el estudiantado mucha resignación, la idea del “no te metás” en la política universitaria. Mucho de esto último ha quedado. Vemos a muchos que dicen: “yo sólo estudio y estudio”, y no participan en estas cuestiones. Esto es complicado, pero hay que empezar a dar estos debates sobre autonomía, investigación, extensión y docencia.
Sr. Marquínez.- Nos hicieron varias preguntas y seguramente vamos a encontrar opiniones diversas. Voy a hacer una introducción para no olvidar lo que dijo el señor diputado Cantero Gutiérrez con respecto a la casta docente. Lo de la casta docente, todos sabemos que es una situación gráfica de querer instalar a un claustro en ese lugar, y las organizaciones políticas estudiantiles que estamos aquí presentes, creemos en un concepto de universidad que incluya a todos los claustros. Dentro del claustro docente, como usted bien dijo, están compañeros del alma y compañeros del proyecto y los enemigos del proyecto, no hay ningún tipo de problema con el sector docente. Voy a arrancar, en primer lugar, por la pregunta que nos hizo la presidenta de la comisión y después le voy a pedir que me enumere las preguntas porque fueron muchas y me parecen que son el nudo central de la discusión universitaria. En primer lugar, la autonomía y la autarquía. Voy a hacer referencia a los dichos de la presidenta de la Nación en la apertura de las sesiones del Congreso, cuando plantea la universidad de espaldas a la sociedad. Fue una pregunta o una afirmación que nos preocupó. Usted fue rector de la Universidad de Río Cuarto.
Sr. Cantero Gutiérrez.- Cuatro períodos.
Sr. Marquínez.- Nos genera preocupación que creemos que es por una falta de información y no mala intención. Nosotros entendemos que a pesar del ahogo presupuestario en los ’90, a pesar de la ley de educación superior, y a pesar de la moda de los designios del Fondo Monetario Internacional y del neoliberalismo, la universidad fue uno de los principales focos de resistencia a ese modelo y generó, a pesar de eso, del ahogo, la ley y estas modas, experiencias muy importantes para la sociedad. Sin entrar en una gran enumeración, vale citar en su universidad, la función importante que cumplió en el asesoramiento a los pequeños y medianos productores.
Sr. Cantero Guriérrez.- Productores, municipios...
Sr. Marquínez.- Desde el año 2001, la Universidad de Córdoba tiene el principal laboratorio de hemoderivados de América Latina, que tuvo un rol importante cuando los grandes laboratorios se retiraron después de la crisis de la devaluación de la moneda. Voy a nombrar, entre otras cosas, también la construcción de satélites que se está llevando a cabo en el ámbito de la Universidad Nacional de La Plata. Usted nombró una cuestión que me parece que es muy importante, que es el tema de la alfabetización. En la Federación Universitaria Argentina, el año pasado se cumplieron diez años del programa de alfabetización. Porque cuando el Estado dejó la función alfabetizadota, la retomamos los estudiantes universitarios y a partir de un voluntariado hemos formado más de 10 mil alfabetizadores y llegamos a contar con más de 100 centros de alfabetización, distribuidos a lo largo y ancho del país, con el método Paulo Freire, que es el sistema brasileño, a diferencia del método cubano, que es el que tomó el gobierno nacional, pero es una diferencia de metodología y no de concepción. Una de las cuestiones que nos preocupa es el planteo acerca de la universidad de espaldas a la sociedad. Nos preocupa porque entendemos que muchas veces este discurso es utilizado por quienes quieren restringir la autonomía universitaria. El concepto de autonomía se dio en un momento en el cual los gobiernos trataban de intervenir las universidades y trataban de dirigir la investigación de las universidades, así como de dirigirlas políticamente. La autonomía se instaló como ese cordón sanitario que impusieron las universidades para evitar los comportamientos autoritarios hacia el sistema, fundamentalmente, de los gobiernos militares. Entendemos que eso ha evolucionado, que la autonomía universitaria no tiene el mismo alcance y el mismo sentido que se planteaba en ese momento, desde lo conceptual decimos. Nosotros planteamos, en los artículos 9° y 10 de nuestro proyecto, que las universidades son personas jurídicas de derecho público, que integran una administración especial del Estado, y forman parte del sistema de educación pública sostenido por el Estado. El artículo 10 establece que las universidades se desenvuelven dentro de un régimen de autonomía política, institucional, académica, administrativa y la autarquía económica financiera, con capacidad de administrar su patrimonio y disponer de sus recursos. Esto es lo que plantea nuestro articulado del proyecto. Entendemos la autonomía de la universidad para decidir su forma de gobierno, su línea de extensión, elección de universidades, su línea de investigación, la organización y la relación con el medio. Algunos compañeros planteaban que la universidad no puede estar aislada de la sociedad, tenemos que plantear cómo profundizamos que la universidad se relacione con la sociedad y la posibilidad de dar respuesta a las necesidades sociales de quienes no están bien. En cuando a la autonomía, muchas veces se la utiliza para decir que la universidad no puede estar alejada del modelo de país, y debemos restringirla. Creemos que es una función que no le corresponde al gobierno nacional o a los poderes de gobierno, y sí le corresponde a la comunidad universitaria por una simple razón. El proyecto educativo de los 90 no es el mismo de ahora según lo plantea el gobierno nacional a nivel político, económico y social. Las líneas de investigación, la extensión, la formación y el sentido de formación de profesionales no puede estar atado a los caprichos de quien se siente circunstancialmente en el Sillón de Rivadavia, por una cuestión fundamental. Formar un profesional lleva entre 7 y 10 años. La Argentina, recordemos, tuvo cinco presidentes en una semana. Si las líneas de extensión van a tener que estar cambiando el sentido según quién se siente en el sillón de Rivadavia, vamos a lograr que la universidad parezca más una calesita, que un día va para un lado y otro para otro, que una institución que está pensando en el desarrollo de la producción nacional y en el de la ciencia y la tecnología. Nos parece fundamental resaltar, a pesar de plantear esa forma o alcance de la autonomía, que la universidad debe contar con un presupuesto que le permita lograr la formación de profesionales y desarrollar realmente un plan institucional de investigación y extensión, definiéndola ella misma, sin la intervención del Estado nacional. Desde esa autonomía presupuestaria, si el Estado nacional entiende que la universidad puede cumplir un rol fundamental en el desarrollo de determinadas políticas, se debe hacer la instauración de la concertación de políticas educativas, de políticas de investigación y de extensión que se discuten con la comunidad universitaria. El Estado estaría, en este caso, aportando nuevos fondos para garantizar estas líneas de investigación y extensión. No queremos que se utilice este discurso de la universidad alejada de la sociedad para que el Estado nacional siga teniendo a las universidades con un presupuesto que sólo sirve prácticamente para los gastos de funcionamiento y que luego nos digiten a través de programas, como ocurre actualmente, las líneas de investigación y de extensión. Esta es la opinión principal que tenemos respecto a la autonomía. La autonomía implica también que la universidad no es una isla y estamos dispuestos a dar respuestas a la sociedad sobre qué hacemos con las partidas que se nos asignan, cómo las rendimos y para qué las utilizamos. En definitiva esto responde, no sé si así lo sostienen, cuál es nuestra posición o preocupación cuando se manifiestan formas de pensar o líneas sobre la universidad.
Sr. Cantero Gutiérrez.- Creo que nos estamos metiendo en el cerebro del tema. Me preocupa, lo digo con todo respeto, ver a una juventud universitaria tan compenetrada profundamente en el tema. Ustedes hablan de sus organizaciones y veo que no tienen problema en indicar a la organización política a la que pertenecen. Uno de ustedes decía que era de la JUP.
Sra. Ferrero.- Yo soy del MNR de la Universidad de Rosario.
Sr. Marquínez.- Yo soy de la Franja Morada.
Sr. Merino.- Yo pertenezco al MILES, que es el Movimiento Independiente Latinoamericanista Estudiantil.
Sr. Marquínez.- Quiero aclarar que se ha incorporado a la reunión Gabriel Merino, que pertenece al MILES de la Universidad de La Plata y es secretario de Relaciones Internacionales de la FUA.
Sr. Cantero Gutiérrez.- ¿Usted también es de la Universidad de La Plata?
Sr. Marquínez.- No, yo pertenezco a la Universidad de Mar del Plata.
Sr. Cantero Gutiérrez.- Y los otros son de las universidades de Tres de Febrero, de Rosario y del Litoral. Sin lugar a dudas uno puede hacer muchas cosas en el marco de la autonomía. Tanto las políticas de becas que se plantearon acá, de tener residencias universitarias y guarderías para los estudiantes como una serie de reivindicaciones que son legítimas se pudieron hacer en la década del 90, por ejemplo, en el marco de una autonomía y con una concepción política e ideológica como debe ser la construcción de una comunidad universitaria solidaria e integrada. Lo hicimos. Ahora, cuando se plantea la cuestión, les quiero decir francamente que se debe tener en cuenta el tema de la universidad, que comienza a pensar en las problemáticas de la sociedad. También, si lo planteamos al revés, el de la sociedad argentina, el del Estado argentino organizado con una conducción y que siente que es el dueño no solamente de la universidad sino también del CONICET, del INTA, del INTI y de muchas instituciones que financia la propia sociedad. Entonces, me parece que esa dualidad de la universidad, por un lado, donde entendemos una cosa, y de la sociedad, por el otro, debemos encararla en esta etapa tan linda que nos toca vivir y en la que tenemos que construir con mucha mayor libertad y posibilidades, con un rol diferente del Estado y con un compromiso de éste que tenemos que consolidar también para que realmente el conocimiento, la ciencia y los valores estén al servicio de la construcción de una sociedad mucho más solidaria. Creo que también está el desafío de cómo rompemos esas cadenas, que son barreras que todos hemos tenido. Entonces, la pregunta era qué nos demanda y cómo nos ve la sociedad, a nosotros, los universitarios. No es que el sillón de Rivadavia define las políticas. Pero por ejemplo una de las experiencias que tal vez no hemos hecho es la de integrar comunidades regionales. Por ejemplo, 70 u 80 municipios que conforman la universidad, cuando la lógica era estar todos divididos y fragmentados y no tener nunca una construcción de conjunto. Entonces, la universidad define también en base a su autonomía la posibilidad de decir que no, que la sociedad debe estar integrada y que un pueblo que está a 20 oó 50 kilómetros de otro no debe tener una competencia con este último, sino que debe existir una cooperación entre ambos. Eso lo hizo la universidad. Ahora bien, cuando uno junta 70 u 80 intendentes y comunidades, éstas también tienen demandas muy concretas de conocimiento. La única que las puede satisfacer en función de esa realidad local y regional es su universidad. No va a ser otra institución: lo hace el sistema de conocimiento donde están los jóvenes que integran esa comunidad dentro de la universidad o no lo hace nadie. Si no van a estar en una lógica del consumo y en una lógica de la construcción de una sociedad que será parte de lo que es la división que los grandes poderes financieros multinacionales nos están dando, incluso, como país. Entonces, no hay posibilidad de ser diferente. No hay un sillón de Rivadavia con cinco presidentes, lo que a su vez es consecuencia de otro proceso anterior. Hubo cinco presidentes porque hubo otro presidente que se fue. Todos nos hacemos cargo de la historia. Y sobre todo debemos hacernos cargo del futuro que tenemos que construir. Pero la universidad es lo único que hoy tiene la sociedad argentina para poder contar con el conocimiento y con la información en función del desarrollo local que interprete necesidades muy concretas. Lo digo porque también me tocó gobernar la ciudad de Río Cuarto en el tiempo de una de las crisis más grandes. Tenía que ver cómo le daba de comer a la gente y evitaba que hubiera enfermedades y desnutrición.
Lo único que se tiene como capital social es el conocimiento que está en las universidades. Si nuestros científicos todavía están compenetrados en una lógica del mérito solamente plasmada en alguna publicación del conocimiento o antecedentes propios para llevar adelante su proyecto de desarrollo ‑que son legítimos, pero que a veces no están con las urgencias que tiene hoy nuestro país‑, estamos ante un problema muy serio. Por eso, nuestra pregunta apunta a saber cómo logramos -como muchas veces se ha hecho en la comunidad de jóvenes universitarios‑ integrar los proyectos de investigación, que sí están definidos en el marco de una prioridad con demandas concretas para el desarrollo social, económico, ambiental, productivo y tecnológico. Se trata de cosas muy simples. Los universitarios podemos generar el conocimiento para una comunidad. Estoy pensando en una comunidad que está ante una carencia muy grande de conocimientos y aportes tecnológicos. Creo que sería muy simple que la universidad estuviera en función de ese desarrollo y debemos ser capaces de sentirnos parte de eso. Ese salto cualitativo y conceptual se va a dar si el movimiento estudiantil –que es el factor más dinámico y transformador que tenemos en la comunidad universitaria- es también capaz de dar ese salto en relación con esa demanda. Todos formamos parte de la misma sociedad que está desesperadamente necesitando estos conocimientos, y en ese sentido iba la pregunta. Es decir, cómo relacionamos a la universidad con la comunidad, cómo visualiza el movimiento estudiantil la posibilidad de que existan prioridades en temas de ciencia y tecnología en función de todo el tejido social e institucional que rodea a cada universidad. Yo no estoy en el iluminismo de un funcionario, y cuando nuestra presidenta plantea que no se puede estar de espaldas a la sociedad, interpreto que tiene la misma percepción acerca de que estamos en un quiebre de la historia: en este momento debemos ser realmente capaces de definir, consolidar y construir un modelo de país con autenticidad en nuestra sociedad, no permitir que nos dividan viejos estigmas, que ya nos han dividido demasiado y construir esto juntos. No hay manera de hacerlo si no tenemos conocimiento, valores, ciencia, educación ni cultura. Son demasiado dinámicas y poderosas las fuerzas que realmente afectan eso. Hoy está en boga el tema agropecuario. Como universitarios, conocemos la enorme dependencia tecnológica que tenemos. Sabemos que hay multinacionales que manejan la ingeniería genética del cultivo de la soja y que nos van a manejar porque han comprado a otra multinacional toda la ingeniería genética del maíz, y que en cinco años dichos cultivos van a depender de insumos totalmente dependientes de una corporación. Nosotros tenemos universidades, el INTA, el CONICET, etcétera. Tendríamos que pedirles que en diez años nos manejen la ingeniería genética de este fenómeno porque es estratégico para el país. Entonces, a eso se refería nuestro planteo, al compromiso social, y no al iluminismo de un funcionario. Quiero señalarlo para aclarar este tema. Las preguntas eran esas. En primer lugar, respecto del debate en profundidad, mencioné los tiempos en función de las críticas a la Ley de Educación Superior y de tratar de construir. Es difícil hacerlo; los universitarios hemos hecho el contramodelo contra la dictadura militar y el contramodelo contra la enajenación y nos sirvió la autonomía para poder hacer eso. Pero además de la autonomía, está el compromiso irrenunciable que debemos tener los universitarios. Respecto de la discusión en profundidad, que no haya limitante. Es bueno llegar a acuerdos, pero entendamos que hay tiempos en los cuales es posible sacar leyes. Este es un año en el que será factible sancionar una norma de esta magnitud. Esto, más que todo, es un pedido. Traten de ver cómo logran una mayor participación este año. El año que viene va a estar cruzado por cuestiones electorales. Este es el año en el que tenemos que tratar de poner un pequeño o el gran esfuerzo entre todos para dar la mayor cantidad de aportes y dentro de este año, tratar de encontrar la mayor cantidad de consensos. Creo que debemos profundizar todo lo que nos une, evitando agudizar aquellas contradicciones que, naturalmente, tenemos, porque cuando uno piensa en utopías, siempre va a tener diferencias y si quiere cambiar, siempre existirán diferencias. Los que no tienen diferencias son los que quieren solamente cristalizar lo existente, consolidarlo y cerrarlo. Los que queremos una sociedad diferente, vamos a tener diferencias siempre, pero también si podemos profundizar aquellas fuerzas que nos unen y no agudizar aquellas que nos separan, podremos dar un salto cualitativo importante. Este es el tiempo. Otra pregunta se refiere a la participación, es decir, cómo visualiza la FUA la participación de los sectores sociales. Otra inquietud es si podemos romper eso, además, ‑como dice el compañero‑ de que hoy la universidad piense en los problemas de la sociedad. Junto con eso, decimos que hoy la sociedad desesperadamente necesita que todas sus necesidades para el desarrollo sean la materia central en la formación de nuestros jóvenes, en su escala de valores, en su generación de conocimiento. Hoy, desesperadamente, nuestra comunidad, la comunidad de todo el tejido, desde el interior de nuestra patria, lo está necesitando. Entonces, ¿cómo hacemos esa dualidad? En cuanto al tema del presupuesto, nosotros planteamos que además de decir que hay que duplicar el presupuesto, eso tiene que venir también con un compromiso fuerte de que hemos logrado meter toda la contribución de la dinámica social y económica como tema central de la universidad, poniendo la maravillosa fuerza del conocimiento y la inteligencia, que está en la universidad, y no está en otro lado. El único capital que tiene hoy la Argentina está en nuestras universidades. Son el millón y medio de jóvenes que están estudiando, también los 130 mil docentes y tenemos por lo menos 30 mil cuadros de formación muy buena, con equipamiento. Por su parte, de los demás, es decir, el INTA, el INTI, el Conicet, muchos de ellos están vinculados también con el sistema universitario. Pero el 70 por ciento no sólo del conocimiento que se genera sino de la posibilidad transformadora está en la universidad. Entonces, el presupuesto creo que hay que duplicarlo. Pero, ¿cómo logramos que ese conocimiento nos ayude a tener la Argentina que queremos?
Sr. Marquínez.- Pertenezco a una agrupación, la Franja Morada ‑no tengo problemas en decirlo‑, que es la actual conducción de la Federación Universitaria Argentina, a la que desde la recuperación de la democracia, le ha tocado cumplir un rol muy importante en la lucha estudiantil. Tengo el orgullo y la pesadumbre de decir que a nuestra organización, durante el gobierno de De la Rúa, salir a le tocò enfrentarlo y tomar las universidades en contra del recorte presupuestario, que planteaba López Murphy. Así que, por lo tanto, no tenemos ningún problema en salir a enfrentar fuertemente a quienes ‑circunstancialmente o alguna vez‑ fueron nuestros y dejaron de serlo cuando cambiaron su forma de pensamiento. Tampoco tenemos ningún inconveniente en criticar a la presidenta de la Nación cuando creemos que comete un error y tampoco vamos a tener ningún inconveniente en reconocerle los méritos cuando entendamos que ella está, en cierta forma, reconociendo viejas reivindicaciones del movimiento estudiantil. Desde ese lugar hacemos los planteos como organización política, más aún con la responsabilidad institucional de conducir la Federación Universitaria Argentina. En cuanto a la universidad, la universidad alejada de la sociedad, la universidad con un millón y medio de estudiantes, 130 mil docentes y...
Sr. Cantero Gutiérrez.- Cuarenta mil docentes.
Sr. Marquínez.- Y 40 mil no docentes, e infinidad de graduados que siguen participando indirecta o directamente en el sistema universitario. Creemos que es una gran parte de la sociedad. Sin duda, hay sectores socioeconómicos excluidos de ese sector. Somos representativos de la sociedad. La universidad es parte de la sociedad como es parte del Estado. La participación de la sociedad o la participación en cuanto a la definición de las políticas de extensión, investigación y demás, recién planteado por los compañeros, a partir de la discusión o de propiciar los consejos sociales universitarios, es un punto sobre el que podemos llegar a tener diferencias en cuanto a si ingresa o no en el gobierno cuatripartito. Para nosotros el cogobierno es cuatripartito y hay instancias en las cuales se discute. El gobierno de la universidad es mucho más que la discusión de investigación y extensión. En cuanto a los tiempos que fueron planteados para discutir y tratar de generar la mayor cantidad de consensos posibles, tenemos el orgullo de informar a esta comisión que venimos trabajando con el movimiento estudiantil de la FUA, que estuvo presente en el último congreso de la OCLAE, Organización Continental Latinoamericana y Caribeña de Estudiantes. Allí participan 25 federaciones de 24 países. A partir de las disposiciones y trabajos que venimos realizando, la organización está redactando la propuesta educativa para América latina y el Caribe del movimiento estudiantil, que estaremos presentado entre el 4 y el 6 de junio en Cartagena, Colombia, en la reunión de la UNESCO. Va a ser la postura que va a llevar el movimiento estudiantil latinoamericano y caribeño a la conferencia de educación en París en el 2009. Estamos trabajando en forma conjunta las organizaciones que nos sentamos en esta mesa. En ese proyecto hay planteos macro e incluyen a toda América latina y al Caribe. En el Congreso de la Reforma Universitaria a realizarse en Córdoba, que será el IV Congreso de latino América EDUCA, van a concurrir más de cuatro mil estudiantes de universidades del país, y habrá quinientos delegados internacionales de las diferentes federaciones, más la comunidad educativa de Córdoba y donde habrá personalidades de educación de Cuba, Venezuela, Uruguay y otros países. Allí podremos cerrar un núcleo de coincidencias respecto a diferentes temas. Hoy es muy común dentro de la discusión de los estudiantes la necesidad presupuesto. Parece que quien pide más es mejor. Esto tiene que ver con quién se encuentra en la posición correcta. Creemos que el presupuesto tiene que ser acorde para que las universidades puedan discutir y llevar adelante la misión que les corresponde y que han fijado en su planificación institucional. No debe ser más ni menos el dinero que deba tener la institución.
Sr. Cantero Gutiérrez.- Mi pregunta estaba vinculada al aumento del presupuesto y cuál era la visión del movimiento estudiantil sobre política científica y de extensión vinculada a la necesidad social.
Sr. Marquinez.- Hay una primera instancia donde la universidad puede tener autonomía científica para desarrollar su política institucional, sus definiciones de investigación en cuanto a lo que han definido con la sociedad. Si el Estado luego de garantizar un cierto presupuesto, considera que hay que priorizar en algún sentido alguna línea investigativa, está en sus facultades para desarrollar cualquier tipo de programa que incentive a las universidades a seguir esa línea. Eso es válido siempre que le garanticemos a las universidades un presupuesto acorde para que puedan desarrollar esas líneas y no ahogarla presupuestariamente y cualquier línea que quiera llevar adelante debe ser a través de programas. En cuanto a la investigación -nuestro compañero ya lo ha planteado acá y seguramente lo van a reafirmar otros-, hay que definir para quién se investiga, ya que ello constituye una necesidad real. Hay compañeros que nos han informado, entre otras cosas, que el fatídico accidente de la Universidad de Río Cuarto fue consecuencia de una investigación que se estaba realizando para la aceitera Deheza.
Sr. Cantero Gutiérrez.- No es así.
Sr. Marquínez.- Nosotros no lo afirmamos porque no teníamos un convencimiento total y perfecto respecto de ese tema. Pero sabemos que dentro del sistema universitario hay aportes para que las universidades investiguen en algún sentido. Nosotros hemos denunciado este sistema capitalista y neoliberal por el que se trata de direccionar la investigación a partir de casos muy concretos que se han dado en universidades de los Estados Unidos, como por ejemplo la empresa suiza Novartis, planteando financiamiento a diferentes universidades para que investiguen, quedándose con las patentes y direccionando las líneas de investigación que llevan adelante. Son casos muy concretos que se han dado en otros momentos. Reitero que desde nuestra concepción política las líneas de investigación son para desarrollar la producción nacional, la tecnología, la ciencia y demás. En ese sentido no sólo nos hemos preocupado desde la Federación Universitaria Argentina, sino que también hemos tenido una reunión con el ingeniero Cecatto, perteneciente al nuevo Ministerio de Ciencia, Tecnología e Innovación Productiva, para plantearle cuál es nuestra visión desde el movimiento estudiantil acerca de la ciencia, la tecnología y la orientación que debe tener la investigación. Pero nos parece que también dentro del sistema universitario hay una discusión que no se quiere dar o se está retardando, y que es la importancia que tiene que dentro de los rectorados de las universidades, el Ministerio de Educación y demás se empiece a discutir e incentivar fuertemente la investigación de los estudiantes. Esto responde a cuestiones muy básicas. Nosotros entendemos que si dentro de las aulas universitarias tenemos un gran porcentaje de estudiantes que se dedican a la investigación, necesariamente se está mejorando la calidad del grado y generando una presión extra sobre los docentes para que los que investigan se dediquen a trabajar, a profundizar sus conocimientos, con la consecuencia de que justamente esos estudiantes, que comienzan y tienen iniciativas por el desarrollo de la investigación, van a ser seguramente, en un futuro muy cercano, los investigadores del CONICET y los docentes universitarios.
Sra. Presidenta (Puiggrós).- Tiene la palabra el señor Merino.
Sr. Merino.- Señora presidenta: quiero señalar que nosotros, a pesar de pertenecer a diferentes organizaciones, hemos elaborado un documento. Entonces, hay un conjunto de posturas comunes sobre las que se puede avanzar. Esto es algo que no sólo se está consensuando a nivel de la Argentina, sino también latinoamericano, lo que es importante. Nosotros partimos de la base de que durante el neoliberalismo se vertebró sobre tres ejes principales un proyecto educativo acorde con un proyecto estratégico global. Esos tres ejes fueron la mercantilización, la privatización y la transnacionalización del conocimiento. ¿Qué significa esto? La privatización significa avanzar para que todo lo público pase a la órbita de lo privado porque permite el control, no sólo por la apropiación de las ganancias que puede retribuirle el negocio de la educación sino también porque pasa a controlar el conocimiento y los cuadros que se producen en las instituciones de educación superior. La mercantilización tiene que ver, por lo tanto, con la conversión, en esa lógica privatista, tanto del profesional o cuadro que se forma como del conocimiento que se produce en una mercancía, es decir, en un objeto de compra y venta. Como todos saben, aquel que más dinero tiene más puede comprar y vender. Por lo tanto, tiene mayores posibilidades de direccionar la formación de esos cuadros y de los conocimientos que se producen. Y la transnacionalización justamente significa poner a las instituciones de la educación superior en función de un proyecto transnacional, cuyo sujeto es la red financiera internacional. En otras palabras, se trata de los pulpos financieros internacionales que controlan los agronegocios y los negocios bancarios e industriales, es decir, el conjunto de negocios de una misma red. Así, podemos pensar en el Citibank, en Avon, en Colgate-Palmolive, en Wallmart y sus asociaciones con Brasil, etcétera.
Es decir, poner en función de ese proyecto estratégico a la educación superior. Entonces, ¿por qué se vuelve sensible poner a la educación superior en ese proyecto estratégico? Porque el conocimiento estratégico, la nueva forma de empresa dominante en estos grupos financieros, ocupa un lugar central. ¿Por qué? Porque los tipos tercerizan una parte ‑el 80 por ciento de su producción‑ y controlan el resto, que es el núcleo central. Si nosotros vamos, por ejemplo, a la Ford de Pacheco, que antes empleaba 20 mil personas, veremos que ahora emplea sólo 5 mil. ¿Qué pasa con las demás? Están tercerizadas. No es que no trabajan para la Ford, pero ahora aparecen bajo la forma de cooperativa o pequeña empresa. ¿Cómo se enlazan las diferentes partes y cómo se apropia el capital financiero internacional de la riqueza socialmente producida por los pueblos? A través del conocimiento estratégico. Terceriza ciertos modos de producción y se queda con los más sensibles o con los núcleos centrales. Es decir, tiene una capacidad de diseñar, concebir y planificar permanentemente –y tiene los cuadros para hacerlo- para apropiarse de esa riqueza producida. Por eso, se vuelve central el conocimiento estratégico; por eso vinieron por la educación pública. ¿Por qué vinieron por la educación pública con esa fuerza? Porque tenían que destruirla, porque era peligrosísima, porque era lo que nos daba la capacidad de tener investigación, de contar con cuadros que piensen en un proyecto estratégico alternativo. ¿Qué contraponemos nosotros a eso? Ante la mercantilización, privatización y transnacionalización, decimos: proyecto inclusivo, comprometido socialmente y latinoamericanista. Es decir, hacia aquellos ejes nosotros damos otros tres ejes. Repito: inclusivo –que quiere decir que no excluya a nadie por su estrato social, por el tiempo que se le pueda dedicar, por nivel de ingreso, etcétera-; comprometido socialmente -y acá es cuando hablamos de dos esferas a las que luego me voy a referir para que después no se generen discusiones o antinomias que nos traben cuando en realidad tenemos que seguir avanzando-, y latinoamericanista. Hay una esfera referida al proyecto estratégico y otra vinculada con el sistema político institucional y la relación entre éste y la universidad. Cuando hablamos del proyecto estratégico decimos que lo definimos entre todos. Si decimos que el proyecto va a ser latinoamericanista, comprometido socialmente e inclusivo en función de un proyecto reformista, nacional, popular y latinoamericanista -porque eso está consensuado-, decimos que lo hacemos en el conjunto de la sociedad para el conjunto del pueblo. Me refiero a los pequeños y medianos productores agrarios, industriales, campesinos, trabajadores profesionales, técnicos de mano de obra ocupada o desocupada, es decir, a todos los que conforman el pueblo, el sujeto de lo nacional y latinoamericano. Cuando hablamos de compromiso, decimos que hay una universidad comprometida socialmente. Después, hay mecanismos concretos como los consejos sociales. Tendremos que ver cómo se articulan y de qué manera lo podemos mejorar con respecto al cogobierno, sin interferir. Esa es una propuesta concreta. Hay un montón de propuestas concretas que se vinculan con el compromiso social y con el proyecto estratégico. Estamos pensando en la universidad como una institución estatal con proyecto estratégico de Estado y no por fuera de esto. Por otra parte, hay otro nivel que tiene que ver con la relación entre el sistema político-institucional y la universidad y con cómo se va a dar la relación dialéctica que no cercene la autonomía universitaria, especialmente en ese sentido. Y eso, porque de la autonomía universitaria se entendió muchas veces que: “bueno, hagamos negocio con las transnacionales pero seamos autónomos de cierto poder político”. Entonces, no somos autónomos de nada porque las transnacionales determinaron los planes de estudio. En la Argentina se dijo que hay que producir alimentos y energía baratos para exportar a 12 millones de personas. Ese es el proyecto de nuestro país. Por lo tanto, la universidad se tiene que dedicar a esto. Entonces hay que financiar esa investigación y después financiamos entretenimiento para que no haya muchos problemas. Vengo del campo de las ciencias sociales y sé lo que es financiar entretenimiento y diversión, o sea que no se investigue nada que tenga que ver con la realidad que vivimos. Esto está pensado estratégicamente. Hasta pensaron estratégicamente que no haya bancos en los espacios públicos de la universidad porque la gente no se tenía que relacionar en los pasillos sino que sólo debía ir a las aulas, estudiar, comprar las fotocopias e irse. Está escrito eso. Es increíble, pero es así. Que no haya bancos, que la gente no pueda juntar. Fíjfense hasta qué nivel lo pensaron. Si no, van a financiar el entretenimiento para que uno crea que está pensando. Entonces, hay dos niveles. Ese, el del proyecto estratégico, no puediendo ser autónomos al proyecto estratégico de los pueblos, porque seríamos autónomos en eso y dependeríamos de otro proyecto. Si no está organizado uno, está organizado el otro. No hay forma de estar fuera de la realidad. Por eso, latinoamericanista. Proyecto latinoamericanista quiere decir en función del proceso de integración, de desarrollo regional, de desarrollo de un proyecto propio, concebido y construido por los pueblos. Además de latinoamericanista porque no hay posibilidad de pararnos como pueblo por fuera de Latinoamérica. Porque no tenemos la masa de poder crítico para hacerlo. Solos estamos perdidos. Hasta por una cuestión de poder si se quiere. Ni siquiera hablando desde el plano cultural y de otras esferas. Hasta por una cuestión de poder no hay posibilidad de pararse porque solo tenemos el 80 por ciento de la independencia actual en cuanto a los recursos y quiere decir que si se cierran las fronteras, tenemos el 80 por ciento de independencia en toda Sudamérica. Nosotros en la Argentina, no. Sí podemos hablar de un 80 por ciento de independencia en Sudamérica, que es un montón. Entonces ésos son los tres ejes. Universidad inclusiva, universidad comprometida socialmente y universidad latinoamericanista. Nosotros, como universidad, porque desarrollamos políticas de Estado y no coyunturales, a eso se refería Mariano en función de coyuntura, como política de Estado, política estructural de desarrollo del sistema de educación superior, y decimos que en función de eso debatamos nosotros y comprometamos al conjunto de la universidad, concertando con el sistema político institucional cuáles son las medidas, las políticas y los diseños propios a seguir, en cada universidad las necesidades a seguir, etcétera. No es antinomia autonomía sí, autonomía no. El correcto término es que la universidad se comprometa a hacer un debate y avanzando por acuerdos, pero respetando esa instancia de la universidad y el interior de la universidad, que es propio del desarrollo del conocimiento. Por otra parte, para comprometer al conjunto de la comunidad universitaria sirve debatir estas cosas. Como última cuestión conceptual -después se puede pasar a posiciones concretas- me parece muy importante abordar estas cuestiones coyunturales, que hemos consensuado como FUA, porque más allá de la fuerza, es investigación, desarrollo tecnológico y extensión. Siempre que hay investigación hay cierto desarrollo tecnológico y hay extensión. ¿En qué sentido hay extensión? Siempre que se produce conocimiento se produce para alguien. Porque es ilógico pensar que se investiga para recrear los gustos personales. Puede haber un deseo individual del investigador de abordar tal objeto de estudio y de profundizar tal tema, pero siempre se investiga para algo, siempre produce algo ese conocimiento y más si es conocimiento de calidad. Por lo tanto, tenemos que pensar para quién va a ir; quién se apropia de ese conocimiento producido. Porque en los ’90, se impuso, -esto igual tiene cierta trascendencia en la tradición universitaria- que la extensión es el momento caritativo en el que vamos, trasferimos conocimiento, lavamos las culpas, llevamos algo de lo que hacemos al barrio, somos todos buenos, nos sacamos las fotos y después volvemos para seguir investigando para Cargill. Es decir que siempre hay transferencia de conocimientos para bien. Cuando hablamos de universidad comprometida socialmente, con la articulación universidad-sociedad, decimos que las mayorías sociales se componen de los actores mencionados recientemente. Para eso la transferencia se produce, se produce investigación y desarrollo, pero no sólo una transferencia concreta sino también una articulación, un momento donde uno se apropia de los problemas reales de la sociedad, aprende de ellos, porque de lo contrario vamos a creer que vamos a enseñar, pero vamos a aprender. Esa es la articulación y la alianza estratégica, con l< cual quería terminar, es decir, pueblo-ciencia. La ciencia como momento teórico del pueblo y el pueblo como momento práctico de la ciencia. Hay un momento de articulación real. El otro tiene que ver con la articulación pueblo-ciencia en el sentido teórico, es una articulación social, es una alianza de poder. La alianza estratégica pueblo-ciencia, tiene que ver con actores sociales. Los trabajadores profesionales, que muchas veces se creen que no son partes del pueblo, sectores medio ilustrados que creen que no son parte, en realidad son parte del pueblo. Cuando nos quiebran la unidad pueblo-ciencia, estamos perdidos como pueblo. Porque fragmentan el pueblo cuando en realidad si queremos construir un proyecto propio tiene que haber unidad entre las diferentes fracciones sociales que componen el pueblo, tiene que haber unidad entre pequeños y grandes productores, entre trabajadores profesionales, manuales y técnicos, o sea clase obrera, en su momento ocupados o desocupados, campesinos, pequeños y medianos industriales nacionales. Esta es la unidad que debemos construir y por qué la ciencia como momento teórico del pueblo es un momento en que la ciencia elabora, se nutre de los problemas, saberes y objetivos de su pueblo porque es parte del pueblo. Recién decía Mariano que somos parte de la sociedad. No somos una entelequia. A veces se habla de la universidad como si fuéramos distintos. Somos eso. Somos objetivamente eso, pero subjetivamente nos ganaron muchas veces. Teníamos que construir la subjetividad concreta, porque sino tenemos una subjetividad desgajada. Eso es lo que se está elaborando y estamos avanzando. Es muy importante la unidad de concepción porque cuando uno va a una propuesta concreta, como surge de una concepción, empieza a dividirse. Ahora bien, cuando se trabaja la concepción, se debate, se hacen los congresos, luego es más fácil. Fuimos llegando a la necesidad de los consejos sociales con matices. Pero debe haber un mecanismo concreto de que los actores sociales de la comunidad tengan un momento de expresar necesidades, de entablar un diálogo con la universidad, de decir qué quiere también la universidad. Pero éste es el camino. Esas son algunas de las elaboraciones que fuimos desarrollando en este tiempo y tal vez para borrar estas discusiones que están en el centro del debate.
Sr. Marquinez.- A partir de los consejos sociales hemos propuesto al CIN y a los rectores de la universidad pública que por lo menos instauren en cada una de las universidades y desarrollen un foro de discusión de la temática de una nueva ley de educación superior, fundamentalmente con cuatro o cinco ejes. Nos parece importante haber propuesto también que se dé en cada universidad en forma inmediata.
Sr. Pubertino.- No quería dejar de aportar brevemente algo que hace a la autonomía universitaria. Compartimos muchísimo lo que planteaba Mariano antes. En algún momento se plantearon tres palabras, con las que quiero jugar: autonomía, autarquía y compromiso social. ¿Por qué el concepto de autonomía que planteó uno de nuestros compañeros? El neoliberalismo evidentemente tiene un proyecto de sistema-mundo en el que asigna un lugar o rol al conocimiento. En eso también asigna un rol a los estados-naciones. Al comienzo de mi primera intervención dije concretamente que el neoliberalismo contó fundamentalmente con dos herramientas para llevar a la universidad argentina y a la educación superior en general en nuestro país a la situación en que hoy se encuentra. Creo que todos vamos a coincidir en que evidentemente tiene alguna crisis de identidad propia de un proceso de mercantilización y de fragmentación a que nos llevó el neoliberalismo. Marcela Molis habla de una crisis de identidad, que me parece que es un concepto muy interesante en relación con este punto. A hablar del concepto de autonomía jugué con otra palabra, “autarquía”, que me parece que no es menor y tiene que ver con la autarquía financiera y económica presupuestaria. Una de las herramientas fue la ley, por todos los motivos conocidos que, por eso, ameritan este debate. El otro es el presupuesto. Al respecto quiero agregar algo a lo que ya dijo uno de nuestros compañeros. Sin lugar a dudas el desfinanciamiento presupuestario que fundamentalmente se llevó adelante en la década del 90 fue una de las herramientas perversas que llevaron a la educación superior y a la universidad a adoptar algunos comportamientos que, evidentemente, no son los que todos entendemos como más correctos para un proyecto de universidad en un proyecto de país nacional y popular que debe incorporar a las grandes mayorías nacionales. Que se relaciona con el desfinanciamiento presupuestario. Elcóctel explosivo que provocaron la ley y el desfinanciamiento universitario contribuyó fundamentalmente a generar un sistema fragmentado, pauperizado y con una gran competencia entre las universidades nacionales, en lugar de promover y generar la cooperación como conoció nuestro sistema universitario en otros momentos. Entonces, cuando nuestras universidades deben salir a competir por recursos a través de mecanismos perversos como el FOMEC u otros que hemos conocido en estos años recientes de la historia tienen que hacerlo adoptando, por ende, una posición totalmente individualista y egoísta. De esa manera, nosotros desde el Estado -o por lo menos desde el Estado de la década del 90, para ser más claros- estamos incorporando, a través de una intromisión de los poderes políticos en el concepto de la autonomía universitaria, un concepto y una conducta de la universidad y de los universitarios respecto de la cual creo que hoy todos coincidimos en que no es la que queremos para las universidades nacionales del país. Por eso, sin dejar de recalcar lo que dijeron nuestros compañeros, quiero hacer una aclaración adicional respecto de la cuestión presupuestaria y financiera. Si nosotros no presupuestamos lo correcto para garantizar el derecho a la educación y después generamos estos mecanismos que provocan estas conductas que mencioné, de competitividad entre los sectores universitarios y entre las universidades en general, no dejamos de tener un Estado que se entromete en la vida universitaria y que claramente la empuja hacia conductas totalmente neoliberales, respecto de las cuales creo entender que todos los que estamos aquí compartimos que no deben seguir abundando en el sistema universitario y en la sociedad argentina. No quería dejar de mencionar esto, agregándolo a lo que se planteó al principio en cuanto al concepto de extensión y demás. Hay algo más que quiero agregar que se relaciona con todo esto y que tiene que ver con la alfabetización de los sectores más postergados. Me parece que hemos brindado una serie de conceptos que tienen que ver con la responsabilidad directa de la universidad en ese sentido. No está demás aclarar que la mejor manera de terminar con esas situaciones es con una verdadera redistribución de la riqueza en nuestro país que termine con las grandes brechas que en materia de propiedad e ingreso existen entre algunos sectores de la población y los más postergados, que evidentemente constituyen las mayorías.
Sra. Presidenta (Puiggrós).- Tiene la palabra la señora diputada Berraute.
Sra. Berraute.- Quería señalar que me he quedado con una gran preocupación acerca de cuál es la concepción de la democracia que tienen los estudiantes universitarios aquí representados por una comisión a través de la voz de su presidente. Precisamente, por su representación es que lo he escuchado con mucho respeto. No sé cómo se llama el sillón donde se sienta, pero lo que le da valor a su voz y a su opinión es justamente el hecho de que representa a la mayoría. Entonces, cuando usted dice: “el que se sienta ocasionalmente en el sillón de Rivadavia”, amerita un debate previo a todo esto que hemos expuesto y que se vincula con mucho de lo que ustedes han dicho, y es cómo construyen poder las mayorías populares. Al presidente de la FUA le quiero decir que los únicos que se sientan “ocasionalmente” en el sillón de Rivadavia son los que lo hacen de facto. Los demás, se sientan por voluntad de la mayoría del país. Y la voluntad de la mayoría del país es, precisamente, lo que debe ser respetado. No hay otra cosa que deba ser más respetada que la voluntad de la mayoría. Por eso, la democracia es la única herramienta que permite a las mayorías populares construir algo frente al poder que hace doscientos años está instalado en nuestro país. Ese poder es el que manda cuando no manda la democracia. Y cuando manda la democracia es cuando tenemos la oportunidad de construir algún poder que lo enfrente. Sea quien fuere la persona que “ocasionalmente” ‑como usted lo llama, como si fuera algo casual‑, ocupe la conducción del país, lo hace por voluntad de las mayorías del modo en que democráticamente hemos establecido que se realizan las elecciones en el país. El sistema podrá ser perfectible, pero nunca podrá ser considerado un poder ocasional. Si usted lo considera así, deja sin efecto todos los planteos que hizo antes de su participación en el debate –aunque usted lo limitó a los sectores universitarios porque entiende que en esta discusión sólo deben participar los distintos claustros, quedando afuera el resto de las opiniones-; pero si usted dice que no debe ser tenida en cuenta la opinión de las mayorías ocasionales, no sé realmente cómo usted concibe ese proceso. Ya me preocupé al principio –aunque primero pensé que había entendido mal- cuando planteó que han elaborado desde la conducción un documento que creen que interpreta a los reformistas y que no se trata de un documento fruto de las consultas y los debates previos. Eso me dio alguna preocupación, aunque veo que puede ser una forma de obtener consenso. Entonces quería señalar que, así como a usted le preocupó –y es muy válido- que la presidenta diga que la universidad está de espaldas a la sociedad y le dio a eso una interpretación, a mí me preocupó muchísimo que usted llame a los gobiernos elegidos democráticamente “ocasionales ocupantes” de una función.
Sr. Marquínez.- Si me disculpa, señora diputada, quisiera aclarar esa cuestión.
Sra. Presidenta (Puiggrós).- Tiene la palabra el señor Marquínez.
Sr. Marquínez.- La verdad es que, después de escuchar las palabras de la señora diputada, no creo haberme expresado mal. Le pido disculpas si me malinterpretó o si mis palabras dieron ese significado, aunque no creo que mis palabras hayan manifestado eso. Cuando dije que alguien se sienta “circunstancialmente” en el sillón de Rivadavia, lo señalé en un contexto en que estoy circunstancialmente ocupando un sillón que no tiene nombre, que es el de presidente de la FUA. La señora presidenta de la Comisión de Educación se sienta circunstancialmente en su sillón de presidenta de esta comisión, y eso no me da ningún carácter de poco democrático ni nada por el estilo. Somos personas y, circunstancialmente, ocupamos un lugar. Cuando digo no puede estar atado a los designios de quien circunstancialmente se sienta en un determinado sillón, estoy planteando justamente la reafirmación del sistema democrático. Y nosotros, en la Argentina, gracias de Dios, elegimos un presidente y no elegimos un rey. Nosotros tenemos un sistema parlamentario atenuado, como dice nuestra Constitución Nacional, tenemos instituciones en el medio y vuelve a sacar mis palabras de contexto cuando plantea que yo circunscribo la discusión de una nueva ley universitaria solamente al ámbito de quienes integramos esa comunidad, porque yo planteé como forma de avanzar en la discusión de que la comunidad universitaria deba trabajar los primeros consensos y discutir con la sociedad, con el Ministerio de Educación y con los diputados que, en definitiva, son quienes van a plasmar una serie de consensos a los que arriben la sociedad, la comunidad universitaria, el Ministerio de Educación, por lo tanto no hay una forma más democrática de tratar de llegar a una ley que a través de eso. Yo lo planteaba en contraposición con lo que había ocurrido durante la década del ’90, cuando han sido los diputados los que se han encerrado en la Cámara, en el momento de las vacaciones de invierno donde había menor movilidad, fundamentalmente de la comunidad universitaria y de la sociedad e hicieron una ley, repudiada por todos los actores. Lo planteaba, fundamentalmente, en un contexto y vengo de una organización política, de un partido político, que si por algo se ha caracterizado es por defender la democracia y la presidenta de la Nación se sienta circunstancialmente en el sillón de Rivadavia estos cuatro años que la han elegido. Circunstancialmente se puede llegar a sentar cuatro años más, si el pueblo la vuelve a elegir, pero la cuestión de circunstancia que está atada a una cosa de tiempo es muy diferente si nosotros dejáramos atado a la voluntad de la presidenta de la Nación el proyecto universitario que se plasmó en una ley que tenía el menemismo o el proyecto universitario que puede llegar a tener el gobierno hoy. Seguramente coincido muchísimo más con el proyecto universitario que pueden tener quienes conducen hoy los destinos del país que con el de la década de los ‘90. Voy a que no podemos dejar atado a que la política universitaria la defina el gobierno nacional más allá de la legitimidad social que ha adquirido a través del voto, porque Menem tenía el 52 por ciento de los votos y, sin embargo, ese 52 por ciento de legitimidad también le sirvió para destruir el sistema productivo, para destruir la universidad pública y prácticamente la sociedad. De la Rúa también acompañó en los años posteriores en ese sentido y nosotros no lo vamos a discutir ni nada por el estilo. Nosotros hemos dado muestras de capacidad y sentido de responsabilidad institucional en cuanto a las políticas que estaban llevando adelante y nuestra postura. Quédese tranquila que nosotros, en ningún momento, vamos a trabajar por la desestabilización de un presidente. Todo lo contrario. Vamos a ser los primeros en salir a denunciar y vamos a ponernos del lado del pueblo como el movimiento estudiantil lo ha hecho siempre. Repito si la palabra “circunstancialmente” fue lo que pudo llegar a generar este pensamiento de que nosotros estamos denostando la legitimidad de la presidenta de la Nación es un error. Y cuando planteo, que fue otra de las cuestiones que le había generado preocupación cuando dijo que es el proyecto elaborado por la conducción de la Federación, es porque hoy al empezar esta conversación lo que quise mostrar es que no es un proyecto elaborado por una parte del movimiento estudiantil, como el proyecto que puede elaborar el Partido Justicialista u otro partido. El proyecto que presentamos fue hecho en un contexto en el cual el Estado nacional atacaba las universidades públicas y nosotros mismos reconocemos que era un proyecto reglamentarista, contaba con el consenso de las organizaciones políticas que integraban la Federación Universitaria Argentina y con el consenso, en la mayoría de sus artículos, de los gremios docentes,de la comunidad y con gran apoyo institucional de los rectores en su momento. Creemos que este proyecto cae en desuso a partir de las circunstancias nacionales, del contexto, pues no entendemos que el Estado esté atacando directamente a las universidades. Un proyecto menos reglamentarista que libere la mayor cantidad de artículos y funciones a los estatutos universitarios y a las universidades es la forma. Todo lo que discutimos acá y la democracia de la FUA se plasma en reconocer que lo que planteamos aquí no es la absoluta posición del movimiento estudiantil. Hay matices ideológicos, reitero, como los hay en la sociedad y esto representa a una parte del movimiento. Creemos que es mayoritaria porque la legitimidad que le dan a la presidenta de la Nación es la misma que el movimiento estudiantil me ha dado a mí y a los compañeros pertenecientes a las fuerzas políticas aquí presentes. Entiendo que hay plena libertad para coincidir en lo que hubo consenso y disentir en lo que no hubo. Es la manifestación de nuestro carácter plural, democrático y comprometido con la realidad social, fundamentalmente, y no se nos puede tildar de no reconocer legitimidades del voto popular.Creemos que hay instancias de discusión, debate y elaboración de proyectos que son mucho más amplias que el pensamiento de una persona, de un ministro o de un bloque partidario. Es lo que quise transmitir y esperamos que así se haya entendido.
Sra. Presidenta (Puiggrós).- Tiene la palabra el señor diputado Lanceta.
Sr. Lanceta.- No hace falta mi intervención porque Mariano ha sido explícito en su respuesta. Sostengo que cuando la FUA está hablando de la transitoriedad está hablando de la periodicidad y no de la ilegitimidad. Son políticas de Estado que trascienden los períodos presidenciales que podrán ser en el tiempo más o menos prolongados en función de la realidad socio política de la Nación. La universidad está al servicio de un proyecto nacional. Esto tiene que trascender los ciclos electivos. De lo contrario estamos haciendo política de coyuntura. Si en alguno de los aspectos tenemos que hacer política de Estado, es en educación. No se puede poner en tela de juicio la concepción y calidad democrática con que se ha venido manejando el movimiento estudiantil. En casi 90 años da pautas que no sólo no hay golpistas sino que ha defendido y construido democracia, que ha tenido absolutamente independencia desde el punto de vista político – partidario y, como decía Mariano, la FUA conducida por la Franja Morada, cuando tuvo que tomar universidades, con De la Rua lo hizo y la decisión polìtica y econòmica de ese gobierno, nos costó un ministro, líder de la Franja Morada, jefe de la FUA. Dejó por esto el ministerio. La independencia del movimiento estudiantil, la calidad democrática y la construcción del movimiento estudiantil no está en tela de juicio. Podemos discutir y estar o no de acuerdo. Son un ejemplo de democracia, de pluralidad cómo están construyendo los consensos dentro del movimiento estudiantil argentino y latino americano. Me siento orgulloso de tener esa FUA en el país, comprometida con la democracia, con Latinoamérica, con el pueblo y la sociedad. Vamos a hacer juntos esta vez un proyecto de ley de educación superior. Es una discusión de matices.
Sra. Presidenta (Puiggrós).- Tiene la palabra la señora diputada Rico.
Sra. Rico.- Han sido extremadamente claros en sus conceptos los invitados y han dado un alto contenido ideológico y político a sus exposiciones. Para nosotros, que estamos acá y damos un sentido a la política como instrumento de cambio de nuestra realidad social y de la realidad de un país, realmente es un orgullo contar con la presencia de ustedes en esta casa y escucharlos, ya que son actores y protagonistas de la universidad y miembros participantes y generadores de política. Por otro lado también quiero comentarles que el espíritu de esta ronda de debates que recién comenzamos es precisamente porque la ley anterior no estaba plasmada en un proyecto de Nación que nos incluyera a todos; eso lo entendemos bien. Esa ley no fue producto de un consenso, y de allí su fracaso rotundo, más allá de la resistencia de los actores y protagonistas. Y el sentido que nosotros queremos dar a este proyecto y el camino que estamos empezando a transitar es que verdaderamente sea producto de los consensos y que nos englobe o enmarque a todos los argentinos. Las palabras de nuestros invitados realmente fueron muy claras. Cuando hablamos de enmarcarnos no hablamos de discutir la autonomía de las universidades sino de insertarlas realmente en un modelo de país que esté enmarcado en América latina, porque muchos tenemos la misma concepción, es decir, que los argentinos no somos una isla y que realmente América latina debe pararse en el contexto mundial para dejar de recibir las dádivas que permanentemente el Fondo Monetario Internacional y el resto de las organizaciones nos dieron como concepto de que así nosotros íbamos a poder salir adelante. Nosotros salimos adelante enmarcados en una política y en una ideología definida para los argentinos con los argentinos, y enmarcada en una realidad que es la realidad de América latina. Más allá de los que conduzcan los distintos países, los objetivos deben ser comunes, y en eso estamos trabajando. Y también entendemos que el consenso de este proyecto de ley nos va a dar un buen resultado porque así deben ser las políticas, es decir, absolutamente consensuadas. No digo que vamos a limar absolutamente todas las diferencias que podamos tener, pero sí que tenemos la voluntad de escuchar, de considerar y de que estén representadas en este proyecto de ley las visiones de todos los actores que componen la sociedad y la comunidad universitaria. De manera tal que realmente los felicito y espero que sigamos participando y teniendo contactos -sé que a través de la Presidencia lo vamos a seguir haciendo- porque realmente ustedes han hecho un primer aporte de toda la visión ideológica y política que tienen respecto de las universidades. Así que el aporte es esencial.
Sra. Presidenta (Puiggrós).- Tiene la palabra la señora diputada Berraute.
Sra. Berraute.- Señora presidenta: me alegro de haber iniciado el debate porque creo que nos vamos acercando a algunas posturas que podemos compartir justamente si sacamos del medio algunas expresiones poco felices como esa de “se sienta ocasionalmente en el sillón de Rivadavia”, porque un gobierno nacional, como dijo ahora, en segundo término, el señor Marquínez, es muy distinto que el de un ocupante ocasional del sillón de Rivadavia. Porque precisamente un gobierno nacional es el que toma las decisiones, más allá de que el Poder Ejecutivo las exprese de una u otra manera. Precisamente lo hace a través de los tres poderes, fundamentalmente del Ejecutivo y del Legislativo en cuanto a la toma de determinaciones. ¿Y hay acaso mayor legitimidad en que el gobierno de la universidad sea quien lo decida? ¿Es de alguna manera diferente lo que expresa la universidad que lo que expresa el país? Porque cuando hablamos del gobierno de la universidad también hablamos de alternativas democráticas, de participación de los distintos sectores y, obviamente, de elecciones que van a determinar que las mayorías -ocasionalmente, si quisiéramos utilizar la misma palabra- ocupen o no el lugar de las decisiones de la universidad. Entonces, ¿se puede decir que una mayoría de lo que es una parte de la sociedad, un universo selecto o no -selecto en cuanto a elegido dentro de un área determinada- tiene mayor valor en la determinación de las políticas universitarias que el conjunto de la sociedad?
No estoy oponiéndome a la autonomía. Sólo estoy haciendo preguntas. Porque veo al poder sacar del medio esa expresión distorsiva ‑donde adjudica las decisiones a lo que después de alguna manera el presidente de la FUA reveló como su opinión al mencionar que elegimos un presidente y no un rey‑, es que hago este comentario. En algún lugar le está resonando esa cuestión del rey o de los reyes ‑o de la pareja de reyes‑, que le gusta agitar a los sectores que apelan a los aspectos emocionales y no racionales de la sociedad porque esa es, justamente, una de las tantas formas de entretenimiento para engañar a los sectores populares. Si eso le resuena tan mal porque precisamente tiene que ver con un rey, con un omnipotente, con alguien que no consulta o que no tiene organización democrática ‑como sí lo tiene el gobierno nacional-, entonces se saca eso de lado y el objeto del segundo debate debe ser quién tiene más derecho a decidir sobre la universidad. Yo no me opongo para nada a la autonomía. Simplemente sucede que me gusta escuchar y hacerme preguntas perturbadoras para poder alcanzar, justamente, un lugar donde debatamos en serio qué queremos para nuestro país.
Sr. Marquínez.- Si me disculpan, nuevamente quisiera hacer un comentario al respecto.
Sra. Presidenta (Puiggrós).- Tiene la palabra el señor Marquínez.
Sr. Marquínez.- Me da la sensación de que la señora diputada me increpa al mencionar que cuando yo digo “rey” esto se asocia con el matrimonio presidencial y con la forma de conducción del gobierno. Vuelve a incurrir en darle a mis palabras un excesivo alcance e interpretación que no tienen. ¿Por qué digo esto? Voy a contestarle nuevamente con ejemplos. El año pasado se sancionó la nueva ley nacional de educación. La postura de la Federación Universitaria Argentina y la del presidente circunstancial ‑u ocasional en el tiempo- fue la de entender que era un avance frente a la Ley Federal de Educación que venía de la mano de la denuncia pública que venimos realizando desde hace muchísimo tiempo respecto de lo que era la mencionada norma, la ley de transferencia de educación a las provincias, el desplazamiento de colegios industriales y la ley de educación superior en el proceso neoliberal. La Federación Universitaria Argentina se manifestó a favor del proyecto de gobierno, considerándolo un avance pese a mantener tres diferencias muy puntuales que no hacen al fondo de la cuestión. En el tema Patti, la Federación Universitaria Argentina avaló su no incorporación a esta Cámara y emitió un comunicado referido a ese asunto. En relación con el tema del campo ‑más reciente y complejo porque fue muy sensible para la sociedad‑, discutiendo con los compañeros del MILES hicimos un comunicado –en realidad no lo hicieron ellos sino yo personalmente- a modo de crítica hacia la falta de diálogo del gobierno nacional y a la demora en dar una respuesta a esto. Allí hacíamos mención de la importancia de revalorizar fundamentalmente el reclamo de los pequeños y medianos productores pero también expresamos la preocupación que nos daba que ciertos sectores que en su momento habían acompañado a la dictadura militar están intentando imponer un proyecto ante un legítimo reclamo de los pequeños y medianos productores. Esas han sido algunas de las manifestaciones que hemos tenido desde nuestra federación. Que la presidenta de la Nación sea la esposa o la compañera de quien ocupara esa función un tiempo antes le da el mismo derecho de ocupar ese cargo que cualquier otro argentino. El hecho de que la presidenta de la Nación sea mujer no le da ni ninguna ventaja ni ningún menosprecio por parte de quienes integramos la Federación Universitaria Argentina para que ocupe el lugar que ocupa. Si bien nosotros podemos tener en algunas cosas coincidencia y en otras diferencia, la conformación de los gabinetes de la presidenta de la Nación, no hace al fondo de la cuestión. Podemos discutir. Nosotros le hicimos una crítica al ministro De Vido sobre un fondo muy importante que dio a alguna facultad de la Universidad de Buenos Aires para construir ciertas cosas, cuando aún hay un tema nacional de inclusión estudiantil no resuelto, con facultades sin gas. Ideológicamente coincido muchísimo menos con Alberto Fernández, más allá de su posicionamiento político en el sector ideolóico al que creo que responde y demás. Por tanto, esta infiltración ideológica que han sufrido los partidos, en general, las organizaciones sociales y demás, es parte de una Argentina que se está revisando y se está tratando de reconstruir. Muchos identificamos que esa reconstrucción la pueden encabezar ciertos actores y otros actores no. Tal vez tengamos coincidencia en quiénes creemos que pueden encabezar esa reconstrucción y tal vez tengamos muchas coincidencias en qué queremos para la Argentina. Pero, de ninguna manera yo le puedo permitir, diputada, que usted, teniendo un prejuicio a la organización a la que yo pertenezco, esté queriéndome poner en el lugar de quienes lo único que intentan hacer es oposición al gobierno nacional, oposición a las ideas que están surgiendo desde diferentes lugares, para tratar de señalar un beneficio y no de quienes tenemos coincidencia con el gobierno nacional ‑como he manifestado‑ y disidencias, porque tenemos un pensamiento político independiente, que nos da la libertad de discutir con compañeros de diferentes estratos y tratar de plasmar nuestras ideas desde un lugar constructivo y no golpista, como por ahí usted nos está tratando de poner, porque sentimos que nos está poniendo en ese lugar. Por eso digo que espero que hacia un futuro, situemos mis manifestaciones en el lugar político en el que me encuentro ideológicamente, pero también metodológicamente podamos tener una discusión más feliz, menos agraviante y entendiendo que, tal vez, tengamos muchas coincidencias en el fondo. Hay un documento muy importante de la Franja Morada en su formación, en sus inicios, que se llama la Contradicción Fundamental, que plantea individualizar, dentro del campo del pueblo, los sectores del antipueblo e individualizar dentro de los sectores del antipueblo, los sectores del pueblo. Eso, en definitiva, resume cuál es la situación y a dónde tenemos que mirar. Nosotros partimos de un concepto fundamental cuando hablamos de educación, que lo manifestaban los compañeros de CTERA en uno de sus documentos, donde se plantea que cuando se discute de educación, se discute acerca de la forma de ver el mundo, en la cual los sectores concentrados y dominantes de la economía tratan de naturalizar el orden social injusto, la visión del campo popular, en definitiva, la misión que creo que tenemos todos nosotros, es desocultarlo para trasformarlo.
Sr. Merino.- Creo que es válido, porque yo pertenezco a otra fuerza, al MILES, Movimiento Independiente Latinoamericanista Estudiantil, y quiero reforzar tres cosas. Primero, creo que con la cuestión de autonomía ya quedó claro. Lo que manifestaba la diputada ya decía esto, por ahí hacía ese razonamiento, las mayorías populares, las mayorías sociales, tienen más derechos, o hagámonos la pregunta si tiene mayor derecho a decidir qué universidad quieren, que la que se encuentra específicamente en la universidad, preocupación que es válida. Yo creo que eso quedó saldado cuando hablamos de proyecto estratégico. Cuando hablamos de proyecto estratégico dijimos que el conjunto de las mayorías populares ‑digo para que eso quede un poco así cerrado y podamos avanzar‑ define el proyecto productivo, el proyecto de universidad, de educación, cultura y salud. Porque un proyecto estratégico es un proyecto de vida por lo que aborda todas las esferas. La educación guarda relación con el proyecto productivo en tres aspectos, en que disciplina y capacita en oficios, en que disciplina en determinadas capacidades de espacio temporal –a uno lo entrenan a usar la cabeza y el cuerpo una cantidad de horas y aprendemos movimientos en espacios temporales‑, y en que transmite un conjunto de valores y matices ideológicos. No podemos pensar la universidad fuera de esto. Cuando uno hace el análisis del proceso histórico, la universidad siempre guardó relación con el proyecto estratégico dominante en el país. Pocas veces hubo un desfasaje tan grande. Por lo general guarda relación, porque es parte de la lucha. En este momento histórico, es una oportunidad histórica, es un nuevo momento histórico. Se abre la oportunidad para desarrollar el proyecto nacional, popular, latinoamericanista que nos contenga a todos. Siempre se combinaron muchas identidades nacionales. Ese proyecto histórico que siempre tiene el mismo enemigo que va cambiando, es el mismo sujeto contra el que se contrapone. Son las empresas extranjeras y los grupos locales aliados a dichas empresas, habiendo transitado por muchas identidades. Así, el yrigoyenismo fue un movimiento nacional, que debatía la renta agraria. Aún se había desarrollado la clase obrera ni la burguesía nacional industrial. Ese yrigoyenismo luego devino en movimientos nacionales como el peronismo. También tuvimos errores, pero somos parte del movimiento. También estuvo el independentismo y el proceso revolucionario del 60 y 70 que contuvo a un conjunto de identidades. El pueblo se compone de un conjunto de identidades. La FUA consensúa y el presidente habló de lo que se consensuó. Hay matices propios de cada identidad. Nosotros tenemos que discutir y debemos discutir sobre educación y cuando lo hacemos estamos discutiendo todo lo demás. Es un momento único y propicio para dar este debate. Tal vez si profundizamos ciertos pruritos identidades y valores que cada uno posee, nos perdemos en el debate. Discutamos sobre autonomía, extensión, investigación, docencia y enseñanza, gobierno universitario. Ahí seguro que nos juntamos todos porque es mucho más fácil.
Sra. Presidenta (Puiggrós).- Hemos tenido un primer encuentro. Quisiera destacar, retomando la línea planteada por la señora diputada Rico y el diputado Cantero Gutiérrez, que el tono de la discusión fue excelente. También se hablaron otras cosas. No quisiera que eso nos saque del cauce. Es una preocupación importante planteada por la señora diputada Berraute. Es una discusión importante y profunda, que se dio con mucha tranquilidad, escuchándonos. Si en algo estamos de acuerdo los diputados de la comisión, es en trabajar para que esta vez la ley sea una consecuencia y no una causa de la discusión. Con lo cual estoy diciendo que debe haber una discusión previa pero que la ley llegue a ser la consecuencia de un debate y no que haya después diez años de discusión acerca de por qué se sancionó una ley, buena, mala o lo que fuere. Voy a hablar en dos registros a la vez: como presidenta de la comisión y también, de vez en cuando, poniendo una nota al pie de página. Personalmente durante muchísimos años he discutido aquella ley. Algunos diputados la discutieron más y otros menos. En el propio movimiento estudiantil algunos sectores estuvieron más de acuerdo y otros menos. Grandes sectores docentes dijeron que no estaban de acuerdo con la ley, pero en la práctica fueron aceptando todo lo que ella iba trayendo. De manera tal que hablar de consenso o no de la ley anterior es un problema. Lo que sí es cierto es que la ley careció, por equis razones, de legitimidad. Y ahora llega un momento en el cual creo que es indispensable valorizar la discusión de estos más de trece años, porque si no vamos a decir a la sociedad que recién ahora empezamos a debatir, lo que no es cierto porque hay una larga producción. Entonces, el hecho de que la FUA pueda decir “nosotros hemos presentado este documento, tenemos documentos que vamos a actualizar, hay otro de hace dos años y somos los encargados, por todo el movimiento estudiantil de América latina, de preparar el próximo que deberá representar a este movimiento estudiantil de América latina”, es un orgullo. Para la Argentina es una suerte y un orgullo que la Federación Universitaria Argentina sea la encargada de elaborar este documento a 90 años de uno de los acontecimientos más importantes de la historia de la educación argentina, como fue la reforma de 1918. Creo que está bien que se discuta y que a veces se lo haga de manera fuerte, porque es mejor que pongamos sobre la mesa todo lo que pensamos y presumimos acerca de los demás y que podamos sostener discusiones fuertes. Eso está bien y hagámoslo ahora. ¿Cuáles son los tiempos que tenemos? Los tiempos de la historia y de la política nunca son los que uno quiere. Creo que cuando la señora presidenta de la Nación, en el discurso de apertura del actual período de sesiones ordinarias, mencionó claramente que este año se va a promover la sanción de una nueva ley de educación superior, nos está dando, tal vez, un mandato que nosotros, los diputados, aceptamos. Esto fue confirmado en la reunión en que estuvo presente el señor ministro de Educación; así consta en actas. Fue confirmado que esta ley va a ser producto de la discusión y del consenso, y en eso estamos trabajando. En cuanto al tema de los tiempos, cuando la señora presidenta de la Nación dijo que la ley se va a sancionar este año, eso también tiene que ver con que el año que viene será un año electoral, y en general sería mejor que no estuviéramos discutiendo este proyecto de ley de educación superior -lo de “educación superior”, subrayado; esa fue una buena nota al pie de página de una posición personal- en un año electoral. Entonces, tomando palabras de los representantes de la FUA que me parecieron interesantes, creo que es tiempo de ver cuáles son las antinomias, de destrabarlas y de tratar que dejen de ser obstáculos políticos. Me refiero a las antinomias mal construidas. Estoy tomando palabras de ustedes. Deben dejar de ser obstáculos políticos y epistemológicos porque a veces las antinomias mal construidas terminan siendo no solamente obstáculos políticos, sino también obstáculos hasta para la comprensión de las cosas. Hace un rato largo que había anotado esto. Creo que es el momento de extender la discusión. Ayer participé en la Facultad de Medicina de una mesa de trabajo organizada por una cátedra latinoamericana de movimientos sociales a la cual asistieron rectores de universidades nacionales y otras personalidades de la comunidad universitaria. Allí, una alumna que estaba presente manifestó que el movimiento estudiantil está disperso y preguntó cómo podían hacer para participar. La respuesta que le dimos fue que si bien están dispersos, existen agrupaciones y representaciones. Entonces, en primer lugar, deben trabajar y participar a través de sus representaciones. Además de eso –como decía al comienzo-, tenemos programas, audiencias públicas, foros, la página web. Hay muchas instancias para participar de manera directa. Pero existen sus agrupaciones y sus representaciones. Por eso es que para nosotros es muy importante haber realizado hoy esta reunión –y espero que en el futuro también tengamos otras- con la conducción de la Federación Universitaria Argentina donde está representado un conjunto muy amplio de sectores políticos no sólo universitarios. Digo esto porque si bien son universitarios, en realidad coincido en que la universidad forma parte de la sociedad y creo que en ese sentido hay una conciencia bastante grande. Pienso que es época de extender la consulta y eso es algo que les pedimos. Por otro lado, es necesario profundizar dicha consulta y consolidar la discusión y las propuestas. Ustedes también marcaron que hubo una época de resistencia, un momento en el que se empezaron a elaborar propuestas ya de otra manera y que ahora estamos en un período –si entendí bien- en el que hay base para consolidar propuestas y para construir acuerdos. Por supuesto que al final del camino va a haber quienes nos responsabilizaremos de votar una ley y después la sociedad y la historia nos dirán si nos equivocamos o no. Pero una cosa es responsabilizarse después de haber recogido las opiniones de todos y otra es después de haberlas debatido; sería muy fácil sentarse solamente a escucharlos como para luego justificar que pasaron todos por aquí y decir que se hizo la consulta. Creo que la intención de esta consulta es escuchar activamente y desde allí ir construyendo lo que los diferentes sectores y bloques que forman parte de esta comisión votarán en este ámbito y llevarán luego al recinto donde se dará la discusión y posterior sanción. El Senado de la Nación hará su parte también con los proyectos que tenga. Quiero decirles que creo expresar la opinión de los demás miembros de esta comisión al agradecerles mucho el haber estado hoy acá. Quiero agradecerles la profundidad con la que ustedes expusieron su posición y, además, el esfuerzo para presentar un consenso teniendo en cuenta que son agrupaciones distintas y que están trabajando en conjunto. Realmente me parece éste un momento de madurez. Por último, quiero pedirles que sigamos en contacto, tanto con la federación como con cada una de las agrupaciones que la componen, que nos hagan llegar los documentos que han mencionado y que busquemos la forma de que haya realmente una continuidad en el trabajo que podamos hacer en conjunto. Agradeciendo nuevamente su presencia y no habiendo más asuntos que tratar, se levanta la reunión.
- Es la hora 12 y 19.
|