UNIVERSIDAD NACIONAL DE LA PATAGONIA SAN JUAN BOSCO

JORNADA DE CONSULTA:

“HACIA UNA NUEVA LEY DE EDUCACIÓN SUPERIOR”.

 

DOCUMENTO: Contexto, diagnóstico de dificultades y propuestas para mejorar el proceso educativo

 

Por Mg Alicia Jorgelina Tallarico *

Las instituciones de nivel superior se ven hoy atravesadas por una crisis que se vislumbra de difícil solución. Crisis que no es patrimonio de ellas, están involucrados los distintos niveles educativos y sus actores sociales, resultado de distintos factores, derrota atávica, inmigración masiva, fin de las utopías, deuda externa, aumento del desempleo y del subempleo. En este escenario el disvalor corrupción como una constante y un referente.
Situación que permitió el deterioro de las instituciones. Se desprestigió y expulsó a importantes científicos de los centros de investigación. Se desvalorizó la educación y a los educadores. Se impusieron modelos éticos y estéticos consensuados desde los medios de comunicación que rescatan la frivolidad y el individualismo.
Los jóvenes llegan a las instituciones de nivel superior, habiendo transitado estas circunstancias, provenientes de distintas clases sociales, con la impronta de la sociedad descripta, con diferente nivel de formación, conocimientos y habilidades.

Estas diferencias surgen de sus experiencias educativas previas, ya que el crecimiento asincrónico de las instituciones educativas dio origen a diferencias sustanciales entre sus egresados. Algunos alumnos proceden de escuelas públicas o privadas con nivel de excelencia, otros, de escuelas no tan afortunadas, con carencias que obstaculizan el aprendizaje.

Se suma a esto la expansión de la matrícula en una estructura obsoleta. Problemática de difícil abordaje si no se cuenta con el presupuesto adecuado.

Para llevar adelante un proyecto educativo, es necesario crear un ámbito propicio para el desarrollo de las capacidades de los alumnos, procurando diseñar estrategias que permitan incluir a todos los que por las razones anteriormente expuestas quedan fuera del sistema.

Estas estrategias deben promover el ingreso, la permanencia y el egreso minimizando el rezago.

La primera de ellas y para contener al ingresante, un curso de nivelación cuyos contenidos mínimos estén reglamentados a fin de asegurar que el estudiante que, por razones familiares o laborales deba migrar, pueda ingresar a cualquier universidad del país. Contenidos que deben ser los que le proporcionen procuren al estudiante las herramientas para acceder a nuevos conocimientos. Debe procurarse un espacio para la lectura comprensiva y familiarizar al estudiante con la vida universitaria.

Simultáneamente para preparar a las futuras cohortes, comenzarse los contactos con las escuelas de nivel medio estableciéndose un diálogo fluido entre los docentes de ambos niveles a fin de coordinar actividades para desdramatizar el tránsito desde el nivel medio al universitario.

Debería contemplarse que hábitos y técnicas de estudios formaran parte del quehacer áulico, que se dispusieran espacios para la reflexión y la creación. Y se fomentar el trabajo colaborativo.

Una vez que el alumno ingresó, el interés debería centrarse en rescatar lo que el alumno trae como bagaje. Dentro del cronograma en las materias básicas, debería estar incluida la evaluación diagnóstica, evaluación que hoy solo ponen en acto algunos docentes que entienden que cada individuo construye su aprendizaje y que este es un proceso.

Crear un ciclo básico común en las carreras que así lo permitan a fin de facilitar la inserción del estudiante en las distintas instituciones de nivel superior toda vez que por razones personales deba migrar.

En los primeros años de la carrera el alumno debe “hacerse estudiante universitario”, esto implica un cambio de actitud frente al aprendizaje, y un tiempo adicional hasta que adquiere la independencia suficiente para la autogestión. Esto debe estar contemplado en la planificación y las pautas en este sentido deben ser claras.

La implementación de tutorías para aquellos que cursan las materias básicas puede ayudar al alumno que por dificultades propias del sistema educativo o por características personales necesita más tiempo para el aprendizaje. Tutorías cuya modalidad puede ser la tradicional o a través de plataformas virtuales. Con carga horaria y actividades que deben ser reglamentadas.

Generar un espacio para que los alumnos se expresen y manifiesten las dificultades que tienen en cada una de las materias a fin de lograr acuerdos con el docente de las mismas a fin de mejorar la calidad de la enseñanza.
Poner en marcha un sistema de becas adecuado a la realidad socio-económica del estudiante.

Crear la infraestructura necesaria para albergar a los estudiantes provenientes de localidades distantes a la institución en que cursan sus estudios y que así lo ameriten.

Implementar la evaluación del proceso como una instancia más del aprendizaje contemplada en la currícula no solo desde el discurso sino como un hecho formal del que quede registro.

Esto puede minimizar la deserción y el rezago logrando que más alumnos logren terminar su carrera.

El docente que ingrese a la universidad debe concursar. Concurso de antecedentes y oposición, constituyéndose un tribunal según el cargo docente que se deba cubrir. Una vez que ha ingresado debería tener continuidad en el cargo mientras su desempeño sea el adecuado a su función. Concursando nuevamente si desea acceder a una categoría superior. Las tutorías deberían cubrirse por este mismo sistema pero con la exigencia que el docente que cubra las mismas haya hecho cursos que avalen esta designación.

En estos concursos sobre todo en el caso de las materias básicas, debería priorizarse la carrera docente además de la oposición, estando los puntajes correspondientes valorados y reglamentados para evitar arbitrariedades.
Los docentes deberían asistir obligatoriamente por lo menos a dos cursos de postgrado que deberían estar subvencionados por el estado, uno en el área disciplinar y otro didáctico –pedagógico.

Debería contemplarse el desarrollo de actividades culturales y deportivas no solo para los distintos actores de la institución, sino también puestas al servicio de la sociedad en la que está inserta.

Otorgar créditos a los estudiantes de los últimos años de la carrera por prestar asistencia técnica a los sectores sociales más desprotegidos.

La investigación educativa debería estar valorada del mismo modo que la investigación en otras áreas disciplinares. Dado que es el sustento del trabajo en el aula.

Por último quiero destacar, que las instituciones educativas adquieren sentido si hay alumnos.

La situación actual es alarmante, se observa un incremento en la deserción y la exclusión, multicausal, pero fuertemente signada por las problemática sociales, con sujetos con deficiencias cognitivas y poca adaptación al sistema. No es casual que esto conviva con la marginalidad y el desinterés por la vida.

Hay que rescatar los valores, y entre ellos la educación, pilar de una sociedad más justa, respetuosa del otro y del medio ambiente.

* (Universidad Tecnológica Nacional UTN – Regional Académica Chubut)