UNIVERSIDAD NACIONAL DE LA PATAGONIA SAN JUAN BOSCO

JORNADA DE CONSULTA:

“HACIA UNA NUEVA LEY DE EDUCACIÓN SUPERIOR”.

 

DOCUMENTO: Organización reticular del sistema de educación superior para la formación a distancia y virtual en la Ley de Educación Superior

Autora: Dra. Silvia Coicaud

Directora de Educación a Distancia

Profesora de Didáctica General y de Tecnología Educativa

 

Introducción

En este trabajo hemos hecho aportes acerca de algunos aspectos que consideramos prioritarios para la generación de una normativa que regule el sistema de educación superior de nuestro país. Por cuestiones operativas, se han seleccionado sólo ciertas temáticas que nos preocupan, a partir de nuestra experiencia y formación en diversas instituciones del nivel superior, más allá de que las mismas pudieran estar relacionadas con otras de carácter relevante. De este modo, analizamos críticamente el problema de la balcanización en la estructura actual de la educación superior; la realidad en la que vivimos que nos presenta múltiples formas y medios tecnológicos para el acceso al conocimiento; la importancia de desarrollar programas de formación a distancia y virtual en las distintas ofertas que se establecen en las instituciones; y la necesidad de crear redes colaborativas e interinstitucionales para potenciar los institutos, centros y universidades, a través de diferentes modos y recursos tecnológicos.

Hemos consultado los siguientes proyectos de Ley de Educación Superior hallados en la página: www1.hcdn.gov.ar/dependencias/ceducacion, a saber:

. Cantero Gutiérrez, West, Lovaglio Saravia, Massei, Richter, Rosso, Solanas, Monayar  y Tulio

. Macaluse, Bisutti, Gorbacz, Maffei, García  Méndez, Quiróz y González

. Storero, Giudici, Montenegro, Azcotti, Panzoni, Bayonzo y Garín de Tula

. Pinedo F.

. Tate, Storani, Teobaldo, Morandini, Panzoni Di Pollina y Chironi

. Jerez E. y Acuña H.

. Vanossi, Martínez Raymonda y Galvalisi

. Vanossi, Martínez Raymonda y Galvalisi

 

. La balcanización de la educación superior argentina.

El sistema de educación superior en nuestro país adolece de serios problemas de fragmentación, superposición, competitividad individualista y desarticulación. Existen universidades públicas nacionales y provinciales, universidades privadas, institutos nacionales, provinciales y privados, colegios universitarios, institutos universitarios, centros de formación superior, entre otras instituciones, que ofrecen diversas carreras, muchas de ellas duplicadas en una misma provincia o ciudad. Suele existir desconocimiento en las instituciones acerca de las ofertas que existen en otras pertenecientes a la misma localidad o región. También nos encontramos con la paradoja de que, en lugares con escasa cantidad de habitantes, hay carreras que se repiten en más de una institución, en una suerte de competencia irracional que origina confusión y manejo discrecional de los recursos, tanto de los provenientes del Estado como de los que aportan los alumnos destinatarios. No existe planificación en el sistema de educación superior en su conjunto, ni políticas tendentes a la articulación de las instituciones. Además, las posibilidades de organizar propuestas de grado y posgrado mediante entornos virtuales se expanden cada vez con más fuerza entre las instituciones, lo cual, si bien genera mayores opciones de estudio para las personas, también contribuye a la superposición de esfuerzos y recursos.

Un hecho recurrente entre nuestras instituciones es la expansión del fenómeno de “balcanización”, es decir, de aislamiento y conformación de compartimentos estancos. A. Hargreaves (1996) explica que las culturas balcanizadas tienen una permeabilidad reducida, pues las instituciones y grupos que la conforman permanecen fuertemente aislados entre sí, sin contacto ni pertenencia con otros grupos e instituciones. Las culturas balcanizadas logran subsistir en el tiempo, permitiendo una identificación personal de los miembros con la institución. Los grupos que las conforman asumen un carácter político, promoviendo la distribución de bienes simbólicos y materiales entre sus integrantes a partir de intereses diversos y de dinámicas complejas. Sin embargo, existen constantes desequilibrios de poder entre las universidades e institutos balcanizados, pues el desconocimiento acerca de lo que sucede en el “ecosistema” de la educación superior del contexto y la actitud separatista y de diferenciación absoluta obstaculizan el logro de acuerdos, el intercambio de recursos ante situaciones de dificultad y escasez presupuestaria, como así también el establecimiento de criterios racionales para la gestión de las decisiones para trabajar en forma conjunta y cooperativa. No sabemos lo que hacen otros, no nos interesa lo que ofrecen otras instituciones radicadas en nuestro contexto, pues las consideramos sólo como una competencia en el mercado de la educación superior, y nos encerramos autísticamente en nuestras propios institutos o universidades a resguardo de toda influencia externa. Estas actitudes, muy recurrentes en las actuales instituciones encapsuladas del nivel superior, generan como consecuencia que los alumnos no cuenten con un sistema organizado de educación superior que les posibilite estudiar de modo flexible y dinámico en diversas instituciones localizadas en distintos lugares del país, a partir de acuerdos interinstitucionales para la acreditación de sus trayectos formativos. 

 

. Las nuevas formas de acceso al conocimiento y el papel de las instituciones de nivel superior.

La crisis por la que atravesamos pareciera sumergirnos en una creciente incertidumbre, donde la sensación que prima es la de que nada puede permanecer. En tal sentido es importante recuperar que “en los momentos de crisis, tenemos mayor presencia y actuación de la temporalidad sobre la espacialidad-temporalidad” (de Alba, 2006) Desde un punto de vista institucional y social, podemos considerar que éstos son momentos privilegiados, ya que si la estructura se encuentra en proceso de desestructuración-descentramiento, las decisiones que se tomen en el espacio estarán más vinculadas a los sujetos sociales, quienes son los que contribuyen a provocar la erosión de la estructura. En la actualidad se plantea una tensión entre la crisis estructural generalizada y el proyecto de globalización. Pero la temporalidad -considerada como la forma misma de la libertad- continúa manifestándose. Al respecto, Laclau y Mouffe (2004) explican que “la crisis es una oportunidad inédita para impactar nuestra realidad”.

Desde esta postura, la opción por innovar en prácticas pedagógicas que contemplen un carácter más abierto y flexible en los diseños curriculares para la educación superior, conlleva a tomar decisiones en un marco de contingencia institucional, que permite articular la función histórica de la universidad con demandas socio políticas actuales para la formación profesional. 

Nos encontramos actualmente con una profusa bibliografía que habla de la “sociedad del conocimiento”. Resulta muy conocido el hecho de que Internet ha transformado patrones de comunicación en el mundo y ha instalado también nuevos retos. Su dinámica es incierta y a veces contradictoria, pero sin duda alguna constituye una tecnología que ofrece enormes oportunidades a las instituciones educativas. El acceso a amplias y variadas fuentes de información, el contacto con expertos de todo el mundo y la comunicación inmediata son posibilidades que no pueden minimizarse. A los institutos y universidades les cabe la responsabilidad de asegurar la formación de los alumnos en el uso apropiado de las nuevas tecnologías, y de promover su empleo intensivo en todos los espacios curriculares. Estar desconectado equivale a obtener un lugar marginal prácticamente en todas las profesiones, por lo cual los docentes del nivel superior deben asumir el compromiso de generar ambientes apropiados de aprendizaje recurriendo a las potencialidades de las tecnologías. Habrá que enseñar desde modos que no les fueron enseñados a los docentes, trabajando en forma colegiada para aprender todos de todos.

El acceso a las diversas formas de tecnologías, fundamentalmente de las TIC, es un propósito ineludible para las instituciones de nivel superior, y esto tiene que estar reflejado claramente en la LES. Al respecto, son pocos los proyectos analizados que proponen de modo explícito esta temática. El proyecto de Jerez y Acuña postula, en su art. 7º: “La Educación Superior tendrá una estructura organizativa abierta y flexible, permeable a la creación de espacios y modalidades que faciliten la incorporación de nuevas tecnologías educativas”. 

En el  proyecto de Cantero Gutiérrez, West, Lovaglio Saravia, Massei, Richter, Rosso, Solanas, Monayar  y Tulio, cuando hablan de la estructura y las articulaciones del sistema nacional de educación superior, plantean en el art. 6º:  “El Sistema Nacional de Educación Superior tendrá una estructura organizativa sistémica, abierta y flexible a la creación de espacios y modalidades que posibiliten la interrelación con todo el tejido social e institucional de la Nación y la incorporación de nuevas tecnologías educativas” Consideramos que esta redacción da cuenta del compromiso social que les compete a las instituciones superiores con respecto a la necesidad de flexibilizar sus diseños curriculares, dando cabida a las nuevas tecnologías como herramientas ineludibles para la formación en la actual sociedad del conocimiento.

 

. La formación a distancia y virtual en los diseños curriculares de carreras de grado y posgrado

El curriculum suele transformarse en un significante flotante (E. Laclau, 2004) en muchas instituciones educativas, y en el nivel superior adquiere diferentes connotaciones según se inscriba en determinados discursos y prácticas educativas. Las reformas curriculares entrañan conflictos y tensiones entre los discursos pedagógicos y los campos de recontextualización oficial e institucional. El entramado simbólico que se genera en estos procesos, conlleva la necesidad de analizar, entre otras problemáticas, las condiciones subjetivas, los intereses individuales y grupales, las prácticas dominantes y alternativas, y los niveles de significaciones que existen en la institución.

Cuando las instituciones de nivel superior encaran programas de reforma curricular basadas en la implementación de propuestas de educación a distancia o virtuales, resulta fundamental que se establezcan los mecanismos de ayuda necesarios para que los docentes puedan apropiarse de manera significativa de nuevas prácticas pedagógicas e institucionales, a partir de enfoques y tendencias actualizados acerca de la formación en el nivel superior. También es importante que, ante los cambios curriculares que se promueven en algunas universidades, los docentes cedan una parte de la identidad diferencial que conforma su profesión en la institución, para que de esta manera se logre construir una cadena equivalencial que articule la lógica de las nuevas propuestas pedagógicas con la de las prácticas hegemónicas existentes, vinculando de esta manera múltiples expresiones y acciones que se manifiestan a modo de “orden-desorden” (de Alba, 2006) Tal como lo plantea Díaz M (2005) “si la cultura de los profesores debe hacer parte de una reforma, la cultura de una reforma debe, primero, hacer parte de la conciencia de los profesores”.

La adopción de una modalidad de estudio a distancia o virtual en la educación superior nos lleva asimismo a analizar la categoría de “flexibilidad”. La flexibilidad constituye un principio fundacional de la educación a distancia, pues esta forma de enseñar y aprender descarta la canonización de la organización rígida de los tiempos y los espacios en las instituciones. Un curriculum que se estructura a partir de esta modalidad posibilita que las personas adultas estudien en sus hogares o lugares de trabajo en el momento en que puedan hacerlo, con la mediación de un entorno tecnológico flexible en el cual los docentes organizan materiales apropiados para el estudio y acompañan sus procesos de aprendizaje a través de diferentes medios, estrategias didácticas y recursos. Recuperamos la importancia del concepto de flexibilidad para las propuestas de innovación curricular en las instituciones del nivel superior, como un principio que le otorga significación a la educación abierta y a distancia desde sus orígenes históricos, constituyéndose de este modo en una modalidad comprometida con la educación a lo largo de toda la vida a través de ambientes de  aprendizaje que superan los condicionantes témporo-espaciales y posibilitan el acceso a diversas fuentes de conocimiento. Las diversas propuestas de formación a distancia, combinadas (semi-presenciales, b-learning) o virtualizadas posibilitan la apertura hacia otras formas de estudio a muchos adultos trabajadores. Además, las particularidades de la cultura tecnológica de la que somos parte propicia que numerosos jóvenes opten por continuar sus estudios superiores a través de entornos informáticos, pues éstos inciden, cada vez con mayor persistencia, en los procesos de construcción de sus identidades y en sus modos de vida. 

Sin embargo, los proyectos de Ley de Educación Superior presentados contemplan escasamente el desarrollo de esta modalidad. Esto resulta paradójico y contradictorio con respecto a la realidad de nuestras universidades, la mayoría de las cuales está trabajando en propuestas de articulación con el nivel medio y de formación docente, en proyectos de extensión y servicio, y en carreras de grado y de posgrado a distancia o virtuales. De los proyectos analizados, encontramos que se menciona a la educación a distancia sólo como una actividad que debe regular el CIN en Macaluse, Bisutti, Gorbacz, Maffei, García  Méndez, Quiróz y González: “i) Regular en materia de carreras a distancia.” y también en Storero, Giudici, Montenegro, Azcotti, Panzoni, Bayonzo y Garín de Tula: “j) Regular en materia de carreras a distancia, en particular sobre requisitos de inscripción y condiciones para la validación de títulos, permanencia y seguimiento integral de las mismas.”. En el presentado por Jerez E. y Acuña H. si bien se hace mención a la necesidad de permeabilidad de espacios y modalidades para la incorporación de TIC, luego no se avanza en otras explicitaciones acerca de la modalidad, sino que se remite a la Ley 26.206. Destacamos en el proyecto de Cantero Gutiérrez, West, Lovaglio Saravia, Massei, Richter, Rosso, Solanas, Monayar  y Tulio el siguiente inciso que refiere a las funciones básicas de las instituciones universitarias: “d) Generar modelos de desarrollo educacional y social, y programas alternativos que promuevan -mediante la instrumentación de las diversas modalidades de educación formal y no formal, presenciales, semipresenciales, abiertas y a distancia para la formación, capacitación y actualización de la ciudadanía- el ejercicio y construcción de espacios educativos para la generación de igualdad de oportunidades y posibilidades para todos sus habitantes.” Creemos que este inciso recupera y valora algunos de los principios fundacionales de la educación a distancia, como una forma de organización del estudio que instaura más posibilidades de acceso a la educación superior a las ya existentes. En el proyecto de Vanossi, Martínez Raymonda y Galvalisi no se menciona a la modalidad, no tampoco se habla de tecnología educativa. Tampoco el proyecto de Tate y otros refiere a la educación a distancia en la educación superior, mientras que en el presentado por Pinedo F., si bien se consignan varios artículos los mismos ponen de manifiesto una actitud de gran desconfianza y prejuicio para con la modalidad, pues se establecen controles por parte de diversos organismos (Consejo Universitario Nacional, ANADEAU –sustituto de CONEAU- y circuitos de control, supervisión y evaluación específicos, a cargo de la Comisión Federal de Registro y Evaluación Permanente de las ofertas de Educación a Distancia.) En ningún artículo se menciona la importancia de que la modalidad se ajuste a lo establecido por el estatuto de cada Universidad, teniendo en cuenta que las universidades nacionales son autónomas y establecen sus propios mecanismos de control y calidad académica. El art. 75 de este proyecto establece: “En la estricta coincidencia entre dicha información y la propuesta autorizada e Estado Nacional y las jurisdicciones deberán supervisar la veracidad de la información difundida desde las instituciones implementada y el cumplimiento de la regulación federal y jurisdiccional correspondiente.” Este artículo deja en claro la “sospecha” que se tiene con respecto a la modalidad, a la cual se propone controlar y supervisar, no sólo desde todos los organismos de la educación superior, sino también desde el Estado Nacional y las jurisdicciones.

Consideramos que, más allá de los necesarios mecanismos que se piensen para los proyectos de carreras de grado y de posgrado a distancia o virtuales, en ningún caso se  deben establecer formas discriminatorias de validación de títulos en relación a las prescriptas para la modalidad presencial –y esto debería estar claramente explicitado en la Ley-, sin desmedro de controlar la oferta de institutos y universidades públicas y privadas que atiende sólo a demandas del mercado, dejando de lado criterios de calidad y desconociendo el compromiso social de brindar igualdad de oportunidades que tienen las instituciones de nivel superior. Al respecto, resulta sumamente importante  el aporte del proyecto de Macaluse y otros cuando menciona, en el Capítulo III de Funciones del Estado en su artículo 8: “El Estado Nacional, las Provincias y el Gobierno de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, deberán garantizar el acceso a la educación en el Nivel Superior a toda la población. La educación no será incorporada bajo ninguna forma en tratados bilaterales o multilaterales que la incluyan como un servicio o mercancía, o que alienten formas de privatización o mercantilización de la educación pública.”

RUEDA, la Red Universitaria de Educación a Distancia de Argentina, conformada por las Universidades nacionales que desarrollan proyectos de educación a distancia, ha manifestado en varias oportunidades su defensa por la educación pública que se ofrece bajo esta modalidad, la cual no debe constituir una forma solapada de arancelamiento de la educación superior, ni considerarse una mercancía que puede intercambiarse entre países o regiones. Asimismo, la Red ha hecho explícita su postura acerca de la no discriminación de la modalidad con respecto a los modos de validación de la presencialidad, estableciendo acuerdos entre todas las instituciones participantes para sustentar criterios de calidad en los programas a distancia o virtuales.

 

. Las redes interinstitucionales

Uno de los modelos que progresivamente se ha ido incorporando en estos procesos de trabajo conjunto entre instituciones, ha sido el de creación de redes de cooperación, las cuales siempre suponen la existencia de socios que se relacionan en estructuras altamente horizontales de participación, complementado las diversas capacidades y recursos existentes en un compromiso de realización de acciones significativas.  Podemos definir  a estas redes como “asociaciones de interesados que tienen como objetivo la consecución de resultados acordados conjuntamente a través de la participación y la colaboración mutua. [Son también]...incubadoras de cooperación, donde las interacciones y transferencias entre los asociados contribuyen a generar multitud de productos y resultados, tanto tangibles como intangibles” (Sebastián, J., 2000). Si bien existe una amplia tipología para caracterizar a las redes de cooperación, las preguntas acerca de quiénes se asocian, para qué lo hacen, en qué ámbito o contexto, y cuál es la naturaleza de esta relación, constituyen megacriterios que posibilitan analizar el sentido y los propósitos de las redes. La flexibilidad y versatilidad de las redes -las cuales generalmente no cuentan con una estructura rígida y burocrática de funcionamiento-, constituyen su principal fortaleza. Asimismo, las relaciones horizontales que se establecen entre sus miembros posibilitan construir en forma democrática espacios conjuntos de intercambio, puesto que la diversidad de competencias y recursos que se aportan promueve el crecimiento tanto a nivel personal como colectivo. 

En educación a distancia y en propuestas virtuales, el desarrollo de programas colaborativos e interinstitucionales ayuda a advertir y respetar las distintas lógicas inscriptas en cada institución interviniente. La asociación con organizaciones diversas abre nuevas posibilidades a los equipos de trabajo, lo cual posibilita establecer redes solidarias a través de las cuales se puede dialogar con los problemas de la gente para ofrecerle servicios de mayor calidad. En esta modalidad, las políticas actuales nos muestran que una clara tendencia a nivel internacional de numerosas instituciones educativas de nivel superior consiste, precisamente, en conformar y consolidar redes para la puesta en marcha de proyectos educativos diseñados a partir de criterios más amplios y  abiertos. La creación de ambientes tele-cooperativos para promover un aprendizaje que ofrezca a las personas la libertad de decidir dónde, cuándo y durante cuánto tiempo desean estudiar, implica en algunos continentes el trabajo mancomunado de instituciones radicadas en diversos países que se vinculan entre sí sólo a través de entornos digitales. Esta descentralización propiciada desde los recursos que ofrece la microinformática conlleva a continuos desplazamientos de los niveles decisionales, desde contextos locales a regionales, y desde éstos a ámbitos nacionales y transnacionales. Al mismo tiempo, también se realizan desplazamientos desde ciertos organismos centrales hacia los responsables operativos de las propuestas de formación, puesto que las determinaciones de “política directa” se sustituyen cada vez más por decisiones dirigidas a crear el marco y las condiciones específicas para el desarrollo de los proyectos. (Política de Apoyo de ODL en Europa,1997)

En los proyectos de LES analizados, son escasísimas las referencias relacionadas con la promoción y creación de redes colaborativas interinstitucionales en todo el sistema de educación superior. En la propuesta de Tate, Storani, Teobaldo, Morandini, Panzoni, Di Pollina y Chironi se menciona en al Cap. 2 art..18 que las instituciones de educación superior no universitaria deberán tener una organización flexible y articulada con las demás instituciones de su jurisdicción y con las universidades, integrando una Red de Educación Superior para garantizar la movilidad vertical y horizontal de los alumnos en el sistema, pero no se abordan otras potencialidades de las redes de colaboración. En el proyecto de Cantero y otros se propugna establecer mecanismos de cooperación interinstitucional y de recíproca asistencia técnica y académica entre institutos y universidades para el mejoramiento de la calidad institucional y la gestión curricular, garantizando la equidad. Como podemos apreciar, si bien existen menciones acerca de estrategias de cooperación e intercambio, son sólo artículos asilados, pero no se desarrolla el principio normativo de una organización reticular entre las diversas instituciones.  En el proyecto de Macaluse y otros, sólo se contempla la conformación de redes dentro de la estructura de la educación terciaria, como una de las funciones de las provincias y la ciudad autónoma de Buenos Aires: “Favorecer la creación de redes y sistemas de comunicación entre las Universidades, los Institutos superiores y los establecimientos educativos”, pero esta intencionalidad no se retoma luego cuando se proponen funciones para  las universidades.

 

Algunas conclusiones

A partir del análisis efectuado, consideramos fundamental abrir el debate acerca de problemáticas relevantes de nuestra educación superior, en pos de tender a una mejora creciente de la misma. Nos compete como actores de este nivel, lograr una educación inclusiva dentro de un sistema que sea cada vez más integrado y colaborativo. El aislamiento, la competitividad y la superposición de carreras y otros proyectos y programas en las instituciones superiores han generado descrédito en la población, y esfuerzos anodinos que no han servido para educar brindando equidad e igualdad de oportunidades. La educación a distancia es una modalidad que atiende estos propósitos, pues constituyen sus principios fundacionales. Sin embargo, para su desarrollo institucional no debe ser concebida de modo prejuicioso y condenatorio, sino como una forma de organización de los estudios que tiene particularidades diferentes a la presencialidad, pero que garantiza calidad de acuerdo a lo que establecen los estatutos de las universidades, en su compromiso con la educación pública y gratuita.

La sociedad de la que formamos parte nos lleva a focalizar la mirada en las nuevas formas de acceder al conocimiento mediante las tecnologías actuales, y esto nos compromete a dejar sentado en la Ley la importancia que tienen dichas herramientas tecnológicas para la formación de nuestros alumnos. Esto también implica destacar en la Ley de manera contundente la necesidad de generar acuerdos reticulares entre las instituciones del sistema, lo cual coadyuvará a su fortalecimiento.

 

Bibliografía

. Barbero J. (2003) La educación desde la comunicación, Norma, Bogotá.

. Coicaud S. (2000) Capítulo: "La colaboración institucional en la educación a distancia", en: Litwin Edith (comp), La educación a distancia. Temas para el debate en una nueva agenda educativa, Editorial Amorrortu, Buenos Aires.

. Coicaud S. (2005) “Megadistancias y acceso a la educación superior.” Tesis Final de Doctorado, Universidad de Granada, Granada.

. Coicaud S. y Ortega Carrillo JA. (2007) “Escuelas en red y ciberescuelas”, en: Ortega Carrillo y Chacón Medina A. (Coord.) Nuevas Tecnologías para la Educación en la Era Digital, Ediciones Pirámide Anaya, Madrid.

. De Alba A. (2006) Notas del Seminario: Problemáticas Curriculares en el siglo XXI”, a cargo de la Dra. Alicia de Alba, del 27 de noviembre al 1 de diciembre de 2006, Secretaría Académica, UNPSJB.

. Diaz V, M. (2005) “Reformas curriculares: elementos para el estudio de sus tensiones”, Policopiado, Bogotá.

. Documento: “Política de Apoyo de ODL en Europa”,1997, Bruselas

. Hargreaves A. (1996) Autonomía y formación del profesorado, Morata, Madrid.

. Hargreaves A. (2003) Enseñar en la sociedad del conocimiento, Octaedro, Madrid.

. Laclau E. (2004) Notas del Seminario de Posgrado: “Retórica, Psicoanálisis y Política”, 

FHyCS, UNPSJB

. Laclau E. y Mouffe (2004) Hegemonía y estrategia socialista, FCE, Buenos Aires.

. Pomes A., Perales S. y Coicaud S. (2007) “La construcción de tejidos sociales a través de un curriculum más flexible”, Trabajo Final presentado para el Seminario de Posgrado a cargo de A. de Alba: “Problemáticas Curriculares en el siglo XXI”, a cargo de la Dra. Alicia de Alba, del 27 de noviembre al 1 de diciembre de 2006

. Sebastián J. (2004) Cooperación e internacionalización de las universidades, Biblos, Buenos Aires