| Texto facilitado por los firmantes del proyecto. Debe
tenerse en cuenta que solamente podrá ser tenido por auténtico el
texto publicado en el respectivo Trámite Parlamentario, editado
por la Imprenta del Congreso de la Nación
|
|
RESUELVE: Declarar de interés de este
Honorable cuerpo el documental "La Vuelta de Osvaldo Bayer",
que con Eduardo Anguita como director y coguionista junto a Emiliano
Costa, da cuenta del retorno de este comprometido intelectual argentino
al escenario donde realizara la investigación que diera definitiva
visibilidad a la esforzada y titánica lucha de los peones rurales patagónicos
a comienzos del siglo XX, así como también a la violenta represión
que sufrieran, sólo por atreverse a exigir condiciones dignas de
trabajo. Ilarregui, Nemirovsci,
Perie, Álvarez Rodríguez y Gutiérrez (F. V.) Fundamentos Señor presidente: El pasado 20 de febrero, a través
del Canal Público (Canal 7), pudimos disfrutar la encomiable propuesta
del escritor Eduardo Anguita, quien rescatando la figura de Osvaldo
Bayer nos planteó retornar, junto al destacado intelectual y ensayista,
al sur argentino, lugar donde investigó y denunció el asesinato de
huelguistas rurales en el acontecimiento que se conoció desde entonces
bajo el nombre de esa valiente película: "La Patagonia
Rebelde". La investigación de Bayer sobre
los hechos de la Patagonia, que se publicó en varios tomos con el título
de "Los Vengadores de la Patagonia Trágica", fue ejemplo de
un ensayo testimonial que trabajó sobre las evidencias documentales y
la historia oral, memoria viva de un pueblo. Luego de los sucesos de 1919,
conocidos como "la Semana Trágica", nuevos hechos de sangre
escribirían las primeras páginas de la organización sindical de los
trabajadores en la Argentina. Tal como afirmara el investigador francés
Alain Rouquié, los territorios patagónicos, en las primeras décadas
del siglo XX, vivían una situación colonial, divididos en enormes
estancias dedicadas a la ganadería ovina, bajo propiedad
fundamentalmente extranjera, que establecían sus propias leyes a los
trabajadores, a quienes se los sometía a condiciones serviles, dignas
de la Edad Media europea. En 1920 estalló un movimiento
huelguístico, con reclamos sencillamente modestos en favor de mejorar mínimamente
sus condiciones laborales (salario de cien pesos, botiquín con
instrucciones en español, un paquete de velas mensual y otras
insignificancias para el poder de los estancieros). El conflicto
conducido por la Sociedad Obrera de Río Gallegos, adherida a la FORA
(Federación Obrera Regional Argentina) que reunía a sindicatos de
tendencia predominantemente anarquistas, no tardó en extenderse a las
estancias del interior. Luego de fuertes tensiones, el
Teniente Coronel Héctor Varela, enviado militar del Gobierno del
presidente Hipólito Yrigoyen, protagonizó una mediación que logró
imponer un convenio incorporando mejoras en las condiciones de trabajo. Pero en 1921, con la excusa de que
la situación económica había tomado un giro desfavorable, los
terratenientes deciden desconocer el laudo. Los trabajadores ante la
prepotencia patronal, no tardaron en declarar la huelga general en Santa
Cruz. Se desata nuevamente el conflicto, que esta vez estaría signado
por una violenta represión, en la que tendrán un triste papel, no sólo
el ejército sino también los parapoliciales de la Liga Patriótica. Así la segunda intervención del
Teniente Coronel Varela se caracterizará por una aplicación arbitraria
de la ley marcial, provocando fusilamientos en masa, en un número que
se estima entre los 500 y 1.500. En febrero de 1922, ante el silencio cómplice
que se hizo desde el poder, el diputado Antonio De Tomaso manifestó en
este recinto: "Señores diputados, ha ocurrido en el territorio de
Santa Cruz una tragedia horrible. (...) El llamado bandolerismo en la
Patagonia ha sido un movimiento gremial. (...) Se ha hecho una masacre y
para ocultarla se ha fraguado la leyenda del combate (...). No podemos
aceptar que se le dé al Ejército un empleo activo en la solución de
los conflictos sociales o que se pretenda ahogar en sangre con la
represión cruel y bárbara movimientos que, aunque tengan algún
exceso, son determinados por profundas y graves causas sociales". Entre aquellos activistas se
destacaron algunos de origen europeo, como el gallego Antonio Soto, el
vasco Zurutuza, los alemanes Schulz y Otto; mientras que entre la
peonada eran mayoría los de origen chileno. Un ícono de aquellas
jornadas será el entrerriano Facón Grande, José Font, traicionado por
la falta de palabra del militar Varela quien le había ofrecido garantías,
tanto a él como al resto de los huelguistas, si se rendían y
entregaban sus armas. Facón Grande será aislado en un galpón y
torturado por los soldados. Posteriormente lo trasladarán en un camión
para ser fusilado en un cañadón junto a otros 40 trabajadores. Sus
cuerpos fueron quemados. "Hoy es el héroe más popular de toda la
provincia. Su monumento está a la entrada de Jaramillo", nos
relatará el propio Bayer. "Las únicas que corrieron a escobazos a
los soldados fusiladores fueron las mujeres más humilladas, las
prostitutas de San Julián. Les gritaron lo que eran: asesinos. Y los
corrieron. Ese era el épico final del film, pero no pudo ser. El Ejército
amenazó. Y cambiamos el final para que el film pudiera darse. Los
militares argentinos dijeron que esas putas habían insultado al
'uniforme de la patria'. Sí, porque eran mujeres valientes, llenas de
coraje civil ante el crimen de tanto peón". El recorrido, que se realizó en
"La Vuelta de Osvaldo Bayer", comenzó en Comodoro Rivadavia y
se extendió por más de cinco mil kilómetros a lo largo de la ruta 3.
En el camino, el historiador entrevistó a viejos amigos, como el ex
gobernador Jorge Cepernic (desplazado de la gobernación de Santa Cruz
tras la muerte de Perón por enfrentarse con la derecha lopezrreguista,
proponer la expropiación de 650 mil hectáreas de estancias de
propiedad británica y por colaborar con el rodaje de La Patagonia
Rebelde) y Roberto Suárez Samper. En su recorrido, Bayer se encuentra
con viejos y nuevos protagonistas de una historia siempre presente, como
los descendientes de aquellos luchadores, incluso con Federico Braun,
actual propietario de la estancia La Anita y La Anónima Exportadora e
Importadora del Sur, cuyos antepasados fueron corresponsables de las
matanzas. El documental relata la historia de
lo ocurrido en la propia voz de Bayer, quien además narra los
pormenores de la investigación y, finalmente, indaga cómo está
presente hoy en la gente y qué es lo que perdura como memoria de
aquellos sucesos tan significativos de la historia del sur argentino. La Patagonia Rebelde "pudo
darse por permiso de Perón el 14 de junio de 1974. Y, muerto Perón,
desapareció de las pantallas del país por la actitud del zar de la
censura, Tato, el verdugo de las imágenes", recordará Bayer al
cumplirse 30 años de producida la película. Cabe recordar que el director (Héctor
Olivera), el autor del libro (el propio Bayer) y los artistas del film
(entre otros Héctor Alterio, Luis Brandoni, Federico Lupi y Pepe
Soriano) aparecieron en las listas de las Tres A, condenados a muerte.
Como contracara podemos mencionar que obtuvo el premio del Oso de Plata
en el Festival de Cine de Berlín. Bayer destacó que fue hermoso
comprobar que la investigación no ha sido en vano, dado que los
dirigentes sindicales tienen sus monumentos, las calles sus nombres. La
investigación logró esa magnífica transformación de bandoleros a héroes
populares de Santa Cruz: "Triunfaron definitivamente. Acabo de
volver a visitar todos los lugares que recorrí en la Patagonia para
investigar las trágicas huelgas rurales del 21-22. Hice el mismo camino
de aquel entonces. Puedo decir que los vencidos de ayer han triunfado
definitivamente. Los humildes héroes tienen el recuerdo permanente de
la población. Sus nombres están inscriptos en colegios, monumentos,
calles, cañadones. Ya no podrá venir nadie a alejarlos del recuerdo
popular". "Quedan en el recuerdo nuestro los que hicieron
posibles que La Patagonia Rebelde viera la luz. Voy a recordar a uno de
ellos, el ex gobernador santacruceño Jorge Cepernic, quien nos facilitó
toda la ayuda durante la filmación para que pudiéramos llegar al
final. Cuando surgía un problema, allí estaba él para solucionarlo.
La dictadura lo mantuvo preso ocho años. El director de la cárcel le
confió una vez que esa prisión no era por su labor positiva de
gobernador sino porque había ayudado a que La Patagonia Rebelde fuera
realidad. Y fue realidad y es realidad". Por todo ello, Sr. presidente, es
que solicito la aprobación del presente proyecto.
|